|
Venganza Siniestra 2
“Me
llamo Eddie Brock. Hace ya algún tiempo fui un reconocido periodista con
bastante prestigio. Hasta que Spider-Man arruino mi carrera y yo me tope
con su ex-traje alienígena que me convirtió en Veneno. En numerosas
ocasiones tratamos... trate de acabar con el trepamuros por lo que me
hizo. Durante mi cruzada, hice un pacto con el trepamuros, lo que me llevo
a una carrera como protector de los inocentes. Por supuesto, durante ese
tiempo me enfrente a un buen montón de culpables y supervillanos, de los
cuales, algunos, aun conservan la vida. Atado a una silla, aquí en este
destartalado almacén y observando como se ríen de mí los Seis
Siniestros recuerdo una frase que me padre me dijo numerosas veces, no
dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Por una vez, estoy de acuerdo
con él”.
VENGANZA
SINIESTRA
2ª
PARTE: SIN AYUDA
Hace
dos días.
Tras
librarse de algunas patrullas de la policía y recorrer algunas manzanas,
Kraven y Electro llegaron por fin a la vieja central eléctrica que servia
de escondite a este ultimo.
Pasaron
por numerosas y grandes salas ya muy antiguas con antiguos y destrozados
generadores hasta que llegaron a una pequeña sala a la que se entraba por
una vieja puerta ya prácticamente carcomida.
Max
Dillon se tumbó, cansado sobre un viejo sofá sin prestar atención a su
compañero de fuga.
-Bueno
Dillon, dime, ¿para qué me has traído aquí?- dijo Kraven acercándose
a su improbable socio-. Te pille en aquel pasillo solo para que me
ayudaras a huir de allí y por ello te doy las gracias. Ya te lo pagare
algún día.
Acercándose
a la puerta para irse, Kraven se paró de golpe para escuchar lo que
Electro tenia que decirle.
-Párate
un momento ahí Kraven, me lo devolverás ahora- Dillon se incorporo y se
acercó a Kraven-. Te unirás de nuevo a los Seis Siniestros y me ayudaras
a reunirlos. Asi me lo pagaras.
Kraven
soltó una sonora carcajada.
-No me
hagas reír Dillon. Lo de los Seis Siniestros acabó. No me pienso unir más
a vosotros. No se como pudo mi padre compartir siquiera sus habilidades
con vosotros.
Kraven
estaba mas que dispuesto a irse.
-Creía
que eras un hombre de honor, de palabra... un Kravinov. No un charlatán
vestido con melenas.
Kraven se
volvió dispuesto a acabar con la inútil existencia de aquel hombre, pero
se contuvo.
-Dime lo
que quieres exactamente Dillon y reconsiderare cumplir con mi palabra... y
dejarte vivo.
-Esta
bien -Dillon se volvió a sentar en el sofá-. La cosa es simple, reunimos
entre los dos a los demás Siniestros, les convencemos de que se unan,
matamos a Veneno, después al trepamuros y más tarde... quien sabe.
Kraven se
le quedo mirando.
-Veneno
ya no supone un problema. Está sin poderes. Yo mismo le daré caza
personalmente por haberme humillado, aunque desearía dar caza a Veneno y
no a Brock, el hombre.
Electro
pensó en algo rápido.
-Ok, pero
entonces no cumplirás tu palabra, además, mas de uno quiere ver muerto a
Brock, entre tantos yo me cuento.
-Di tu
plan de una vez.
Electro
se acerco y le dio unas palmaditas en la espalda.
-Tranquilo,
lo que podemos hacer es reunirnos. Tu ve a por Toomes, el Buitre y el
Hombre de Arena, yo me encargare de Misterio y Octopus.
-¿Pero
el Hombre de Arena no había muerto?
-Exacto...
socio, ”había”.
Kraven se
quedo pensativo durante unos instantes. Al fin, habló.
-Traeré
a esos dos en unas tres horas, si no estas aquí cuando llegue o algo sale
mal, daré por cerrado el trato. ¿De acuerdo?
-De
acuerdo, te sugiero que te pongas tu tra...
Kraven ya
había desaparecido.
“Odio
que hagan eso!, pensó Max Dillon mientras iba a ponerse uno de sus trajes
de combate.
Unos
minutos después, Electro sobrevolaba la ciudad gracias a los campos eléctricos
que generaba. Su destino: Estudios Maravilla.
Al llegar
al derruido estudio, entro directamente en uno de los polígonos más
grandes. Allí se encontró con los antiguos decorados de una especie de
cementerio.
“Espero
que Misterio siga aquí, aunque después del asunto Ward desapareció sin
dejar rastro”, pensó Electro mientras caminaba entre las lapidas.
De
repente, una especie de neblina comenzó a invadir la zona, haciéndose
cada vez más densa. Electro ya sabia de que iba todo aquello.
-¡Sal
Misterio, se que eres tu!
Nadie
respondió a Electro.
-¡Misterio,
quiero reunir a los Seis Siniestros! ¡Ademas, tengo información sobre
Veneno!
-Dime lo
que sepas y rápido.
Electro
dio un salto cuando notó que Misterios se encontraba detrás de él.
-Pensamos
reunirnos de nuevo y destruir a Veneno. Además, ya no tiene poderes.
Despues acabaremos con Spider-Man. ¿Qué te parece?
Misterio
permaneció callado mientras las brumas se revolvían a su alrededor.
Sabia como dar un ambiente de... misterio.
-Desde lo
de Veneno he estado ocultando por aquí, en espera de que todo pasase.
Esto me da la oportunidad de poder regresar a lo grande. Acepto.
Electro
sonrió. El primero estaba convencido.
En otra
parte de la ciudad. En uno de los numerosos rascacielos de Nueva York,
Adrián Toomes, alias el Buitre, espera su presa. Un furgón blindado de
diamantes que en unos instantes pasaría por la calle que llevaba varias
horas observando. No
Notó
algo a su lado. No le hizo falta mirar para saber quien era.
-Déjame
en paz Kraven.
Kraven el
cazador se había acercado silenciosamente hasta él y no podía irse. No
sin decir lo que había ido a decirle.
-Vengo a
proponerte algo Toomes, algo que quizás te interesaría.
El Buitre
se volvió hacia él.
-Se trata
de Veneno. Esta sin poderes y es el momento perfecto para cogerle. De
paso, Electro se ha propuesto reunir de nuevo a los Seis Siniestros. No
tengo mucho tiempo. Quiero una respuesta rápida.
Toomes
volvió de nuevo la cabeza hacia la calle se quedo pensativo. Eso de
volver con aquellos palurdos con superpoderes no le gustaba nada y menos
aun sabiendo que podía matar a Veneno perfectamente, ahora que no tenia
poderes. Pero sabiéndolo ellos también, seguramente se acabarian matando
entre ellos, antes de terminar con su verdadera presa.
-De
acuerdo me uno a vosotros, pero si algo sale mal, le arrancare los ojos al
directamente responsable de ello.
Kraven
asintió.
-¿Es eso
lo que esperas?
El Buitre
vio como llegaba el furgón blindado a la joyería y como los guardias de
seguridad comenzaban a sacar los sacos de diamantes y se lanzó en picado.
En otro
lugar. En el puerto. En uno de tantos viejos almacenes del lugar. Un lugar
perfecto para seres marinos. Para pulpos.
-¿Estas
seguro que está aquí Misterio?
-Según
mis informaciones, Octopus se instalo aquí recientemente- dijo Misterio
adentrándose en la total oscuridad de uno de los almacenes-. Vigila tus
espaldas Electro.
De
repente, un sonido hidraulico. Algo metálico. Y en un instante, un tentáculo
metálico agarro a Electro del cuello.
Antes de
que pudiese soltar una descarga, otros dos tentáculos surgieron de la
oscuridad y le agarraron los brazos, mientras que el cuarto y el ultimo se
dirigió a Misterio y se paro a escasos centímetros de su casco.
-Bonito
espectáculo Octavius, pero si no dejas de apretar la garganta de nuestro
compañero, se quedara sin aire en breves instantes.
Mientras
Electro luchaba por respirar, una voz surgió de las sombras.
-¡¿Compañero?!
Si no recuerdo mal, la ultima vez que nos vimos me intentasteis matar.
Apretó
aun más el tentáculo.
-Estamos
aqui por una razón -Misterio se acerco mas a la oscuridad-. Veneno.
Octavius
soltó de inmediato a Electro y salió de entre las sombras, con un
elegante traje blanco y sus inconfundibles gafas oscuras.
-No es
algo que me incumba, así que fuera de aquí antes de que olvide mi cortesía
y os reduzca a polvo.
-Bueno,
en parte tienes razón, no es problema tuyo -dijo Misterio-, pero piensa
que va a por los Seis Siniestro y tu eras uno de nosotros. ¿Me equivoco?
Octopus
presto atención a Misterio.
-Digamos
que lo que Electro y yo queremos es reunir de nuevo a los Seis Siniestros
y después, matar a Veneno. ¿Qué puedes perder? Ademas, necesitamos un líder
con la inteligencia suficiente para que nos dirija.
Misterio
sabia que el orgullo y la vanidad de Octavius harían el resto.
-De
acuerdo acepto -Octavius se quedo pensativo-. Pero si algo sale mal, no
seré tan magnánimo.
Mientras
Octopus, Misterio y Electro se dirigían a la base de este ultimo, Kraven
seguía buscando a Flint Marko, alias William Baker, alias el Hombre de
Arena por una de las playas de aquella gran ciudad-isla.
“Llevo
aquí casi una hora y a pesar de mi olfato, no consigo encontrar al Hombre
de Arena y eso que lo huelo por toda la playa”, pensaba Kraven
rastreando la zona.
De
repente, una gran cortina de arena se alzo contra él y lo lanzo varios
metros atrás. Recuperándose, Kraven se dio cuenta que una nueva cortina
de arena, esta vez aun más sólida que la anterior se dirigía hacia él.
-¡Espera
Hombre de Arena! ¡Soy Kraven!
La montaña
de arena adquirió una forma levemente humana y se acercó a Kraven.
-¡No soy
ese! ¡Arena murió! -gritaba el Hombre de Arena-. Se lo comió el
monstruo...
Por fin,
adquirió forma completamente humana y reconocible, con su camiseta verde
con rayas negras y sus vaqueros y comenzó a sollozar frente a Kraven.
-Vengo a
ofrecerte algo. Venganza sobre el monstruo. Veneno en bandeja de plata y
sin poderes. Para ti.
El Hombre
de Arena dejo sus llantos y sonriendo soltó una carcajada cual tarzan
demente.
Poco rato
después, los Seis Siniestros, reunidos de nuevo, en la base de Electro,
discutían su plan y como iban a sacar a Brock de La Bóveda. Dos días
después, lo llevaban cabo.
Hoy.
El Buitre
soltó una bofetada a Brock que le hizo despertar.
-Despierta
Brock, tenemos algo para ti.
Eddie
Brock se había quedado súbitamente dormido, pero el despertar le hizo
comprobar que no había sido todo un sueño. Los Seis Siniestros le habían
sacado de la cárcel... solo para matarlo.
Misterio
se acercó a él.
-Supongo
que ya sabes él por que de tu situación, Brock. Prometiste que nos matarías
y, aunque casi lo consigues, te faltó terminar el trabajo. Te puedo
asegurar que no fallaremos.
Eddie
escupio en el casco de Misterio lo que provoco que fuera lanzado por los
aires por un grandisimo puño de arena.
-¡Si
Brock, espero que presentes pelea! ¡Mirame, sigo vivo, algo que tu no
podrás decir, al menos por mucho tiempo!
Transformando
uno de sus brazos en una gran hacha, el Hombre de Arena se acerco a Brock,
cuando de repente, por la grandisima puerta de madera del almacén, paso
un gran furgón blindado de la policía, del cual salieron numerosos
agentes. Coches de policía acompañaban al furgón.
-¡Arriba
las manos y quedaos quietos! ¡Estáis detenidos!
Por
supuesto, los Seis Siniestros no iban hacer ningún caso.
Brock
observaba, aun atado y en el suelo, como los villanos se encargaban de la
policía, cuando alguien se le acercó. Era un joven agente.
-Tranquilo,
le desatare -dijo el agente quitándole las cuerdas a Brock-. Ahora vayase.
Brock,
sorprendido por no ser reconocido no tuvo tiempo de avisar al agente
cuando un rayo eléctrico alcanzó a su salvador.
-¡Brock
se escapa! -grito Electro.
-Olvídate
de el y huyamos -le dijo el Buitre.
Los Seis
Siniestros salieron del almacén como una exhalación, pasando a través
de la policia, mientras Brock, lo hacia disimuladamente por uno de los
ventanales.
Dos horas
después, Brock llegaba a uno de sus antiguos pisos, ya bastante viejo y
se dejo caer sobre el suelo.
Al mismo
tiempo, los Seis Siniestros llegaban de nuevo a la base de Electro.
-¿Cómo
se entero la policía de nuestro paradero? -pregunto Electro a los demás.
-Ni idea,
quizás tengamos a un traidor -comento el Buitre.
-No seas
paranoico Toomes, ves traidores por todas partes -le dijo Octopus con una
sonrisa.
Kraven se
acercó a Electro.
-Como te
dije, si algo salía mal, desharía el trato. Yo cazare a Brock. Es solo
un hombre -Kraven se dirigió hacia la salida-. Y que ninguno se meta en
mi camino o hará de adorno de mi salón.
Kraven
dejo a sus compañeros para prepararse para la caza.
Ya mas o
menos recuperado, Eddie Brock pensaba en su situación.
“Sin el
simbionte, tarde o temprano me encontraran y me mataran” pensaba Brock
dando vueltas por la habitación.
“No
puedo pedir ayuda a Spider-Man y menos después de nuestro ultimo
encuentro, se le veía muy alterado después de la muerte de su esposa y
su hija. Podría buscar a Morbius, Venganza o Vigilante Nocturno, fueron
buenos aliados en el pasado, quizás lo sean ahora, aunque, no se como
encontrarlos y hace tiempo que no se tienen noticias de ellos.”
Brock se
sentó cabizbajo en el suelo.
“Por
primera vez en mucho tiempo estoy solo. Solo. Completamente solo”
Se
levanto del suelo y se miro a si mismo en un espejo que había en una
pared.
“Muy
bien, si quieren venganza la tendrán. Quizás este solo, pero no por ello
me van a matar”
CONTINUARA...
|