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Ácida comedia acerca de la verdad, la justicia y otros efectos especiales.
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| Sinopsis | Tras ser pillado in fraganti en una situación escandalosa días antes de su reelección, el presidente de los Estados Unidos cree llegado el momento de crear una guerra que distraiga a la prensa de su affair. Uno de sus consejeros contacta con un productor de Hollywood para inventar una guerra en Albania que el presidente pueda terminar heroicamente delante de todas las televisiones.
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| Crítica |  Puntuación del crítico: 8 | Una de las mejores películas de Barry Levinson. Divertidísima y mordaz crítica a los abusos del poder, la elaboración de montajes y fraudes del gobierno para favorecer las elecciones. David Mamet adapta maravillosamente la novela de Larry Beinhart, mostrando los entresijos detrás de la figura del presidente (al que nunca se le ve la cara), una marioneta que actúa sobre lo que le dictan sus consejeros. Inquietante la forma en que De Niro y Anne Heche se inventan la guerra con Albania con intereses políticos y económicos. La guerra del espectáculo como ellos la llaman. La historia se vuelve cada vez más surrealista, pero no por ello falta de credibilidad, la intención del autor es muy clara ya desde los títulos de presentación de la película. Mamet fue nominado al Oscar por el fantástico guión de la misma. Dustin Hoffman está genial en el papel del productor de cine que se encarga de organizar todo el cotarro, obteniendo también una nominación al Oscar (la última de su carrera hasta la fecha) como mejor actor. Robert De Niro bien, su mejor escena es la del bar en la que consigue convencer a William H. Macy sobre la llamada "guerra del futuro". Inteligente, graciosa, ocurrente, bien fotografiada y con un final muy apropiado. La recomiendo junto a otras películas de temática similar como "Ciudadano Bob Roberts" o "Bulworth", de Tim Robbins y Warren Beatty respectivamente.
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Davis | | |
Película enviada por DAVIS el 22 de Junio de 2005 |
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La cortina de humo ... A GRITOS
Valoración de los ciudadanos: 6.67 puntos
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Hay 4 gritos en total
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| Caronte
desde Zaragoza
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-- Lunes, 17 de Julio de 2006 a las 08:23.
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.80.59.218.208 |
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| Caronte
desde Zaragoza
, ESPAÑA
-- Lunes, 17 de Julio de 2006 a las 08:22.
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.80.59.218.208 |
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| -Acida película que vi hace unos años, pero he tenido la suerte de poder revisionar este fin de semana, la verdad que te engancha desde el principio de una manera vertiginosa, Dustin Hoffman impagable, de lo mejor de la película, todo esta perfecto, me da un poco de lastima el final.
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| Piripiflautico
-- Miércoles, 31 de Agosto de 2005 a las 21:34.
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.213.60.16.82 |
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Una comedia bastante disparatada y que en ocasiones está más próxima a una suerte de screwball moderna que a una sátira política "seria" o con auténtica carga crítica.
Con todo, bastante entretenida y divertida.
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| RealWimper
-- Miércoles, 22 de Junio de 2005 a las 21:22.
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.85.137.132.97 |
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El cuarto lugar ocupado por la prensa en la lista de poderes detrás del legislativo, ejecutivo y judicial no es ninguna coña marinera. En una sociedad aquejada de infoxicación en donde todo ocurre a la velocidad del electrón y la globalización condiciona todas las decisiones, resulta paradójico lo fácil que es dominar al populacho. A fin de cuentas la imagen que tenemos de la realidad más allá de nuestros límites locales se la debemos a los medios de comunicación los cuales deciden qué, cómo, cuándo, dónde y por qué se cuentan las noticias. Es realista plantearse que nuestra percepción de la realidad, en gran medida, es fruto de lo que leemos, oímos y vemos en diversos soportes. La imposibilidad de practicar la omnipresencia hacen necesarios unos medios que, en suma, son una perita en dulce para cualquiera que arda en deseos de gobernar. Barry Levinson lo plasma con acierto en una cinta que muestra hasta qué punto los borregos de los ciudadanos, bien por obligación bien por dejadez, son pastoreados por los canes del poder. Aunque el argumento básico no sea original, su visionado no desmerece. "La gente pensará... lo que yo quiera que piensen", como decían en "Ciudadano Kane". Fantástico.
En resumen: muy buen planteamiento, en absoluto exagerado aunque por momentos raye en lo esdrújulo, que no debe hacernos nunca olvidar cuánto de lo que sabemos es real y cuánto un teatro de títeres.
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