Lambach en New York City
Un plagio-traduccion, asi de ruin y descarado, de un pasaje del "Nights
of Prophesy" (WW2265)
"Las buenas noticias son que no tenemos que temer que los
Nictuku ataquen Nueva York desde los tuneles"
Tio Smelly, administrador de Schrecknet.
Lambach Ruthven deseó haber elegido otra semana para visitar Nueva York
y su Museo de Historia Natural. Anoche luchaba contra la Camarilla. Hoy seguía
a un esclavo por los tuneles más profundos de Manhattan. Tuneles que
no se encontraban en ningún mapa, túneles escarbados por los Nosferatu.
Y le seguía porque el esclavo obedecia a alguien a quien Lambach no se
atrevia a desobedecer.
El obeso Ghoul habló por encima de su hombro, "Ya estamos, Señor". Ruthven y el ghoul doblaron otra esquina y encontraron un sueño febril. Venas y tendones de tres centímetros de ancho atravesaban la carne y continuaban mas alla de los bordes como enredaderas. Bajo la mirada de Ruthven, una arteria sobresalia de la niebla de carne y se bifurcaba en delgadas hojas. Brillantes ampollas emitian una luz de luciérnaga.
Zantosa se dio cuenta de que Ruthven habia detenido su paso. Se giro hacia el "Venga conmigo, señor, se le espera". Ruthven le siguió lentamente, tambaleándose mientras la blanda carne se hundia a su paso. El Ghoul le conmino a acelerar su marcha. Ruthven apreto los dientes y obedeció.
El Ghoul guio a Ruthven a traves de mas de quinientos metros de túneles. A veces otros túneles se unían a este, creando cavernosas salas en las intersecciones. Enredaderas e hirsutos musgos crecian sobre grandiosos cañones; Ruthven no podia imaginar por que los Nosferatu habian instalado esa clase de armamento casi un kilómetro por debajo de la ciudad. Cada trescientos metros mas o menos, la miriada de venas se unia a un corazón palpitante. Una amalgama de visceras, tan grandes como el puño de Ruthven, se abrio para liberar un enjambre de mariposas de alas carmesí. Una de ellas se poso sobre una orquidea cuyos petalos asemejaban unas fauces, que se cerraron de golpe para devorarla. Patas y ojos bulbosos crecieron de un cuerpo brillante, que comenzo a moverse. Una rana luminosa.
Ruthven recordó como un poderoso Matusalén de su Clan había amasado a sus enemigos vencidos en la forma de una catedral de carne. Eso fue hace siglos en Transilvania, pero Ruthven conocia a otros que podían igualar esa hazaña. El ghoul le condujo a traves de un jardín que se adornaba con cabezas de niños en vez de con flores, y Ruthven se estremeció mientras las bocas de los niños cantaban una canción de cuna rumana que recordaba de su juventud mortal.
Los dos entraron en la sala mas amplia. En el centro de esta, la amalgama de carne con forma de rosa rodeaba un arbol. Un gigantesco corazón palpitaba lentamente en el tronco del arbol y frutos rojos como la sangre colgaban de sus ramas.
"Maestro" susurró el ghoul con reverencia, "El está aquí".
Ruthven miró a su alrededor. Una delgada capa de sudor sanguinolento oscurecia su frente. Algunos pajaros revoloteaban desde los túneles para encontrarse en el arbol. Se unieron y apretaron entre si y contra sus ramas, formando algo que comenzo a tomar forma oval... una cara. La cola de un pajaro y el cuerpo de otro formaban un ojo, con la cabeza de otro como la pupila, dos alas formaban una nariz. Otros pajaros se balancearon para hacer que la boca hablase.
"Lambach". La voz era dulce y aguda, como la de cientos de pajaros cantando a la vez. Lambach cayo sobre sus rodillas, imitando al ghoul.
"Padre" contestó, temblando de miedo.
La cara permaneció en silencio. Hasta que Ruthven no pudo resistir la espera, "Maestro, por que me habeis llamado", La cara no respondio, "Que es este lugar".
La cara se contrajo de nuevo.
"Yo", cantó, "metamorfosis, ascension. Soy lo que soy". La cara se deshizo de nuevo en cientos de pajaros.
Un manojo de enredaderas se comenzó a mover, rodaron sobre si mismas y tomaron la forma de un lobo verde como las hojas de los arboles. Dijo "Yo soy la tierra, revivida por la sangre", y giro hasta desaparecer.
"No mas un embrion" Ahora hablaba una orquidea, "El estado de vigilia acaba, para mi y para los otros".
La carne bajo los pies de Ruthven se retorció en una gigantesca efigie. Susurró, "¿No te prometi encontrarme contigo en la Gehenna?" y se desvaneció de nuevo entre la carne.
Zantosa se levantó y caminó hasta el árbol. Arranco uno de los frutos lobulares, lo partió en dos y ofreció una mitad a Ruthven. Un zumo rojo comenzaba a manchar sus dedos, pero no, el olfato de Lambach le decía que era vitae, la vitae mas poderosa que habia olido nunca.
"Come" - dijo el ghoul - "Seras como dios". Mordio su mitad, y la sangre salpico su mejilla.
Lentamente, Ruthven tomo la fruta que le era ofrecida.
"¡Come!" ordeno Zantosa de nuevo mientras caminaba hacia Ruthven "Deja que la sangre del Padre te mantenga, de la vida a la muerte, y a la vida otra vez".
Ruthven acerco la fruta a sus labios, y entonces dudó. "¿De que se alimenta?" agito la fruta mientras contemplaba el siempre cambiante paisaje que se extendia ante el. "¿Como puede mantener todo esto?" Toco la carne junto a él, "Esta caliente".
"El Padre ha ascendido de entre los no muertos. Se alimenta de la vida de la Tierra y se une en uno con el mundo. Te ofrece, ofrece a toda su descendencia, lo mismo, ¡comparte su metamorfosis! ¡Come!".
Ruthven lanzo la sangrienta fruta a la cara del ghoul, girando sobre si mismo, e incrusto la pesada linterna metalica en la cabeza calva del Zantosa. El craneo del ghoul revento en una explosion de sangre y Zantosa cayo al suelo. Su cuerpo se agito en sus ropas y comenzo a fundirse con la palpitante carne que cubria toda la estancia. Entonces Lambach Ruthven corrio, rezando por que su antepasado estuviera tan perdido en su inmensidad que no se diera cuenta de lo que el estaba haciendo. Tropezó con una enredadera y cayo al suelo con un grito, soltando la linterna. Una de sus manos se hundio en el carnoso suelo. Mientras se disolvia, Ruthven oyo la voz del sire de su sire en su cabeza, "Unete a mi, Lambach, UNETE A MI". Aterrorizado mas alla de cualquier dolor, Ruthven giró su codo y separo la carne y los huesos. Se alzo como pudo y siguio corriendo mientras su antebrazo se hundia en el palpitante suelo de la caverna. Mil voces le llamaban. Volo a traves del repugnante mar carnoso que formaba el cuerpo del sire de su sire hasta volver a encontrar los negros tuneles bajo Manhattan, apoyandose en los muros. Seguia oyendo la voz, susurrada desde mil diferentes bocas, formando ecos en los confines del laberinto, "Unete a mi, Lambach.... Unete a mi...".
Cuando Ruthven llego a la superficie, trató de alertar a sus compañeros
de clan de lo que crecía bajo Manhattan. Se rieron de él. Entonces,
en la portada de un periodicucho, vio una foto de una cara que habia aparecido
en una pieza de carne en Nebraska. El periodico sugeria que era la cara de Cristo.
Lambach la reconocio como la del sire de su sire. Asi, Ruthven abandono su intento
de que alguien le creyera, y cazo yonquis y borrachos para tratar de olvidar
todo esto.
Nunca funcionaba durante mucho tiempo.
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Autor:
Juan A. Estany - Sociedad Occultae y Vitae Oscura
jestany@mixmail.com
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Cortesía de Lui-Kurt
web site: La Biblioteca Oscura