La leyenda de Fredrik du'Mont
uego
de pronunciar sus últimas palabras, el alguna vez noble vástago
decidió salir al patio, haciendo caso omiso a la advertencia de Rebecca,
detrás de él la puerta se unió al marco, cual dos polos
opuestos de un imán, el estampido del portazo retumbó por todo
el castillo, algunos solo se dieron vuelta y continuaron con su siesta, luego
los que estaban despiertos, aún, escucharon los gritos que desparramaba
Fredrik al agonizar...
Momentos después ingresaba por la puerta Fabrizio, trayendo entre sus
manos un recipiente con cenizas, Rebecca lo miró a los ojos mientras
una lágrima rodaba por su mejilla, intentando evitar el llanto, entre
sollozos preguntó:
-"¿Cómo fue?" Fabrizio la observaba, mientras pensaba
qué decir para no ofenderla: -"¡Como un héroe!"
Contestó... -"Como todo un grande... como la leyenda que fue y
seguirá siendo..."
Quizás nadie quiso escucharlo cuando lo anunció, no lo creyeron
capaz, pero bien demostrado quedo por sobre todo su valor, su coraje y su
gallardía.
Horas mas tarde, Fabrizio miraba a Rebecca, y esta la urna donde dormía
el que alguna vez le enseñó las vueltas de la no-vida. Rebecca
levantó la vista, miró a Fabrizio una vez más: -"Ya
está hecho, lo lograste... maldito seas, ya está hecho, ya eres
libre... ¿estás feliz ahora?" La vampiresa observaba la
mirada del ghoul: -"¿Vale acaso más tu libertad que su
ausencia? ¡Vete! Márchate antes de que decida cobrar venganza"
replicó Rebecca, a la vez que se levantaba.
La gente apabullada a su alrededor, después de todo no es algo que
suceda todos los días, al ver que Fabrizio no reaccionaba, y seguía
allí sentado, Rebecca sacó su espada, se aproximó a el,
y en un solo ataque, limpiamente cortó la cabeza que bajó rodando
por las escaleras, -"¿Eso querías?" Gritó furiosa
la condesa, -"Y ustedes" dirigióse a la plebe que observaba
atónita: -"¿se puede saber que mierda están buscando?"
Hasta el día de hoy puedo recordar sus caras de pánico, las
caras de dolor de esas personas... Rebecca furiosa, en busca de la vana venganza
de su sire, hizo correr sangre, demasiada, mucha mas de la que hubiera necesitado
para alimentarse durante una semana.
Al ver los restos de sus víctimas en el piso, la condesa du'Mont soltó
por segunda vez en el día el llanto... y deseando tener el coraje de
su legendario mentor, pronunció entre dientes: -"Una vez mas tenias
razón... como no te escuche antes Fredrik... junto con tu destrucción...
sigue la desaparición de todos aquellos que moraron en el castillo
du'Mont... y yo pude impedirlo... una vez mas tenias razón maldito...
una vez mas me equivoqué al no escucharte... y cuan cierta fue tu frase...
¡no todo tiene arreglo! Y me doy cuenta tarde... ¿cual es el
remedio ahora, el suicidio? Es una salida cobarde... ¡pero una salida
al fin!"
![]()
aportado por: Sir Christof Van Thonbeenhed - Vitaeoscura
Cortesía de Lui-Kurt
web site: La Biblioteca Oscura