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Un día vi un amanecer. Supe que en algún lugar, alguien como yo estaba viendo también cómo el sol nacía. En el horizonte se dibujaban cálidos rayos y yo escuchaba el silencio que la vida a mi alrededor le dedicaba a tan preciado instante. No hacía falta verte para saber que estabas allí mismo, contemplando junto a mí a la misma estrella que empezaba a bañarlo todo con su luz. Ninguno de los dos sabe quién es el otro, nunca nos miraremos a los ojos. Pero tú y yo compartimos algo que un día unió nuestras almas durante unos instantes, ambos compartimos el recuerdo de un amanecer.
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