Archivos de Caín II
Artículo de Fe
"Para encontrar a un santo, antes tienes que mirar en
una tumba."
Boukephos
Franz termina de leer pausadamente las últimas palabras de la entrevista al espartano, y levanta la cabeza hacia Rang y Santiago, esperando ver interés en sus miradas.
-Bien, caballeros, espero que les haya, al menos, entretenido
Santiago es el primero en hablar, después de oír lo leído por el Salubri, el texto le parece más interesante
-Ciertamente es una visión muy llamativa, lo que tenemos aquí, nunca me había visto de esa forma a Caín
-Lo que más me sorprende - Dice Rang - Es que es una teoría sin fallos aparentes He de admitir que esperaba poder desmontar casi todos los puntos de la teoría, pero no es así
Dassel se encontraba muy complacido con las palabras de sus dos invitados a la reunión, y todavía quedaba mucho por leer
-Bien, señores, el siguiente es, bajo mi punto de vista, más interesante, incluso, que el anterior ¿Han oído hablar alguna vez de vampiros que se alimentasen de la sangre de Cristo?
-Se refiere a ¿El vino de la eucaristía?
-Sí, Santiago a ese mismo.
-Pero eso es un cuento para niños ¿cómo un vampiro va a alimentarse del fruto de la vid? - El Tremere, tan inquisitivo como siempre
-Mi buen Svarn es fe, lo que os falta atended a la próxima lectura, os prometo que no os defraudará
Franz recoge el manuscrito, y pasa la página
-Bien, la entrevista continúa así
El Archivo de Caín: Artículo de Fe
Mi segundo colega es algo escuchimizado, pequeño y bajito, pero con una increíble aura de piedad que irradia de él. Frecuentemente bromea con que Montfermas, su Sire, podía haber esperado un año o dos antes de Abrazarle, y haberle permitido así fortalecerse un poco, aunque dejó que su pelo creciera. De hecho, frecuentemente se lo ignora en los Griteríos, porque la mayoría de los Brujah temen que puedan partirlo en dos. Aun así, un fuego crepita en esos ojos, un coraje secreto que hace arder a aquellos que le consideran un débil cobarde. Su nombre es Arond de Beaune, más conocido para el mundo como San Arond. Nació en Beaune, Francia, en 1148, el pequeño de seis chicos. Temiendo una hambruna, sus padres lo entregaron para ser criado a un monasterio local. Leía griego a los 6 años, y podía hablar y escribir en siete lenguas para cuando tenía 12 había memorizado la Biblia como capricho, aburrido de tanta recitación y cansado de sobrellevar el pesado trabajo.
Cuando tenía 15 años, el rector del monasterio quiso que comenzara a trabajar como escriba, traduciendo algunos tratados griegos al francés para la nobleza. Más que con los textos eminentemente religiosos con los que fue por la fuerza alimentado, vivió la filosofía de Aristóteles, Sócrates y Platón, y se enamoró de los dramas de Aristófanes, Sófocles y Esquilo. Arond sentía que había mucho más que la mera vida religiosa, y pidió convertirse en un predicador itinerante en el Norte de Alemania, donde muchos trabajos estaban secuestrados en mustias bibliotecas.
El abad rector lo rechazó, venía demasiado mal en el Pagano Norte. Sin embargo, Arond lo descubrió a él y a una joven novicia en una posición comprometida una semana después, y se le permitió. "Nunca lo vi como un chantaje," dijo después, "ya que cada uno de nosotros tenía algo que ofrecer al otro".
Viajar al norte fue difícil, por decir poco. El miedo a la plaga había paralizado completamente algunos de los más pequeños pueblos, y la aparición de un vagabundo les aterrorizó, incluso si vestía ropas de clérigo. Sin embargo, su sincera actitud alivió a muchos, y pronto la gente empezó a desear sus visitas.
Se dedicó dos años a esa rutina, y entonces empezó a acudir a monasterios de la zona, buscando perdidos tratados de filosofía y drama. Fue en uno de esos lugares donde lo encontró: El Libro de Nod.
Después de leer un fragmento, recuerda no haber podido dormir durante días. Las sombras que lo aterrorizaron en pasado mientras caminaba por los bosques ahora parecían ser demasiado reales. Los monstruos existían. Sí, los monstruos existían.
Hizo algo que diez años, un año, una semana antes, habría considerado pecado mortal. Robó las páginas, temiendo que cualquier otro mortal las encontrara y fuera maldito por ello. Escondiéndolas en su Biblia, marchó de aquel lugar. Poco sabía él que aquel monasterio era el refugio de un poderoso Nosferatu, que había levantado protecciones haciendo el lugar indetectable para otros vampiros mientras el dormía el Eterno Sueño. En el mismo momento en que Arond salió del edificio, aquellos que ansiaban las páginas cayeron sobre él...
Era un animal cazado, huyendo de los más salvajes cazadores. La suerte favoreció al chico una vez más, cuando el primer Vástago con el que se cruzó fue un amable Brujah de nombre Montfermas. Compatriota francés, Montfermas se hacía pasar por tratante, y necesitaba un compañero de viaje. Arond todavía pensaba en los vampiros como inhumanos demonios esclavizantes, e inocentemente no se preguntó por qué su compañero no viajaba durante el día, o nunca comía con Arond alrededor del fuego. Arond, por su parte, eligió viajar de noche. Si tenía que combatir las fuerzas de la oscuridad, no quería estar durmiendo cuando vinieran a por él.
La farsa terminó rápidamente con el ataque del primer vampiro de verdad. Como tratante, Montfermas se había armado con un interminable suministro de productos de madera y de herramientas de afilada plata. La pelea fue rápida, cuando se combinaron con sus prodigiosas habilidades de combate.
Montfermas se presentó, y Arond se sintió de algún modo más seguro, reafirmado. Todo lo que el Cainita quería era echar una ojeada a las Páginas, y seguiría su camino. Arond se dio cuenta de que Montfermas podía haberle matado en cualquier momento, pero no quiso. Le entregó las páginas al vampiro, pidiéndole que las salvaguardara de manos equivocadas.
El vampiro sintió pena por el pobre muchacho, ahora aun hombre, que estaba tan abrumado por cosas que no debería haber descubierto. Más que eso, él tenía la marca del Libro con él, y sería perseguido toda su vida por Vástagos que desearan el libro. Decidió quedarse con el monje, por si acaso.
Arond intentó volver a su vida anterior como predicador, pero a cada paso que daba, era perseguido por la oscuridad que el Libro atraía. Los aldeanos, que veían a un hombre santo acosado por las fuerzas de las tinieblas, y que aparentemente salía triunfante en cada ocasión, ayudado por un "ángel guardián" que vigilaba sus pasos, y acudía en su ayuda cuando las criaturas atacaban, crearon una leyenda entorno a él.
Arond no estaba huyendo, en vez de ello daba un paso adelante para enfrentarse al mal dondequiera que él lo encontraba. Y de hecho, entre los dos, se las apañaron para producir una severa baja en la población de vampiros del Norte de Europa.
Pronto, sin embargo, el tiempo alcanzó a Montfermas, y le contó a su carga que pronto él tendría que dormir. Sin su ayuda, Arond estaría indefenso contra aquellos que buscaban venganza. Arond aceptó el Abrazo, y fingió su propia muerte, después de una fiera batalla con Montfermas. La historia de su ejemplar vida, añadida a los milagros que los aldeanos le habían visto realizar (muchos hechos a distancia por su amigo) llegó a Roma, y pronto fue hecho santo, convirtiéndose, en sus propias palabras, en "Uno de los seis Vástagos que han sido canonizados."
Arond permaneció en la región de Alemania que había llegado a ver como su hogar, protegiendo a aquellos que paseaban de noche, hasta que llegó a ser conocido como San Arond de la Noche, Santo Patrón de los viajeros nocturnos.
El señuelo de Intellegentsia atrajo a Arond a esta ciudad, donde ahora conversa con los mejores. Un hijo de la Inquisición en todos los sentidos, posee una profunda visión del dogma del sistema de creencias que más ha afectado a los Vástagos: la Cristiandad.
"Dime, Wilhelm. ¿Qué piensas de mí, de mis enseñanzas? Acudiste a mí, preguntando por mi punto de vista sobre Caín, y aun así te oigo con frecuencia burlarte de mis filosofías. ¿Por qué?"
"Se me ordenó que te buscara, ya que tú eres el Vástago con quien hablar cuando se trata la naturaleza cristiana de Caín. Pero puedo ver poco bueno en esa Cristiandad, y todas sus enseñanzas se hicieron para su propia gente, mucho menos que para los vampiros que busca erradicar. Encuentro en ti un intrigante oxímoron, sir."
"Sí, un vampiro cristiano. Debes preguntarte por qué no corro enfervorecido hacia el sol lleno de sufrimiento. En todos los sentidos, el anatema de lo que Jesucristo enseñó. Dos cosas me hacen estar aún atrapado en esta cáscara mortal. La primera es un miedo real que tengo sobre el suicidio. Si me matara a mí mismo, por mi propia y libre voluntad, entonces estaría eternamente condenado."
"¿Pero no estás tú eternamente condenado ahora? En el momento de la Muerte Definitiva, ¿no serás arrojado a los fuegos del Infierno?"
"¿Por qué? ¿Qué defecto tengo en mi carácter? ¿He roto alguno de los mandamientos? ¿No he guardado el mas importante: 'Ama al prójimo como a ti mismo'? El único pecado que he cometido es no confiarme plenamente al Plan de Dios, y aceptar mi muerte mortal. Desde mi punto de vista, sin embargo, creo que Él lo entiende."
"¿Qué quieres decir?"
"He oído de víctimas del Abrazo, mortales que no
se levantan cuando la Vitae reentra dentro de ellos. Son individuos extraordinariamente
píos. Si Dios no hubiera deseado que me levantara de nuevo, entonces
no creo que lo hubiera hecho.
La segunda razón por la que no me asesino a mí mismo está
directamente ligada a la primera. Libre voluntad. Yo elegí libremente
ser Abrazado. Nada de lo que he visto o hecho desde entonces me ha hecho creer
que fue una decisión estúpida. En esta no-vida, continúo
haciendo el trabajo del Señor con el doble de celo con el que lo hice
en vida."
"Mientras permites a tus feligreses pagar el diezmo en sangre, ¿verdad?"
"No. Yo soy un Transubstanciado"
Me quedé congelado por un momento. Ante mí, si él no mentía, estaba un milagro andante. "¿T-tú no necesitas... la Sangre?"
"No. Confío en Dios completamente. Ahora conozco el significado de la frase, sobre los lirios en el campo. Incluso en esta infernal existencia, Dios puede dar una respuesta."
Los Transubstanciados eran vampiros que podían obtener sustento de la Sangre de Cristo, preparada durante el Ritual de la Misa. El proceso para convertirse en uno era durísimo, de hecho, ya que tu misma alma era probada por Dios, y si encontraba una mancha, borrada. Nadie era abiertamente conocedor de su existencia. Hasta ahora.
"¿C-Cómo... cuándo...?"
"Montfermas era uno. Es por eso por lo que viajó conmigo. Todas las noches, cuando se despertaba, decía Misa para él. Se alimentaba entonces. Me enseñó cómo se hacía, me preparó cuando mi momento hubo llegado. Te ofrecería la misma bendición, ahora, pero temo que demasiados pocos en esta época oscura sobrevivirían. Sin querer ofenderte, por supuesto. Culpo a tu entorno."
"Por supuesto."
"Te burlas de mí con ese tono. ¿Todavía no puedes entender cómo la Cristiandad podría hacer alguna cosa buena en este mundo?"-
"He tenido escaramuzas con la Sociedad. Encantadora compañía. Grandes conversadores."
"También yo." Se abrió su túnica, exponiendo una verdaderamente perturbadora visión. Una cruz de metal, indudablemente hecha de plata, estaba incrustada en su pecho. Parecía como si alguien la hubiese calentado y metido a la fuerza en su cuerpo. "Tócala"
Yo no quería, pero el deseo de saber movió mi mano. La rocé con delicadeza.
"¡CRISTO!"
"Shh... no hay necesidad de tomar Su nombre en vano."
"Arond, está todavía caliente... ¡todavía ARDIENDO!"
"... y todavía causándome una gran cantidad de dolor.
Agonizo. Pero, para contestar a tu siguiente pregunta, no me flagelo. Guardo
eso aquí como recordatorio, un recordatorio de que la bondad existe en
todas las cosas, y que la maldad puede tomar cualquier forma.
Ayudé a un grupo de cazadores con un vampiro que había infestado
la tierra hasta sus raíces. Usaron esta joya para abatirle, e iniciaron
su Muerte Definitiva. Entonces yo me retiré durante un día. Cuando
me desperté, me di cuenta de que habían descuartizado a todo su
rebaño, para prevenir que la maldad se extendiera. Wilhelm ¡esas
eran personas inocentes! ¡Su único crimen fue ser el ganado de
un vampiro! Cuando fui a protestar, caí en una trampa.
Usaron la fuerza bruta para contenerme. Entonces me explicaron que incluso mi
maldad era demasiado grande. A pesar de todo lo que había hecho, yo era
un tonto engañado, un peón de las fuerzas más oscuras.
Iban a usar el artefacto para librar al mundo de la mancha de mi existencia.
Y les dejé... intentarlo.
Sabía cómo funcionaba. Cogía la firmeza interior del cazador,
su fe en Dios, y la usaba para golpear a todo el mal de la habitación,
incluyendo la maldad oculta. Sabía que todo lo que se necesitaba era
contacto con la carne. Así que permití que me tocaran...
Hasta ese momento, nunca había tomado una vida humana. Incluso los más
malvados de los ghouls se salvaron de mi mano cuando me daba cuenta de que en
menos de un mes, sus sueños serían completamente destruidos. También
me daba cuenta de que no debería usar el objeto. Actuaba a su propio
albedrío, así que realmente no estaría tomando una vida.
Eso no lo hizo más fácil.
La explosión no produjo ningún sonido o calor. Solo luz. El poder
de Dios. El Puño de Dios descargó su golpe. Todos ellos fueron
incinerados delante de mí, cada uno con mirada incrédula en su
cara. Todos murieron estúpidamente, y yo no les compadezco.
Lo dejé en mí, como recuerdo, un recuerdo constante, de la maldad
que habita en todos nosotros.
Wilhelm, si hubieras estado allí, si hubieras vivido entre la Inquisición,
como yo lo hice, no pensarías algo tan pobre de la Iglesia. Teníamos
que hacer lo que considerábamos necesario. Si no hubiera sido por la
Inquisición, la Camarilla nunca se habría formado. Los Vástagos
no mirarían a la humanidad con tanta estima. Tú probablemente
no habrías sido Abrazado.
Había Vástagos que atrapaban provincias enteras bajo sus garras
de hierro. Libres de la interferencia de la naciente Camarilla, rapiñaban
la tierra, caminaban por ella como si fuera suya, demandando vírgenes
cada equinoccio, y bebés cada solsticio. Si tu puerta estaba cerrada
para la noche, serías descuartizado, y tú casa quemada hasta los
cimientos, y Abrazado en tu mutilado estado, y todo sería muy preparado
para dejarte con el sol elevándose. Una lona se entendería sobre
ti para hacerlo durar más. Eran locos, monstruos.
Necesitaban ser detenidos. Todo lo que los humanos necesitaban era organización,
luchar juntos contra las tinieblas. La Inquisición fue solo el nombre
que se dieron a sí mismos. ¿Es muy diferente de tu amada Revolución
Francesa? ¿Aldeanos agrupándose para derrotar a sus opresores?
No lo verías tan bien, si fuera tu cabeza la que hubiera estado en la
guillotina."
"¡Pero demasiados inocentes murieron con la Inquisición!"
"El hombre es después de todo falible, una característica que he notado no muere con el cuerpo. No hago apología de mi Iglesia. Soy una prueba viviente de que el celo por purgar, el celo por la igualdad, pueden salir adelante, y que con demasiada frecuencia, se siguen los intereses personales. Sin embargo, la humanidad se regula a sí misma. ¿Existe aún la Inquisición?"
"No. No como fue."
"Siendo así... me entristecería que aún existiera.
Pero no lo hace, así que no lo estoy. Simplista, sí. Realista,
sí. Cuando has vivido tanto como yo lo he hecho, te terminas acostumbrando
a los cambios de gobierno. Si no te gusta el actual, espera un minuto, un año,
una década, y cambiará.
Pero algunas cosas no cambian. El pasado. Está escrito en piedra. Y debemos
enfocar nuestra atención allí, a Caín.
Soy un individuo extraño. Conozco el Libro de Nod, y lo leí mucho
antes de que el Abrazo me fuera siquiera ofrecido. Los malditos secretos que
leí en esas páginas, pocas, que mi sabiduría nunca había
visto, me cambiaron por dentro. Siendo mortal, y habiendo leído el Libro
de Nod, renací espiritualmente, temo, para peor.
No sé si el libro aún existe. Montfermas se lo llevó
con él cuando se echó a dormir. Cuando lo visité de nuevo,
cincuenta años después, la habitación estaba cubierta de
frías cenizas.
¿Qué puedo decir sobre esas páginas? ¿Que me horrorizaron
a mí, un mortal? ¿Que ahora, inmortal, con perfecta comprensión,
el mero pensamiento de lo que he visto hace que tenga escalofríos en
mi espalda? He dicho tales cosas, y más, en un vano intento de disfrazar
la verdad, de reducirla, e intentar aplacar las interminables preguntas. Pero
se lo diré, aquí y ahora:
Caín fue Jesús..."
"He oído esa teoría. ¿13 clanes y 13 discípulos? ¡Por favor! Entretenimiento para numerólogos aburridos."
"Estoy al tanto de ello, pero este libro, este tomo, fue supuestamente
escrito por uno de sus discípulos. Soy un erudito religioso. Los apócrifos
son mi carne y mis patatas. Este tiene el dulce sabor de verdad en él.
Por favor escúchame.
Caín nació, el primero hecho de carne, la primera Encarnación,
por decirlo de algún modo. La estupidez de sus padres le hizo mortal.
Su estupidez le volvió inmortal. Qué extraño. Un pecado
acarrea un gran regalo arrebatado, el otro lo devuelve pero a un precio terrible.
¿Pero no fue el de Adán y Eva cometido a un terrible precio? ¿Una
eternidad sin malicia, sin sospecha, menos la atracción de la carne de
una fruta? El primer producto de ese conocimiento, Caín, fue el primero
en probarlo, en estar seguro de que todo eso no era una ilusión, que
el castigo de Dios era demasiado real. El hombre podía morir. ¿Y
cuál fue su castigo? Vida interminable.
"No tiene sentido. Haarlan tenía razón. Es el fallo principal de la leyenda. ¿Por qué Dios recompensa el asesinato con vida eterna?"
"Podríamos discutir eso durante horas. Una eternidad de noche, una eternidad de devorar vida es verdaderamente horrible. Pensamos que es un gran regalo, porque hemos estado vivos por muy poco tiempo. Sabemos que la muerte nos espera en cada amanecer, con cada parpadeo de la llama de un candil. Si realmente la quisiéramos, la Muerte Definitiva es accesible. Caín nunca podría conocer la muerte. Es el castigo por sus pecados, nunca conocer el dulce sueño que muerte ofrece, nunca saborear lo que él trajo al mundo, hasta que Dios lo quiera."
"Corrección: Adán y Eva, según tu retórica, lo trajeron al mundo."
"Incorrecto. Adán y Eva, por su libre albedrío, trajeron
al mundo la posibilidad de morir. Caín lo hizo de verdad. Adán
y Eva meramente crearon la espada; Caín la usó para cortar la
vida de su hermano.
Los porqués de sus acciones no tienen importancia. Los celos son buenos
como respuesta para todo, y son tan válidos como un simple malentendido.
Lo principal es que fue el primero en hacer algo más: pidió perdón.
Adán nunca lo hizo. Eva nunca lo hizo. Su crimen estaba escrito en piedra,
inmutable. Pero Caín sí. Él sabía que lo que había
hecho estaba mal, y pidió perdón."
"¿Así que ese es también otro ejemplo de la 'clemencia de Dios'? ¿Vampirismo a cambio de asesinato? ¿Qué ha pasado con el ojo por ojo? Ese castigo con seguridad no se ajustó al crimen."
"Hay más en el Libro de Nod que la reseña sobre un
Mesías. A través de la muerte, y el subsiguiente castigo, Caín
fue elevado por encima de los demás hombres. Era la encarnación
andante de la misericordia de Dios, y un testamento parlante de que el perdón
era posible si uno lo pedía. El Libre Albedrío tiene su precio,
sí, pero Caín probó que algunas cosas son aún más
grandes.
Caín tuvo que aprender una lección, sin embargo. Tal conocimiento
no podía llegar de inmediato. Tuvo que aprender a apreciar lo que se
le había enseñado; que el perdón es alcanzable, pero que
los pecados del mundo no vienen como consecuencia de que Dios los decida, sino
más bien de la libre voluntad del Hombre. La intención se habría
perdido si se hubiera transmitido de generación en generación.
Un hombre tenía que hacerlo por sí mismo, y contárselo
al mundo una vez que él se hubiera dado cuenta.
En el proceso, cometió muchos errores, el menor de ellos fue la creación
de más de su clase. Como he dicho más arriba, no hay pecado en
la existencia vampírica, sólo un residuo del pecado del asesinato
que juega un gran papel en el proceso de creación. A pesar de lo que
pudieras creer, uno no puede QUERER ser convertido en vampiro. Inevitablemente,
la sangre es drenada, tú estás muerto, y alguien más debe
infundirte no-vida en ti. No hay libre Albedrío. No hay pecado.
Así la primera premisa de Caín fue empezar a enmendar lo que
había hecho. Creó la Cristiandad, enseñando todas las nobles
aspiraciones de Dios, todo lo que él, la primera mente verdaderamente
mortal, dedujo por sí mismo. Y creó a los discípulos, hombres
que algún día pondrían todo en marcha, avergonzando a los
13 originales. Si no hubiera sido por la traición de Judas...
Todo. Todos los milagros, todos los testamentos, todos los dichos pueden ser
atribuidos a un hombre, que estuvo allí, en el primer asesinato, y que
moriría para librar al mundo de la carga del primer pecado por comisión,
de su pecado."
"Aún hay algunos problemas. Lo primero, Jesús salía durante el día..."
"¿Acaso no pueden aquellos de generación alta y gran poder soportar la luz del sol directa? Puedo asegurarte que Caín es el más grande de todos ellos. El día podría incomodarlo, pero no matarlo."
"Bueno... ¿qué hay de Judas? Quiero decir, solo hubo 12 discípulos, y él..."
"Tremere traicionó a los Salubri. Uno usurpó al otro. Es así de simple. Y hubo 13 discípulos. Uno no fue mencionado, un mero carpintero de Nazaret..."
"¿Así que sientes que Caín aún camina entre nosotros?"
"No. Murió."
"¿Qué? Si es inmortal..."
"Murió en la cruz. Piensa en esas palabras de nuevo: '¿Dónde
está mi madre?' Realmente: ¿Donde está Eva? Él era
de verdad el humano más viejo, y ¿qué horrores ha tenido
que soportar y recibir aquí? 'Dios mío, Dios mío, ¿por
qué me has abandonado?' La respuesta a esto es simple: ¡ÉL
NO ESTABA MURIENDO! En el puro sufrimiento, la promesa de la muerte final no
estaba siendo respondida. 'En tus manos encomiendo mi espíritu.' Es aquí
donde Caín corrigió el error que cometió tanto tiempo atrás.
Es en el espíritu, no en la carne, donde el verdadero poder, la verdadera
salvación se encuentra. 'Todo está cumplido.' Y así fue.
El primer hombre murió.
Y mucho sucedió en respuesta a ello. Una nueva religión fue
formada, secretamente dedicada a limpiar los pecados del pasado. Se extendió
por todo el mundo conocido, su propósito, devolver el destino del hombre
a las manos del Hombre. Tanta maldad... Tanta maldad cometida en nombre de la
bondad..."
"¿Y qué pasa con todo el asunto de Jesús entonces?"
San Arond me regaló una sonrisa maliciosa. "No te he contado
el peor secreto aún. Caín sabía que la humanidad no lo
haría por ella misma. El error que había cometido era demasiado
grave. Así que hizo la única cosa que podía. Repitió
el error, esta vez esperando a la persona adecuada.
En la batalla en el jardín, uno de sus discípulos, un celote llamado
Jesús cayó en batalla. Caín pidió un momento a solas,
y les dijo a sus discípulos que enterraran a Jesús en la cripta,
y que dispusieran de su propio cuerpo como quisieran. Y eso hicieron. Y tres
días después, Jesús despertó. Hizo unas pocas apariciones,
como Caín le había pedido, pero hacía falta mucho trabajo.
Puso el plan en movimiento. ¿Alguna vez te has preguntado por qué
un Jesús en la Biblia parecía tranquilo, y el otro una destructiva
amenaza, que hablaba de la terrible venganza de Dios? Observa la verdadera razón;
uno era un inmortal, con mil vidas para ver los errores de sus decisiones; el
otro era inmortal, recién creado, decidido a corregir esos errores.
Jesús volverá... como un miembro de la Segunda Generación.
Cuando llegue, mejor deberemos estar preparados, porque habrá un Infierno
por el que pagar."
No pude escribir más, ni hacer más preguntas. En el rincón mas profundo de mi corazón, lleno con el negro filial de un antiguo escepticismo, podía ver una impresionante verdad creciendo dentro de mí. Él me instó a escribir una cosa más. La última página del Libro tenía un rastro de sangre. Él y Montfermas lo llevaron a un taumaturgo, que la declaró perteneciente a la Segunda Generación. Era parte de una firma: Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos.
Él salió y me dejó allí, en mi fría y oscura habitación, cantando un perturbador negro espiritual mientras se marchaba:
"Oh when the saints come marching in,
Oh when the saints come marching in,
Oh Lord, I want to be in that number,
When the saints come marching in..."
Texto original de http://www.tzimisce.net
Traducido por Rang Svarn - rancorwildstorm@yahoo.es
Miembro de la Vitae Oscura
Introducción por Franz Dassel - salubri5@hotmail.com
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aportado por: Rang Svarn y Franz Dassel - Vitae Oscura
Para: La Biblioteca Vampiro
Bibliotecario: Santiago Giovanni