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Vuelto
a la vida en 1997 en las páginas de El Saco del Tío
Saín, Vic Siberia no era un personaje nuevo; data
de 1988, cuando tuvo una breve andadura en el fanzine Discípulos
de Juan, de Espinardo. Por aquel entonces estuvo a punto de
ser ofrecido por Juan Álvarez a la revista El Jueves
en lugar de Los Mendrugos. Aunque en su nueva época
el personaje cambió sustancialmente, la premisa seguía
siendo la misma: ridiculizar al fascismo, tanto en su aspecto más
evidente como en sus formas más sutiles y aparentemente democráticas.
En
el momento de su nacimiento, Vic era un anacronismo viviente.
Quién me iba a decir que más de una década
después iba a estar más vigente que nunca. De un mundo
-en 1988- donde utilizaba la expresión "San Escrivá
de Balaguer" para hacer un chiste, hemos pasado a otro donde
Escrivá de Balaguer es un santo. Un mundo, en definitiva,
donde estamos viviendo el regreso del fascismo aggiornado, con tintes
de puro Orwell.
Casi
sería más fácil vivir en el universo bidimensional
y sencillo de Vic Siberia...
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