En tu carta me habías pedido información para aumentar tus archivos sobre los
Gangrel. Yo puedo darte sólo la misma instrucción que daría cualquiera de mi
Meiriceánach pástì. Primero, tienes que entender que nuestras historias son
muy importantes para nosotros, y cada Gangrel que te encuentres tendrá las suyas
propias que contar. Olvída la verdad. La verdad, si alguna vez existió, es ambigua
e ilusiva. En la vida, como en esta carta, tendrás que llegar a tus propias
conclusiones.
De primaria importancia para cada uno de nosotros es la historia de nuestro
propio origen. Como siempre te dirá un Gangrel, mientras existas, cada vez que
te encuentres con otro de tu especie. No es sólo mero entretenimiento. Serás
juzgado por éllo; su contenido y entrega dirán más sobre tí que cualquier cosa
que venga después. Después de eso está la historia de nuestra creación como
un clan. El cuento que más a menudo oigo esta era es el de Lillith y Ennoia.
Lillith fue la primera mujer Judeo-cristiana, desterrada del jardín legendario
a causa de su franqueza. Ella dejó a su hija Ennoia para que fuese criada entre
lobos que la ayudaron como si fuese una de los suyos. Ennoia dió a luz lobos
y niños humanos que se convirtieron en lo que nosotros llamaríamos los lupinos.
Ella era una nómada, como los somos hoy nosotros, y encontró a Enoch y su legendaria
ciudad. Enoch se enamoró de Ennoia. Él la abrazó, pero no pudo retenerla y ella
se marchó una noche del mismo modo en que había llegado, fundando nuestra línea
en el proceso.
Los Gangrel de otras culturas y, particularmente, otras eras, a menudo tienen
otras historias para relatar el nacimiento de nuestra especie. El cuento que
mi sire, que decía ser una de las primeras druidas de Erin, me contó la noche
de mi conversión es el que sigue:
En una época antes de que el sol iluminase el cielo, antes de que la vida y
la muerte pesaran sobre nuestras almas, antes de que los hombres gobernaran
la tierra, comenzó nuestra concepción. Nuestros antepasados fueron los hijos
de Maeve, la luna. Ellos eran los lobos, imbuidos con toda la fiereza y la gracia
feral de Maeve, y Maeve condujo a sus hijos en cazas a través de la noche eterna,
aumentando su acción con los hijos de sus varones más fuertes. Ella amó a sus
hijos, y tan querida era por la manada que un grupo de ellos vino hasta ella
y pidió ser hechos a su imagen. Durante un tiempo, los primeros humanos corrieron
como uno con la manada. Para algunos, sin embargo, el cambio trajo un venenoso
orgullo con él. Bress miraba a Maeve que aparecía cuando é, y se preguntaba
qué la hacía digna de dirigir la manada, mientras que él tenía que seguirla.
Su orgullo extendió a otros de la manada humana, y juntos hicieron planes contra
la Luna.
Ellos la atrajeron lejos de los otros en una partida de caza y la atacaron,
mordiendola y arañandola hasta que su sangre fluyó de una gran herida en su
costado. Maeve, debilitada y dolorida, se retiró a los cielos y abandonó a sus
hijos. Sin ella, el mundo cambió para la manada, la total oscuridad cubrió la
tierra y por primera vez, la muerte llegó a lobos y humanos. Sus vidas y mundo
eran fríos y vacíos, y ellos lloraron a su madre que brillaba cada vez más débil
en el cielo. El corazón de Maeve se conmovió, escuchando los incesantes lamentos
de sus niños perdidos. Acercándose a su fín, ella pidió ayuda, y fue contestada
por el luminoso dios Bel.
Bel vio a la bella Maeve, e inmediatamente la amó. Sabía que no podía sanar
la herida de su costado que cada día se hacía más grande, pero podría ofrecerle
el renacer al final de su sufrimiento y la fuerza para visitar a sus niños una
última vez. "La alevosía de unos ha traído la muerte a este mundo, y yo
no puedo hacer nada para desterrarla". Dijo ella a sus fieles hijos. "Nuestros
cuerpos morirán, pero Bel protegerá todas las almas y les permitirá renacer
de nuevo."
Sus niños escogieron sus formas finales entonces; lobo o humano. Sus más fieros
guerreros que habían capturado a los traidores se convirtieron en los lupinos,
capaces de volverse lobo u hombre, para que nunca olvidaran la historia de la
luna, y el tiempo en que los hombres y los lobos corrían juntos como una única
manada.
Bress y sus camaradas fueron llevados entonces ante ella. Ella lloró al ver
que los hijos a los que había amado, se habían vuelto contra ella. "Aunque
nos hayais traicionado a todos, aún os amo. No os destruiré, pero tendréis el
recuerdo permanente de vuestra alevosía en la necesidad de llenar vuestras bocas
con la sangre que tomásteis de mí. Vuestros cuerpos serán un recordatorio de
la muerte que habeis traído a este mundo, y nunca conoceréis la redención del
renacer. Podeís pensar que es cruel, pero es gran bondad comparado con lo que
Bel os hará a si os atrapa, si os vé desde los cielos, os destruirá absolutamente
y sin renacer"
Bel y su especie fueron conducidos lejos entonces, y Maeve les dijo adiós a
sus hijos. Ella regresó a su lugar en los cielos, y cada noche desde entonces
sus hijos la han visto morir lentamente, sólo para ser sanada de nuevo. Cada
nueva luna trae un nuevo nacimiento para Maeve, la Reina Lobo, y algunos de
sus hijos aún lloran para ella.
Con amor,
Ara
Traducción: Cirtheru "Señor de la Runas" ea7eil@arrakis.es
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Para: La Biblioteca Vampiro
Bibliotecario: Santiago Giovanni