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Adan Villagrán hace presencia en este volumen como una especie de antecedente de Han Solo, mientras Alice Cooper deberá evitar que en un Mundo Olvidado estalle una violenta guerra civil
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<b>Ficha libro:</b> <b>Título Original:</b> <i> Los Humanoides de Kebash / Las Torres de Pandora</i> <b>Editorial:</b> Ediciones Robel <b>Autor:</b> A. Thorkent (Angel Torres Quesada) <b>Nº páginas:</b> 188 págs <b>Precio:</b> 5,95 €
Últimamente cada número de la colección editada por Ediciones Robel que se dedica a reeditar de forma cronológica la <i>Saga del Orden Estelar</i> es algo especial. Hace poco asistimos a la publicación en dos partes de una novela inédita del Orden que unía los ciclos argumentales del Imperio y del Orden Estelar, a la vez que en ella se creaba la organización que da título a la serie; un par de números después hizo acto de presencia Alice Cooper; y en este tomo que reseño se estrena Adan Villagrán, coprotagonista de la serie desde ahora junto con Cooper.
En <i>Los Humanoides de Kebash</i>, todavía no aparece Villagrán y la protagonista absoluta es Alice Cooper, quien tiene la misión de ir, junto con Ngo-Nao, al Mundo Olvidado de Leina para evitar que estalle una guerra entre los descendientes de los humanos de la Tierra enviados ahí en tiempos del Imperio y los Kebashitas, los habitantes originales del planeta. Novela entretenida y sin pretensiones cuyo esquema argumental me recuerda al de otras series clásicas de televisión como <i>Star Trek</i> o <i>StarGate-SG1</i>.
Adan Villagrán, por su parte, es el protagonista exclusivo de la novela <i>Las Torres de Pandora</i>. Abandonado a su suerte en el planeta Aldea, Villagrán acepta la oferta de su amigo Enrst Rudman de timar a un arqueólogo para conseguir el dinero necesario que le permita viajar en una nave estelar hacia la Tierra. Los trabajos del profesor Tzimalis en dos viejas y enormes torres de origen desconocido despiertan a unos seres que podrían destruir todo el planeta, mientras una tormenta solar lo mantiene incomunicado sin posibilidad de que ninguna nave estelar entre o salga de Aldea. ¿Se imagina el amigo lector quien tratará de salvar la situación? Ese mismo, nuestro Adan Villagrán. Otra novela divertida y bien escrita en la que Torres Quesada introduce pequeñas gotas de ciencia ficción especulativa, sobre todo en lo referente al origen de las torres.
Aun a riesgo de repetirme, vuelvo a recomendar la lectura de un volumen de esta colección de novelas de ciencia ficción de “serie B” que bien podría rivalizar en interés y calidad con otras más “serias”. Por cierto, si en la reseña del número 9 señalé que contenía muchos fallos en lo referente a la corrección de estilo de los textos, ahora toca felicitar a Ediciones Robel por lo bien que han cuidado ese tema a la hora de editar este tomo.
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