Algo iba mal. La tarjeta de presentación que le había entregado a Bruce Wayne había dejado de emitir señales. El ladrón se acordó inmediatamente de la talla de obsidiana, y del ridículo dispositivo de escucha que tuvo que neutralizar sin dificultad. Ahora comprendía cómo había debido sentirse Batman la noche anterior, y eso le hizo sonreír. Pero Bruce Wayne… ¿Por qué había dejado de funcionar la tarjeta de Bruce Wayne? ¿Cómo podía él desactivar un dispositivo de escucha? Uno de sus objetivos iba a ser más difícil de lo que pensaba. Claro, que realmente ahora los planes habían cambiado. El ladrón se encogió de hombros, siguió registrando el ruido blanco de la tarjeta de Wayne por si acaso volvía la señal, y se centró en la de la doctora Thompkins.
(Bruce Wayne y Leslie Thompkins son propiedad intelectual de DC. El ladrón es propiedad mía, aunque tengo mis serias dudas sobre lo de "intelectual")