La Fabulosa Historia del Vampiro Adidas
-Decidme... queréis que os cuente la historia desde el principio, desde mi nacimiento... o desde mi Abrazo?
Hay gente que dice que yo ni siquiera nací. Dicen que mi creación se gestó en los telares del destino, y que mi existencia es una parte importante del tejido que es el tiempo... Yo tambien lo creo, aunque no quiero parecer presuntuoso. En aquellos tiempos, hace 10.000 años, a los de nuestra clase se nos usaba poco más que como prenda de quita y pon, que las mujeres usaban para calentarse en su lecho durante las frías noches de invierno. Yo era un ser... deshilachado, hecho por la Mano de Dios cuando la tenía dormida, me solían decir mis compañeros, bien cuidados y aparentes. Yo buscaba la muerte, ahogado en el barro de la calle o tirado entre la basura de la esquina. Pero finalmente, fue la muerte quien me encontró a mí. Volvamos a la parte importante: Mi Abrazo.
Mi amo tenía costumbres muy raras. Fueron esas costumbres las que le llevaron a Abrazarme. Él solía, en una extraña demostración de contorsionismo por su parte, morderse las uñas de los pies cuando estaba nervioso y se encontraba a solas. Pero un dia... un día yo me encontraba allí con él, cuando él creía que nadie le observaba, allí estaba yo, en el instante equivocado, en el sitio equivocado. Se llevó el pie a la boca como hacía siempre, y mordió, sólo que en ese momento... En ese trágico y fatídico momento... Me tenía puesto a mí. Y claro, al morderse el pie y sangrar, mis hilos (de algodón 100%) fueron impregnados de su sangre, creándome a mí.
Sí, soy un calcetín. Puede parecer que no, porque el tiempo me ha cambiado mucho, y me ha aportado firmeza de carácter que me ha permitido trascender de mi posición inferior como esclavo del hombre, para convertirme en su depredador definitivo. El primer calcetín vampiro. Si, fui el primero, y por lo que yo sé, despues de 10.000 años de existencia, soy el calcetín más viejo del mundo. He recorrido muchas ciudades, tres continentes, buscando a más como yo, pero no he encontrado a ningún otro calcetín que haya alcanzado tal estado de iluminación. Debo vivir en la sombra, sin poder ver nunca más la luz del sol. Cierto es que antes tampoco la veía mucho, siempre me escondían en lo más profundo del dormitorio, sepultado por los cuerpos inertes de decenas de hermanos, ahogado por el nauseabundo olor a podredumbre que se despedía de ellos, pero... ahora que lo he perdido es cuando echo de menos su calor y su luz. Ahora vivo de noche, escondiéndome en mi zapataúd durante el día, saliendo sólo de mi escondite en el tercer cajón del armario para cazar... y para mezclarme en la política cainita. Se me ha conocido por muchos nombres a lo largo de la historia. Nike en Nueva Orleáns, Reebok en Chicago. Durante los años 60, me teñí de rosa y me llamé Benetton. Ahora podéis llamarme simplemente Adidas.
Todavía recuerdo mis primeros días como calcetín vástago. Ah, aquellos eran tiempos muy turbulentos para un calcetín abandonado como yo. Porque claro, mi sire, al ver lo que había hecho, se volvió loco. Sí, yo soy la razón de su locura, y no una "maldición de Caín" ni nada parecido. Sí, no me miréis sorprendido. Creo que vosotros lo conocéis como Malkav, ¿no es así? Bien, yo sé su autentico nombre. Se llamaba Bob. Un gran tipo Bob... nunca jamás se le ocurrió ponerme en el pie que no era. Y por supuesto, nunca se acostaba conmigo puesto. Un auténtico vástago, y no esa gentuza que estoy seguro de que todos habréis visto corriendo por ahí, por las calles, aterrorizando a la gente...
Bueno, creo que debo contar cómo he llegado aquí. Un día lluvioso de Septiembre, alrededor de 1890, recibí una visita en mi castillo de los Cárpatos. Un tal Renfield o algo así. Sin embargo se había equivocado. Estaba buscando a Vlad Tepes, que por entonces era mi vecino. Amablemente le mostré el camino. Sin embargo, creo que la visión de mi persona debió ser demasiado poderosa para su débil mente, y tengo entendido que su salud mental se vio gravemente deteriorada. El caso es que lo importante es lo que ocurrió después. Llegó otro hombre, llamado Tricotón. Era un vendedor de zapatos a domicilio. De todos es sabido que en ese oficio ven algunas de las cosas más raras que existen, asi que no le impresioné demasiado. Tenía mucho carácter, y vi que me podía ser útil... Así que le hice mi ghoul. Todavía me sirve, y suele ser mi chófer... entre otras cosas.
El
caso es que cuando acabé mis negocios con Tricotón en mi castillo,
decidí enviarle de vuelta a Londres, de donde había venido. Aproveché
y le mandé con Renfield, ya que Vlad me había comentado que él
también quería mandar un ghoul para allá, pero que no
se fiaba mucho de la estabilidad mental del suyo, así que acepté
enviarlos juntos.
Tricotón cumplió mis órdenes, que yo le transmitía mentalmente, muy rápidamente. Compró unos terrenos en Picadilly Circus, y a las pocas semanas me embarqué hacia allá, escondido en una caja de zapatos en la bodega de un barco. Y asi comencé mis andanzas en la Nueva Europa, la Europa de las revoluciones industriales...
Los avances del progreso que se estaban produciendo en esa Inglaterra del carbón me dejaron anonadado. La máquina de vapor... El cinematógrafo... Y lo que realmente produjo en mí una mezcla de horror y admiración por la inteligencia del ganado al que hacía mucho había dejado de llamar humanos: el telar autómatico. Una máquina de producir calcetines a gran escala... Vi cómo los dias de la aguja y los puntos pasaban rápidamente, sustutuidos por una suerte de mundo en el que los hombres podían elegir sus calcetines entre muchos modelos predefinidos, en vez de dejar que la sabia mano de la tejedora determinara los detalles particulares... ¿Qué sería lo próximo que harían esos enfermos jugando a ser Dios, hombres en probetas?
Viendo sin embargo que esa maquina infernal se expandiría rápidamente por el mundo, insté a Tricotón a entrar en ese negocio, que nos reportaría grandes beneficios, a la vez que ingentes ejércitos que algún día me servirían, compuestos además en poco tiempo de materiales más duraderos, como el poliéster. La Yihad sería mía. Así, Tricotón montó su empresa, y pronto desarrolló una campaña de marketing que le ha hecho famoso. ¿Conocéis la Tricotosa? Ahora miradla bien, cómo niños de todo el mundo producen sirvientes sin cerebro para mí mientras juegan, quizá futuros calcetines vampiro, o bufandas vampiro, cuando me decida a dar mi gran paso.
Pero hasta el momento, todavia no me he decidido. No sé si el mundo estará preparado para más como yo. Pero lo que sí sé, es que yo sí que estoy preparado para el mundo. Cuando uno vive durante tanto tiempo, aprende a adaptarse. Y yo siempre he sido muy elástico.
El grupo de Primogénitos se levanto de sus asientos, pero el Príncipe todavia seguia observando, incrédulo... Todos miraban al extraño calcetín con capa que se erguía ante ellos, proyectando amenazadoras sombras que jugueteaban en la pared. Y él, a su vez, les devolvía la mirada.
Claro que nadie sabía cómo, porque no tenía ojos.
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aportado por: Fabian D'Firenza y Rang Svarn - Vitaeoscura
Cortesía de Lui-Kurt
web site: La Biblioteca Oscura