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La Obra de H. P. Lovecraft: Textos originales y las diferentes traducciones de los mismos.
 
Foro de "La Nueva Logia del Tentáculo", Asociación fundada el 23 de Enero del año 2001, dedicada al estudio y difusión de la Vida y Obra de H.P. Lovecraft, sus precursores y seguidores, así como todo lo relacionado con el mundo lovecraftiano: literatura, cine, comic, rol, música y cualquier aspecto cultural.

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H.P. Lovecraft 
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La Nueva Logia del Tentáculo es una Asociación Lovecraftiana dedicada al estudio de la vida y la obra de H.P. Lovecraft, su Círculo y de la Literatura que le es afin a su creación literaria: Literatura Gótica, Fantasía, Fantasía Heroica, Aventuras, Ciencia Ficción, de Terror con todos sus matices: Terror psicológico, gore o cósmico.

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Henry Armitage

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Ansia - Vigilante Nocturno
Estimad@s Compañer@s,

Deseo comentarles una nueva actualización de La Cinemateca Arcana con dos emblemáticos títulos del cine del género. Películas muy diferentes pero ambas merecedoras de formar parte de nuestro particular Espacio Neologio Cinematográfico. Se trata de dos películas contemporáneas, éstas son:

-The HungeR[El Ansia, 1983;Tony Scott]

Excelente filme de vampiros en que en ningún momento del metraje aparece esta palabra, evitándose así todas las connotaciones histórico-sociales que posee. Producción americana basada en la novela del mismo nombre de Withley Strieber, novela excelente sobre el tema del vampirismo pero tratado de una forma poco convencional alejándose así de muchos de los tópicos que sobre este conocido tema existen e insisten.

La película proyecta esa marcada estética de los 80, sobre todo en lo referente a la música y a la indumentaria de l@s jóvenes del momento.

Estupendas interpretaciones de las protagonistas Catherine Deneuve y Susan Sarandon, acompañadas durante parte del metraje por un misterioso David Bowie en una interpretación muy correcta. También los amantes de la música gótica del momento pueden disfrutar con la aparición del grupo Bauhaus y su tema titulado “Bela Lugosi’s Dead” muy acorde con la trama argumental del filme.

Muy cuidada, evocadora y lujosa estética de la mansión de la protagonista que en muchas ocasiones ofrece un ambiente onírico clásico tan utilizado en producciones del género que, en este caso, contrasta con la “modernidad” musical y de ambiente nocturno de algunas escenas propia de los 80.

El argumento gira en torno a la inmortalidad de la protagonista, una egipcia, que busca un compañero o compañera amante (tanto monta) a quien otorgarle sus poderes vampíricos para que pueda acompañarle en su eterna soledad, pues hasta ahora todos los que ha tenido han sucumbido tras el paso de los siglos. Los cuerpos de éstos están guardados en una especie de buhardilla llena de palomas en la parte más alta de tan lujosa edificación.

Quizás en algunos momentos (muy pocos, un par de breves escenas que tienen lugar en discotecas o similares) ofrece una visión de videoclip musical tan de moda en aquella época. Pero en ningún momento resta credibilidad a la trama general.

Película muy recomendable para l@s seguidor@s del cine del género con cuidada estética y tratamiento nada convencional del tema del vampirismo.

-Nattevagten [El Vigilante Nocturno, 1994; Ole Bornedal]

Producción danesa del género con un muy buen tratamiento del misterio, la intriga e incluso el terror en su faceta más íntima, más realista. Película que huye en todo momento del terror sobrenatural para centrarse únicamente en ese terror completamente humano que la gran mayoría de la población sentiríamos si trabajásemos como vigilante nocturno en una morgue o centro médico forense donde van a parar y se guardan cadáveres y restos de miembros humanos.

Muy correctas las interpretaciones de los protagonistas que, sin llegar a sentar cátedra, son muy convincentes sobre todo en las escenas nocturnas donde el vigilante (un joven estudiante de derecho) ha de realizar las típicas “rondas” a través de pasillos, salas y depósito de cadáveres entre reflejos de linterna, neones semifundidos, sombras y ruidos de sus propias pisadas.

Sin duda alguna, estas escenas del trabajo nocturno del joven vigilante son las más logradas en cuanto a la creación de esa atmósfera de terror que busca el filme. Dentro de esta línea destacaría algunas otras escenas, como la que el viejo vigilante en su última ronda es acompañado por el joven como iniciación mientras aquel le explica y pone en antecedentes. Cualquiera con esa iniciación acepta el trabajo.

Filme sencillo en cuanto a la propia producción pero muy destacable; nada que ver con el tratamiento americano del tema que, aunque mucho más ambicioso, no siempre consigue su propósito.

Quizás algunas escenas están poco trabajadas o simplemente poco ayudan a la consecución del objetivo del filme. Pero aún así no empañan la totalidad de esta interesante producción danesa.

La película interesó mucho a los productores americanos que propusieron al directos danés realizar un clónico remake [La sombra de la noche, 1998; Ole Bornedal] con actores de renombre (Nick Nolte, Ewan McGregor, Patricia Arquette) pero que no aporta nada nuevo a la producción original, al contrario, bastante inferior a la primera.

Muy recomendable a l@s amantes de la intriga y el terror sociocultural que producen ciertos lugares de trabajo.

Esperando que ambas producciones sean de su completo agrado, reciban un saludo desde la Sala de Cine Neologia.

P.D. Muy pronto los filmes “fichados” en Miradas a Cámara. Atentos a la pantalla.

Joseph Curwen

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Alida Valli
Alida Valli

Una vez más aparezco para comentarles una nueva pérdida humana en el mundo del celuloide. En esta ocasión se trata de una dama italiana de la interpretación de calidad que tod@s debemos conocer, Alida Valli.

Alida Valli fallecía en Roma el pasado 22 de abril a los 85 años de edad. Actriz de una increíble belleza y de unas cualidades profesionales de máxima categoría. Nació en Pola, en la región de Istria. Siendo muy joven se matriculó para cursar estudios dramáticos en el Centro Sperimentale di Roma, Centro gestado por Mussolini para realizar un tipo de cine favorecedor a este régimen. Dejó dicho Centro en 1936, realizando su primer trabajo en una versión de [El sombrero de tres picos] de Pedro Antonio de Alarcón.

Pocos años más tarde, la joven Alida recibió el premio a la Mejor Actriz Femenina del Festival de Venecia de 1941. A partir de ese momento se convertiría en la joven italiana de la II Guerra Mundial. Trabajaría en diferentes producciones cinematográficas tanto del género de comedia como del drama a las órdenes del director italiano Mario Mattoli, destacando [A las nueve lección de química, 1941], [Luz en las tinieblas, 1941] y [Cadenas invisibles, 1942] demostrando las capacidades que para la interpretación poseía la joven actriz, que acabaría por convertirse en una de las actrices más importantes y favoritas de la cinematografía fascista, hecho éste que una vez terminada la guerra le perjudicaría enormemente privándole de un puesto en el cine italiano que sin duda hubiese merecido.

Sus papeles más importantes vendrían de la mano de dos de los más importantes directores de la Historia del Cine, Alfred Hitchcock que la dirigiría en [El proceso Paradine, 1947] y Carol Reed en [El tercer hombre, 1949]. Dos títulos cinematográficos que están considerados como verdaderas obras maestras y que Alida Valli dejó su impronta como magnífica actriz convirtiéndose en una de las más renombradas actrices del momento. Estos y otros éxitos le volverían a abrir las puertas del cine italiano que tan mal la había tratado años antes interpretando una de las mejores películas de Luchino Visconti [Senso, 1954]. En este filme la presencia de Alida Valli brillaba con luz propia debido a su elegancia y estilo interpretativo, así como a su inteligencia a la hora de llevar a cabo sus personajes de ficción.

En 1957 interpretará la producción dirigida por Michelangelo Antonioni [El grito] ofeciendo una interpretación calificada como memorable. También fue reclamada por realizadores franceses como Georges Franju con quien rodaría el excelente filme del género que nosotr@s desarrollamos titulado [Los ojos sin rostro, 1959], filme que ha pasado a la Historia del Cine de Terror y Misterio y que, a ser posible, pronto pasará a engrosar nuestras estanterías filmográficas neologias como claro homenaje a la fallecida actriz italiana, y Hernri Colpi con quien rodó [Una larga ausencia, 1961].

Su madurez le otorgó a su rostro unos rasgos todavía muy bellos, pero más duros por lo que fue muy solicitada por gran cantidad de realizadores de primer orden como es el caso de Bernardo Bertolucci quien la dirigiría en [La estrategia de la araña, 1970] adaptación de un cuento de Borges, [Novecento, 1976] y [La Luna, 1979]. También trabajó con directores españoles como José María Forqué [No es nada mamá, sólo es un juego, 1974] o Eugenio Martín [Aquella casa en las afueras, 1980].

Su intensa belleza fue dejando paso a uno ojos increíblemente enigmáticos y a unos rasgos muy marcados que le llevaron a interpretar papeles de gran perversión y maldad, en esta línea destacaríamos sus interpretaciones en títulos como [Suspiria, 1977; Darío Argento] o [Inferno, 1980, Darío Argento] entre otros muchos.

Ya en su última etapa como actriz, como ocurre habitualmente, apareció en algunos telefilmes de poca importancia y en alguna pequeña interpretación para la gran pantalla.

También, como ocurre en este complejo mundo en muchas ocasiones, a principios de los años 50 se vio envuelta en un escándalo de sexo y drogas que fue muy aireado en los medios informativos del momento. Este tema afectó mucho tanto a su carrera como actriz como a su personalidad que se tornó en más desconfiada con su entorno.

En la actualidad ha estado considerada como una de las actrices más importantes de la filmografía italiana.

Desde La Nueva Logia del Tentáculo esta actriz italiana de maravillosos ojos y enigmática mirada que cautivó a los más grandes directores de la época merece su homenaje arcano. Aunque ya forma parte de nosotr@s a través de su interpretación en [Suspiria] y su presencia en esos Eternos Rostros que muy poco a poco llenan de esplendor la Sección de Cine Neologia.

Muy pronto alguna de sus mejores interpretaciones del género que desarrollamos se integrará en La Cinemateca Arcana para deleite de todo el personal neologio.

Joseph Curwen

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Aleatorios propuestos por Hee Hoo

Nueva Logia del Tentáculo
Como dice Ibid en su famosa Vida de los poetas (Ibid)

Por otro lado, la obra maestra de Ibid fue la famosa Op. Cit. (Ibid)

Malibia vetus - Malibia vetus est ... venit ... tandem venit (El pueblo anciano)

El misterio atrae al misterio (Bajo las pirámides)

Ninfa subterránea que habita
Entre las gemas sin sol y las glorias ocultas:
¡Señora de la Pirámide! (Bajo las pirámides)
***[Tal vez habría que acortarla]

Los hipopótamos no deberían tener manos humanas, ni portar antorchas..., y los hombres no deberían tener cabeza de cocodrilo... (Bajo las pirámides) *** [Tal vez pueden hacerse dos Aleatorios con esta]

Sólo le complacían las columnas vertebrales de seres acabados de asesinar. (La Bestia de Averoigne - Clark Ashton Smith)

La ambición, siempre engañosa, fue la causa de mi ruina (R.Bloch-El vampiro estelar)

¡Si pudiera concebir algo teratológico, algo monstruosamente increíble! (R. Bloch - El Vampiro estelar)

La embrujada ciudad de Arkham, donde aún palpitan y acechan sombras de otros tiempos. (R. Bloch - El Vampiro estelar)

Ardía en deseos de aprender la sabiduría del gusano (R. Bloch - El Vampiro estelar)

Nunca he tenido valor para preguntarme qué era lo que le viejo hechicero Potter había llamado de las estrellas (A. Derleth - La Hoya de las brujas)

¡Cuidad que siempre esté lejos de mar! (A. Derleth - El Sello de R’lyeh)

Espero que tus ojos estén preparados para ver lo que acecha al otro lado del umbral. (H. Armitage-De la luz a la oscuridad)

Mefitis, Mefitis, ¿vendrás a mí?... ¿Cuándo, cuándo, mi diosa? (Dogon - bajo el templo)

Es terrible tener que soñar (Tyndalos)

tu vaporosa mirada tan segura
hizo que quisiera dejar mi ser vital. (Kryshul D’Naihotep- Tentaculares)

Voy a tener que dejar de leer esos Cuentos de CTHULHU...son algo malsanos y alteran mi ego (Iranon-El Mal que acecha en la sombra)



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El Grito de Curwen

Esta imagen hace referencia a la novela "El Caso de Charles Dexter Ward" en el que aparece el personaje Joseph Curwen.

La imagen de Stephen Missal recoge el momento en el que aparecen las malas artes de este brujo, invocador de "cosas innominadas del más allá".

«N’gai, n’gha’ ghaa, bugg-shoggog, y’hah; Yog-Sothoth, Yog-Sothoth…»

Henry Armitage
V Barón del Priorato de Exham

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CRONICAS DE ANTARKTOS Por Waldemar Verdugo Fuentes
Es cierto que adentrándose en la Antártida, el sol reviste de contornos mágicos las formas que brotan de raíces ocultas en la gran llanura blanca. Estas lejanías, apenas entrando en los hielos permanentes, a mi parecer, son una forma física de inspiración profunda. Sin embargo, la literatura es parca con la zona. Entre los escritores extranjeros, pienso en Edgar Allan Poe, que fue uno de los primeros que entró en espíritu al lugar (por supuesto que los escritores no necesitan ir a los lugares para hablar de ellos. Debe ser la razón de que al visitar durante años puros científicos la Antártida casi toda la literatura que existe es técnica). En el caso de Poe, recorría no sólo el terreno de la fantasía sicológica sino también le servía de liberación recorrer horizontes geográficos que nunca jamás pisó. En sus "Aventuras de Arthur Gordon Pymn", 1837, el protagonista embarca en la costa oeste norteamericana y llega en su bote hasta el extremo sur de América. Le suceden muchas aventuras hasta que es salvado y reintegrado a su hogar, sin novedad; ha "verificado" que la Antártida está habitada por hombres completamente negros, lo que contrasta con la blancura total del lugar; donde la luz es tan intensa que impide mirar y afirma que en el polo mismo hay una inmensa catarata "cayendo -dice- silenciosamente en el mar desde alguna inmensa y lejana muralla que se alza hasta el cielo".
Aún antes, en 1692, Jacques Sadeur, escritor francés, publica "Aventuras en el descubrimiento y viajes a la tierra Austral", donde dice: "Los australes son hermafroditas y se aman con amor cordial y no aman al uno más que al otro". Luego agrega: "Nunca percibí reproches, querellas ni animosidades... no saben lo que es mío y lo que es tuyo". El lugar lo describe "hacia el polo sur donde se encuentran prodigiosas montañas, más altas e inaccesibles que los Pirineos". La obra rescata ideas fantasiosas alimentadas por el desborde de los cartógrafos flamencos al servicio de España, encabezados por Ortelio y Mercator, que en sus mapas hacen aparecer ríos, montañas y largas costas que unen el sur de Chile con la nueva Guinea.
También paralelamente Julio Verne y Emilio Salgari se ocupan de la zona. Verne, que ha hecho navegar al Capitán Nemo a bordo del Nautilus, bajo los hielos, en sus "Veinte mil leguas de Viaje Submarino", dedica a E. Allan Poe una poco conocida novela titulada "La Esfinge de los Hielos", en 1897, donde en realidad continúa el viaje imaginario por el polo mismo. Emilio Salgari en "La estrella de la Araucanía", describe a una Punta Arenas, antiguamente conocida como "Puerto del hambre", como "una tierra de horrible aspecto... pródiga en tremendos huracanes... de abismos espantosos...". Pero también, un lugar que oculta "considerables riquezas". "El oro abunda en todas partes en forma de hijuelas y pepitas, algunas de los cuales llegan a pesar 50 gramos". Aunque el lugar está habitado por "tribus belicosas y, hasta hace pocos años, antropófagas". También Salgari publica "Al Polo Sur en Bicicleta", relato de tres amigos en un aparato de ocho ruedas con pedales y un pequeño motor a petróleo... En "La Isla de los Pingüinos", Anatole France escribe:
"La reverberación de los hielos polares había cegado los ojos del anciano, pero una débil claridad se filtraba aún en los párpados cansados. Distinguió bultos animados que se oprimían en filas sobre las rocas, como una muchedumbre humana en las galerías de un anfiteatro... creyó hallarse ante hombres que vivían según la ley natural, supuso que el Señor le acercó a ellos para que les revelara la ley divina y los evangelios... y luego los bautizó... Al saberse en el Paraíso que los pingüinos habían sido bautizados, la noticia ni alegró ni apenó a nadie, pero preocupó a muchos".
Una descripción un tanto más templada es la del norteamericano Hermán Melville
con su inquietante "Benito Cereño": "En la bahía Santa María, una isla pequeña, desértica, deshabitada del extremo sur, todo era gris. Callado y en calma, pero sobre todo, gris".
Pero hay ocasiones que, de tomarse por ciertas, las ficciones pueden llegar a ser peligrosamente decisivas para la realidad. Horace Warpole, el ex primer ministro inglés, describió a una Patagonia habitada por gigantes. Pero que, "si son dueños de un imperio rico y floreciente, creo que deben ser subordinados a su majestad. No en la misma forma que lo hicimos con Virginia, Carolina y otras, sino como una Compañía Indoccidental".
En el siglo XIX, la Antártida en el mundo era conocida solamente por unos pocos relatos de navegantes, entre ellos, destacan los escritos por exploradores, como el inglés Robert F. Scott, que rescató lo que vio en su "Diario". En su obra "El Polo Sur", antes el noruego Roal Amundsen había realizado igual tarea. Se dice que Poe, afirmándose en los datos de algunos de estos exploradores (en especial Scott) y guiado por su intuición artística comenzó a germinar su "Gordon Pymn". En lo personal, en este paisaje antártico que comienzan a ver mis ojos, me siento entrando a otro mundo en este mundo, más brillante, casi transparente de locura refinada; también el adentrarme en esta tierra que brota clarísima del agua más azul que pueda verse, que empequeñece al hombre pero también le inspira, me brota cierta sensación de fortaleza en el alma. Se me provoca a profecía una obra de H.P. Lovecraft, "En las montañas de la locura", 1939, que se trata del Polo Sur resguardado tras elevaciones de 10.000 a 12.000 metros donde se ocultan, luego de 40 millones de años, los primordiales, seres venidos de otros planetas cuando la tierra era joven. El lugar de espanto que imaginó Lovecraft se transmutó en uno de maravillas, según el almirante Richard E. Byrd, curiosa conjunción de marino distinguido, explorador audaz y poeta pionero de la Antártida. En cinco expediciones, a partir de 1929, Byrd entregó a la humanidad el conocimiento más completo de la geografía del continente helado. Llevó su experiencia hasta el último extremo y decidió quedarse solo, en una caverna de hielo durante seis meses invernales de total oscuridad, en lo más profundo de la meseta central, en la latitud 80º Sur. El vio las estrellas que nadie había visto, las que el sol impide ver con su luz.
En su libro "Soledad", el Almirante Byrd, cuando todos se han ido y queda solo en la caverna de hielo, escribe: "Todo ahora es mío, las constelaciones, hasta la tierra mientras gira sobre su eje. Sí, una gran paz interna y la alegría infinita pueden existir juntas". Y más adelante: "El día muere y nace la noche. Armonía, eso es lo que brota del silencio, un dulce ritmo, el acorde de una cuerda perfecta, tal vez la música de las esferas. El universo es un cosmos, no un caos, y el hombre forma parte de ese cosmos con tanta justicia como el día y la noche". Cuando el Almirante Byrd vuelve a la civilización luego de su experiencia colosal, declaró: "Una parte de mí quedó para siempre en los 80º08’ de latitud sur; lo que sobrevivía de mi juventud, mi vanidad, posiblemente, y por cierto, mi escepticismo. Por otra parte, me entregó algo que no había poseído antes plenamente: la apreciación de la absoluta belleza y el milagro de estar vivo".
Sin embargo, son los escritores chilenos quienes más han aportado a la historia literaria de la zona, en especial desde la primera mitad del siglo XX. Citemos al diplomático y autor místico Eugenio Orrego Vicuña; su libro "Terra Australis" es una valioso aporte a la bibliografía chilena, tanto por su depurado estilo, como las enormes proyecciones futuras que el autor deposita en la Antártida cuando se sabía muy poco de ella; en las páginas el autor nos transporta a estos hielos polares y detrás de sus palabras nunca deja de fluir un halo de fe tanto en el creador como en ésta su obra blanca. Poco después, en 1955, Salvador Reyes publica "El continente de los hombres solos"; el mismo autor de libros como "Barco ebrio" y "Ruta de sangre", en que su acción o el protagonista es el mar, lo ubican (entre otros, junto a Luis Enrique Délano y el Gran Almirante Augusto D’Halmar) como líder de los escritores del mar; llega a ser Presidente del Círculo Antártico."El continente de los hombres solos" está escrito como diario de viaje; es una bitácora trascendente, amena, en que los detalles cotidianos cobran inusitada importancia cuando el hombre se enfrenta al entorno natural no sometido. Otro escritor diplomático que se ha ocupado de la Antártida es Miguel Serrano. En 1956 publicó "Alguien llama en los hielos": se le criticó el delicado vocabulario empleado por los marineros en el buque antártico; se le reprochó que era imposible que un maquinista se expresara en forma tan correcta como él lo expone en la historia; sin embargo, este reparo de orden formal no afecta en absoluto el fondo profundo ni el contenido metafísico de "Alguien llama..." que, a mi parecer, constituye uno de los libros más extraños de la literatura chilena, un aporte a la literatura universal y por supuesto a la mitología que rodea también a la Antártida. No consideramos aquí una enorme cantidad de folletos, artículos, folletos y otros escritos publicados en medios de Chile y el extranjero acerca del sitio, pero debemos citar el libro "Antártica Chilena" de Oscar Pinochet (Premio de Ensayo otorgado por la Municipalidad de Santiago de Chile en 1944), una obra que por sus méritos jurídicos y geográficos afianza los derechos de un país en forma incuestionable; es decir como libro no estrictamente literario logra, sin embargo, narrar una epopeya épica con cifras y coordenadas. Tampoco podemos dejar de citar "Los conquistadores de la Antártida" de Francisco Coloane, un libro que los chilenos leemos desde niños; el autor de "El último grumete de la Baquedano", estuvo en la Antártida y su experiencia le alcanzó elementos que manejados por una mano como la suya, nos legó una obra magnífica. Conocí a don Pancho Coloane en casa de la ilustre artista Inés Bordes, donde lo vi otras veces y pude conversarle: era un hombre cálido y sencillo como son los hombres sabios; sin embargo también era un hombre duro, a la manera de los hombres de los mares del sur, que se enfrentan a 365 aguaceros al año y le hacen punta al temporal con una sonrisa confiada, a pesar de todo. Hasta donde sabemos, en 1958, con la aparición de "Los conquistadores de la Antártida" se acaba la literatura escrita en el siglo XX inspirada por el sitio.
Un escenario único de agua en sus tres estados de las que muchos han saciado su sed, también espiritual, porque hubo quienes recrearon en la Antártica mundos fantásticos inventados a imagen y semejanza de sus sueños, y siguen haciéndolo, como los pioneros buscadores del Santo Grial en la Antártica. Ellos nos han acercado a la zona con maravillosas historias de aparecidos en los hielos: gigantes blancos, seres fantásticos horribles como los Pie de Sombra, o angelicales como Nuestra Señora de los Hielos, transitando en senderos abiertos tan blancos que ni se les ve entre la nieve; y caminos ocultos que llevan al Antarktos, la deidad única ante quien se hinca el rey del Mundo y los Antiguos que viven más abajo de los hielos desde antes del hombre.
Edgar Allan Poe en su "Narración de Arthur Gordon Pym, como la tradujo Julio Cortázar, rescata en su obra un elemento que forma parte misma de la atmósfera antártica: el misterio. El tema de la novela consiste en un largo viaje por mar que culmina en los blancos hielos del extremo sur. Allí los viajeros se encuentran con aborígenes negros, un pueblo desconocido para el hombre blanco, cuya condición provocará en estos una compleja confusión de sentimientos opuestos, donde la atracción y el rechazo se entremezclan. Las páginas finales son una carrera suicida que parece no llevar a otra parte que al terror de lo vago, a un remolino demencial cuyo término no se halla en ningún centro ni en ningún vértice. Las respuestas son demasiado tímidas, casi ingenuas; los misterios están por descifrarse, pero jamás se logra develarlos; pues, al final del relato, Poe comienza otra historia, otra narración. Una historia que, por supuesto, aún se está escribiendo.
En la narración, Poe nos señala aquello que provoca terror en los habitantes de Tsalal, isla cercana a la Antártica, ocupada por indígenas de piel negra: temían al blanco, la ausencia de todo color que llenaba toda aquella región y al desesperado grito de Tekeli-Li, pues es el presagio funesto de la manifestación de su exterminio. La última imagen de la narración es la aparición de un gigante blanco cuyas proporciones eran mucho más grandes que las de cualquier habitante de la tierra, visión aterradora que fulmina al negro Nu-Nu. ¿Quién es este ser? ¿Cuál es el origen misterioso de Nu-Nu, Tekeli-Li y los otros aborígenes? ¿Cuál es la alegoría que canta Poe oculta en la blancura de la nieve como fuente de espanto? Hay algo indicado: Existe una confrontación entre lo blanco y lo negro. Lo cierto es que las raíces del enfrentamiento novelado de Poe, tiene directa relación con la luz y las tinieblas, el día y la noche; es decir, la confrontación entre los opuestos complementarios. Que es, por lo demás, la fuerza que hace vivir el Universo en equilibrio, nuestros Polos Norte y Sur. Lo que está arriba y lo que está abajo, perfectamente ubicados, perfectamente unidos en un punto preciso donde se juntan: una fracción mínima que los Yogas Tántricos denuncian en la energía que impulsa el orgasmo. Lo que da nacimiento a todo. Es decir, la oposición no es absoluta, ya que blanco y negro tienen el mismo origen, obedecen a un mismo principio. Esto adquiere claridad cuando pensamos en el paisaje antártico, en que una base de avanzada diminuta, siempre pintada de colores muy oscuros para contrastar en la lejanía de los cerros de blancura, en que se hace visible desde distancias enormes. Dice René Guenón (en "Símbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada"): Negro y Blanco son expresiones de lo No Manifestado y de lo Manifestado, respectivamente. Sin embargo, esta regla tiene excepciones y, a veces, nos encontramos en la situación inversa; o sea, donde el negro corresponde a lo Manifestado y el blanco a lo No Manifestado. La Antártica, según nuestro Juicio, sería uno de estos casos excepcionales. El blanco polar es lo No Manifestado, el velo que esconde el Secreto.
Es cierto que el color blanco de todo es lo más impactante en la Antártida. Y es una singularidad que llama la atención de todos. El escritor norteamericano Herman Melville, por ejemplo, en su novela "Moby Dick la Ballena Blanca" dedica todo un capítulo a la blancura de la ballena. Este capítulo es una suma de pensamientos en relación al blanco de aquella ballena y a las emociones que éste provoca. El principio sobre el cual se sustenta Melville es el mismo sobre el que se basan las ideas de Poe y Lovecraft; a saber, el miedo humano hacia el blanco: Lo que me anonadaba sobre todas las cosas era la blancura de la ballena. El autor mencionará a muchas otras bestias de blanco: el oso polar, el tiburón blanco, el albatros, cuyo no-color hará que la sangre se le enfríe solo con su presencia. ¿Cómo es posible que este color que representa la espiritualidad, el propio velo de la deidad cristiana, según Melville, sea a la vez un signo de profundo horror? El blanco antártico, en la obra de H. Melville, es lo indefinido, lo que es y lo que no es, y también lo dual, lo misterioso por antonomasia. La sensación de estar pisando un velo blanco misterioso que oculta otro misterio enorme. En la página final de Narración de Arthur Gordon Pym, escribe Poe: Muchos pájaros gigantescos, de una blancura fantasmal, volaban continuamente viniendo de más allá del velo blanco, y su grito, mientras se perdían de vista, era el eterno ¡Tekeli-li!. Todo en la novela de Edgar Allan Poe induce a cantar el blanco antártico como un símbolo de terror y, por consiguiente, de misterio.
En otras apreciaciones de la influencia del color blanco antártico en el mundo, hay quienes la entienden como indicación de códigos morales y sociales. Julio Cortázar, en el prólogo de su traducción de Poe indica: La lucha entre lo blanco y lo negro que se representa en "Narración de Arthur Gordon Pym", es una manifestación del pensamiento racista de Poe, quien no disimuló jamás sus opiniones en favor de la esclavitud. El pensamiento racista de Poe está asociado con una posición muy crítica contra la democracia: Odiaba a la Turba y despreciaba la democracia, señala Ferrari y Baudelaire, en el prólogo de Nuevas Narraciones Extraordinarias de E.A. Poe, citando un pensamiento que revela la filosofía política de Poe: El pueblo no tiene nada que ver con las leyes, si no es obedecerlas.
El chileno Miguel Serrano, escritor y viajero, es autor de obras como "Ni por Mar ni por Tierra", "La Serpiente del Paraíso", "El Círculo Hermético", "Elella, Libro del Amor Mágico", "Nietzsche y la Danza de Siva" y "Las Visitas de la Reina de Saba", con prólogo de C. G. Jung. El mito antártico adquiere en su obra la mayor fuerzas en dos libros: "La Antártica y otros Mitos", Santiago, 1948 y el ya citado "Quien llama en los Hielos", Santiago, 1957. El primero de ellos es la transcripción de una serie de conferencias dictadas en Santiago, y su portada es reveladora: un dibujo de un gigante bicorne alado emergiendo de las blancas nieves y portando un tridente. Desde el comienzo, Serrano hace gala del sincronismo que mantiene con Poe. El relacionará numerosas leyendas antárticas: los bellos relatos de los Onas (antiguos habitantes de La Tierra del Fuego), la leyenda de la Virgen de los Hielos, el continente perdido de Lemuria, el gigante de Poe y, aún, la atrevida idea que Adolf Hitler, su cuerpo congelado, mora en el frío Antártico. En su obra rescata también otros misteriosos moradores de las nieves eternas. Serrano conoce el relato de Poe y señala en relación al Gigante Blanco: Es que Poe conocía la leyenda de los Sélcnam sobre los Jon que habitan la Isla Blanca. El mismo Serrano (en La Antártica y otros mitos) narra quienes son los Jon y a qué se refiere cuando habla de Isla Blanca; allí explica que los antiguos Onas (los sélcnam eran sólo una tribu Ona) creían en la existencia de los Jon: humanos de casta aristocrática dotados de facultades sobrenaturales y poseedores de los Misterios: Fueron los Jon, magos sélcnam de la Tierra del Fuego, los que conservaron los secretos enseñados por Quenós y los que aun se inmortalizan embalsamándose dentro de los hielos del sur, para resucitar renovados en el más lejano futuro. Dicen también los sélcnam, que es en el Sur, allá, en esa "Isla Blanca que está en el Cielo" donde moran los espíritus de sus antepasados, haciendo una vida libre de preocupaciones. Todo indica que la Antártida es la Isla Blanca de la que hablan las viejas leyendas Onas, cuya cosmogonía indica en el lugar seres fantásticos, y una entidad que bajó del círculo rojo del cielo y mora con los Antiguos más abajo del manto blanco.
La inquietante posibilidad de que exista una entidad no-humana en la Antártica, la registra también Serrano (en La Antártica y otros mitos): Sin embargo, en ese continente del reposo y de la muerte alguien vive. Un prisionero se agita, teniendo por medio habitable el fuego ardiente y eterno. En "Quien llama en los Hielos" anota: Yo he visto a ese ser, a ese Ángel negro: ahí, en su recinto del Polo Sur. Es en una inmensa cavidad oscura donde reside... Espacios enormes, sin límites, livianos y deprimentes a la vez, que se extienden, con seguridad, por el interior psíquico de la tierra, debajo de los hielos eternos. Y así se mueve el Zinoc... Asciende o desciende, hasta el extremo de esa cavidad y, desde ahí, se arroja a una velocidad vertiginosa en demanda de su otro extremo, de su final inalcanzable. Toda la eternidad lo ha pasado en este esfuerzo, cayendo de cabeza, tratando de alcanzar el lugar antipódico del que ha sido proscrito en el comienzo mismo de la creación. El norte es su sueño, su anhelar profundo y su mayor sufrimiento. Y citemos al mismo Serrano respecto la vinculación entre los colores y la Antártica: Existe además una relación entre el color y el polo. Los pájaros negros tienden a desaparecer de estos mares y les es muy difícil alcanzar las latitudes extremas de la Antártica. En cambio, las aves de plumaje blanco soportan el frío mucho mejor. En "Quien llama en los Hielos", relata un sueño, en el cual un misterioso ser le dice: La inmortalidad se logra entre los hielos -me respondió- y se consigue helándose. No soy nadie, ni nada puedo hacer ahora. Tu gran combate será con el Ángel de Sombras. Serrano destaca sobre todo la tradición de los Onas en sus conferencias sobre los Mitos de la Antártica, para insinuar posibles claves: Fue Quenós quien empezó a crear la tierra, de arriba abajo. Pero antes, con arcilla blanca modeló a los Hohuen, seres gigantescos y transparentes como ángeles. Apenas creados, los Hohuen comenzaron a luchar entre ellos. Sin embargo, no podían morir. La mitología Ona señala que los Hohuen (los Antiguos) fueron creados con hielo. Esto, en verdad, señala su origen geográfico: la Antártida.
He aquí los mismos rasgos arquetípicos de los Antiguos en la obra de Howard Philips Lovecraft: seres de gran tamaño, poderosos, belicosos, no-humanos e inmortales. Lovecraft en En las Montañas de la Locura anuncia, luego que hubieran llegado de su mundo remoto en las estrellas: Se fundaron nuevas ciudades terrestres, las más importantes de ellas en el Antártico, ya que aquella región, escenario de su llegada, era sagrada. A partir de entonces, el Antártico fue como antes el centro de la civilización de los Antiguos, y todas las ciudades construidas allí por la prole de Cthulhu fueron destruidas. Más adelante, el narrador de la novela de Lovecraft indicará que los mapas encontrados en la vieja ciudad polar muestran que las ciudades de los Antiguos en la época pliocénica se hallaban en su totalidad, por debajo del paralelo 50 de latitud sur". Según las crónicas, el pasadizo que unía el continente blanco con el sur de Chile y Argentina. En En las Montañas de la Locura", trata de las aventuras de una expedición científica a la Antártica, pero, el protagonista, antes de iniciar su relato, insiste en advertir a los posibles lectores que aquel continente no debe ser horadado por mano alguna, no vaya a ocurrir que se despierten horrores que no deben ser liberados. El horror que no debe ser perturbado es la raza de los Antiguos y sus esclavos, los Shoggoths. En la mitología lovecraftiana, los Antiguos son horribles deidades que bajaron desde el cielo y que hicieron de la Antártica su primera base. Estos gigantes de cabeza en forma de estrella crearon al hombre y también a los Shoggoths, torpes bestias de carga, sumisas en un comienzo, pero que más tarde fueron capaces de conducir una rebelión en contra de sus señores. Es difícil sustraerse a la tentación de comparar esta emancipación con el combate bíblico entre Dios y sus Ángeles fieles contra el Primer Rebelde, Lucifer o Prometeo. Los Antiguos se defenderán de esta amenaza por medio de un arma devastadora: Los Antiguos utilizaron unas curiosas armas de perturbación molecular y atómica contra los entes rebeldes, y al final abrazaron una completa victoria. La narración hace turbadoras referencias a un libro espantoso de saber prohibido: El Necronomicón, del árabe demente Abdul Alhazred. Este obscuro texto es un elemento clave en la narrativa de Lovecraft, es la fuente de su cosmogonía y de su teología. El Necronomicón habría sido consultado por algunos de los miembros de la expedición antártica, especialmente por Danforth, que era un estudioso y un gran lector de temas extraños que había hablado mucho de Poe, además él era uno de los pocos infortunados que había tenido el valor para examinar en forma exhaustiva el condenado libro. Danforth, se referirá en repetidas ocasiones al Necronomicón y hará tímidas referencias sobre la posibilidad de que la oscura Meseta de Leng, aquella tenebrosa región, cuya ubicación ni el mismísimo Alhazred fue capaz de precisar, en verdad sea un antiguo nombre para señalar la Antártica. Más que la narración en sí misma, al igual que en la obra de Poe y Serrano, la atmósfera de terror de la novela está dada por el paisaje y por el ambiente urdidos por la pluma de Lovecraft. En efecto, él fue siempre fiel a un principio según el cual lo más importante en la literatura de terror no es tanto la trama, si no el ambiente o la atmósfera que crea el escritor y los sentimientos y sensaciones que transmiten el lector. Angela Carter, en un excelente estudio acerca del escritor, ha señalado que la Antártica de Lovecraft es el más terrible de todos sus paisajes. Este desolado reino del hielo, el lugar de donde le llegaba la niebla y la muerte al viejo Marinero de Las Montañas de la Locura es, al mismo tiempo, una versión realzada de la Antártica real, y una visión de la aborrecible meseta de Leng, el techo del mundo, donde la pluma de Lovecraft nos permite sentir incluso el paso del fío viento polar: El terrible viento antártico soplaba a intermitencias, y su cadencia tenía para mí un vago sonido musical, semejante al eco de unos caramillos silvestres, que por algún motivo ignorado me parecía inquietante e incluso amenazador. Sus elementos son este viento, la soledad, la lejanía, las leyendas, el hielo, el olor y, por supuesto, los habitantes de ese yermo, que ocultos en la blancura no están muertos, si no que esperan ser despertados de su sueño conjurado. El título de la novela se refiere particularmente a la gigantesca cordillera donde se hallan las colosales ruinas de las ciudades de los Antiguos, una región de alturas imposibles de alcanzar por la mente y los sentidos de un hombre normal y donde lo asombroso es la regla. Adentrarse en aquellos lugares significa penetrar en el subconsciente; eterno océano cósmico de arquetipos: Era como si aquellos chapiteles de pesadilla constituyeran el umbral que daba paso a prohibidas esferas de ensueño, a complejos abismos de tiempo, espacio y ultra dimensionalidad remotos. Un mundo enorme que empequeñece de inmediato al hombre. Aquellos exploradores de la fría Antártica, sentirán esta molesta sensación de insignificancia, y entre aquellos que poseen un nivel más alto de comprensión, como es el caso de Danforth, enloquecerán. Al final serán ahogados por la terrible inmensidad y la devastadora opresión de la soledad en las turbulentas aguas de la locura. Otro elemento de horror es el misterioso grito que ya habíamos mencionado cuando es citado por Edgar Allan Poe. Sí, el temible ¡Tekeli-li! Las palabras de Poe se transforman por medio de la magia de Lovecraft en el pájaro que avisa la muerte, el misterio cargado de amenazas. Pues es el encuentro con el horror más terrible: la voz misma de los Shoggoths. Danforth que conocía la obra de Poe, dirá que estaba interesado debido al escenario antártico de la única novela larga de Poe: la desconcertante y enigmática narración de Arthur Gordon Pym. Como vemos, la literatura de Poe es el punto de referencia para Lovecraft. También coinciden señalando a la Antártida como el lugar donde hicieron su entrada los Antiguos. El Polo Sur es la Puerta. Desde allí las huestes luciferinas ascenderán hacia el Polo Norte, hacia la mítica Hiperbórea, en un camino de representación de la ascesis esotérica aplicable a la salud humana con técnicas de gimnasia por los distintos chakras corporales y que es la vía de toma del poder divino, precisamente lo que el Demiurgo castigó. Miguel Serrano en una entrevista dijo: La Tierra es un astro, un ser vivo, que está aquí, que tiene sus distintos órganos, y la parte correspondiente al sur del mundo, y al Polo, corresponde a los órganos sexuales. Así, el Polo Sur -que es el sexo del mundo- es la guarida de los Antiguos. Y aunque hayan ocupado también otros territorios, volverán allí a construir sus ciudades. René Guénon, en una crítica a la interpretación de Eliphas Levi sobre el Infierno de Dante, dice: Esto es cierto en un sentido, puesto que el monte del Purgatorio se formó, en el hemisferio austral, con los materiales arrojados del seno de la tierra cuando la caída de Lucifer cavó el abismo.
Esta intuición de algunos escritores se inicia con la idea sobre la presencia de una Tierra Austral según declaró el sabio griego Pitágoras de Samos, quien sostuvo que nuestro planeta era una esfera y que por simetría debería haber, además de la que él conocía, otra tierra más al sur, la que luego se denominó Terra Australis Incognita, que compensarían a las tierras heladas del norte, conocidas como Arktos, que en griego significa Oso y hace referencia a la constelación de la Osa Mayor, la que sólo es posible observar desde el hemisferio norte, y también a la presencia de osos polares. En contraposición, nace el término Antarktos. formado por la partícula privativa ANT que significa Opuesto a y la palabra Arktos ya conocida. Al escribir en castellano Antártica se está diciendo que es el continente sin osos y que es el lugar opuesto al Artico, el Norte. Desde entonces varios escritores reconocen al Polo Sur como Puerta y Guarida de los Antiguos, señalando algunos que pudieron haber pertenecido por tradición a una corriente determinada de pensamiento filosófico y social, o iniciados en el esoterismo. Sin embargo, nos negamos a creer que la imaginación del hombre tenga que ver con hermandades secretas. La poderosa intuición en ellos fue haciéndose lúcida a través de sus lecturas y a la justa interpretación de los mensajes que le llegaban del mundo de sus sueños, de donde salen aquellos inventos realizados por el puro placer de inventar.
El viaje externo realizado por quien visita la Antártida se hace también un viaje interior. El viaje hacia el Centro del Sur, el Polo Sur, es la senda conductora al Centro del Mundo Inconsciente. De allí su dificultad: verse arrastrado en las turbulentas aguas de los sueños, de miedos y traumas, o distraído por ciertas delicias engañosas. Esta turbadora realidad ha quedado representada en las páginas finales de En las Montañas de la Locura, donde Lovecraft narra escenas que transcurren en vertiginosos laberintos bajo tierra, sitios donde serán descubiertos el narrador y el joven Danforth por un Shoggoth, el cual viene a significar el enviado del Rey del Mundo, que mora bajo los hielos pero que puede cambiar incluso el karma de los seres que viven en el exterior del planeta. El milenario Antarktos, que a semejanza del Minotauro, está ubicado en el centro del laberinto de hielo que debe cruzar quien desea entrar a ese otro mundo en este mundo, es quien lo ordena todo. Como es regla en los laberintos, su principio fundamental es la selección: No cualquiera debe entrar allí. Es una de las pruebas finales, aquella que mide las destrezas adquiridas en el largo camino de la ascesis gnóstica. Es la última partida de ajedrez, en la cual uno se enfrenta con un enemigo que sigue nuestro avance y que nos conoce. Es el enfrentamiento contra el más terrible de los monstruos: el que llevamos dentro de nosotros mismos. Desde esta perspectiva, se puede decir que el narrador prohíbe, en términos de una advertencia, la exploración y explotación de la Antártica para señalar, en realidad, que nadie debe atravesar el mundo de lo inconsciente sino está preparado, pues podría no regresar. En su bello poema Antarktos, H.P. Lovecraft escribe:
En lo hondo de mi sueño el gran pájaro susurraba extrañamente
Hablándome del cono negro de los desiertos polares,
Que se alza lúgubre y solitario sobre el casquete glaciar.
Azotado y desfigurado por los eones de frenéticas tormentas.
Allí no palpita ninguna forma de vida terrestre:
Sólo pálidas auroras y soles mortecinos
Brillan sobre ese peñón horadado, cuyo origen primitivo
Intentan adivinar a oscuras los Ancianos.
Si los hombres lo vieran, se preguntarían simplemente
Que raro capricho de la Naturaleza contemplan:
Pero el pájaro me ha hablado de partes más vastas
Que meditan ocultas bajo la espesa mortaja de hielo.
¡Dios ayude al soñador cuyas locas visiones le muestren
Esos ojos muertos engastados en abismos de cristal!

por Waldemar Verdugo Fuentes.

Publicado en Papel en UNOMASUNO de México.


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Las pinturas asiáticas de Nikolai Roerich de Carles Bellver Torlà
Artículo de Carles Bellver Torlà para Lovecraft Magazine núm. 2

Cuando los dos barcos fletados por la Universidad de Miskatonic alcanzan las regiones polares, el anónimo narrador de En las Montañas de la Locura –otro de esos antihéroes tan caros a Lovecraft– confiesa que las cumbres eternamente heladas de la Antártida y el siseante viento le recuerdan "las extrañas y perturbadoras pinturas asiáticas de Nicholas Roerich, y las aún más extrañas y perturbadoras descripciones de la meseta de Leng, de perversa fama, que tienen lugar en el espantoso Necronomicon del árabe loco Abdul Alhazred." A lo largo de la novela Lovecraft obligará al pobre tipo a acordarse de Roerich unas cuantas veces más, no sólo ante las vastas masas de hielo, sino también, por ejemplo, al observar los misteriosos cubos, perfectamente regulares, adheridos a las montañas. ¿Quién será ese tal Roerich, se pregunta necesariamente el lector, cuyas pinturas son casi comparables a las alucinantes páginas de Alhazred? Pues al contrario que el dichoso árabe resulta ser un personaje real, aunque las enciclopedias le dediquen muy pocas páginas y absolutamente ninguna los manuales de historia del arte. Ya lo advierte Joshi en su biografía de Lovecraft: los cuadros de Roerich guardan más relación con el arte popular ruso que con ningún movimiento artístico occidental de la época. Claro que no sólo fue pintor. En su momento también destacó como escenógrafo y visionario, por ejemplo.

Nikolai Roerich nació en 1874 en San Petersburgo. Era hijo del abogado y notario Konstantin Roerich. Desde niño demostró intereses aparentemente heterogéneos: el coleccionismo de objetos prehistóricos, minerales y monedas, el estudio de árboles y plantas y el dibujo, por ejemplo. Su esposa Helena, a la que conoció tras estudiar Bellas Artes por vocación y Derecho por imposición paterna, era casi tan brillante como él: tocaba el piano, escribió un libro sobre el budismo y tradujo al ruso la Doctrina secreta de Madame Blavatsky. Juntos, Nikolai y Helena fundaron la sociedad mística Agni Yoga. Poco después Nikolai obtuvo el cargo de director de una sociedad artística. Desde este puesto impulsó la enseñanza conjunta de todas las artes y oficios: pintura, música, canto, danza, teatro, dibujo artístico y técnico, cerámica... Este enfoque holístico caracteriza toda su cosmovisión. Para él la filosofía, la ciencia y el arte, el conocimiento occidental y la sabiduría oriental, eran sólo partes de un todo dentro del cual adquirían sentido. En esta misma época empezó a trabajar como escenógrafo en representaciones de obras de Stravinsky, Rimsky-Korsakov y otros.

La familia Roerich abandonó Rusia fortuitamente. En 1915 Nikolai enfermó de neumonía y su médico le recomendó viajar a Sortavala, en Finlandia. Una vez allí estalló la revolución bolchevique y ya no se atrevieron a volver. Aunque planearon trasladarse a la India, pasaron antes por Suecia, Inglaterra y Estados Unidos, lugares en los que Nikolai realizó varias exposiciones y volvió a trabajar como escenógrafo. En 1921 fundaron en Nueva York el Master Institute of United Arts. El ansiado viaje a la India lo emprendieron finalmente en 1923. Los Roerich organizaron entrevistas con destacados científicos, artistas e intelectuales y expediciones por los rincones más remotos del país. En 1928 se instalaron en el valle de Kullu, un paraje impresionante a los pies del Himalaya, a 2000 m. sobre el nivel del mar. Allí establecieron la sede del autodenominado Instituto Urusvati de Investigación del Himalaya, dedicado al estudio de las plantas medicinales, las lenguas y los yacimientos arqueológicos locales bajo la dirección de la segunda generación Roerich, los jóvenes George y Svetoslav.

Al año siguiente los Roerich volvieron temporalmente a Nueva York para la inauguración del Nicholas Roerich Museum, en Riverside Drive (actualmente su dirección es 319 West 107th Street). Fue en este museo donde conoció Lovecraft, en compañía de su amigo Frank Belknap Long, los paisajes hindúes y tibetanos de vívidos colores y atisbos cósmicos pintados por Nikolai Roerich que tanto lo impresionaron. En una carta de mayo de 1930 dirigida a Lillian Clark hizo constar con su típica elocuencia lo fascinado que se sentía:

Posiblemente te he mencionado en varias ocasiones mi admiración por la obra de Nicholas Roerich –el artista místico ruso que ha dedicado su vida al estudio y representación de las desconocidas mesetas de Asia Central, con sus vagas sugerencias de maravilla y terror cósmicos. [...] Ni Belknap ni yo habíamos estado allí antes; y cuando vimos la naturaleza extravagante y esotérica de sus contenidos, recorrimos frenéticamente las imaginativas vistas expuestas. Seguramente Roerich es una de esas raras almas fantasiosas que han vislumbrado los secretos grotescos, terribles, de más allá del espacio y el tiempo, y han retenido alguna habilidad para insinuar los prodigios que han visto.

Menos de un año después, en febrero de 1931, nuestro amigo de Providence empezó a escribir En las Montañas de la Locura. La influencia de Roerich parece evidente, y no sólo en las descripciones del gélido escenario de la novela. O puede que sea una coincidencia. Al fin y al cabo ¿hay algo más lovecraftiano que una base en las montañas, en un lugar exótico, desde la que se organizan excavaciones arqueológicas? Instituto Urusvati y Universidad de Miskatonic: no sabría decir si es más sorprendente la realidad o la ficción. Claro que con eso no tenemos más que el punto de partida, el arranque de la historia. Faltan los seres monstruosos, las colosales arquitecturas, las angustias y abismos psíquicos, y esos ingredientes los tenía que poner Lovecraft.



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En las Montañas de la Locura de Iván Olmedo
Iván Olmedo (Odemlo), Diciembre 2004

     Escribir, a estas alturas, una crítica de la novela del ermitaño de Providence viene a ser algo así como si en una de esas revistas de cine, tipo fotomanía o cinegramas, nos reseñasen algún clásico añejo como el Doctor Frankenstein de Whale o el Drácula de Browning; evidentemente, poco tienen que ver con la obra lovecraftiana, pero, al igual que a ésta, ya se les ha dado mil vueltas y revueltas con el correr del tiempo. Aquí nos encontramos en esta tesitura, gracias a la reedición por parte de Valdemar de este título en su fundamental y siempre muy apetecible colección El Club Diógenes.

     En las montañas de la locura data ni más ni menos que de 1931 (curiosamente, la misma fecha de creación de los ejemplos antes expuestos) y es, sin duda, uno de los relatos más característicos del hacer de Lovecraft, en donde los aficionados al escritor pueden encontrar referencias claves con que completar su universo particular; así como un perfecto muestrario de todas sus virtudes y defectos habituales. Es, en suma, una obra profundamente lovecraftiana, absolutamente representativa y, aunque no es la más adecuada para que un profano se aproxime con cautela por vez primera al universo del autor, sí se trata de una pieza indispensable para comprender mejor los mecanismos literarios y la magnificencia de una de las mitologías más exuberantes, horrendas, fascinantes, retorcidas y absorbentes que una imaginación humana haya sido capaz de crear. Si le parece al lector que me he excedido con los adjetivos, no estaría de más que adaptase sus coordenadas al lugar donde nos encontramos: el abis(m)al mundo de H. P. Lovecraft, donde toda descripción del horror se queda escasa.

     La horrible pesadilla comienza cuando un grupo de investigadores en diferentes áreas científicas pertenecientes a la Universidad de Miskatonic parte en expedición hacia la Antártida con el objetivo de obtener muestras de rocas y tierra de determinadas capas geológicas y experimentar con varios recientes inventos de su departamento de ingeniería. Lo que iba a ser una misión no exenta de riesgos –sin duda– pero con pretensiones modestas, toma un giro impensado cuando el descubrimiento de raros indicios conduce a sus miembros a avanzar en el interior del continente, donde la realidad palpable de los hallazgos biológicos y arqueológicos hace tambalear las ideas que tenían acerca de la historia de la Tierra y la civilización humana. En un crescendo de horribles descubrimientos e inmersión en demenciales escenarios, los supervivientes de la expedición deben enfrentarse a aquello que se esconde en el interior de unas montañas de auténtica pesadilla.

     Este críptico resumen del argumento casa perfectamente con el espíritu del título. No considero necesario extender más unas explicaciones que no aportarán ningún otro dato significativo para informar de lo que encontramos en el texto. La verdadera esencia de la obra debe ser absorbida con su lectura. ¿Por qué...?

     ...Lovecraft inicia el relato utilizando uno de sus recursos más característicos: por boca del atribulado protagonista nos hace llegar la narración extraordinaria de unos sucesos que mejor estarían ocultos al conocimiento humano pero que, ineludiblemente, es necesario sacar a la luz, aunque con todas las reticencias posibles. Esta inclinación del narrador a temer sus propias palabras –y sobre todo sus propios recuerdos– predispone al lector a fijar su atención en algo que ya se imagina espantoso. Ningún método mejor que el lovecraftiano para llamar nuestra atención. A partir de aquí, la narración asciende por una escalera de horrores en la que cada peldaño nos conduce al siguiente descubrimiento ominoso. Hay que hacer notar, principalmente, un hecho: Lovecraft no es un escritor maravilloso pero es, si se me permite la expresión, un escritor maravillante. La fluidez de su construcción narrativa a todo lo largo de En las montañas de la locura es prácticamente nula. Con frecuencia repite, por boca siempre del único narrador (no hay, debo advertir, ni una sola línea de diálogo en todo el relato) argumentos ya expuestos unas páginas más atrás y frases que se reiteran en demasía. También se le puede achacar un ritmo excesivamente lento, que en ocasiones puede llegar a atascarnos en la lectura pero que, a la vista del extravagante resultado final del relato, en otras ocasiones puede parecer incluso adecuado al ambiente enfermizo y obsesivo de la historia. Es un escritor maravillante porque Lovecraft, como muy pocos, consigue hacernos "ver" plenamente horrores sin cuento mediante insinuaciones y asociaciones de ideas que deja semiocultas tras las cortinas de espanto; es nuestra mente la que fabrica esas imágenes de pesadilla y las hace concretas de alguna forma. Curiosamente en esta obra existe una gran aportación de datos a la hora de describir los extraños seres que los miembros de la expedición encuentran, así como sus antiguos hogares o las mismas montañas que sirven de inmejorable escenario. Todo un despliegue de medidas: longitudes, latitudes, diámetros, y hasta la mínima pulgada son ofrecidas como parte de la oposición de la cordura humana (expresada por la obsesiva actitud de anotarlo todo) ante la evidencia de tantos descubrimientos impensables. La obra es, en la forma, una inmensa y prolija descripción de arquitecturas, fisonomías, geografías, etc... que sirve como catalizador y contraste ante lo que verdaderamente importa: la esencia de casi toda la producción lovecraftiana, la intuición de la existencia de algo superior y desconocido, la comprensión repentina de la pequeñez del ser humano (y sus hombres de ciencia, como representantes cualificados, se supone) ante las realidades que nunca llegaremos a comprender. En las montañas de la locura es, en este sentido, el punto álgido en la carrera del autor.

     Considerada habitualmente como una extensión de la obra La narración de Arthur Gordon Pym, de Edgar A. Poe, es también interesante reseñar aquí que tanto Verne con La esfinge de los hielos como Lovecraft con este horror cósmico quisieron continuar el relato de Poe (o, mejor dicho, de Pym) allí donde éste lo había cortado abruptamente, a las puertas del misterio antártico. Es curioso cómo dos escritores de tan diferentes trayectorias y motivaciones hallaron algo sugerente en la fantasmagórica narración poesca, al punto de dedicar sus esfuerzos a la consecución de sendas novelas. En el caso de Lovecraft, sin demasiado esfuerzo supo integrar perfectamente los escenarios heredados con una profundización mayor en sus Mitos de Cthulhu. Efectivamente, se muestran aquí partes esenciales de lo acontecido en la Tierra mucho antes de la aparición del ser humano, y se cuentan detalles de obligado interés para los seguidores de los Mitos. No deja de ser curioso cómo, al producirse los primeros descubrimientos, los hombres de ciencia relacionan inmediatamente éstos con el infame Necronomicón, antes aún de rebuscar soluciones materialistas, y adoptando posturas de convicción creciente acerca de lo abominable de las evidencias. Algo muy conveniente a las intenciones de Lovecraft y que forma parte de su "receta secreta" para conducirnos por sus obsesivos caminos del miedo. Desde el punto de vista de los mitómanos, por tanto, la obra es imprescindible. Para un lector primerizo que desee conocer la obra de H. P. Lovecraft, recomiendo empezar por sus cuentos; degustar el germen de los Mitos desde sus planteamientos iniciales, y saborear las primigenias sensaciones de horror antes de sumergirse en esta obra, donde hallará, además de respuestas, una consecución de nuevas preguntas difíciles de asimilar. Algo que forma parte de la grandeza de los Mitos.

     En las montañas de la locura es, además, un título perfecto para esta obra de pesadilla. Un título que se amolda sugerentemente a sus intenciones tanto como a sus resultados. Estamos ante una obra que difícilmente caerá en el saco roto de algún lector, y que no puede, no debería, sembrar indiferencia.

     ¿Preparados para forzar los límites de vuestra credulidad cuando conozcáis la horrible verdad acerca de la Otra Historia de la Tierra?



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Aleatorios
“Abdul Alhazred, Emir de Kitab Al-Azif”
“Albert N. Wilmarth Caballero de Cimmeria y Regio Portador de la Gran Katana”
“Bolangera, Dame De Blois”
“Dogon II Barón de Darkestshire y Gran Caballero de las Dos Sarnath”
“Ezdra-Él, Invocador del Bermejo Cthuhu”
“He-Who-Must-Not-Be-Named, Hee Hoo, Comte d’Erlette”
“Henry Armitage, V Barón de Exham, Bibliotecario Real de la Universidad de Miskatonic”
“Henry Armitage, Custodio del Necronomicón”
“Iranon Del Señorío de Aira, perteneciente a la Casa de Fuentelabrada”
“Iranon de Aira, Caballero de la Orden del Rey de Amarillo”
“Joseph Curwen Lord Dexter de Innsmouth, la Noble Villa de las Dos Torres Almenadas”
“Lady Lavinia Whateley Dama Blanca y Baronesa de los Regios Dominios de Dunwich”
“Zeth Hijo Predilecto de Tonacatecuhtli y Tonacatecihuatl”
“Zeth, Virrey de las Tierras Altas, donde se oye el Dios Tolo”
“Cine Horror Phorum H.P. Lovecraft de Joseph Curwen”
“Iranon miró a su alrededor con desaliento; ... las cúpulas de Oonai no eran doradas al sol, sino grises”
“La vida y milagros de Joseph Curwen, un lejano antepasado suyo del siglo XVIII”
“Joseph Curwen a cuya alma me había fusionado, hablo con Don Gonzalo y Henry Armitage un rato”
“Necronomicón, escrito por el árabe Abdul Alhazred alrededor del año 730 después de Cristo”
“El Necronomicón fue escrito por Abdul Alhazred, un poeta loco del Sanaa al Yemen”
“¿Acaso no son los sueños de los poetas y los relatos de los viajantes notoriamente falsos?”
”Los hombres de intelecto más abierto saben que no una hay una distinción ... entre lo real y lo irreal"
Desde aquella terrible noche, sólo rezo para que se me permita despertar"
”Comprobaremos a qué aullan los perros en la oscuridad”
“Comprobaremos ... por qué los gatos levantan sus orejas después de medianoche. "
"Y allí con los Profundos, viviremos eternamente en un universo glorioso y excelso"
"¡Dios sabe lo que he soltado, sin saberlo, sobre Providence y el mundo!"
"No me encontrará. ¡Dios mio, esa mano! ¡La ventana! ¡La ventana!"
"No hubo ninguna noche siguiente que no oyera la música de Zann"
"El dios idiota, Azathoth, amorfa plaga de la confusion de los mundos abismales"
"Pero he sobrevivido, y se que solo ha sido un sueño"
"Nefren-Ka construyo el laberinto de Kish, un lugar de sombras y desesperanza"
"Nephreu-Ka nai Hadoth"
"Nefren-Ka cometio tales horrores que su nombre ha sido borrado de todas cronicas"
"El sello de Nefren-Ka es un objeto de metal oscuro y opaco"
"Ka-Nefer, el sumo sacerdote, ocultaba esa gema sagrada en el templo"
"Entre las catacumbas de Nefren-Ka, en el recondito y desconocido valle de Hadoth"
“Su nombre, De Blois; su linaje noble y vasto”
“Decía, que la Dama tenía extraños tratos con la muerte”
“Juraba que se movía como un serpiente”
“Sólo el pobre y el solitario recuerdan.”
“Una figura inválida y patética, de voz profunda y palidez desconcertada.”
“Era tan sólo una cabeza con ojos, tratando impotentemente de arrastrarse.”
“Vivimos en una plácida isla de ignorancia.”
"Era evidente que Joseph Curwen constituía una amenaza en potencia para el bienestar de la ciudad".
“De saber lo que somos, podríamos hacer lo mismo que sir Arthur Jermyn”
“Arthur Jermyn se empapó en gasolina y prendió fuego a sus ropas una noche.”
"¡Carter, es terrible... monstruoso... increíble!"
"¡Lárgate! ¡Por el amor de Dios, pon en su sitio la losa y sal pitando, Carter!"
"¡Malditos sean estos seres infernales... legiones... Dios mío! ¡Huye! ¡Huye! ¡Huye!"
“Las tejas de Tumbas y Templos en ruinas centellean como oleajes”
“Extraños colores danzaron ante sus ojos“
“ La locura cabalga el viento entre las estrellas”
“La espantosa luna brillaba sobre ese mar , y sobre sus olas inarticuladas pendían extraños perfumes”
"Armitage estuvo ocupado cotejando fórmulas mágicas y haciendo combinaciones de productos químicos"
“El sendero ... le pareció a Armitage de una significación casi devastadora”
“Como casi todo el mundo en la ciudad, albergaba sus sospechas acerca del siniestro Joseph Curwen”
“Desde aquella terrible noche, sólo rezo para que se me permita despertar…”
“¿Acaso no son los sueños de los poetas y los relatos de los viajantes notoriamente falsos?”
"Y me vestiré con las hiedras marchitas del olvido... andaré descalza"
“Y sigo aquí, suspendida en esta infinita eternidad”
“Tenebrosos abismos de la Ira, pantanosas sendas cansadas”
“negras sirenas aladas, las estrellas me servirán de guía”
“Inexplorables espácios eónicos, la Búsqueda será la Respuesta”
“Infinita y frágil línea, entre la vida:... luz, y la muerte:... oscuridad.”
“las palabras que rezaba aquella diabólica forma de cruz: De Blois"
“En aquel pequeño camposanto se respiraba una eónica antigüedad malsana”
“Ebulle el eco de tu voz, grita pasión, seda y marfil. Luz de candil.”
“¡Sarkomand despierta! ¡Qué Abdul está en ti!”
“Aroma de incienso de la blanca aljama de misterios colma el éter de tul”
“alondra que trina trovas sarracenas, sensuales cadencias de tierras del sur”
“Acunan las olas el vacío de una soledad plomiza”
“La noche me cubre hasta las sienes y en mi cielo los dos soles apagados de tus ojos eléctricos”
“Lunar espejo de estrellas, plata acuosa, de tu vientre surge la fuerza turquesa”
“Lupanar de placeres veniales y mortíferamente carnales”
“El mar se ha hecho olvido: El olvido palabra.”
“Llegó el trópico al motor de vuestros deseos y desnudó un cuello oferente, ebria de vuestra sangre”
“Y se bebieron uno al otro del tinto arterial, el suspiro venial y el colapso mortal.”
“Tu imagen refleja sueños imposibles: Onírica efigie, ambarino afán.”
“Ablución mística de seres distintos Eones gnósticos de utópica unión”
“Éxtasis divino y humana entelequia Ni espacio ni tiempo, tan sólo tú y yo.”
“¡Queman!, ¡Queman! Los carbones ardientes siguen mirándome.”
“Con sus ojos como lenguas de fuego me vigilan y me matan a la vez.”
“Parecen espiarme a cada momento , aún cuando ardo en llamas.”
“Ojos carmesí atraviesan la oscuridad como flechas del diablo”
“Y a la distancia observo el despunte dañino del día.”
“Penumbra, visión de flores oscuras, adornos macabros contagian mi no vida.”
“Se van cayendo las pieles de la luz y me rebotan en las cuencas de los ojos”
“ruedan como platillos extraños sin color de humedad”
“caballos locos por los humedales del rocío”
“yeguas sin sexo imploran cantos de rajas verticales ronda lo eterno”
“Conjuro de medio día Azahares esclavos de tu belleza”
“Enmarca tu piel el antiguo deseo Traducido por tu esclavo en melodía”
“Mas qué es esa piel Si no una marmórea conjunción inerte”
“burlona de mi enamoramiento Si hasta Eros se ríe de mi esperanza de un día tenerte”
“Una gota tibia carmesí ha salpicado a mi temblosa mano”
“En su interior dos espirales de vida dan piruetas helicoidales por vivir”
“La vida celular se debate ante la muerte en agónica defensa de la vida”
“Por debajo del seno, sus dedos no alcanzan a taponar el tajo de la zarpa”
“Una quimera, un saltimbanquis. ¡Qué grande eres, poema!”
“los últimos rayos del sol poniente iluminaban el despacho del Profesor Armitage”
“Hee Hoo estaba tratando de calcular la sombra que proyectaría cierto menhir”
“Su euforia incrementaba a medida que purificaba la mayor parte de los grandes ciclos mitológicos”
“Estalló la cera de la vela sobre el canto de la mañana”
“Lacera a intervalos, guerra y paz con supina ignorancia de mi herida: olvido, inconstancia tenebrosa.”
“Un ínfimo ser de pequeñez transparencia lanza su bermejo venablo Innsmouthiano”
“recorre con su boca la hendidura verde dibuja con los dedos tórridos sin aire”
“amantes suaves entre puntas de diamantes color rellena vacíos del resplandor”
“Me impresionó grandemente lo que me contó del anciano doctor Torres, de Valencia”
“Henry Armitage, hombre de gran erudición y licenciado en Miskatonic”
“Tributo a H.P. Lovecraft de la Nueva Logia del Tentáculo”
“Tributo a H.P. Lovecraft CXV Aniversario de su Nacimiento”
“Éste es el Templo del Foro de la Nueva Logia del Tentáculo”
“Ese objeto tan extraño, que Lord Curwen me trajo de El Cairo”


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Breve Análisis De La Estética Lovecraftiana
" La emoción más antigua y profunda de la humanidad es el miedo, y el más ancestral de los miedos es el que nos provoca lo desconocido.
El cuento de horror ha manejado siempre una idea terrible para el cerebro del hombre: aquella que postula la interrupción, o la transgreción maligna, de esas inmutables leyes naturales que son nuestra únican salvaguardia frente a los embates del caos y de los demonios ".


Por * CHRISTIAN R. ESCANDELL

HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT

" LOS HONGOS DE YUGGOTH "

Un caballero de Providence

Howard Phillips Lovecraft nació en Providence, Estado de Rhode Island, en Estados Unidos, el 20 de agosto de 1890. Su vida transcurrió en el seno de una rancia familia de Nueva Inglaterra. Tanto el padre como la madre sufrieron graves transtornos nerviosos. El primero murió cuando Howard tenía ocho años y a partir de allí fue criado con celo obsesivo por la madre, y más tarde por un par de tías que le sumieron desde pequeño en una dependencia extrema, condicionandosu personalidad. La figura masculina fuerte fu su abuelo materno, que inició en la lectura, la curiosidad omnívora y el culto de la vigilia nocturna al niño precoz que era Lovecraft. Reconocía las letras a los dos años, leía a los tres, escribía a los cuatro y quiere la leyenda que ante una indicación de la madre, cuando tenía siete le contestara con una frase de Cicerón en latín. Afecto a los juegos imaginativos (ciudades construidas en maquetas, fundación de un club de detectives con algunos compañeros de juegos), pronto comenzó a interesarse además por todo tipo de ciencia, o las perspectivas históricas y antropológicas. Escribió su primer relato, " La pequeña botella de cristal " entre los cinco y los seis años. La imaginación y la absorción de tantas imágenes y datos volvían complejos sus sueños infantiles.
El anglicismo de su padre, junto a ciertas referencias míticas y literarias, le indujeron a reivindicar el antiguo estilo de caballero anglosajón. El refugio en sus mundos oníricos le salvó de una infancia emasiado agobiante, un sudario que momificaba su cuerpo. Levantar un altar " A Pan ", observar las estrellas o creerse un procurador romano, fueron recursos que le permitieron sobrevivir anímicamente. " Para Lovecraft, el mundo era algo ajeno contra lo que había que defenderse y, por eso, era necesario ser conservador, y soñar con una nueva raza o ideal ".
Cuando tenía catorce años, la muerte del abuelo le enfrentó a una doble crisis: su falta y la penuria económica, que lo acompañaría por el resto de su vida, teniendo que abandonar con la madre la vieja mansión familiar. No abandonó, sin embargo, la costumbre de escribir y la publicación de periódicos de aficionado. Contribuyó con artículos de astronomía a la prensa, desde 1906 hasta 1918. estudió en colegios locales y privadamente, su mala salud le impidió ir a la universidad. Entretanto desarrollaba los rasgos básicos de su carácter: la admiración por la Inglaterra del siglo XVlll, el odio a la industrialización, el ateísmo.
Un segundo golpe gravísimo fue la muerte de su madre, en 1921. Obligado a enfrentar la vida aun más desprotegido, decidió dedicarse a escribir en los sentidos más múltiples del término. Pronto fue desarrollando además una correspondencia de volúmen increíble, con nombres que más tarde iban a integrar el denominado " Círculo de Lovecraft "y a escribir relatos laterales sobre los " Mitos de Cthulu ": Frank Belknap Long, Donald Wandrei, Robert Bloch, Robert Howard, August Derleth y muchos otros.
Tres años después de la muerte de la madre emprendió la máxima aventura de su bigrafía: el casamiento, la unión con Sonia Greene, diez años mayor. La mudanza a Brooklyn incidió con intensidad para que el nativo de Providence terminára con la experiencia dos años después de empezada. aunque los " cuentos de Cthulhu " habían comenzado en 1921 (año de la muerte de su madre), fue dos años después de la separación, en 1926, cuando aparece su primera obra maetra mítica: " El llamado de Cthulhu ", a la que seguirían una decena de relatos memorables, hasta 1935. Dos años más tarde, el 15 de marzo de 1937, moría de cancer y mal de Bright en la Providence que tanto amaba, pobre y casi ignorado. En un pasaje de homenaje muy citado, el poeta W. T. Scoott escribió: " Las viejas calles de Providence han sido dignamente frecuentadas durante generaciones por el recuerdo de la figura intensa y oscura de Edgar Allan Poe y me parece que ahora veremos al fin que un caballero más alto, delgado y ascético se ha unido a él, camina con él y es más especialmente nuestro ".

Su Obra

La obra de H. P. Lovecraft, sus diferentes facetas estilísticas, hicieron de él uno de los maestros del género del terror después de Poe. su influencia directa sobre autores contemporáneos originó una estética renovadora en el género del Terror y un calificado y extenso círculo de adeptos. Lovecraft generó un fenómeno artístico, fundador de un estilo inmerso en un lenguaje ceremonial y un tanto femenino por lo que sugiere y no muestra; barroco y obsesivo, que sugiere un terror ajeno y, sin embargo, fascina por esa familiaridad encarnada. El espíritu lovecraftiano es: " pervertir el racionalismo cotidiano, insinuando e instaurando un nuevo orden en lo irracional de la locura ". Parafraseando, se diría que " el sueño de la razón produce monstruos ".
Indudablemente los relatos de Lovecraft ocupan una zona singular en el género que gusta de lo macabro, la " literatura de terror ". Su obra da cuenta de su avidez por las tierras inexploradas, su pasión por las mitologías y la lógica mágica de la Antiguedad y la Edad Media. Aunque toda su obra fue escrita a principios del siglo XX, delata la pátina de un universo perdido, previo al positivismo, previo al imperativo racional que destruyó todos los afanes especulativos para construir un mundo práctico, científico y tecnológico. Sin embargo, fue " conservador en cuanto al método y la perspectiva general, pero totalmente compatible con la fantasía en el arte y el materialismo mecanicista en la filosofía ". *

" Sus autores preferidos- en el sentido más íntimo y personal- son: Poe, Arthur Machen, Lord Dunsany, Walter de la Mare, Algernon Blackwood ". ** Lovecraft cultivó la literatura fantástica en forma de relatos alucinantes, repletos de insólitas visiones cósmicas, en donde desarrollaba algunos de sus temas predilectos como: " la búsqueda del saber prohibido, más que humano; el libro guía- hacia otras realidades y conocimientos ocultos que fascinan y enloquecen a la vez. " Todos los temas que llevan al hombre a " la sabiduría que conlleva la locura, e indefectiblemente aniquila al hombre ". La mayor parte de sus obras fueron publicadas en la revista " Weir Tales ", destacan entre ellas: " El color que cayo del cielo " (1927); " El horror de Dunwich " (1928); " El caso de Charles Dexter Ward " (1928); " En las montañas de la locura " (1931) y su ensayo " Sobre el horror sobrenatural en la literatura " (1945). La poesía de Lovecraft puede describirse como de ambiente, a modo de pequeños escritos visionarios, donde se condensan todos sus temas y obsesiones. Su obra más importante en este campo es el conjunto de sonetos que forman: " Las fungosidades de Yuggoth " u " Hongos de Yuggoth ". Obra que se divide en cuatro secciones: " Poemas de horror cósmico; Poemas de la naturaleza; Poemas oníricos y Poemas metafísicos ".

HONGOS DE YUGGOTH
Poemas de horror cósmico


VIENTOS ESTELARES
Es la hora de la penumbra crepuscular,
Casi siempre en otoño, cuando el viento estelar se precipita
Por las calles altas de la colina, quie aunque desiertas
Muestran ya luces tempranas en cómodas habitaciones.
Las hojas secas danzan con giros extraños y fantásticos,
Y el humo de las chimeneas se arremolina con gracia etérea
Siguiendo las geometrías del espacio exterior,
Mientras Fomalhaut se asoma por las brumas del Sur.

Ésta es la hora en que los poetas lunáticos saben
Qué hongos brotan en Yuggoth, y qué perfumes
Y matices de flores, desconocidos en nuestros pobres
jardines terrestres, llenan los continentes de Nithon.
¡Pero por cada sueño que nos traen estos vientos
Nos arrebatan una docena de los nuestros!

SIRENAS PORTUARIAS
Por encima de viejos tejados y agujas desconchadas
Las sirenas del puerto cantan durante toda la noche;
Gargantas venidas de puertos extraños, de blancas playas lejanas
Y océanos fabulosos, concertadas en coros abigarrados.
Ajenas unas a otras, no se conocen entre sí,
Pero todas, por obra de alguna fuerza oscuramente concentrada
Desde abismos ensimismados más allá del curso del Zodiaco,
Se funden en un misterioso zumbido cósmico.

A través de vagos sueños organizan un desfile
De formas aún más vagas, insinuaciones y visiones;
Ecos de vacíos exteriores e indicios sutiles
De cosas que ni ellas mismas pueden definir.
Y siempre en ese coro, tenuamente entreveradas,
Captamos algunas notas que ningún buque terrenal emitió jamás.

NYARLATHOTEP
Y al fin vino del interior de Egipto
El extraño Oscuro ante el que se inclinaban los fellás;
Silenciosos, descarnado, enigmáticamente altivo
Y envuelto en telas rojas como las llamas del poniente.
A su alrededor se apretaban las masas, ansiosas de sus órdenes,
Pero al marcharse no podían repetir lo que habían oido;
Mientras por las naciones se propagaba la pavorosa noticia
De que las bestias salvajes le seguían lamiéndole las manos.

Pronto comenzó en el mar un nacimiento pernicioso;
Tierras olvidadas con agujas de oro cubiertas de algas;
Se abrió el suelo y auroras furiosas se abatieron
Sobre las estremecidas ciudadelas de los hombres.
Entonces, aplastando lo que había moldeado por juego,
El Caos idiota barrió el polvo de la Tierra.

AZATHOTH
El demonio me llevó por el vacío sin sentido
Más allá de los brillantes enjambres del espacio dimensional,
Hasta que no se extendió ante mí ni tiempo ni materia
Sino sólo el Caos, sin forma ni lugar.
Allí el inmenso Señor de Todo murmuraba en la oscuridad
Cosas que había soñado pero que no podía entender,
Mientras a su lado murciélagos informes se agitaban y revoloteaban
En vórtices idiotas atravesados por haces de luz.

Bailaban locamente al tenue compás gimiente
De una flauta cascada que sostenía una zarpa monstruosa,
De donde brotaban las ondas sin objeto que al mezclarse al azar
Dictan a cada frágil cosmos su ley eterna.
"Yo soy Su mensajero", dijo el demonio,
Mientras golpeaba con desprecio la cabeza de su Amo.



Análisis


Aqui solo se tratará la sección " Poemas de horror cósmico ", dada la extensión que posee el conjunto de sonetos que constituyen los " Hongos de Yuggoth ". Este análisis es posible, sin desvirtuar su sentido, dada la misma disposición de Lovecraft a dividirla en secciones, presentando sus temas desde perspectivas similares que finalizan en un mismo terror.
Pero, ¿ cuál es el ser, la verdad de esta obra? ¿Qué mundo asoma a través de ella? Para saberlo, es necesario ingresar en ese mundo, " jugar en él " como diría Gadamer, acompañarlo en su desarrollo, hasta sus últimas consecuencias, hasta su verdad.
" Los vientos estelares ", de esos abismos lejanos y etéreos, insondables en su misterio, en las horas oscuras y tristes se precipitan en nuestro mundo. El aliento de los cielos, un mensajero de reinos infinitos y sin forma cuya simple existencia nubla la nuestra, con los negros abismos extracósmicos que abre ante nuestros ojos enloquecidos. Y la naturaleza, los fenómenos cotidianos, hartos conocidos por nosotros, adoptan formas extrañas, " siguiendo las geometrías del espacio exterior ". Desde esa mirada, cada perturbación del mundo tangible se corresponde con la emergencia de una " señal ". ¿Acaso divina?
Y estos vientos nos traen sueños, que sólo los " poetas malditos y lunáticos " conocen; estos vientos son mensajeros que traen conocimientos, de lugares extraños. Y entonces toda la realidad, nuestra luctuosa realidad se transforma, constituyendo una especie de experiencia limítrofe a todo cuerpo académico, que fomenta cierta sensación de cosa prohibida, pero auténtica en su expresividad. Pues se habla de un mundo contaminado, tangencial al nuestro, ásperamente intragable para el mundo normal, pero convincente en su insistencia; que se convierte en ritmo casi musical, no tanto en las palabras ni conceptos, sino sobre todo en las imágenes que sugiere.

Entonces la apelación al horror asume un rasgo notorio, en la instauración de un Parnaso alternativo. Podríamos decir, junto a la filosofía griega, que el mundo es finito, por que está ordenado; por que hay límites. ¿Pero qué existe más allá de nuestro mundo? Mitológicamente sólo existe " Okéanos ", el titán. Y es precisamente desde allí de donde son originarias las " sirenas portuarias ", que en extrañas voces, con " insinuaciones y visiones " hablan de " cosas que ni ellas mismas pueden definir ". Medida y orden, imagen y concepto, brotan de nuestro mundo por su misma esencia, finito y limitado. Pero ni la obscura prehistoria ni las inconmensurables lejanías forman parte de él. Océano, pues, es una de las condensaciones de aquél " mundo inconmensurable ", " más allá de los límites ", donde no hay en el fondo configuración alguna, ni del que existe ningún concepto. Quien pretende internarse en él, acomete una empresa no sólo imposible, sino impía, porque abandona la medida que Dios o los dioses olímpicos le han determinado a él en calidad de hombre. Por eso, no puede ni debe preguntarse qué hay más allá de los límites.

Lovecraft descubre, como materia de espanto, la certidumbre de otros dioses que imparten un designio adverso a los hombres. Y fascinado por la antigüedad, donde el mito regía todos los actos, desdice las pautas epistemológicas modernas. Nuevamente, " desde esta mirada, cada perturbación del mundo tangible se corresponde con la emergencia de una señal divina ". Pero estos dioses son percibidos como tormentos para los seres humanos. Acechan, aguardando el momento de manifestación, ya que contrariamente a los habitantes del Olimpo, no disputan sus preferencias humanas, sino que aborrecen con idéntica fuerza a los individuos que se dan cuanta de su existencia. Así lo describe Lovecraft: " Este bosquejo del ambiente en el que me hallaba sumergido, nunca podrá definir totalmente el verdadero horror de toda aquella soledad, una soledad que se había aposentado profundamente en mí corazón y que me insinuaba cosas horribles y desconocidas, flotando cada vez más cerca de mí. No estaba volviéndome loco; simplemente percibía con claridad las tinieblas que se extienden más allá de esta frágil existencia iluminada por un sol pasajero, tan insignificante como nosotros mismos; una sensación que pocos llegan a experimentar pero que, si lo hacen, impregnará sus vidas para siempre; un conocimiento que cambia con el tiempo, como yo mismo que lucho con todas las fuerzas de mi alma, que me dice que nunca podré entender a este universo hostil, que jamás lograré retener ni un segundo de la vida que me queda. Tenía miedo de lo que me deparaba la vida, de lo que encontraría al morir, estaba lleno de un horror indescriptible, pero era incapaz de abandonar el lugar que lo producía; esperaba pacientemente mientras aquel miedo que me consumía se extendía por las inmensas regiones que se abren más allá de la consciencia ". ***

Lovecraft ensalza la miseria y ceguera del hombre, en un universo, al contrario del " universo mudo " de Pascal, en donde habita " el hombre sin luz, abandonado a sí mismo, y como perdido en este récodo del universo, sin saber quién le ha puesto en él, ni qué ha venido a hacer, ni lo que le pasará cuando muera, incapaz de todo conocimiento ". **** El problema no es que el universo no hable al hombre, al contrario, se ríe de la soledad e insignificancia del hombre. Manifiesta la verdad de la finitud, la vanidad de una diminuta mota de polvo en mitad de un vasto cosmos de tiempo, eso es el hombre en la obra lovecraftiana. Seres que, abstraidos de la cotidianidad, ingresan en el conocimiento de una verdad intolerable para la razón. Acceden sin compañía al universo en su extensión, de donde emerge el infinito terror que lentamente horada la percepción y transforma el entorno conocido.

Pero, ¿quiénes son estos Dioses luctuosos, adversos a los hombres? Serían los " Primordiales ": entre ellos " Nyarlathotep ", el " Caos reptante " en la mitología lovecraftiana; el mensajero de los Grandes Antiguos, de los Primigenios. Su mensajero y siervo, capáz de existir en cualquier figura y forma, en cualquier región del tiempo y el espacio., " que vino del interior de Egipto " como un avatar, desde esa cuna de los misterios. El mensajero de Tartaria, creado por el devenir infinito de los siglos, que repite el mensaje insensible de que todo fue " moldeado por juego "... y que " el Caos idiota barr(erá) el polvo de la Tierra ". Los ojos de los dioses " no ven la utilidad de este mundo ". Sólo el mensajero " me llevó por el vacío sin sentido ", hasta el " trono de Azathoth en el centro del caos definitivo... ". ***** Él, " Azathoth ", " el inmenso Señor de Todo ", el Caos Primigenio en el centro del infinito, sin forma e incognoscible; el Primer Motor en la Oscuridad; la Confusión, el demoledor del pensamiento, de la forma... y de la esperanza de la existencia. La antítesis de la creación, cuyo trono está rodeado de " vórtices idiotas atravesados por haces de luz ". Es el agujero negro primordial, en el que terminan todas las existencias. es el ordenador y el mismo caos, que posee la clave de todas las paradojas y misterios de cuanto conocemos. " Cosas que he soñado pero que no podía entender ". el sentido es casi idéntico al poema de Baudelaire " El Abismo " y que dice: " En la altura y abajo, en la sima y el mar, / el silencio, el espacio fascinante y horrible... / En mis noches está Dios con dedos sapientes / dibujando un mal sueño multiforme y sin tregua ". ******

La realidad, la verdad de la obra de arte, de esta poesía, es que todo es una melodía demencial, de " ondas sin objeto que al mezclarse al azar / dictan a cada frágil cosmos su ley eterna ". se desmaraña la realidad, sus atributos, para fundirlos en halos de patetismo y horror, creando la sospecha de estar frente a un mundo minado de horrores impredecibles, en donde todo se constituye en abismo. Se presenta también una segunda grieta no fácil de atravesar; que multiplica los avatares del miedo y el horror, y que es la soledad existencial escandalosa en la que se hunde el " héroe ", el lector; un camino sin retorno que lo va dejando desvalido ante el frenesí abominable que constituye el destino inevitable.

Lovecraft propone, casi en el borde de la misantropía que lo caracterizaba, vivir en su obra, en su poesía, una odiséa que va despojando de todos los rasgos cotidianos, del contexto humano que le dió emergencia, para ingresar lentamente en un túnel infinito, cada vez más solos. El meollo, el " quid ", es el torbellino mental que se desata en la psiquis, en la existencia misma del personaje-lector: atormentado, amedentrado, lleno de interrogantes sin respuestas, finalmente contestados con un mensaje fatal. La literatura, la poesía, toda la obra lovecraftiana, la realidad, es el lugar, el lienzo donde se mezclan, se contráen y se perturban los colores nefastos de la mente; lugar donde confluyen y, quizás, se engendran las pesadillas y los arcanos que acechan a los hombres.

" Vasto y desolado es el océano (mitológicamente, lo inabarcable, sin sentido), y se ha dicho que todas las cosas que un día salieron de él volverán tarde o temprano a su seno. nadie caminará por la superficie de la tierra cuando transcurran los ciclos del Tiempo; sólo las aguas eternas continuarán agitándose bajo la noche. Seguirán desparramando nubes de espuma sobre tenebrosas playas, y nadie observará, en un mundo muerto y frío, la luz enfebrecida de la luna, iluminando aondulantes costas de granulada arena. En la orilla, la espuma de las olas acariciará los huesos de las muertas existencias que un día poblaron sus aguas. Inmóviles, silentes caparazones golpeados por el batir del mar: su precaria vida hace tiempo terminada. Todo será negro entonces, incluso la blanca luna dejará de enviar reflejos sobre las aguas. No habrá nada, ni por encima ni por debajo de las tenebrosas aguas. Y en ese último ciclo, cuando todas las cosas hayan desaparecido, el mar seguirá batiendo y agitándose bajo la negra noche (del océano) ". *******

Y sólo Lovecraft puede decir:

" He visto el tenebroso universo abierto,
Donde los negro planetas giran sin rumbo,
Donde giran en su indiferente horror,
Sin conocimiento, ni nombre, ni fulgor ".

Y de cuyos abismos insondables y esplendorosos, sus vehementes lectores, nos hemos convertido en testigos.

*PROFESOR DE FILOSOFÍA Y CIENCIAS SAGRADAS. ARGENTINA.



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