Un breve estudio sobre el origen de la Magia Taumatúrgica entre los Vástagos
Por
Marco Flavio Quintillo. Matusalén del Clan Lasombra
roberto-barenas@wanadoo.es
1. De los diferentes tipos de Magia.
Antes de comenzar esta disertación, he de pedir disculpas
de antemano por cuantas opiniones erróneas se deduzcan de él.
Durante la realización del mismo, he mantenido comunicación
con no pocos expertos en el tema, todos ellos eruditos de probada entidad,
y no he conseguido que dos de ellos coincidieran en uno sólo de los
datos que me han proporcionado.
El tema es, por lo tanto, altamente controvertido. Sin embargo, he tenido
ocasión de oír varias veces en ciertos círculos a los
miembros del can usurpador jactarse de haber inventado tal disciplina. Pues
bien, yo soy anterior al nacimiento de dicho clan, y ya conocía a vampiros
que practicaban la taumaturgia siglos antes de que Tremere fuera abrazado.
No obstante, las conclusiones que voy a relatar a continuación, están,
claro está, sujetas a discusión.
En primer lugar, es imprescindible relatar a continuación qué
es lo que se entiende por taumaturgia, qué es lo que se entiende por
magia estática, o vulgar, y qué es lo que se entiende por verdadera
magia. Tal y como relatan algunos Magi con los que tengo contacto, la magia
verdadera es un ejercicio puro de voluntad, mediante el cual el artesano moldea
la realidad para adaptarla a sus deseos.
Desgraciadamente, el Abrazo priva al vampiro de la posibilidad de canalizar
dicha voluntad, por lo que ésta ha de conducirse por medios más
precarios y menos efectivos.
Desde los albores de los tiempos, los mortales tanto como los vástagos
han investigado las diferentes ciencias ocultas que permiten transgredir los
límites de lo posible, mediante conjuros, rituales y sortilegios varios.
Este tipo de magia, considerada menor por los verdaderos Magi, es lo que se
ha dado en llamar magia estática o formuláica. Tiene la desventaja
de que es mucho menos versátil que la magia verdadera, ya que cada
ritual sólo permite un efecto concreto. Así, el mago estático
ve limitadas sus capacidades a los rituales que conozca.
No obstante, un hechicero competente puede ser un individuo de considerable
poder, ya que el arte de los sortilegios es una ciencia largamente estudiada
y que alcanzó en el pasado importantes metas, aunque hoy apenas se
conozca.
En principio, no hay ninguna razón para que un vástago no pueda
realizar este tipo de magia. Aunque son pocos en verdad los que son capaces
de practicarla, ya que los hijos de Caín se han visto siempre más
interesados por la magia taumatúrgica.
He podido consultar expertos en la época que me han asegurado que ya
desde los tiempos del antiguo Egipto, los ocultistas desarrollaban algunas
vías de gran poder, que ellos llamaban Ren.
No es de extrañar, por lo tanto, que muchos de los vástagos
de la época desarrollaran también dichas facultades.
Sin embargo, los vampiros poseemos una facultad que nos permite procesar el
poder de otros más eficientemente, y pronto aprendimos a utilizarla
para mejorar nuestras capacidades mágicas.
Según los Magi, la realidad que nos rodea está impregnada de
una energía primordial que ellos llaman Quintaesencia. Al parecer,
dicha energía es la que permite realzar el poder de los efectos mágicos,
y ellos mismos son entrenados en la canalización de la misma.
Pues bien, según una explicación muy extendida entre sus eruditos,
los vampiros somos lo que ellos llaman taumívoros. Es decir, criaturas
que procesan la quintaesencia de los demás para poder mantenerse vivos.
Según esta explicación, los vástagos nos alimentamos
de vitae por que es el medio que utilizamos para absorber dicha energía.
No voy a entrar en la mayor o menor veracidad de esta afirmación, pero
lo cierto es que, al parecer, hemos aprendido a utilizar dicha energía
para realizar varios efectos.
Desde este punto de vista, aquellas disciplinas que exigen gasto de vitae
para ser activadas, lo que requerirían en realidad es gasto de quintaesencia.
Este tema podría ser largamente discutido, porque hay disciplinas que
no requieren tal gasto, pero no es el objeto de este estudio. Lo cierto es
que, al parecer, la ciencia taumatúrgica no es más que el desarrollo
de la capacidad de utilizar dicha quintaesencia para potenciar algunos rituales
y conjuros mágicos, y así poder acceder a efectos mucho más
poderosos.
2. Del posible origen histórico de la práctica Taumatúrgica.
Es innegable que, de todos los diferentes clanes que hay entre
los Vástagos, ninguno ha alcanzado ni de lejos el dominio ni la dedicación
que el clan Tremere tiene sobre la taumaturgia. No obstante, la pretensión
de éstos de ser los inventores de la misma, dista mucho de ser cierta.
Ya el famoso historiador de la estirpe, Silón de Tebas, en su obra
De profundis tabernácula narra algunos de los hechos
de la guerra contra los Baali, en los que se sobreentienden flagrantes utilizaciones
de la taumaturgia.
Cualquier erudito que esté mínimamente versado en antiguas leyendas,
habrá oído hablar de la famosa caída de Pompeya, durante
la cual un poderoso antiguo dejó libre un elemental de fuego por la
ciudad, que provocó la erupción del volcán.
Todas estas referencias históricas me invitan a asegurar que el origen
de la taumaturgia se remonta a épocas muy anteriores a la aparición
del clan Tremere.
La primera aparición de la disciplina de la que tengo una constancia
documental es en la obra Historia de las sectas Vampíricas
del Antiguo Egipto. Esta obra, de autor desconocido, ha llegado
a mí en una traducción al francés realizada por un tal
Philip de Montsalvadge. He extraído uno de sus artículos, referentes
a una secta de mi propio clan llamados los Hijos de Nebjet.
Es de conocimiento común entre los vampiros del clan
Lasombra que su Antediluviano nunca ha abrazado a ninguna mujer. Sin embargo,
aquellos de entre los magistri que cuentan milenios en su edad saben que esto
no es de todo cierto.
Poco después de que Lasombra hubiera Abrazado a su primer chiquillo,
el ilustre Montano, él y su vástago se detuvieron en las tierras
del antiguo Egipto para descansar de su inacabable viaje.
Allí, el poderoso Antediluviano conoció a una mujer de incomparable
belleza, concubina del faraón. Su nombre era Nejbet, y su hermosura
era famosa en todo el lugar. Sin embargo, no acababan ahí sus méritos.
La mujer hacía gala de una habilidad para la política encomiable,
de manera que, siendo sólo una concubina, se había transformado
en uno de los personajes más poderosos de la corte, gracias a su influencia
sobre el monarca.
Pronto, el frío corazón del vampiro quedó cautivado por
la belleza y la inteligencia de la joven, y decidió otorgarle el Don
de las Tinieblas.
Los primeros años de la no vida de la joven fueron felices. Protegida
por el poderoso Antediluviano, extendió su control por toda la corte
de Egipto, para disgusto de los hijos de Set y otros vampiros de la zona.
Su belleza ahora sobrenatural y sus dones de dominación le proveyeron
de recursos y esclavos que se extendían desde las montañas hasta
el delta del Nilo.
Y aquí es donde la historia se bifurca en varios caminos. Según
la tradición contada por sus descendientes vampiros, la bella Nejbet
se encontraba una noche inspeccionando sus dominios cuando un vampiro desconocido
salió del desierto para hablar con ella.
Hay gran controversia sobre la identidad de este vástago. Unos piensan
que se trata de Saulot, otros van más allá y postulan que pudo
tratarse de un vampiro de la segunda generación, o incluso del propio
Caín.
Lo cierto es que Nejbet permaneció varios meses en el desierto con
este vampiro. Cuando volvió, su forma de ser había cambiado
por completo. Comenzó a predicar entre sus iguales que los vampiros
debían buscar un equilibrio con su bestia interior para llegar a estar
completos.
Más aún, comenzó a predicar que las limitaciones a los
poderes de los vástagos, así como la división entre las
diferentes generaciones, eran meras ilusiones, impuestas por la propia mente
del vampiro.
Esto, claro, disgustó en gran medida a los Antediluvianos que por aquel
entonces habitaban Egipto, pues vieron en sus enseñanzas la chispa
de la revuelta que ellos mismos habían protagonizado siglos antes contra
sus mayores.
Entonces, Lasombra decidió que era al momento de limitar las actividades
de su chiquilla, y la requirió a su presencia. Tras exigirle que pusiera
fin a sus enseñanzas, y negarse esta, el Señor de la Noche la
amenazó con destruirla si no deponía su actitud.
Nuevamente hay aquí diferencia de opiniones. Unos piensan que Lasombra
no pudo destruir a su chiquilla por que estaba enamorado de ella. Otros aseguran
que Nejbet había alcanzado la iluminación para entonces, y que
sencillamente los poderes del Antediluviano no pudieron con ella. Lo único
cierto es que en el año 2245 antes de Cristo, Nejbet y sus chiquillos
abandonaron Egipto para internarse en el desierto, siguiendo al presunto iluminador
de su señora.
Desgraciadamente para sus seguidores, la bella Nejbet entró en letargo
poco después de abandonar su amada patria, algunos dicen que por la
tristeza de haber sido rechazada por su progenitor.
Los chiquillos de Nejbet, que entonces contaban el número de tres,
decidieron que debían seguir sus enseñanzas, y al mismo tiempo
proteger el cuerpo de su amada reina.
Amenemes, el más antiguo de ellos y por lo tanto el más fuerte,
se quedó en el desierto para proteger a su señora. Utilizó
su dominación para hacerse con el control de las tribus nómadas
del sur del desierto, lo que hoy es Libia, y construyó la ciudad de
Tanis, donde aún mora con su progenie, guardando el cuerpo de Nejbet.
Ajenatón, el más hermoso de los hermanos, volvió a Egipto
para seguir pregonando el mensaje de su señora entre los vástagos
más jóvenes. Desgraciadamente, fue descubierto y destruido pocos
siglos más tarde por los setitas.
Amenhotep, el más joven de todos ellos, viajó a los reinos helénicos
del norte, que aún estaban en su época más primitiva,
y es el progenitor de la mayoría de los Hijos de Nejbet que existen
en los días de la edad oscura.
Filosofía
Las enseñanzas que Nejbet transmitió a sus hijos
en el desierto se basan en tres pilares principales, conocidos como los ushebits.
El primero, es la Iluminación. Según este pensamiento, la condición
vampírica no es sino el paso intermedio hacia un estado superior de
la existencia. El vampiro que necesita beber sangre, la necesita por que aún
no es un ser completo, sino una especie de crisálida en constante transformación.
Del mismo modo que la oruga debe consumir alimento para realizar su metamorfosis,
el vampiro debe vivir como un parásito hasta completar su ciclo.
El segundo pilar, es la Transición. Las diferentes generaciones que
hay entre los vástagos, y las limitaciones que estas les imponen, sólo
son aparentes. Si el vástago desarrolla su fuerza de voluntad hasta
poder superarlas, no habrá para él limitación ninguna
para sus disciplinas. Del mismo modo, las diferencias y debilidades de cada
clan, desaparecen cuando se ha superado este camino. Una de las principales
pruebas de esta verdad es que el cuerpo dormido de Nejbet se refleja perfectamente
en los espejos, lo que es causa de gozo y seguridad para sus seguidores. Al
menos una vez en la vida, todos los miembros de la secta viajan hasta Tanit
para ver el prodigio.
El tercer pilar, es la Iluminación. Una vez que el vástago ha
conseguido librarse de sus ataduras con la forma imperfecta, ninguna de las
limitaciones de los vampiros le afectan. Puede salir de día sin problemas,
y no necesita beber sangre para mantenerse. Este es el paso más conflictivo
en el camino de todo hijo. Se sabe de varios casos de vástagos que
estaban seguros de haber alcanzado la liberación, y que perecieron
al exponer sus cuerpos al sol. Aunque nunca se ha hecho la prueba, se supone
que el cuerpo de Nejbet no debería sufrir daño alguno si se
expone al sol. Sin embargo, Amenemes nunca se ha arriesgado a hacer la prueba.
Según la filosofía de la secta, la vida de un vampiro es la
transición a través de estos tres caminos. Desgraciadamente,
aquellos que no han sido iluminados por las enseñanzas de Nejbet nunca
alcanzan a comprender este hecho, y se quedan por el camino.
La mayoría de los miembros de la secta se encuentran en el primer pilar,
aunque se sabe que algunos de los más venerables y antiguos podrían
haber pasado al segundo. Dicho extracto hace ver que los hijos de Nebjet realizaban
prácticas que dejan entrever una cierta influencia de la filosofía
de los Magi. Pues bien, según Montsalvadge, estos vampiros podrían
haber aprendido de los hijos de Set unas artes mágicas que les permitían
el dominio de la vitae como fuente de poder. Él realiza un estudio
sobre las mismas, del que me he permitido hacer un extracto.
Senda del Rego Vim.
O Sentido del Vim
Mediante este poder, el taumaturgo adquiere una percepción especial
que le lleva a detectar la magia latente en objetos o personas. El hechizo
no sólo permite detectar la magia, sino que también permite
averiguar el tipo de la misma, si es magia de la sangre, magia estática,
o magia verdadera.
Sistema: El lanzador realiza una tirada de fuerza de voluntad, como
siempre. El número de éxitos determina la duración en
turnos del efecto.
OO Sentido de la Sangre
De la misma manera que el sentido del vim permite detectar magia, el sentido
de la sangre permite detectar el resto de los poderes de los no-muertos. El
efecto permite conocer qué disciplina está siendo utilizada
al instante, además, si el lanzador posee el poder que se está
detectando, podrá saber de qué efecto concreto se trata. Este
hechizo sólo permite detectar disciplinas que estén siendo utilizadas
en el momento de lanzarlas, no puede analizar rastros de poderes usados en
el pasado, por muy fuertes que hallan sido. Por otro lado, la única
disciplina que escapa a la detección es la ofuscación. Si el
vampiro que se ofusca iguala el número de éxitos del lanzador,
éste no detectará su presencia.
Sistema: El mismo que arriba.
OOO Caldero de poder
Este poderoso hechizo permite al taumaturgo gastar parte de su esencia vital
y almacenarla para poder ser utilizada en el futuro. El lanzador imbuye un
objeto con su poder, que podrá ser liberado al romperlo.
Sistema: Se realiza una tirada de fuerza de voluntad. Por cada éxito
se podrá almacenar un punto de poder en el objeto. El mismo turno en
que se rompe, el lanzador podrá tirar un número de dados adicional
igual a los puntos de poder que hubiera en el objeto al realizar cualquier
hechizo o disciplina que requiera tirar dados, después, el efecto se
disipa. Es necesario gastar cinco puntos de sangre e invertir una hora por
punto de poder acumulado. No se puede llevar más de un objeto de este
tipo encima al mismo tiempo. Sólo el lanzador puede utilizar el poder
de los objetos, si otros los rompieran, el poder se disiparía sin ningún
efecto.
OOOO El escudo del Tirano
Este poderoso efecto permite al vástago protegerse de los ataques y
manipulaciones de sus semejantes. Muchos harían cualquier cosa por
poseer este arcano conocimiento, por lo que su utilización ha de ser
discreta.
Sistema: El taumaturgo realiza una tirada de fuerza de voluntad, mientras
traza unos signos sobre su frente. A partir del siguiente turno poseerá
un aura invisible en torno a él que le protegerá de los poderes
de la sangre. El lanzador deberá repartir sus éxitos entre turnos
de duración y fuerza del escudo. Por cada punto de fuerza del escudo,
restará un éxito a las disciplinas que se usen contra él.
Desgraciadamente, éste efecto distorsiona también el poder del
propio usuario, restando los mismos éxitos a las disciplinas que él
realice.
OOOOO El ladrón de Hechizos
Este poder es útil sólo compitiendo con otro taumaturgo, pero
en esos momentos puede suponer la victoria casi segura. El hechicero utiliza
su poder para contrarrestar la magia de su oponente.
Sistema: Por cada éxito obtenido, se resta uno a cualquier otro
poder de taumaturgia lanzado el mismo turno.
Desgraciadamente, sólo ha llegado a mí una descripción
de los poderes de dicha senda, y la senda en sí, así que no
puedo asegurar que exista de verdad. Sin embargo, lo que sí puedo asegurar
es que esta senda tiene su origen en una tradición muy diferente a
la Tremere, y, aparentemente, mucho más antigua.
Parece evidente, que las primeras sendas taumatúrgicas pudieron originarse
paralelamente al desarrollo de los Ren del antiguo Egipto, aunque diferentes
fuentes sugieren que quizás fuera mucho más antigua, incluso
de los tiempos de la Primera Ciudad. Lo cierto es que, al parecer, los conocimientos
ocultos que poseía el antiguo imperio fueron aprendidos por los griegos
en la era del predominio helénico, época en la que parecen también
tener su origen las primeras tradiciones herméticas.
Los historiadores hablan ya en esa época de poderosos vástagos
que dominaban las artes mágicas en la antigua Grecia, como el famoso
matusalén del clan Brujah Menelao.
Y no es el único del que se dice que tuviera poderes mágicos,
la anciana Tiamat, del clan Ventrue, también tenía renombre
como hechicera, así como vampiros de otras zonas, como es el caso de
Baba Yaga.
En las tradiciones precoloniales de América del sur se habla de un
poderoso vástago, llamado el viajero, que era un hechicero formidable
siglos antes de que los españoles encontraran esas tierras, y no son
del todo desconocidas las leyendas sobre una hipotética secta milenaria
de vampiros, llamada la TalMaHe'Ra, que incluso admitía magos mortales
entre sus filas.
Al parecer, la tradición helénica se encargó de perfeccionar
las artes taumatúrgicas, y es muy probablemente aquí donde empezaron
a aparecer los primeros rituales, como contrapartida a las sendas.
De esta fuente manarían con toda probabilidad la mayoría de
las prácticas taumatúrgicas de nuestra época, como la
hechicería koldúnica y la propia hechicería tremere.
Por otro lado, diferentes formas de magia algo más extravagantes hallarían
su origen en prácticas mucho más antiguas, como es el caso de
la hechicería de los hijos de Set, o la tan temida taumaturgia demoníaca
que tan en boga estuvo durante la edad media. En mi opinión, tales
artes tienen su origen en las antiguas tradiciones egipcias y mesopotámicas
de las que antes he hablado.
Téngase en cuenta, que en el presente escrito no estoy analizando más
que la taumaturgia en su uso más común, es decir, como disciplina
que sirve de soporte al desarrollo de sendas. Otras formas de magia han sido
tan comúnmente realizadas por los vástagos de algunos clanes,
que incluso han llegado a convertirse en disciplinas en sí mismas,
como en es caso de la nigromancia Giovanni, o las antiguas y ahora perdidas
artes de los Lihannan. Sin embargo, estas serán objeto de un ulterior
estudio.
3.
Del origen tan largamente discutido de la magia Tremere
Durante la realización del presente estudio, he contactado
con no pocos eruditos Tzimisce del Sabbat, con los que he tenido agrias discusiones,
sobre si la hechicería tremere era una copia burda de las artes de
su clan.
Yo no creo que sea así.
La casa Tremere era una importante asociación de magos en la medieval
corte de Hermes antes de que su fundador fuera abrazado. Al serles concedido
el don oscuro, perdieron la posibilidad de realizar la magia a la que estaban
acostumbrados, y tuvieron que conformarse con realizar rituales de magia menor.
Lo que sí es muy probable, es que aprendieran de los tzimisce la posibilidad
de potenciar con vitae los efectos mágicos.
Sin embargo, mi opinión es que, al ver tal posibilidad, decidieran
desarrollar su propia disciplina que les permitiera tal poder. Yo tengo ciertos
rudimentos de ambas formas de magia, y no se parecen en nada. Si bien es cierto
que algunas sendas coinciden en cuanto a sus efectos, los rituales de ambas
son completamente distintos.
La hechicería koldúnica basa su efectividad en el control de
los espíritus elementales y en las plegarias a antiguas deidades eslavas.
Por otro lado, la taumaturgia tremere tiene su base en prácticas ocultistas
de corte mucho más occidental, como corresponde a una disciplina desarrollada
a partir de las tradiciones herméticas más puristas.
Así pues, me es sumamente difícil asumir que dos prácticas
tan dispares tengan un origen común tan cercano.
Yo me inclinaría mucho más por una explicación en la
línea que antes he sugerido, es decir, que la magia tremere fuera desarrollada
por el propio clan.
No obstante, de todo lo que he dicho antes se deduce que la pretensión
del clan usurpador de haber inventado ellos la práctica taumatúrgica
es infundada de todo punto. Tal vez desarrollaran ellos su propia disciplina
mágica, pero está claro que tal práctica era ya de uso
común miles de años antes de que los Tremere aparecieran.
Hasta aquí llega esta pequeña reflexión sobre la magia
vampírica. Espero que haya sido del agrado del lector, aunque, como
en todos los asuntos históricos, la veracidad de los mismos depende
mucho del cristal con el que se enfoquen.
Gracias por su atención
Marco Flavio Quintillo. Lasombra.
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aportado por: Alan Rush - Vitaeoscura
Para: La Biblioteca Vampiro
Bibliotecario: Santiago Giovanni