La segunda entrega de la trilogía creada por Anselm Audley. El joven Cathan sigue en su búsqueda de aliados que acaben con la tiranía del Dominio
<b>Ficha libro:</b> <b>Título Original:</b> <i>Inquisition. Book two of The Aquasilva Trology</i> <b>Editorial:</b> Minotauro <b>Autor:</b> Anselm Audley <b>Traductor:</b> Martín Arias <b>Nº páginas:</b> 508 págs <b>Precio:</b> 19,95 €
Decepción. Esa es la primera sensación que me ha dejado la lectura de un libro del que me esperaba más. Todos decían del joven Anselm Audley que era el “nuevo” Tolkien cuando escribió esta trilogía con apenas dieciocho años. Mucho me temo que a Audley le queda mucho para llegar a la altura del creador de <i>El Señor de los Anillos</i>.
Lo que más destaca en su novela es cómo en el <b>Dominio</b>, los malos de la película, usa uno por uno los métodos de la Inquisición Española y cómo en este mundo medieval (básicamente el Arrakis de <i>Dune</i>, pero cambiando las arenas del desierto por el agua de inmensos océanos) sus habitantes usan sin ningún problema una mezcla de elementos mágicos con otros de alta tecnología.
Por desgracia las pocas virtudes que posee esta novela (que alguna tiene, aunque parezca mentira) son lastradas por unos diálogos pueriles unidos a una narración torpe y confusa. Por si fuera poco, la novela es aburrida como pocas y sus 508 páginas se hacen demasiado largas.
Esperemos que la tercera parte de esta trilogía mejore, pues la primera, <i>Herejía</i>, aunque no llegaba a los niveles esperados, sí era entretenida y conservaba algo de calidad.