Buenos Aires Nocturno
os
primeros vástagos en llegar a Buenos Aires pertenecían al clan
Ventrue, no tardaron mucho en llegar los Lasombra, a los que más tarde
se unirían Toreador, Nosferatu y Malkavian.
En los inicios, en tiempos de los conquistadores, Ventrue y Lasombra españoles,
gobernaban con mano dura y total autoridad. Ninguno de los otros clanes podía
oponerse a su poder, establecido por la fuerza de las armas y por la fuerza
de la fe.
El tiempo pasó y la llegada del "Libertador", Simón
Bolivar cambió el panorama radicalmente. La rebeldía del general
y sus esfuerzos para que el pueblo indígena recibiera lo que él
consideraba que era suyo por derecho; hizo entrever a Ventrue y Lasombra,
que aquel importante peón mortal, estaba motivado en sus actos, de
una manera "especial". El Clan Brujah, irrumpía de esta manera
en la historia de Buenos Aires, comenzando así una guerra de trasfondo
que llega hasta nuestros días.
El Clan Lasombra, vio perder a lo largo de los siguientes siglos gran parte
de su influencia en la ciudad porteña, debido sobre todo a la expulsión
de los padres Jesuitas.
La iglesia argentina sin sus principales prelados, cayó en una vorágine
de corrupción, desgraciadamente muy patente, lo que hizo al pueblo perder
gran parte de su fe en la Iglesia católica de Roma.
Este hecho no pasó desapercibido ni para sus viejos asociados Ventrue,
ni para los arribistas Brujah, que centraron todos sus esfuerzos en debilitar
aún más, la poca influencia que les quedaba intacta a los Lasombra,
y todo ello ante la pasividad de sus antiguos aliados, el clan Ventrue.
Corrían malos tiempos para los oscuros, que decidieron retirarse estratégicamente,
mientras esperaban una oportunidad para recuperar su perdido poder.
A lo largo de los siguientes siglos, el clan Lasombra ha llevado a cabo más
o menos sutiles intentos de recuperar su poder en la ciudad, algunas veces con
mayor éxito que otras, pero siempre con sangrientas consecuencias para
la población mortal e Inmortal.
Tan solo hay que echarle breve un vistazo a la historia argentina de los dos
últimos siglos, con revueltas, golpes de estado y luchas constantes por
el poder, desde gobiernos más o menos democráticos, hasta juntas
militares, pasando por dictaduras y oligarquías, pero siempre plagados
de corrupción, signo habitual de la presencia Lasombra moviendo a lo
largo del tablero a sus peones mortales.
La sombra de los Guardianes se percibe incluso en estos días, con la
detención del ex presidente de la República Carlos Menem, acusado
de corrupción.
La encarnizada lucha por el poder que los tres clanes mantienen desde hace siglos,
ha supuesto a la larga un rápido aumento de los recursos de los demás
clanes, que al no participar en el desgaste de las intrigas constantes, vieron
como su influencia real iba creciendo día tras día.
Dos han sido los clanes que se han beneficiado por encima de los demás
de esta situación de guerra encubierta. Dos clanes acostumbrados a jugar
al juego de las intrigas, es más, algunos dirían que dicho juego,
fue inventado por alguno de ellos, hablamos sin temor a equivocarnos de Giovanni
y Tremere.
Su llegada al Mar del Plata viene precedida de dos hechos sin precedentes en
la historia de Argentina.
A finales del pasado siglo, una interminable ola de inmigrantes italianos arribaba
a Buenos Aires, lo que trajo consigo a la familia Giovanni.
Buenos Aires es como pocas ciudades en el mundo, un crisol de razas, pero los
italianos predominan sobre todos ellos y como es lógico también
lo hacen los Giovanni.
En la segunda mitad de este siglo, las grandes fortunas Alemanas y Austríacas que simpatizaban con el nacionalsocialismo acabaron casi en su totalidad en Argentina.
Los Tremere, que habían preparado su llegada a Buenos Aires de manera meticulosa, se encontraron al poner pié en el Río de la Plata, con la Familia Giovanni, que ya había conseguido acumular demasiado poder (al menos para las medidas Tremere) en un muy breve espacio de tiempo, y todo ello ante la impasibilidad del resto de clanes que no acababa de percibir al siempre respetable clan Giovanni como una auténtica amenaza.
Los Brujos, desviados de su plan maestro para el control de Argentina por la
presencia de los Nigromantes, dedicaron entonces sus esfuerzos a lo largo de
las siguientes décadas a socavar el dominio de los Giovanni sobre la
población italiana.
Sería una astuta treta del líder de los Tremere, Aemilius Kashner,
apoyado por el clan Brujah, el que encaminó hacia el éxito las
conjeturas de un astuto plan.
La treta de los Brujos hizo que los Giovanni fueran desde entonces mal vistos
entre la sociedad cainita, aunque todavía tolerados en Buenos Aires,
pero llegando a perder parte importante de su influencia en zonas de marcado
carácter italiano, como el Barrio de la Boca, que fue a caer en manos
de la siempre oportunista Maffia Brujah.
Tras esto y con la ventaja de actuar según su determinado patrón, a los Tremere no les costó mucho hacerse con el dominio de la ciudad. Pero no fue este el dominio total que esperaban, sino un dominio consentido por el resto de clanes, que aún veían con recelo la creciente ascensión de los Hechiceros en la ciudad, hecho que los más ancianos compararon con la ascensión de su clan en la historia de los vástagos.
Nos encontramos ya a finales de la época de Juan Perón, con los Ventrue en el poder.
El clan Tremere es ya a estas alturas el único clan tolerado (en realidad, denostado) por las tres grandes facciones: Ventrue, Brujah y Lasombra.
Con la llegada de Raúl Alfonsín y de la democracia al gobierno
argentino, los Tremere consiguieron suficientes apoyos (promesas, promesas...)
como para llevar a cabo otra de sus campañas de desprestigio.
El objetivo era esta vez el Príncipe Ventrue, los truculentos pactos
del gobernante durante los largos años de las dictaduras militares con
los torturadores Tzimisce de Chile, Perú, El Salvador... etc, llamaron
la atención, tras varios informes anónimos, del Justicar Malkavian,
quién juzgó, tras una concluyente investigación, deponer
al Príncipe Oswaldo Cruz, del clan Ventrue, condenándole a la
muerte definitiva y sirviendo así como ejemplo para todos aquellos Príncipes
de Sudamérica que había tenido tratos con los Tzimisce (demasiados
en realidad, para el gusto del Círculo Interno de la Camarilla).
La primogenitura de Buenos Aires, eligió tras ello a Aemilius Kashner, primogénito del clan Tremere, como nuevo Príncipe de la ciudad.
El corazón del Río de la Plata no ha cambiado en exceso desde entonces, las apariencias seguían respetándose y la camarilla se daba por satisfecha, el Sabbat y los Lasombra, mientras, esperaban.
Durante los últimos 30 años Aemilius ha limitado la entrada de anarquistas a Buenos Aires, con lo que la actividad del Sabbat se ha reducido al mínimo, mientras que los siempre supervivientes Brujah seguían acumulando poder, haciendose con el control de zonas tan dispares como los bajos fondos o las academias militares.
La amistad de Aemilius hacia el clan Malkavian (quizá como pago de algún
favor al Justicar de ese mismo clan) consiguió que la facultad de psicología
prosperase de tal manera, que sus alumnos alcanzasen fama mundial con sus teorías
actualizadas sobre el psicoanálisis.
¿Quién mejor que un Malkavian para explicar los trastornos de
una mente enferma? El número de psicólogos por habitante de Buenos
Aires es el mayor del mundo, algo que teniendo en cuenta la población
de la ciudad, cerca de 11 millones, es como mínimo un dato que llama
la atención.
La política del Príncipe, bien instruido en la capilla de Viena,
ha seguido el ejemplo de la capital austríaca con respecto al clan de
la Rosa y ha restringido las actividades de los Toreador a las artes, consiguiendo
de esta manera, que Buenos Aires sea considerada el centro cultural de Sudamérica,
siendo a la vez comparada con París y Nueva York, no cabe duda que la
ciudad es la gran urbe del hemisferio sur, ejemplos que simbolizan a la perfección
la entrega y el éxito cosechado en su tarea por el clan de la Rosa. Bienales
de arte, grandes conciertos, exposiciones, teatro, recitales...
Los Toreador de Buenos Aires combinan con maestría su pasión por
lo clásico con el dominio de las nuevas tecnologías, alcanzando
con ello cotas difícilmente comparables a las logradas por sus hermanos
más conservadores. Son en su mayoría leales al Príncipe,
pues consideran que este ha sido en buen grado el causante de la fama de la
ciudad como centro de la cultura mundial.
Aunque en los últimos tiempos se han alzado voces rebeldes que acusan
al Tremere de maniatar al clan de los artistas, una facción ésta
que esta ganando adeptos rápidamente.
El clan Nosferatu ha seguido el ejemplo de sus homólogos en el resto
del mundo: invisible y silencioso el clan ha actuado como los ojos y oídos
del príncipe, o de quién pudiese pagar por la información
deseada.
En una de las mayores ciudades del mundo, el clan que reina supremo en el subsuelo
posee un poder que va más allá de lo puramente físico.
Los rumores cuentan que en realidad cuando los conquistadores fundaron la ciudad
ya había Nosferatu acechando en la oscuridad de la jungla. Este clan
habitualmente relacionado con los secretos sobrenaturales, guarda en Buenos
Aires una relación con ellos más estrecha de lo que realmente
quisiera. Nosferatu de la Camarilla y del Sabbat intercambian noticias, hechos,
rumores y mentiras con total impunidad ante el desconocimiento de sus actividades.
Una leyenda Inca, curiosa donde las haya, ha comenzado a surgir en los círculos
Nosferatu.
Habla de la época previa a la existencia del Sol, parece hacer referencia
a una primera raza de gigantes. Se refiere concretamente a ellos como: "hombres
poderosos" que poblaban el mundo y con los que en principio simpatizaban
las divinidades creadoras que por allí de ambulaban sin muchas cosas
que hacer.
Ella, la diosa madre les ofreció acrecentar su poder, pero los hombres
primitivos lo rechazaron, orgullosos y confiados en sí mismos. Ultrajada,
la deidad los castigó creando el Sol; d inmediato quedaron ciegos y sus
cuerpos se secaron pero sin llegar a morir.
Se ocultaron bajo tierra y se cuenta que a veces, cuando cae el crepusculo y
en el cielo hay luna nueva, se arrastran fuera de sus escondites para recorrer
en la oscuridad, profiriendo terribles alaridos, las tierras que un día
fueron suyas.
Nadie sabe porqué los traficantes de secretos tiemblan al oir estas historias,
el nombre de Gorgo es susurrado con temor, y un terror primigenio ha comenzado
a apoderarse de los Nosferatus cada vez que llegan noticias procedentes de los
Andes.
El clan Ventrue ha sido sin duda el que ha sufrido más en los últimos
tiempos. Muy tocado tras el incidente de Oswaldo Cruz, el nuevo primogénito
Luis de Silva, ha tomado un rumbo de acción completamente distinto al
que el clan estaba acostumbrado en esta ciudad.
Con la llegada del nuevo Príncipe Tremere, el clan de la sangre azul
busca ahora la ventaja financiera, dominando el mercado y fomentando así
la fortaleza económica del clan como un medio de imponerse en la sociedad
mortal y, con el poder obtenido por medio de estos, conseguir también
la supremacía en la inmortal. Los días de intrigas parecen haber
quedado atrás para este clan que ha adoptado un estilo fuerte y directo,
lo que les hace aún más temibles, sabiendo la cantidad de recursos
de la que ahora disponen.
¿Y qué sucedió con el siempre beligerante Clan Lasombra?
Gustavo Márquez, su líder, planeó y lanzó un terrible
asalto a la ciudad. Márquez había reclutado tropas mercenarias,
conseguido el apoyo de las potencias del Norte, así como la lealtad de
fuerzas del ejercito provenientes de guarniciones exteriores a Buenos Aires,
pero, sobre todo había recibido el apoyo de toda su secta en Sudamérica.
Las crónicas hoy en día hablan de hechiceros renegados rompiendo
las mágicas cerraduras de la capilla Tremere para asesinar al Príncipe
en su propio santuario, de oscuridad total en noches de luna llena, de antiguos
cayendo uno tras otro y sobre todo, de caos y sangre.
Antes de que al Sabbat le diese tiempo a afianzar su dominio, el Círculo
Interno de la Camarilla, designó a un enviado del clan Tremere para intentar
recuperar la ciudad y para contactar con los leales que aún s escondían
en la gran urbe. Con el apoyo de la Camarilla, que no deseaba perder el dominio
de una de las ciudades más importantes del mundo, el brujo enviado llevó
a cabo su misión en unos términos que aún resultan oscuros
para todos.
Tampoco las crónicas locales detallan en exceso como el clan Tremere
recuperó Buenos Aires, lo único seguro es que Brujah y Ventrue
aunaron por primera vez sus esfuerzos para la batalla.
Hoy en día, en pleno siglo XXI, Buenos Aires sigue siendo territorio de la Camarilla, al menos en su mayor parte, ya que hay un pequeño territorio en el que el clan Lasombra campa a sus anchas, y espera a recuperar sus fuerzas para un nuevo ataque. Cada cierto tiempo se producen escaramuzas sin mayor importancia. La actual situación parece ser aceptada por la Camarilla, y el nuevo Príncipe Tremere, no parece tener sus planes encaminados a establecer otra interminable guerra, cuyos beneficios se le antojan pírricos.
En realidad una tregua tácita se mantiene entre Isaiah Marcus, el nuevo Príncipe y Gustavo Márquez, obispo del Sabbat, ninguno de los dos quiere debilitar su posición embarcándose en otra guerra, pero ambos son conscientes de que el otro utilizará cualquier medio para hacerse con el dominio total de la ciudad sin tener que sacrificar piezas importantes de un tablero cada vez más limitado.
En los últimos meses, existe cierto revuelo en la ciudad, muchos vástagos
"rurales", han pedido su admisión en la Capital, aceptados
por el Príncipe que desea cuanto antes recuperar un número aceptable
de residentes, diezmado tras la reciente guerra.
Dicen que los más antiguos miran con recelo a estos recién llegados.
Ello y extraños rumores provenientes de los indígenas en las cumbres
andinas y en lasinterminables extensiones de la Tierra de Fuego, han puesto
nerviosos a algunos antiguos, aunque cualquiera preguntado, lo negará
rotundamente.
El poder, se haya ahora más equilibrado en los albores del nuevo milenio que en los 500 años anteriores, y hay quién no quiere dejar de aprovechar la situación. Pero nuevas y poderosas fuerzas han entrado ahora en la dura lucha por controlar a la humanidad, algunas visibles, otras invisibles, pero todas ellas con tenebrosas intenciones.
Esto hermanos, es lo que debéis conocer sobre la bellísima ciudad
situada entre los Andes y la desembocadura del Río de la Plata, la ciudad
cuyo corazón está teñido de oscuridad lo mismo que nuestras
inmortales almas habitan en las tinieblas.
El nombre de la ciudad es Buenos Aires.
Mi Buenos Aires querido.
Escrito por Astophineus de Creta.
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aportado por: Astophineus de Creta - Vitaeoscura
Cortesía de Lui-Kurt
web site: La Biblioteca Oscura