Segunda entrega de la "trilogía de los animales", superior a su predecesora en varios aspectos, pero sin ser tampoco una maravilla. Buenos asesinatos, filmados con la cámara pegada a las víctimas, buena música de Morricone y Karl Malden interpretando al invidente "sabueso" que ayuda al periodista en la investigación. El argumento se estira como un chicle y no es de los mejores giallos pero se deja ver.