Capuchino y Heraldos de las Calaveras

Una visión alternativa

Por Randy Price

 

Documento recogido de www.nocturnis.net por Rang Svarn y Santiago Giovanni, traducido para la Biblioteca Oscura por este último.

Continuando con nuestro estudio sobre la verdadera identidad de El Capuchino, encontramos este documento que no pudimos más que traducirlo para el deleite de todos aquellos amantes de la trama Giovanni. Se trata de una visión alternativa, no-oficial por tanto, pero que tiene una gran cohesión en su escrito. Está en suma relación con la anterior entrega: "Capuchino y Heraldos de las Calaveras" pero lo explica aún más detalladamente. Tras este texto, Rang Svarn y yo, Santiago Giovanni, trataremos una revisión sobre nuestras teorías.


 

Prólogo por Randy Price

Esta es una narración en primera persona relatada por uno de los Heraldos de las Calaveras, pero antes de entrar en materia, creí que un poco de historia y puesta en antecedentes no estaría de más para que el lector consiga un perfecto retrato de lo que sucede tras el telón, y compruebe que la mayoría de lo que sigue está respaldado por los escritos de White Wolf.

Cuando leí por primera vez la presentación de los Heraldos de las Calaveras en la "Guía del Sabbat, Tercera Edición", dije con excitación: "¡Bien! ¡Han vuelto los Capadocios!". Desafortunadamente, me desilusioné después con la información que venía acerca de los Lazarenos en "Crónicas Giovanni IV: Nuova Malattia" y en la "Novela de Clan Giovanni". Justin Achilli reunió los elementos básicos para una confrontación en las Noches Finales entre los Giovanni y sus antepasados Capadocios en "Libro de Clan: Capadocio" y "Libro de Clan: Giovanni" con la historia del Recipiente Verdadero. A expensas del libro al que uno acuda, el Recipiente Verdadero contiene la vitae de Capadocios (y los últimos hálitos del alma del Antediluviano, "Libro de Clan: Giovanni" pags. 16-18), o la sangre mortal de Augustus Giovanni preservada antes de su Abrazo ("Libro de Clan: Capadocio"), págs. 13-22). A primera vista, esto parecería ser un fallo editorial, pero cuando se consideran otras posibilidades, se posee la base de una excitante historia para entrelazar con tus tramas Giovanni. Opté por esta última suposición. Para mí, la idea de que los Heraldos habían estado escondidos en las Tierras de las Sombras durante más de 600 años era el epítome de la vergüenza, especialmente cuando existían cientos de Antiguos Capadocios sumidos en letargo en los confines de Kaymakli y Lazarus (supuestamente el líder nominal de los "Lazarenos") permanecía activo.

Lazarus es el Capuchino que se menciona en varios libros sobre los Giovanni. Se ha estado ganando la confianza de Augustus Giovanni desde el S.XVII. Sin embargo, la verdadera identidad del Capuchino está envuelta en un misterio, es fácil juntar dos y dos con lo que se puede leer en "Crónicas Giovanni III: El Sol se ha Puesto" (pags. 136-137). En la tercera entrega de la saga Giovanni, el grupo de jugadores descubren un monasterio copto abandonado que perteneció antaño a Lazarus. Oculto en las profundidades de los niveles subterráneos del monasterio existe un antiguo laboratorio de alguna clase con los restos óseos de Claudius Giovanni tendidos sobre un altar de arenisca. Después de todo, el "Libro de Clan: Giovanni" menciona que Augustus entrega a un vencido Claudius a el Capuchino. Quizás el Capuchino sea meramente un siervo de Lazarus, pero lo dudo.

Este trasfondo alternativo para los Heraldos ignora el cuarto volumen de las Crónicas Giovanni. En la realidad alternativa que aquí se expone, los espíritus de los Capadocios todavía están aguardando en la Tierra de las Sombras, si todavía existen.

De todos modos... Esta es la historia...


Heraldos de las calaveras: Una visión alternativa

Novatos, reuníos alrededor del fuego y escuchad una historia de aquellos años en los que éramos libres de la traición de un padre trastornado, la historia de nuestra vuelta del Más Allá con un bautismo de sangre.

Hace mucho, mucho tiempo existían cientos como nosotros. El gran Dios Padre, Capadocius, nos llamó para reunirnos en las profundas simas de la ciudad de Kaymakli. Hacía poco que sabíamos que este encuenro valdría para que el Padre separara el trigo de la avena, aquéllos que seguían las ridículos normas de nuestro Padre, de los que no lo hacían. Capadocius se irguió sobre una plataforma de basalto detrás de Japhet, Caias y Constancia, y nos observó. Su voz, normalmente pacífica, se tornó cruel y severa, y nos preguntó: "¿Quién de vosotros no ha indagado en los misterios de la Muerte? ¿Quién de vosotros no sabe leer ni escribir? ¿Quién de vosotros no sigue el Camino de los Huesos? ¿Quién de vosotros no ha construído una iglesia o una biblioteca?". Con cada respuesta, unos cuantos de nosotros éramos llevados por uno de los descendientes directos de nuestro Padre a las cámaras más profundas donde éramos sellados con una enorme piedra que tapaba por entero la entrada. Cuando las descomunales rocas fueron aseguradas, su emplazamiento final resonó atronadoramente a lo largo de las cámaras. A continuación, el silencio comenzó a reinar mientras que comenzábamos a razonar sobre lo que nos habían hecho. El más iluminado de nosotros comenzó a bramar argumentos sobre lo que el Padre pretendía de nosotros. Los menos intelectuales se pusieron a clamar y a golpear la maciza roca que constituía nuestra tumba. El día dio paso a la noche, y la noche al día, el Hambre comenzó a hacernos mella y el Frenesí y la Bestia se hicieron con nosotros. Las peleas fueron horribles, salvajes ataques de garras óseas y manos crueles. Nuestros aires de grandeza se desvanecieron mientras la sangre manaba de los caídos en rojos manantiales. Solo los más fuertes de nosotros sobrevivimos, e incluso aquellos sucumbieron al olvido del letargo y el más grande de todos los sueños nos envolvió finalmente.

Fue el último de la familia de los Aparecidos Obertus que mantenía Lazarus quien rompió el conjuro místico que nuestro Padre practicó para que permaneciéramos cautivos. Según uno de los sirvientes Lazarenos, Capadocius invocó un hechizo que impedía a cualquier Cainita abandonar las estancias más profundas de Kaymakli e impedía a cualquier mortal la entrada a ellas. Quizás sucedió que, a los ocho siglos, se debilitara el conjuro de nuestro Padre. O quizás sucediese que el único del linaje Capadocio supiera cómo romperlo, ya que no existía hombre ni vampiro capaz de debilitarlo. Pero, con todo, era muy probable que nuestro antiguo Padre jamás tuviese en cuenta en su alocada sabidura que unas enormes máquinas que cavaron profundamente, llegaran a desenterrarar nuesttra tumba. Debo de agradecer al Gangrel Beckett y al Nosferatu Okulos, que llevaron a Lazarus hasta nosotros, incluso aunque lo hicieran de forma involuntaria. El nombre de René Caraos nunca debe caer en el olvido tampoco, pues fue este Aparecido quien nos rescató del olvido. Los trabajadores mortales que manejaron las descomunales máquinas fueron sacrificados por René y sus camaradas no-muertos, colgados boca abajo, sobre nosotros, encadenados y decapitados. La vitae poderosa y antigua de Lazarus se añadió a la fresca y vital sangre humana y René nos bautizó esparciéndonos Aspergillum para una nueva existencia. René y los otros abandonaron la cámara para atraer también a los trabajadores del turno siguiente. Esperaron pacientemente en la superficie mientras nosotros nos deleitábamos con los desaventurados mortales. Después de saciar nuestra sed, salimos de la tumba y el aire de la fría noche nos recibió. Una vez que se comprobó que nuestra bestial locura había sido subyugada, René y sus aliados salieron de sus escondites y nos explicaron lo que habían hecho para liberarnos, y que Lazarus era el responsable de nuestra nueva libertad.

Seguimos entonces a los ghouls hasta unas cuevas cercanas donde Lazarus nos estaba esperando. El único superviviente de los descendientes del Santo Padre nos explicó lo que había sucedido con nuestro clan y la llegada de los Giovanni. El resto de la noche la dedicamos a contarnos historias y a llorar la pérdida de nuestros hermanos y hermanas. Vi el dolor en todas las miradas. ¿Por qué llorábamos por los que se habían salvado en lugar de hacerlo por los que quedaron encerrados como nosotros y no pudieron sobrevivir? Solo considerábamos a Japhet, Caias, Constancia y a nuestro Padre. Nuestros otros hermanos fueron tan inocentes como nosotros... tan inocentes como pueden serlo los no-muertos, eso es. Japhet, Caias y Constancia encontraron su fin con la arrogancia de nuestro padre... tan grande fue esta que hasta se dejó devorar por el traicionero Augustus. Los Cainitas son ante todo depredadores. No tenemos envidia de que Augustus devorase a nuestro Padre. Está en nuestra naturaleza aprovecharse de la debilidad. No obstante, no podemos perdonar el que el resto de nuestra estirpe fuera cazada y destruída sistemáticamente sin otra razón que haber sido descendientes de Capadocius. La destrucción de las Lamias la vemos completamente imperdonable, y tenemos que reunirnos con sus supervivientes para llevar a cabo una justa venganza sobre Augustus Giovanni y su odiosa progenie. Las razones de Lazarus para enemistarse con los Giovanni van más allá de lo personal.

Cuando Lazarus rechazó obedecer la orden de nuestro Padre de acudir a Kaymakli, su hermano, Caias, lo tomó como una gran ofensa y viajó al santuario egipcio de Lazarus "¿Por qué habéis desobedecido los deseos de nuestro Padre?" preguntó molesto Caias. "Porque preví lo que pensaba hacer. Mi camino no es el de nuestro Padre. No he elegido despilfarrar el tiempo adulando los equivocados sueños de una reliquia descerebrada y débil como él. He dedicado mis años para apartarme de nuestra estirpe e investigar los misterios de la muerte en un ámbito incomparable al del resto de nuestro clan. ¿Qué habéis hecho vos, Caias, de perro faldero de un anciano demente?". El rostro de Caias se contrajo de ira y llamó a su sangre para maldecir a su hermano: "Por tu desobediencia y tu oscura obsesión por la muerte, te maldigo en el nombre de nuestro Padre a caminar por la tierra como un cadáver en descomposición para siempre, rezumando bilis y apestando a decadencia. Tú y tu rebelde prole se mostrará siempre envilecida y como carroña andante. Por decreto de Capadocius... ¡Qué así sea!" Lazarus fue instantáneamente abatido como si se estuviera revolcando en la iluminada y ardiente arena del desierto mientras que su piel se estiraba dolorosamente y se desprendía en tiras. Sus antiguamente hedores de muerto se desperaron y rezumaron de sus articulaciones podridas, y pronto se levantó como un muerto viviente tanto en espíritu como en apariencia. Caias se mofó y se dio la vuelta para abandonarle, pero Lazarus no estaba dispuesto a quedarse con un mal sabor de boca. Había aprendido mucho de los Seguidores de Set e invocó esos poderes para luchar con Caias. La pelea que siguió dejó baldía toda la zona del Delta del Nilo, y se rumoreó que el Nilo fluyó hacia arriba durante un año y un día después de esto. Lazarus finalmente venció a su hermano y destruyó completamente su alma, pero el precio de la victoria había sido bastante caro y tuvo que fundirse con el suelo y entrar en el oscuro regazo del letargo.

Durante siglos, permaneció bajo las dunas de Egipto, perdido en la quietud del olvido hasta que un hombre fuera de lo normal fue buscando su lugar de reposo. Un peregrino de piel atezada y procedente de la época de Bizancio había contratado a un grupo de excavadores para desenterrar al aletargado chiquillo de Capadocius en mitad de la noche. Aquellos que recuerdan esa noche dicen que los cielos se tornaron luminosos y las nubes gruesas y más negras que los campos. Parecía como si Dios estuviera presente para la resurrección de Lazarus. El turco responsable de liberar a Lazarus simplemente volvió su vista a los cielos y brindó una mueca a la protesta de Dios. El hombre no era otro que René Caraos. Sirviente de Dracon y chiquillo de la familia Obertus... un Aparecido. Escanció un viscoso brebaje sobre los restos momificados de los labios de Lazarus y aguardó durante unos minutos a que el Antiguo Capadocio comenzara a despertarse de su longevo letargo. Los excavadores se aterrorizaron y gritaron con pavor, intentaron huir del esqueleto viviente que rápidamente se estaba animando. Sin darle importancia, René desenvainó su Khopesh (NdT: así en el original) y fue de hombre en hombre con absoluta rapidez, cortando sus piernas y abandonándoles lisiados y clamando piedad por la voraz criatura que se iba a deleitar con su sangre. Mientras tanto, René se alejó lo suficiente como para estar a una discreta distancia para cuando la Bestia se apoderara de Lazarus y alimentara su hambre. Cuando la Bestia se sació, René volvió y se presentó "Soy René Caraos, elegido por el Dracon para reviviros y para que ahora podáis reencontrar vuestro destino. Si me aceptaráis, os serviría eternamente hasta que la suerte dejara de estar a vuestro lado. El mundo se está acercando a una época de cambios, Lazarus, y deseo ayudaros a soportar el paso de la Gehena". Lazarus consideró la oferta del hombre durante un largo rato, y finalmente aceptó su ayuda, sin embargo René no acompañaría a Lazarus hasta tres siglos después de aquello. Siguió las órdenes de Lazarus desde lejos, pero Lazarus estaba llamado a ser algo más que un pequeño fantasma en las historias de la Estirpe y su conducta, a algo insoportablemente siniestra.

A principios del S.XVII, Lazarus estuvo explorando las ruinas de las antiguas bibliotecas de los Capadocios y, en especial, la del Templo de Erciyes. Había sabido de un antiguo Wraith que los últimos soplos del alma de Capadocius estaban guardados en secreto en una jarra mágica en algún lugar de Erciyes. Deseoso de localizar ese artefacto y de preguntarse finalmente por las acciones de su Padre contra sus voluntariosos hermanos, volvió a Erciyes y después de meses de búsqueda, localizó la cámara secreta donde Constancia había guardado el Recipiente Verdadero. Un pequeño diario estaba guardado a un lado del pequeño contenedor de arcilla cuya boquilla estaba sellada con cera y protegida con un conjuro para preservar la sangre del interior. En las páginas de ese diario, Lazarus descubrió que la sangre que contenía el recipiente era la de Augustus Giovanni, recogida antes de su Abrazo y alterada para devolverle a la mortalidad cuando la bebiera siempre y cuando se demostrara que el grandioso experimento de Capadocius con los Nigromantes venecianos había sido un craso error, tal y como Constancia y Japhet temieron que fuera. Una noche de las semanas siguientes, Lazarus se despertó y surgió de la tierra para encontrarse con un verdadero ejército de hombres examinando las numerosas cámaras de Erciyes, saqueando todo lo que encontraban. El Giovanni había encontrado Erciyes y estaba buscando el fabuloso Diario de Khazar. Un frustrado Claudius Giovanni ordenó reducir el templo a cenizas tras semanas de búsqueda infructuosa. Lazarus observó con horror como las llamas crepitaban y destruían las innumerables cámaras, cómo del fuego salía un oscuro humo que ocultó por completo los cielos. Lazarus siguió a la comitiva Giovanni de vuelta a Venecia y esperó su turno, cuidadosamente preparó su venganza contra aquellos necios que destruyeron la biblioteca más rica que el mundo había conocido desde la de Alejandría. (NdT: Se conoce que no tenían noticia de la Biblioteca Oscura, ;) )Fue el momento en el que Lazarus adoptó la identidad de El Capuchino. Pidió audiencia con Augustus y con calma le contó una desconocida leyenda acerca del fabuloso lugar donde descansaba aquello que Augustus anhelaba desde hacía tiempo... los restos del alma de Capadocius. Por supuesto, la cólera de Augustus explotó cuando supo que la cosa que más anhelaba por encima de todo, el Recipiente Verdadero, estaba escondido en Erciyes... el lugar que Claudius había reducido a cenizas y ruinas meses atrás. Después de que Augustus hubiese golpeado a su estúpido chiquillo hasta llevarle al letargo, el Capuchino como el que no quiere la cosa le pidió que le fuera cedido el cuerpo de Claudius. Augustus se lo concedió. Lazarus se llevó a Claudius de vuelta a su monasterio copto, su santuario, donde dispuso todos sus útiles de alquimia alrededor del cuerpo mutilado del chiquillo de Augustus y comenzó a suministrarle diminutas cantidades de vitae cada noche... lo suficiente como para mantenerle despierto, pero no para que se curase las heridas. Y entonces, Claudius yació allí, abandonado y sin ayuda en el laboratorio de Lazarus para sufrir eternamente condenado en su cuerpo destrozado. Lazarus abandonó entonces su refugio copto y empezó a ganarse gradualmente la confianza de Augustus.

En las décadas siguientes, el Capuchino comerciaría con Augustus con el saber prohibido recopilado en las profundas cámaras del Vaticano a cambio del tutelaje del Giovanni en los caminos de la Nigromancia. Lazarus ya había saciado su apetito con esos libros años antes, así que esto representaba un gran contrato para él. Os preguntaréis ¿cómo se las apañaba para entrar y salir del santo lugar? Naturalmente, sus sirvientes ghouls le proveían de tal saber.

Entre los encuentros a medianoche con Augustus, se ocupó de la búsqueda de otros como él. Desafortunadmante, los Giovanni habían llevado a cabo el exterminio de los Capadocios y las Lamias con notable éxito. Lazarus fue incapaz de encontrar a otros que estuvieran disupestos a admitir que pertenecían al mismo linaje... no se les puede culpar por negar su verdadera herencia, consideracndo que aceptarla les conllevaría la muerte si el que pregunta es uno del clan de Augustus. En sus viajes, Lazarus fue reuniéndose con compañeros eruditos en las artes de la muerte, y sin equivocación alguna, cada uno de ellos que no eran descendientes de los Giovanni, tenían un cuerpo tan cadavérico como el de los objetos de sus estudios. Por fin, había encontrado a aquellos otros "rebeldes" que Caias le había mencionado tiempo atrás. Estos otros marginados parecían más preocupados por su horrendo aspecto, sin embargo, para muchos de ellos no representaba mal alguno pues se escondían en catacumbas o asumían la apariencia de deidades esqueléticas, reuniendo cultos de sangre a su alrededor y aterrorizando a los supersticiosos mortales que osban rebelarse contra su poder. Fue uno de esos cultos el que atrajo la curiosidad de Lazarus hacia el nuevo mundo donde por fin aprendió de los "Infitiore" y de aquéllos que se hacían llamar Samedi.

El Vudú fascinó por completo a Lazarus. Su mezcolanza de Catolicismo y primitivo culto espíritual despertó su antigua fría imaginación y le encendió con nuevas posibilidades. Los sacerdotes de esa fe poseían incluso un mortífero polvo capaz de convertir a uno en un muerto viviente... casi. Ese casi intrigó a Lazarus al igual que el poder para traer a un mortal cercano a la muerte e impedir que la sufriera por completo, esto parecía ser la llave que Lazarus había estado persiguiendo desde que despertara de su mala experiencia con Caias gracias a René Caraos. La mayoría de aquellos que se hacían llamar Samedi rendían culto a un espíritu que se refería a sí mismo como Barón Samedi, el Cemetery Loa. El Samedi dio la bienvenida a Lazarus y le mostró el saber de la magia Vudú a cambio de que Lazarus le adoctrinara en loos campos de la Nigromancia. La criatura que se hacía llamar el Barón por fin visitó a Lazarus y los dos formaron un pacto de intereses similares. Los Giovanni habían hecho algo parecido con los escasos Samedi de Europa. Los Giovanni no llevaron a los fiambres a la completa extinción como habían hecho con las Lamias y sus parientes los Capadocios, aún no se habían resentido por los innatos poderes de los Samedi sobre la muerte. Como los Giovanni no toleraban tener algún competidor potencial en lo que consideraban su terreno, casualmente "sugirieron" que procuraran ser pocos y mantenerse lejos de sus asuntos. Como los Samedi eran también pocos para ofrecer resistencia, obedecieron con renuencia los deseos de los Nigromantes y probaron fortuna en el Nuevo Mundo.

Fue también en aquella época cuando Lazarus se interesó por el Sabbat y su guerra con la Camarilla. Aunque los Giovanni juraron ser neutrales en esta Yihad, Lazarus sospechaba que sus métodos iban en consonancia con los de la Camarilla. Así que, con cuidado aprendió más sobre su oposición, la que se hacía llamar "La Espada de Caín", y pronto admiró la pureza intrínseca de la propuesta de la secta. El Sabbat reconocía el peligro de los Antediluvianos y se preparaban contra la inevitable guerra que habría cuando los Antediluvianos se despertaran y rompieran su ayuno con sus descendientes y todos los que se cruzaran en su camino. La Camarilla jugaba a ser avestruz, escondían su cabeza "en el suelo", pretendiendo que los Antediluvianos no existieran, negándose la evidencia. Los Capadocios se habían engañado de un modo similar con el trato de los Giovanni y fueron devorados por su apatía y arrogancia. A Lazarus no le gustaba la actitud grosera de los miembros más jóvenes del Sabbat, pero vio una peligrosa y útil astucia en los antiguos de la secta. Pidió un encuentro entre él y el Demonio Vykos, de quien René le había comentado que era uno de los más educados y perspicaces de la secta. Vykos acordó enseguida una alianza con el Antiguo Capadocio y puso sus recursos a la disposición de Lazarus, sin dejar de lado la información que había llegado a través de Beckett y de su aliado Nosferatu, Okulos. De este modo, se supo de la ubicación exacta de Kaymakli y de nuestra maldita tumba. El Sabbat trabajó con René y Lazarus en desarrollar la intensa operación de excavación, con la que finalmente nos liberaron de nuestros siglos en el destierro.

Y así, el ciclo se completó y mi historia llega finalmente al presente. Con la ayuda de nuestros aliados Sabbat, nuestra hora ha llegado y los planes están preparándose para asegurar que el Recipiente Verdadero hallará la forma de llegar a Venecia y a manos de Augustus. Una vez que Augustus beba el contenido del recipiente, los siglos se opondrán a él y recuperará su mortalidad para reducirse a cenizas en escasos segundos. Hay más detalles para esta empresa, pero Lazarus desesa que estos detalles finales se mantengan en silencio hasta que se lleven a cabo. Por ahora, contentaos con la caída de los Nigromantes que anunciará nuestra legítima vuelta como los Señores de la Vida y la Muerte.

 

- Othilios, Guardián del Saber Antiguo.


Documento extraído de http://www.nocturnis.net

Traducido por Santiago Giovanni - santgiovanni@wanadoo.es
y ayudado por Rang Svarn - rancorwildstorm@yahoo.es

Para la Biblioteca Oscura.

 


 


aportado por: Santiago Giovanni y Rang Svarn - Vitae Oscura

Para: La Biblioteca Vampiro

Bibliotecario: Santiago Giovanni

De: La Biblioteca Oscura