Por Jaime Baeza.(un colega)
Esfuerzo breve es saltar
la puerta del cementerio
foco en mano, pala al hombro
mi torso desnudo en medio.
Aullando como una bestia
busco aquellos que he matado;
late en mi mente el deseo:
profanar el camposanto.
Tal vez hubieras podido
evitarme esta locura,
haber salvado esas vidas,
haber salvado la tuya.
Si me hubieses escuchado,
si hubieras sido paciente...
¡Ya no importa!, ante esta tumba
mi miembro dormido crece.
Leo tu nombre en la losa
y hundo mi pala en la tierra,
un regocijo me invade
cuando expongo la madera.
Destrozo mi feretro a golpes
y luego extraigo tu cuerpo;
tu carne es breve y podrida
e incrementa mi deseo.
Te amaba cuando vivías,
y todavía te amo,
y ese hecho no lo cambia el
que estés llena de gusanos.
Recuerdo cuando decías
que no había solución,
recuerdo cuando explicabas
que lo tuyo no era amor.
Recuerdo cuando pedías
que tuviese compasión;
recuerdo como crujía
tu traquea al apretar yo.
Ahora yaces sobre el barro,
desnuda, muerta, entregada.
y me pierdo sin remedio en
el blanco de tu mirada.
Beso tus labios sin vida,
postro mi cuerpo ante el tuyo;
más que nunca, necesito,
redimirme entre tus muslos.
Luego, ya, dentro de ti,
te recorro con mi lengua,
te acaricio el cuello roto,
te consagro en tu cadera...
Llega entonces...¡todo estalla!
formas, colores... se pierden,
y por un momento creo
que tu cuerpo se estremece;
Me vierto, me doy contigo,
pero llego más allá;
en comunión, vida y muerte,
rozo la inmortalidad.
Luego la calma me envuelve;
la belleza de este acto
me hace querer compartirla
con los demás enterrados.
Uno a uno los exhumo
haciendo míos sus cuerpos.
Frescos cadáveres, ¡Y húmedos!
otros solo polvo y hueso.
Mujeres, hombres y niños
marginados por difuntos
del único acto humano
que encierra sentido alguno.
Vine guiado al principio
por locura e ira ciegas;
gracias a ti he encontrado
un valor a mi tarea.
No hay cuerpo en el cementerio
que conmigo no comulgue,
y aunque ya flaquean mis piernas,
la fatiga no me hunde.
Pero ya me han descubierto
me ataca el sepulturero...
facilmente le asesino
y al instante lo penetro.
Me fallan por fin las fuerzas,
y oigo entonces las sirenas;
como Ulises, ¡Las ignoro!
¡No seré yo quien las tema!
Catorce impactos de bala en
todo mi cuerpo, perforan...
entre sangre, y por la inercia
caigo dentro de una fosa...
Recuerdo tu vientre hinchado.
Y recuerdo aquel "te quiero".
Intento gritar tu nombre,
y en ese momento...
muero.
"¿Qué sabía Quevedo, sino sólo poesía
del Amor más allá de la muerte?"
Envia tus comentarios, dibujos o lo que te de la gana a Mefisto e-mail. Cualquier información sobre los Giovanni será bien recibida
Lo típico, que esta página NO es oficial, y
que muchas cosas de las que hay aquí escritas son de otro escritores,
dibujantes, de otras páginas,etc...(ojo que muchas son mías o
han salído de partidas) Antes que nada agradecérselo. Si quieres
más información puedes contactar con White Wolf. (El creador de
este magnífico mundo gótico)
Por cierto, yo no me hago responsable si a alguien se le va la olla y se lia
a tiros o cualquier otra estupidez tras haber leido mi página. Si no
has entendido bien esta última claúsula, imprímela y vete
a ver a un psiquiatra, un pscólogo o a un cura; Lo que más te
guste.
![]()
aportado por: Adam Kloite - Vitaeoscura
Para: La Biblioteca Vampiro
Bibliotecario: Santiago Giovanni