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Muerte

Relatos Dreamers

Un chico andaba por la calle. Deseaba la Muerte y se la encontró.
En verla, el chico, le sonrió y le dijo:
_Buenas tardes. Me alegro de verte.
La Muerte respondió con más indiferencia:
_Igualmente. _ Y agitó la guadaña.
Pero la naturaleza jugó una curiosa carta y el corte no le llegó al chico sino que tajó al aire. Y por esa apertura llegaron la Muerte y el chico a una nueva dimensión. Un nuevo mundo en donde la Muerte dejó de ser un ángel negro y se convirtió en un hermoso muchacho.Añadir Anotación
Ante este cambio, ambos se asombraron, mas el que había sufrido la transformación, esbozó una simpática sonrisa.
_ ¡Fíjate... Qué divertido! _ Le dijo al chico.
_¿Por qué no me he muerto?. _ Y empezó a llorar. El otro muchacho estalló en una carcajada. Ni siquiera intentó animar al chico.
Pasaron horas, vacías. Y el chico, recuperado, le dijo a la antigua Muerte:
_ ¿Por qué estás feliz? ¿No ves que has caído en la peor desgracia existente?
_ Yo ya había sido así.
El chico le lanzó una mirada sarcástica, pero no dijo nada.
Anduvieron mucho tiempo. Más pocas fueron las palabras que intercambiaron. De repente, la vieja Muerte se sentó en medio del vacío y se puso a observar. El chico hizo un intento de continuar el camino, pero el muchacho que estaba sentado le gritó:
_ ¡Espérame! No vas a huir de tu única compañía, ¿verdad?
_¿Qué quieres?
_ No observas.
_ ¿Qué voy a observar, si este lugar está vacío? _ Pero de pronto vio que ese mundo era como una habitación con paredes translúcidas, y que a través de ellas se veía la Tierra.
Cuando el nuevo humano se dio cuenta de que el chico se había percatado de ello, se levantó y siguió andando. Mas para el chico las cosas cada vez se volvían más difusas, así, que siguió el consejo que le daba ese muchacho y se puso a observar, a pensar sobre ese nuevo lugar.Añadir Anotación
_¿Te has dado cuenta? _ Le dijo la antigua Muerte al chico.
_¿Dé qué?
_ De que no existe el tiempo.
_ ¡Claro! Aquí no hay nada.
_ Estamos rodeados de la Tierra, mientras fuera transcurre el tiempo y todo cambia, aquí lo único que sufre transformaciones es nuestro pensamiento. De ese modo tampoco es absoluto que no exista el Tiempo, pero como mínimo no tiene una aparición física, por tanto podemos afirmar que no existe en este lugar._ dijo un medio susurrando. _ Estoy llegando a una conclusión.Añadir Anotación
_¿Cuál?
_ Esto es como un sueño, cuando uno quiere despertar despierta. En un sueño tampoco hay tiempo, también se ve un atisbo de verdad, es decir del mundo real.
_ Yo quiero despertar de este sueño para matarme de una vez.
Siguieron el camino. Ese sendero desdibujado, sin forma ni rumbo. Sin siquiera un horizonte y como final el infinito.
Pero mientras caminaban, la ira carcomía al chico pues su compañero decía verdades, pero hablaba extravagancias. No le gustaba aquel muchacho, era una personificación de la Muerte, y además había frustrado su deseo.
Caminaron, pues no podían hacer nada más. El muchacho que había sido la Muerte le preguntó:
_ ¿Cómo te llamas?
_ ¿A qué viene eso? Me llamaba Pablo.
_ ¿Sabes por qué no te has muerto?
_ No, supongo que es por tu falta de habilidad.
_ No, es porque realmente no querías morirte. Porque deseabas la vida más allá de la naturaleza y de la razón.
_¡Es mentira! No intentes excusar tu torpeza.
_ No lo intento. Se cumplirá lo que de verdad desees. Siempre y cuando lo quieras como tú querías la vida. Porque tú la amabas tanto, que creíste que la odiabas.
_ ¡No es verdad! Cállate, no sabes lo que hablas.
El muchacho se le quedó mirando, mientras que, Pablo, lloraba otra vez. Luego, desvió la mirada y se puso a andar. Pablo le siguió como pudo.
_¡Espérame! Por favor. _ Le suplicó.
_ Sentémonos.
Y allí permanecieron sentados, admirando la nada, recordando la Tierra. El chico sollozaba aún.
_ ¿Quieres volver?
_Sí.
_ Vuelve.
_ ¿ Cóm... _ Pero apenas había acabado la pregunta, se desvaneció.
Pablo, volvió al mundo real, mientras que el otro muchacho seguía en ese mundo extraño. Se pudo ver entonces, una lágrima que recorría su mejilla.
_ ¡Destino, ven!
Apareció en el lugar una mujer vestida de seda, cabellos dorados y ojos como el mar, igual de azules, igual de violentos.
_ Hay quien me llama Dios.
_ Yo te llamaría Tempestad, tan mal camino siembras en los pies del ser vivo. ¿Porque no dejas que ninguno sea feliz? ¿Tanto te divierte ser malvada?
_ Sabes que sí. Además, no soy malvada. A fin de cuentas el Bien no existe, lo basan en mí. Generosidad, espiritualidad... son mis cualidades contrarias, es lo que les he hecho creer. Gracias a ti. Tu fuiste Caín, el primer asesino. Yo te he convertido en David, en Jesús y en todos mis profetas. Tus has hecho de mí una mujer malvada, a la vez que me has hecho un hombre bueno. Para ellos soy lo segundo, para ti lo primero. Pero recuerda, tú has sido el peor.Añadir Anotación
_ Sí, he sido tu vasallo, me he sometido a ti, y antes de eso fui cruel, mucho. Pero he recapacitado, no me gusta herir a la gente.
_ ¿Por eso has salvado a ese hombre? ¿Por eso has fingido que no tenías ira? No... eso no me ha gustado, a lo mejor te dejo aquí.
_ ¿En el Cielo? Merezco el Infierno, he sido un pecador.
_ Pero has salvado a ese hombre, lo has devuelto a la Tierra y ahora ya no se matará ni será cruel con la gente. ¡Me has roto el juguete! Lo mejor, es que para salvar un poco a la humanidad te has sacrificado tú, te mereces el Cielo ya lo ves.
_ ¡Oh, maldición, tantos años sirviéndote de hombre de los encargos y ahora me habré de pasar el resto de mi vida sólo y aislado del mundo! El infierno es para los que han sabido pasárselo bien, para que se lo pasen mejor; el Cielo para los que quieran pensar... ¿Por qué me odias tanto?Añadir Anotación
_ Pero te vendré a visitar para amargarte más la eternidad.
_ ¡Déjame! Yo no te he hecho nada, abandóname aquí si quieres, pero déjame vivir, tienes una obsesión conmigo.
Ella se puso roja, pero no de ira, no de emoción, no de diversión, no. Fue de vergüenza.
_ ¡Soy mala con todos!
_ No desde siempre, sólo desde que me conoces, ¿qué te he hecho para que odies a toda la humanidad?
Destino se calló, le miró a los ojos con mucha seguridad, bajó la mirada y la volvió a enfocar a la de él, pero esta vez con humildad. Casi susurrando, le dijo:
_ ¿Has amado nunca a alguien más allá de la razón? ¿Has querido a algo como aquel chico quería la Vida? Pues así te amo yo, y me has hecho fracasar, porque jamás me has querido.
_ No es que no te haya querido, es que no me atrevía, no tenía valentía para considerarte mujer. Yo también te amo a ti, eras un amor frustrado.
La Muerte y El Destino se unieron esa noche. La Muerte siguió ejerciendo como tal y El Destino hizo lo mismo.

Pablo vivió feliz y por muchos años. Una noche, la Muerte fue a buscarle.
_ REALMENTE ES TU HORA.
_ Lo sé. No olvidaré jamás ese mundo nuestro.
_ ESPERO QUE NO QUIERAS TANTO A LA VIDA... PORQUE VAS A PERDERLA.
_ La quiero igual, pero no importa, muero feliz.Añadir Anotación


karen

gran atuin, 4 de Febrero de 2006
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