Hoy me duele el corazón, y mañana me seguirá doliendo. Quizá hasta lo tengo roto, aún no lo sé. Sea como sea, confío en que el tiempo lo cure, como siempre. Como todo
(Estoy hablando del dedo corazón, claro. Demasiado joven para la jubilación, demasiado viejo para el baloncesto)