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| Sinopsis | Dos meses después de la muerte de Custer y a seis días de su jubilación, el Capitán Nathan Brittles (Wayne) emprende su última patrulla.
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| Crítica |  Puntuación del crítico: 9 | Segunda parte de la trilogía de la Caballería del maestro Ford y todo un recital de mi pedazo de carne favorito, el señor Wayne. Es una historia crepuscular, una oda al mundo de la caballería y del ejército, no en su sentido militarista y/o fascista sino como un lugar donde los desarraigados encuentran una familia que sustituye a la que perdieron, donde se mantienen vivas tradiciones y gestos que pierden su sentido en el exterior (como esos maravillosos bailes de gala en los polvorientos fuertes). En esta película lo de menos es la historia, que no posee una estructura definida, sino los personajes, interpretados por los habituales en la troupe de Ford: John Wayne, Victor McLaglen, Ben Johnson, Harry Carey Jr., George O´Brian... En especial el Capitán Nathan Brittles, aquí Wayne elabora una composición difícil, de un hombre a punto de retirarse, cuya familia murió hace años y sólo le queda el ejército. Un viejo (increíble alguno de los gestos de su actuación, perfectos en las manías de un viejo, la forma de moverse o patear el suelo para entrar en calor) que no sabe qué hará dentro de seis días, cuando se jubile, un viejo que habla a la tumba de su amada esposa informándola de los sucesos del día. Después de su creación en Río Rojo de Howard Hawks, Ford, habiendo comprobado que podía actuar, le ofrece este papel. Y qué decir del resto de los personajes, encontramos al sargento irlandés Quincannon (McLaglen) que volverá a aparecer en Río Grande, que tiene uno de los mejores momentos del film, que nos da una idea de la libertad de Ford a la hora de tratar las películas, cuando Quincannon se viste de civil y anticipa lo que será la comedia irlandesa por excelencia: El Hombre Tranquilo. Tenemos la sobriedad de O´Brian o las hermosas galopadas de Ben Johnson. No podemos olvidar el ojo de Winton Hoch para fotografiar Monument Valley que consigue unos colores únicos y una fisicidad como pocas veces se han visto en el cine, todo adquiere volumen y consistencia, impresionante la famosa escena de la tormenta.

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Zeke | | |
Película enviada por Zeke el 23 de Diciembre de 2003 |
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La Legión Invencible ... A GRITOS
Valoración de los ciudadanos: 9.00 puntos
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Hay 1 gritos en total
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| Waster
desde Madrid
, España
-- Sábado, 14 de Agosto de 2004 a las 23:08.
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.213.37.52.73, 10.100.3.114 |
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Otra obra maestra más del siempre excelente Ford. Una dirección de actores impecable (encabezada por el no siempre brillante John Wayne, en uno de sus mejores papeles, realmente conmovedor), una dirección clásica pero a la vez personal, una fotografía impresionista hermosísima, que le da a la película un tono entre melancólico y nostálgico. Más allá de la visión que puede tener John Ford de la caballería y de que se esté o no de acuerdo con su sentido de la ética, sus películas, hilvanadas a la perfección en cualquiera de sus puntos, te llegan al alma. Esos personajes, abocados a la soledad o la autodestrucción... .
Una vez más, Ford realiza un retrato del microcosmos de un ejército de caballería, contando la historia del hombre que se va a jubilar, una historia de amor, amistad y diferencias generacionales. Ford enfoca el séptimo de caballería desde un punto de vista heroico : gente encargada de defender el país justamente ; y también, su punto de vista emocional, como hombres que han perdido mucho de lo que tenían y encuentran una nueva familia allí. Por cierto, hay una escena muy bien filmada en la que, en lugar de encuadrar directamente a la chica que se limpia las lágrimas con la falda disimuladamente (como se habría hecho normalmente), Ford hace que el caballo de Wayne aminore el paso hasta quedar al lado de la chica a la que ve limpiarse las lágrimas.
Impresionante la escena de la operación en la tormenta. Un film imprescindible, aunque no esté a la altura, por ejemplo, de Centauros del desierto.
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