Corría el año 1994 ó 1995. Yo estaba vagueando en el exterior de la Facultad entre clase y clase en compañía de mi no-novia cuando pasó por allí una maruja (era frecuente ver marujas y jubilados paseando por la Universidad, ocupandonos los bancos y dando por culo en general) que se detuvo a leer un cartel que había en una pared. Era el anuncio de unas conferencias cobre homosexualidad convocadas por una agrupación vasca de estudiantes
- ¿Pero qué es esto que pone aquí? - nos interpeló la interfecta - No sé, ¿qué pone? - ¿Está diciendo que los vascos son maricones? ¡Mentira! ¡Los vascos son muy machos! - Uh... - intenté mantener la compostura mientras mi acompañante se reía, de momento disimuladamente - ¿Esto sabes de quién es culpa? ¡De Felipe González y de los andaluces! ¡Que dicen que los vascos son maricones cuando los maricones son ellos! - Pues no sé... - Oye, ¿tú no serás andaluz? ¡Porque tienes cara de andaluz!
Afortunadamente, las carcajadas de mi no-novia lograron alejar a la maruja antes de que siguiera con su speech. La muy jodía de vez en cuando aún me lo recuerda...
...y así es como empezó mi trauma con los andaluces. Otro día cuento otro capítulo