Las leyendas sobre nuestro fundador [del clan Ravnos] no terminan ni en estas
noches distantes. Muchos cuentos son contados acerca del sufrimiento de nuestro
fundador a manos de los gaje, de su huida de un enfadado shilmulo
y su triunfo sobre los otros temerarios clanes. Aunque estas historias son abundantes,
no hay ninguna prueba de su validez. Sin embargo, si un mito se presenta igual
que una verdad aceptada, podría explicar las similitudes superficiales entre
los clanes Ravnos y Gangrel.
Tras la partida de Kaen, Ravnos guió a la kumpania con pasión
e imaginación. Socorrido por las visiones de su hermana, la familia creció fuerte
de nuevo, y Ravnos abrazó a varios chiquillos de entre ellos. Sin embargo, Laetshi
no aceptaría los tumnimos de su hermano, y creció como una bella mujer.
Ravnos y su familia llegó a establecerse ante las puertas de una gran ciudad.
Su belleza y majestad rivalizaba con Enoch, pero de las calles manaba un aura
de muerte, y los Ravnos sabían que habían encontrado la ciudad de los mulos.
Lleno de coraje, los Ravnos establecieron su campamento a las afueras de la
ciudad, y se prepararon para aventurarse en la ciudad en busca de la comida
y la sangre acumuladas tras sus muros.
Así pues empezaron a encender sus fogatas, sin embargo, su atención fue arrastrada
hacia una joven mujer que había sido expulsada de la ciudad por el shanglo.
Joven y bella, parecía como si pudiera haber sido una hija de los Rom, con ojos
oscuros y cabellos negros. Varios de los Rom se acercaron a ella, con el joven
Ravnos encabezándolos.
Ellos la llamaron ya que ella estaba maldiciendo a los guardias, quienes no
pusieron atención a su veneno. Ella volvió su rostro a los Rom recién llegados,
y con recelo observó sus movimientos, y Ravnos la ofreció su hospitalidad. Al
principio, la mujer joven frunció el ceño escépticamente, pero cuando vio a
los niños jugar en el campamento aceptó la invitación de Ravnos y se unió a
ellos.
Su nombre, dijo, era Ennoia, y ella había estado viviendo en la gran ciudad
durante un tiempo hasta que uno de sus amantes, celoso de su infidelidad, había
usado su influencia para marcarla como una ladrona y desterrarla de la ciudad.
Aunque Laetshi, ahora una mujer madura, desconfiaba de la historia de Ennoia,
su hermano estaba profundamente conmovido por su crisis, e impulsivamente la
invitó a quedarse entre ellos. Ennoia aceptó, y la ruina de nuestro fundador
fue ya asegurada.
Ennoia y Ravnos se hicieron amigos rápidamente; ella había viajado mucho, como
él, ellos gastaron largas noches contándose uno a otro historias de sus viajes.
Sus incursiones en la ciudad fueron llenadas con muchas aventuras, pero aquellas
historias han sido ya olvidadas. Aunque los otros Rom crecieron cansados de
su estancia en la gran ciudad, Ravnos era contrario a marcharse, parecía como
si estuviese bajo el hechizo de Ennoia. El tiempo pasó, y la amistad entre Ravnos
y Ennoia se transformó en una emoción más profunda, y se convirtieron en amantes.
No paso mucho hasta que ella buscase nuestra sangre.
Como la familia de Ravnos se divertía a las puertas de la ciudad durante tanto
tiempo, atrajeron la atención de los amos de la ciudad, los otros hijos de Kaen.
Ellos se enfurecieron por los engaños y los trucos astutos de los Ravnos, porque
ello era un estorbo para su control sobre los gaje. Cuando sus espías
aprendieron que el líder de los gitanos era un shilmulo, ellos se encolerizaron
aún más, y establecieron que tenían que matarlo. Estos intentos fallaron, y
los mulo sólo podían gritar su furia a las gélidas, poco compasivas estrellas.
Ennoia, por su parte, también estaba creciendo hastiada de su no-vida con los
Ravnos. Como hija de Lilith, no estaba acostumbrada a seguir las órdenes de
un hombre, incluso aunque fuera el baro de su familia adoptada. Las semillas
de traición empezaron a crecer en su corazón, hasta que una noche ella se aventuró
sola en la gran ciudad, para encontrar al mulo que la gobernaba.
Ella trazó un terrible trato con los antiguos no-muerto; ella les entregaría
a Ravnos, y con su muerte, ella sería el nuevo baro. A cambio, ellos
recuperarían su honor perdido y el control sobre las gentes de la ciudad. Ella
estaba de acuerdo en guiar a los problemáticos gitanos lejos de la ciudad a
cambio de su ayuda, y cuando el trato fuese cumplido, se escabulliría del campamento
Ravnos.
Ennoia fue con Ravnos y le habló de un gran tesoro de oro que el shilmulo
de la ciudad guardaba en su sala del tesoro. Sería divertido, razonó ella, tomar
el oro y esconderlo luego ver a los estúpidos mulo gemir por las murallas
de su propia ciudad para encontrarlo. Ravnos, todavía cegado por su amor de
Ennoia, accedió a ello.
Cuando iban a abandonar el campamento, Laetshi apareció ante ellos. Ella aconsejó
a su hermano que se quedase; después de todo, el amanecer pronto se alzaría
ante ellos. No le haría ningún bien encontrarse atrapado en la ciudad cuando
el sol se eleve. Los mulo, dijo ella, tenía muchos espías y agentes leales
a ellos, los cuales podrían fácilmente encontrarlo mientras dormía. Ella le
recordó los intentos que habían hecho para acabar con él, de las dificultosas
escapadas que había hecho en las semanas precedentes.
"No temas," dijo Ravnos. "Mi destino no termina aquí. Con el
amanecer los mulo serán destrozados en su propia ciudad, y estaré despierto
y de vuelta en mi vurdon bajo edredones." Y con eso, dejó a Laetshi,
y descaradamente se aventuró en la ciudad con Ennoia.
Tal y como su hermana había temido, Ravnos y Ennoia no regresaron al amanecer.
Preocupada por la vida de su hermano, Laetshi usó su poderosa Visión (1) para
encontrarlo. Y lo encontró, enclavado en el tejado del gran templo, ardiendo
por el sol. Su gritó colapsó su mente, y Laetshi lloró, porque sabía que no
podría alcanzarlo a tiempo para salvarlo. Ella le alargó su mano, y confortó
la asustada mente de su hermano cuando su no-vida se extinguía. Cuando ya toda
su sangre fue abrasada, los hermanos se despidieron por su trágica muerte.
Después de que se fuera, Laetshi secó sus ojos y sus visiones se acabaron ---
y un sólo pensamiento pasó a través del frío viento. ¿Dónde estaba Ennoia? Su
hermano había sufrido en soledad sobre el tejado; Ennoia no estaba con él. De
nuevo, usó su Visión, esta vez para encontrar a la amante, amiga e hija de su
hermano. Laetshi la encontró durmiendo tranquilamente, arropada en la profunda
oscuridad de la guarida de los mulo, soñando con su vuelta a los Ravnos
para tomar su lugar como nueva baro.
Viendo esto, Laetshi cayó en un frenesí que habría llenado de terror el corazón
del más bravo Lupino. Ella destrozó las herramientas que la proveyeron de la
Visión; se araño la cara hasta sangrar. Y como los otros juvindo vieron
horrorizados, ella quemó el vurdon que Ennoia compartió con Ravnos, profiriendo
maldiciones entre las llamas. Y cuando su furia finalmente se calmó, Laetshi
contó a los Ravnos lo que había ocurrido, y les instruyó para hacer las preparaciones
a lo que iba a acontecer.
En las noches siguientes, Ennoia dejó las maravillas de los mulo, ensayando
la historia con la que ella habría engañado a los otros Ravnos. En su imprudencia,
diría ella, Ravnos había llevado los cofres de los vástagos de la ciudad demasiado
lejos, y había sido capturado por los secuaces de éstos. Ella había logrado
la manera de escapar, encontrando refugio en un granero cercano, donde ella
había escapado de la destrucción del sol y de los sirvientes de los mulo.
Las últimas palabras de Ravnos habían sido que ella los llevaría lejos de este
lugar, como baro, y lideraría a los Ravnos.
Cuando alcanzó el campamento, sin embargo, encontró rápidamente que su crimen
ya había sido descubierto. Fue acorralada por varios hijos de Ravnos, y la llevaron
ante la asamblea de los Rom. Presidiendo la asamblea estaban los antiguos que
la servirían como sus krisatoria.
Laetshi lo había hecho bien: Había usado la poca fuerza que le quedaba para
convocar a los antiguos de la familia juntos, de manera que ellos podrían aprobar
el solakh para Ennoia tan grande como el pecado cometido por ella. Incluso
Pujinka (2) había contestado a la llamada, y él sonrió a Ennoia con tanta furia
que heló su sangre.
Y entonces el kris de Ennoia comenzó. Duró toda la noche; las acusaciones
de Laetshi fueron duras y detalladas, y Ennoia se encontró incapaz de responder.
Cuando la krisatoria empezó a hacerla preguntas, ella encontró sus engaños
repentinamente transparentes, sus excusas débiles e inútiles. Laetshi habló
de nuevo, revelando las visiones que ella había recibido de la traición de Ennoia
a su sire. Impacientándose por su solakh, la asamblea de los Rom profirieron
amenazas a Ennoia, que se comportaba desafiante según la ceremonia se celebraba.
Cuando la noche estaba terminando, ella empezó a maldecir también a los Rom,
hasta que finalmente la krisatoria no fue capaz de mantener el orden.
De repente, la asamblea de los Rom sintió un gran poder alrededor de ellos,
y el silencio se hizo el amo y señor. Ennoia se encontró en un inmenso malestar,
cuando ella sintió la presencia de una rabia mayor que la que todos los Rom
juntos habían mostrado. Y de las sombras, Kaen avanzó a la luz del fuego. Varios
de los Ravnos se inclinaron ante él con las manos en la cabeza, pero toda su
furia inhumana estaba centrada en Ennoia, que se estremecía según él iba acercándose.
En el silencio que se siguió, Kaen señaló a la krisatoria. "No quería
ofender," comenzó, "por mi intromisión en esta kris. Tshurka
(3) me enseñó bien esta tradición. Vengo a aprobar el juicio sobre esta desgraciada
criatura que ha destruido a mi más amado hijo."
La krisatoria había sido arrojado dentro de la confusión. ¿Quién era
este gajo, dijeron, para aprobar el juicio? Nunca antes había ocurrido
tal hecho. Empezaron a discutir entre ellos, pero fue la voz de Pujinka la que
se alzó, clara y fuerte, sobre la del resto.
"Soy Pujinka, hermano de Tshurka y baro de los Lupinos," gritó.
"Soy el tío de Ravnos, y soy yo el más antiguo entre los Powara. Este mulo
es tan padre de Ravnos como Tshurka lo era. Su solakh se establecerá
en lugar del mío, porque su furia para con esta mujer es seguramente tan grande
como la nuestra."
La krisatoria se silenció, desde hacía muchos años la familia Powara
había hablado tan sólo en privado, dejando todo a un kris. Después de
un rato, ellos renunciaron a hablar de establecer el solakh de un extranjero
ente ellos.
Asintiendo a Pujinka, Kaen poco a poco se acercó a Ennoia. Se alejaba temerosa
de él, pero el poder de sus palabras la paralizó.. Su voz era muy suave, pero
sus ojos traicionaban su salvaje furia. De pie ante ella, Kaen empezó con el
solakh de Ennoia
Eres como una bestia - y en bestia te convertirás. Desnudada estás del amor
y lealtad de tu familia; aunque nunca puedas parar tus éxodos, siempre viajarás
sola. Nunca de nuevo conocerás la alegría de la compañía. Cuando la rabia te
llene, cuando caigas a las tentaciones que te llevaron a llevar a mi hijo a
la destrucción, entonces verás algo más que un reflejo. Hecho está, también,
el robo de la magia de los Ravnos de tu sangre. En vez de ello, aprenderás a
emular al animal que eres. Dormirás en el suelo, como los muertos, para nunca
jamás conocer la comodidad de un vurdon. No serás más un Ravnos. Ahora ve, y
que sepas que ya no eres nada.
Cuando Kaen finalizó, Los Rom quedaron enmudecidos, nunca antes habían oído
tan terrible maldición. Pausándose sólo para asentir de nuevo a Pujinka, Kaen
desapareció en la noche.
Ennoia gruñó enmudecida por la furia y el horror. Cayendo a cuatro patas como
un animal, y con lágrimas de sangre que se deslizaban por su cara, que portaba
ya algo parecido a un hocico, huyó silenciosamente hacia el interior de la noche.
En las noches posteriores, Ennoia ha extendido se sangre --- y la maldición
de Kaen. Una vez del clan Ravnos, vagó por el mundo de tinieblas, la fundadora
del clan llamado Gangrel.
Notas del Traductor:
Primero decir que esto es una historia posiblemente no muy fiable, un cuento
se podría decir, que ha sido contado generación tras generación entre los Ravnos,
aunque los otros clanes tengan otra opinión distinta de la fundación de estos
clanes.
(1) La hermana de Ravnos, que no fue convertida en una cainita, poseía
poderes sobrenaturales (Númenes)
(2) Hermano del padre de Ravnos, fue convertido en Lupino y líder de
los hijos de Sarrath (Caminantes Silenciosos), se enfrentó a Caín (o Kaen) y
a Ravnos, tras ser éste convertido en un vampiro.
(3) Padre de Ravnos. Muerto a manos de unos vampiros.
Asmodeus geryon@teleline.es
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Para: La Biblioteca Vampiro
Bibliotecario: Santiago Giovanni