Las Ordenes Militares creen que
un vampiro arrepentido puede, con la bendición de los Caballeros, liberar su
alma para ser juzgada de la misma manera que un mortal. Los Caballeros no suelen
otorgar juicio y perdón. Pero pueden permitirse un poco de compasión.
El hecho de que esta opción requiera la muerte del vampiro limita su popularidad,
pero cualquier vampiro arrepentido por sus culpas y horrores puede ver esto
como una alternativa viable.
Los vampiros dedicados activamente a la búsqueda
de la Golconda (el cielo vampírico) son animados, hasta cierto punto, a practicar
el ritual. La dureza del sacrificio a realizar para alcanzar la Golconda hace
renunciar a muchos vampiros de naturaleza demoniaca. De esta manera se reduce
la necesidad de que los Caballeros "eliminen" del mundo a esto vampiros
en particular.
Los Caballeros de la Iglesia tienen su propia definición de la Golconda, aquella
de devota veneración, arrepentimiento y servicio. Los vampiros pueden encontrar
consuelo y seguridad sin la Iglesia, pero deben dedicarse devotamente a una
vida monástica y cesar de alimentarse de sangre humana. Los vampiros pueden
servir como consultores e instructores para las Ordenes Militares, pero no pueden
participar en ninguna misión. El riesgo de la necesidad de volver con su estirpe
es considerado demasiado grande.
En su forma más simples, la Misa rompe y hace
olvidar la dominación Vampírica. Los Ghouls son liberados de sus lazos de sangre
y, si se arrepienten, perdonados por sus acciones bajo la influencia de la Estirpe.
En tales circunstancias, el Caballero es simplemente la herramienta de la voluntad
de Dios.
En su forma más compleja, El Supremo Maestro de cada orden puede organizar y
dirigir una ceremonia para restaurar la mortalidad a un vampiro meritorio. La
Sangre de Caín puede ser eliminada, llevando a la criatura al estado mortal
anterior a su Abrazo. Una vez mas, los Caballeros son solo la herramienta de
la voluntad de Dios.
Cuando el Supremo Maestro de cada Orden Militar piensa que el vampiro suplicante
ha probado más allá de cualquier duda razonable su arrepentimiento, El ritual
conocido como la Misa Roja puede ser realizado.
El vampiro es llevado a cada uno de los lugares Santos de las diferentes ordenes
y se le pide que se incline ante el altar, presidido por un grupo de Caballeros
y por cada uno de los tres Supremos Maestros.
Durante el transcurso de la ceremonia, se le pide al vampiro que ponga algo
de su sangre en un cáliz de cristal. Ante los Caballeros presentes y las oraciones
del vampiro, los Supremos Maestros observan el cáliz.
- Si la sangre permanece inmutable, entonces el vampiro todavía no ha expiado todos sus pecados o demostrado verdadera fe. Jamas volverá a tener la atención de Dios.
- Si la sangre se trasmuta en vino, su arrepentimiento es aceptado y su deseo de acabar con su existencia vampírica es concedido. Al mismo tiempo que la sangre del cáliz se vuelve vino el vampiro "morirá" pacíficamente, y su alma alcanzara el Cielo para su juicio.
- Si la sangre se transmuta en agua, la sangre del vampiro será liberada de su maldición y se volverá normal. El nuevo mortal, exvampiro, estará débil y será incapaz de mantenerse en pie. Deberá recibir atención medica para asegurar la recuperación total de su sangre y su cuerpo. El mortal restaurado es ahora libre para elegir su propio destino, libre para ser juzgado tras su muerte como cualquier otro mortal.
Maximilliam Ohlmuller - ikaro@arrakis.es
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Para: La Biblioteca Vampiro
Bibliotecario: Santiago Giovanni