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VENENO (BROCK, EDDIE)
SPIDERMAN
Y EL TRAJE ALIENÍGENA
Durante las
Guerras Secretas varios de los héroes transportados a la amalgama de
planetas creada por el Todopoderoso encontraron una máquina a través de
la cual podían obtener nuevos trajes con los que sustituir a los que
llevaban en ese momento, que habían quedado destrozados en la batalla.
Spiderman trató de emularlos, aunque sin saberlo, utilizó la maquina
equivocada. Ésta expulsó una bola negra que se extendió por el cuerpo
del trepamuros, proporcionándole una nueva vestimenta. El traje era negro
y parecía imitar al de la nueva Spiderwoman por lo que difería bastante
del habitual.
Spiderman no
tardó en comprobar que su nuevo traje poseía unas características
extraordinarias. De este modo, el traje podía adoptar la forma de
cualquier ropa, haciendo que Peter Parker no tuviera que cambiarse. También
contenía una abertura dimensional en la que podía guardar diversos
objetos. Así mismo, era capaz de segregar una cantidad aparentemente
ilimitada de telaraña.
Fue durante
una pelea con El Puma, cuando debido al esfuerzo físico y al agotamiento,
el traje dejó de producir fluido arácnido. Tal y como había estado
meditando días antes, Peter llevó a Reed Richards el traje para que este
fuera analizado. Richards descubrió que el traje era en realidad un
simbionte alienígena, un parásito unido a Peter tanto física como psíquicamente
y que precisaba unirse permanentemente a su huésped para sobrevivir.
El propio
Reed Richards logró separar a Peter del simbionte gracias a una pistola
de ultrasonidos, para recluirlo posteriormente en una célula de
aislamiento en el Edificio Baxter.
El traje
alienígena demostró tener una inteligencia considerable al escapar de su
prisión. Tras poseer a algunos transeúntes, llegó hacia el ático de
Peter Parker y mimetizó la forma de su antiguo traje rojo y azul.
Recordando los principios básicos de su primera separación, Spiderman se
dirigió hacia la torre de la Iglesia de Nuestra Señora de Los Santos con
la esperanza de que el intenso ruido producido por las campanas acabara de
una vez por todas con el simbionte. De este modo, Spiderman logró
separarse definitivamente del traje alienígena.
EDDIE
BROCK: INTENTO DE SUICIDIO
El
simbionte, al borde de la muerte, logró descender por la torre de la
iglesia y se derrumbó en el altar donde se encontraba rezando Eddie Brock,
pidiendo perdón por el suicidio que estaba a punto de cometer.
Brock era un
brillante periodista del Daily Globe que, amparado en la Primera Enmienda,
escribía diariamente un artículo sobre los asesinatos del Comepecados.
Sin embargo, tras ser presionado por las autoridades, se vio obligado a
desvelar la identidad del asesino, afirmando que se trataba de un conocido
criminal llamado Emil Greg, algo que pronto fue desmentido por Spiderman,
quien desenmascaró al policía Stan Carter como el autentico Comepecados.
Brock no tardó en convertirse en el hazmerreír de sus colegas de profesión.
Despedido
del Globe, Brock se dedicó a escribir reportajes sensacionalistas en la
prensa amarilla. Culpando de todos sus problemas a Spiderman, sometió su
cuerpo a un entrenamiento físico intensivo, convirtiendo su mente en un
contenedor de odio que le consumía personalmente.
Fueron estos
pensamientos los que condujeron al simbionte a poseer a Brock. El
pensamiento dominante en ambas mentes era Spiderman y el odio que Brock
tenía hacia este se hizo patente también en el traje. Las emociones de
Brock volvieron loco al simbionte.
Eddie se dio
cuenta de que el traje le proporcionaba las capacidades de Spiderman y
alguna mas. Añadió masa a su cuerpo, alcanzando una fuerza que
sobrepasaba límites sobrehumanos. Hizo que del traje brotara una
espantosa mueca y se hizo llamar Veneno.
VENENO: NÉMESIS
Una de las
grandes opciones de Veneno era el conocimiento que tenía sobre la
identidad secreta de Spiderman, lo que se debe al contacto inicial del
simbionte con Peter Parker. Así mismo, Veneno era capaz de anular el
sentido arácnido de Spiderman gracias a la proyección de ondas
cerebrales inversas a las generadas por este mecanismo de protección.
Tras una
serie de ataques simples y con la mera intención de tantear a su
oponente, Veneno realizó una ofensiva a cara descubierta al enfrentarse a
Mary Jane Watson-Parker en su apartamento de Chelsea. La esquizofrenia
predominante en la mente de Veneno, plagada de pensamientos
contradictorios sobre la naturaleza del bien y del mal le impidió hacer
daño a Mary Jane, si bien este ataque sirvió para que Spiderman fuera
consciente de la verdadera amenaza que suponía Veneno.
Spiderman
recurrió al cañón sónico de Los Cuatro Fantásticos con el que
previamente había vencido al simbionte. De este modo, se enfrentó con
Veneno en la Iglesia de Nuestra Señora de los Santos y le disparó el
rayo. Fue entonces cuando descubrió que Eddie Brock no podía ser
separado del simbionte, debido al fuerte vínculo establecido entre ambos.
Durante esa lucha, Spiderman intentó huir para replantearse sus
posibilidades, pero fue atrapado por Veneno. La batalla continuó con el
consecuente desgaste de energía y fluido adhesivo por parte del ente
alienígena, por lo que, incapaz de generar mas masa, Veneno fue derrotado
y llevado ante Los Cuatro Fantásticos, que lo encerraron en una célula
de contención sónica para mas tarde conducirlo hacia la prisión
gubernamental para supervillanos conocida como La Bóveda.
Veneno no
tardó en escapar de La Bóveda adoptando la apariencia de un guardia de
seguridad. Pero en su mente solo permanecía una enfermiza y obsesiva
idea: Acabar con Spiderman. Así que se dirigió a Nueva York para
enfrentarse de nuevo a él. Esta vez, Peter Parker usó la psicología
inversa para vencer a su enemigo, tentando al simbionte a volver con el y
provocando un colapso en el sistema nervioso de Veneno al intentar el
alien separarse de su huésped actual. Tras esto, Veneno fue devuelto a La
Bóveda.
VOCACIÓN
DE ANTI-HÉROE
De nuevo en
libertad, la obsesión de Veneno por Spiderman no desapareció del todo,
pero si fue descendiendo paulatinamente al darse cuenta de sus
posibilidades como defensor de los inocentes. De este modo, su maltrecha y
paranoica moralidad le llevó a aplicar sus salvajes métodos con los
criminales, que la mayoría de las veces eran asesinados.
Terminó
instalándose en la ciudad de "los sin hogar", a cuyos
habitantes prometió protección a cambio de hospitalidad. No dudó en
aliarse con el Morbius o el Castigador para hacer frente a gran cantidad
de enemigos como Demoduende, Pira o el Juggernaut e incluso llegó a
formar equipo una vez mas con Spiderman para vencer a cinco simbiontes
creados por una siniestra corporación llamada "La Fundación
Vida", actuando, por supuesto, desde el prisma que le proporcionaba
su distorsionada visión de la justicia.
MATANZA
Cletus
Kasady, un peligroso asesino en serie fue juzgado y encarcelado junto a
Eddie Brock en una prisión de máxima seguridad. El simbionte alienígena,
guiado por un vinculo psíquico con su huésped, acudió a buscarlo. Fue
entonces cuando ocurrió una especie de mitosis celular que dio lugar a un
segundo simbionte que se unió a Cletus.
Desde su mas
tierna infancia, Kasady había sido un psicópata completamente
desquiciado. Unido a un simbionte que le proporcionaba una versión mas sádica
y salvaje de los poderes de Veneno se convirtió en la mas pura forma de
maldad.
Veneno y
Spiderman tuvieron que aliarse (si, otra vez) para detenerlo. En una de
sus escapadas del Instituto Ravencroft, un psiquiátrico para metahumanos
formó un grupo junto a otros villanos con el mero fin de desatar el caos
en Nueva York. Su unión con Grito, Demoduende o Carroña propició la
forzosa colaboración de un grupo de héroes entre los que se encontraban
el Capitán América, La Gata Negra, Puño de Hierro, Capa y Puñal y por
supuesto, Spiderman y Veneno.
Posteriormente,
Veneno acabaría absorbiendo al simbionte de Matanza, no sin que este
hubiera cometido antes varios actos de violencia descontrolada como por
ejemplo poseer a Estela Plateada, antiguo heraldo de Galactus, poniendo de
este modo en jaque a un nutrido grupo de Vengadores.
LOS ÚLTIMOS
DÍAS DE EDDIE BROCK
La
sobreexplotación del personaje lo transformó en un villano vulgar de
tantos en la larga lista de enemigos de Spiderman. Así, Veneno trató de
unirse a Los Seis Siniestros en la reconstrucción del grupo, percatándose
rápidamente de no encajar en el mismo y haciendo frente al resto de
miembros. En unas historias cuyos guiones pasarán a la posteridad con mas
pena que gloria, Eddie Brock sufrió en persona la tristeza de la perdida
de un ser querido, tratándose esta vez de su ex-mujer, Ann, que no dudó
en suicidarse al ver de nuevo al simbionte (Recordemos que Ann Weying formó
con el éste la entidad conocida como She-Venom, produciéndole esto
graves secuelas psicológicas). Una vez mas, Veneno culpó a Spiderman de
esta muerte.
Atrás
quedan olvidables acontecimientos como aquel en cual Veneno daba un
mordisco al Hombre de arena, arrancándole un pedazo, lo que dejaría al
villano y ex-vengador en un grave estado, llegando incluso a dársele por
muerto.
Hoy, tras un
largo tiempo apartado de primera línea, Veneno vuelve con la fuerza a la
que nos tiene acostumbrados de la mano de guionistas como Paul Jenkins o
Daniel Way. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, y es que Eddie
Brock deberá enfrentarse esta vez al mas enemigo mas terrible de su vida:
el cáncer.
De nuevo,
solo le queda una salida...
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