Theo Bell
Arconte Brujah


TRASFONDO: Como la primera línea de defensa en tiempos de crisis, los Vástagos nombrados para el cargo de Arcontes, tienen una reputación merecida de crueldad y despiadados. Y entre los Arcontes actualmente activos, pocos inspiran tanto terror entre sus enemigos como Theo Bell, chiquillo del poderoso Don Cerro. En posesión de su cargo como Arconte, Bell ha ganado no pocas alabanzas del Círculo Interior, y hazañas sin precedentes en la historia de la secta. Incluso las manadas de guerra andan con cuidado cuando Bell está cerca y los anarquistas de cientos de ciudades maldicen el nombre de "Killa-B."
Lo irónico de esto es que este demonio vengador proviniera de orígenes humildes, y que el maestro carcelero de la Camarilla hubiera intimado con las cadenas. Nacido en una familia de esclavos en una plantación preguerra en el naciente estado de Mississippi, el joven Theophilus, (como esclavo no tenía apellido) trabajó con su padre, su madre y varios hermanos en los campos de algodón. Aunque el trabajo era duro y el capataz brutal, Theophilus tuvo una feliz niñez, tanto como permitían las circunstancias. Su padre, en particular - un enorme y gentil caballero cuya risa era como el trueno lejano - se encargó de que las tardes en su pequeña choza fueran apacibles y proveyó de todas las escasas diversiones que pudo.

De este modo, fue un duro golpe para Theophilus cuando, tras su quinto cumpleaños la familia fue separada. Casi la mitad del clan, incluido su padre, permaneció con el dueño original, mientras que el resto, incluyendo a Theo y su madre fueron vendidos a la distante plantación Bell. Theo ya era fuerte para su edad, e hizo falta todo un hombre para apartar al crío de las piernas de su padre. Fue, según Theo, la última vez que lloró y la primera de su padre. Esa imagen bañada en lágrimas es lo último que recuerda de su padre.

La madre de Theo era aún una hermosa mujer a pesar de todas sus penurias, y el resto de sus hermanas crecieron fuertes y altas. Su atractivo no pasó desapercibido para el amo Bell, que ocasionalmente pasaba por las noches por los barracones de los esclavos, para lo que él llamaba "mejorar la línea añadiéndole algo de sangre blanca" en cuantas parientes femeninas de Theo que pudiese. La separación de su padre y su impotencia ante la violación de su familia mató algo en Theo. Él también creció fuerte y alto, y pronto alcanzó la altura de su padre, así como la impresionante planta, pero nunca encontró la risa o la sonrisa de su padre. Un jornalero, el joven Theo probó a menudo el látigo del capataz, y sus dedos se crisparon a menudo mientras estrangulaba al amo Bell en sus sueños.

Theo tenía un sueño cada vez más fuerte que el crimen, y tras la prematura muerte de su madre por una enfermedad (contagiada, según Theo, por el amo) la llevó a cabo. Sus hermanas se habían convertido en dóciles esclavas en la casa; él lo sentía pero le habrían estorbado. Durante el subidón "que sigue a una borrachera" Theo se escabulló de la plantación de Bell por la noche, golpeando a un capataz que trataba de detenerle y corrió hacia el Norte.

El camino era largo y peligroso, pero Theo fue lo suficientemente astuto y fuerte para estrangular, solo con sus manos, a uno de los sabuesos mandados tras él. Unos meses después, Theo se encontró en Ohio con un miembro del Ferrocarril Subterráneo. Durante los años siguientes, Theo realizó bastantes viajes al Profundo Sur para rescatar tantos esclavos como considerase dignos de ser salvados, y carteles por todo el Dixie anunciaban una recompensa por la muerte o captura del renegado.

Theo nunca encontró a su padre, pero tuvo bastante éxito de otra manera en sus esfuerzos. No obstante, su precaución menguó y su entusiasmo aumentó. Una noche, Theo descansaba jadeante en un bosque de pinos. Había sido herido y se enfrentaba a la captura tras una misión fallida. Mientras los perros aullaban en la distancia, Theo se inclinó para beber en un arroyo, y cuando alzó la vista, vio a un extraño sonriente, no más lejos de un metro de él. Viendo que el extraño era blanco, y obviamente tranquilo, hizo una desesperada carga contra el hombre. Para sorpresa de Theo, el extraño esquivó su ataque y le mantuvo en el aire con una presa que parecía ineludible.

Manteniendo a Theo inmóvil, el extraño le ordenó estar tranquilo. No era uno de los cazadores de Theo, ni estaba allí para esclavizarle de nuevo - al menos no era un amo que Theo pudiera reconocer. Su nombre, dijo, era Don Cerro y había estado viendo las hazañas de Theo durante años. Theo le había impresionado como hombre, y ahora, continuó Cerro, deseaba convertir a Theo en algo más.

Theo sentía la fría carne del extraño contra la suya, y medio recordó retazos de cuentos de viejos esclavos penetrar en su mente como frías garras. Pero dichos cuentos fueron dispersados por una visión, una imagen del violador de su familia, doblado y roto entre las manos de Theo. Theo se relajó, Cerro sonrió y se firmó el trato. Solo una condición pidió Theo - que le fuese permitido volver a la plantación Bell.

Así pues, Theo renunció al sol y aprendió los dones de su raza, y la gran sed. La sed le condujo inexorablemente hacia la hacienda Bell. Una noche de luna nueva, se deslizó en la casa del amo, extrañamente excitado y con un enorme látigo de piel de serpiente negra en su mano. Se paró junto a la cama donde el viejo Bell yacía y comenzó a azotarle con el látigo, de arriba abajo, tan fuerte que cualquier mortal se hubiera destrozado, y fue solo entonces cuando Bell gritó, y sus ojos saltones y un sufrimiento en el cráneo de Theo que crecía más y más.

Todo estaba rojo, y entonces se dio cuenta de que la casa del amo estaba en llamas, y que estaba en los restos de lo que había sido los barracones de los esclavos. Cuerpos - algunos blancos, la mayoría negros - yacían desparramados por los campos, miembros retorcidos como sauces sacudidos por la tormenta. Caras familiares, incluyendo su hermano pequeño y a tres de sus hermanas estaban entre los cuerpos. Theo cayó de rodillas pero estaba muerto y no pudo llorar. Pero, mientras huía de aquel lugar, decidió que llevaría el apellido de su antiguo amo, para recordarse a sí mismo que aunque él tenía el poder del capataz, el yugo de los esclavos ardería para siempre en su corazón sin vida.

Durante los siguientes años, y a través de la Guerra Civil, Don Cerro se encargó de educar a su progenie, instruyendo a su recientemente apodado Theo Bell en letras, historia y filosofía, así como asuntos exclusivos de los Vástagos. Theo demostró ser un pupilo apto, la encarnación del guerrero-erudito que los viejos Idealistas buscaban, pero adicionalmente, perfeccionaba sus dones Cainitas por medio de misiones emancipatorias, y más tarde, incursiones a los almacenes de suministros de los Confederados, en desesperados esfuerzos para borrar de su memoria a su familia asesinada.

Después de que la guerra acabase, sire y chiquillo se embarcaron en un viaje por Europa, durante el cual un mundo nocturno completo se abrió ante sus novatos ojos. Los príncipes y los primogénitos, por su parte, disfrutaban de una excitación condescendiente, ante la idea de "la progenie de color de Cerro" - existían poquísimos Vástagos negros entre los vampiros de la Camarilla con generaciones aún activas para el politiqueo, y casi ninguno había sido Abrazado entre los esclavos del Nuevo Mundo. En realidad Bell era un prodigio. Las Arpías se tropezaban consigo mismas para invitar al taciturno Brujah a veladas, y demasiados intentos de tentar a Bell en ilícitas relaciones con sangre ("¿Es verdad lo que dicen de la sangre de los negros?). Bell, por su parte, se sintió repugnado rápidamente con la decadencia y libertinaje de los Elíseos europeos - demasiado similares a las fiestas indolentes del Amo Bell - pero se empapó de la cultura y costumbres de los mortales alrededor suyo. Cerro y él se acercaron más - tan cerca como un padre y un hijo - y mientras la influencia de Cerro en la secta crecía, Bell fue arrastrado con reluctancia con él, cargando las responsabilidades por su sire.

El siglo XX fue tan turbulento para los Vástagos como lo fue para el ganado. De vuelta en América, Bell se sintió consternado tras el fallo de la Reconstrucción, aunque sus preocupaciones mortales comenzaron a distanciarse. En Harlem, durante la Edad del Jazz, Bell se encontró a sí mismo y a sus parientes mortales en el centro de una revuelta del Sabbat; además, hizo frecuentes viajes a sus viejas guaridas del Sur, con lo cual pudo detener la marea de Jim Crow. En los años cincuenta, al ser visto como un útil peón para infiltrarse en los círculos de los derechos civiles y enfrentarse a los anarquistas en su propio terreno, el Círculo Interior nombró a Cerro Justicar, sabiendo que Bell se convertiría en Arconte.

Bell, por su parte, era consciente, estaba resentido del politiqueo detrás de su nombramiento; sin embargo no guardaba la más mínima simpatía por los anarquistas. Sus sentimientos no le impidieron realizar sus obligaciones, y en los años noventa Bell era el Arconte más respetado - y temido - de los Estados Unidos. Tal fue su renombre, que el recién nombrado Justicar, Jaroslav Pascek, mantuvo a Bell en su puesto aunque los dos Vástagos se despreciaban mutuamente.

En estas noches, Theo Bell se probó a si mismo como una piedra angular de la asediada Camarilla. Ha viajado mucho más que la mayoría de los Vástagos, incluso los Lupinos le dan un pequeño respiro, y conoce la mayoría de las ciudades en Norte América y muchas en Europa. A lo largo de los años, Bell ha rastreado a conciencia cuantos miembros de su familia ha podido; ha vigilado a su parentela desde lejos, u ocasionalmente interviene en su beneficio. También ha tenido más contacto con el mundo iluminado por el sol que la mayoría de los Vástagos de su edad, tratos que le sirven en sus ocupaciones. El Círculo Interior cree que los conocimientos de Bell acerca de la Ciudad de Nueva York, particularmente la zona Harlem-Washington Heights, puede ser vital para enfrentarse al Sabbat de Manhattan.

IMAGEN: Alto, oscuro y, sí, atractivo, Bell porta una gallarda aunque severa figura. Cicatrices en sus hombros y espalda, souvenires del látigo del capataz, son los únicos legados de su vida de esclavo. Típicamente deportivo, con un bigote hábilmente recortado (y a veces un poco de barba) Bell viste elegante en tiempo de paz, y eficiente cuando va a la batalla. Una gorra de los New York Yankees, gafas de espejo de corte de policía y una escopeta cargada de Dragonsbreath son marca de la casa de Bell; los anarquistas y el Sabbat conocen bien su semblante y lo temen. Como una mueca irónica a su condición de no-vivo, en ocasiones, Bell se pega una tirita Breathe-Rite TM en la nariz, particularmente cuando aborda una misión de guerra.

SUGERENCIAS DE INTERPRETACIÓN: En la superficie, eres estoico, figura autoritaria sin emociones, eficientemente cortés con todos, y próximo a ninguno. Esta es, por supuesto, una máscara para la indecisión a la que te enfrentas noche tras noche. Observas a los señores de la Camarilla administrar su plantación mortal, chasqueando el látigo del gobierno y los medios de comunicación, para hacer que el ganado vaya por su camino, y eso te hace estremecerte de furia. Sin embargo, no puedes condonar la estrechez de miras de los anarquistas, y has visto a los Sabbat demasiado cerca y personalmente, como para abrigar cualquier romántica ilusión sobre su agenda. Ni siquiera puedes ir con autarcas sin traer la vergüenza sobre la cabeza del único padre que has conocido realmente; el Abrazo es algo duro, pero Cerro distribuyó tu desamparo, y por eso le estarás en deuda toda tu no-vida.

Quizás por eso, a pesar de todo tu poder y tus años, eres un esclavo aún y para siempre.


Clan: Brujah
Sire: Don Cerro
Naturaleza: Rebelde
Conducta: Juez
Generación: 9ª
Abrazo: 1857
Edad Aparente: 30

Físicos: Fuerza 5, Destreza 5, Resistencia 5
Sociales: Carisma 4, Manipulación 4, Apariencia 4
Mental: Percepción 4, Inteligencia 4, Astucia 5

Talentos: Alerta 5, Pelea 5, Esquivar 5, Empatía 1, Expresión 2,
Intimidación 5, Liderazgo 4, Callejeo 4
Técnicas: Pericias (mecánica) 1, Demoliciones 3, Conducir 3, Etiqueta 3, Armas de Fuego (escopetas) 5, Cuerpo a Cuerpo 5, Actuar 2, Sigilo 5, Supervivencia 4
Conocimientos: Academicismo 2, Finanzas 1, Investigación 4, Leyes 3, Lingüística 2, Ocultismo 3, Política 3, Ciencia 1

Disciplinas: Auspex 2, Celeridad 4, Dominación 3, Fortaleza 2, Ofuscación 2,
Potencia 4, Presencia 4

Trasfondos: Aliados 5 (familia mortal), Contactos 5, Mentor 4, Recursos 3,
Posición 4

Virtudes: Conciencia 3, Autocontrol 5, Coraje 5
Moralidad: Humanidad 6
Defectos: Berserker
Fuerza de Voluntad: 10

 


aportado por: Rodrigo de Luca - Vitae Oscura

Para: La Biblioteca Vampiro

Bibliotecario: Santiago Giovanni

De: La Biblioteca Oscura