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por
Toni Boix |
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Planeta DeAgostini
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Guión: Matt Wagner, Steven T.
Seagle |
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Dibujo: Guy Davis |
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Tinta:
Guy Davis |
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Portada:
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Recopila
Sandman Mystery
Theatre 13-16 |
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96 págs. 7,95
€
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Sandman
Mystery Theatre
La
Vamp
Este recopilatorio constituye el
punto de arranque para Planeta
en la edición de esta serie. Antes
Zinco nos había ofrecido el
primer Annual de la colección,
el de 1995, que gozaba del mismo
equipo guionista que el volumen que
hoy reseñamos y de los dibujos de
John Bolton, Guy Davis, Stefano
Gaudiano, David Lloyd, Dean Ormston,
George Pratt, Alex Ross y
Peter Snejbjerg. Antes también
de Planeta y después de
Zinco, Norma se había
atrevido a iniciarla desde su número
uno, haciendo coincidir ese primer
número con la salida de otro
especial relacionado, Sandman
Midnight Theatre, dibujado por
Teddy Kristiansen y
guionizado por Matt Wagner y
el mismísimo Neil Gaiman. En
esta historia se encontraban por
unos breves momentos Lord
Morpheus y Wesley
Dodds, ambos portadores del
nombre de Sandman. Y es que
uno y otro han estado vinculados
desde que Neil Gaiman
decidiera aprovechar el sobrenombre
del héroe de la Golden Age,
Wesley Dodds, para su
creación sobre Los Eternos
que acompañan la vida del Universo.
La colección de Norma no tuvo el
éxito deseado y terminó su
singladura con el número 12 USA,
después de haberlos editado en seis
números de cuarenta y ocho páginas
que recopilaban los tres primeros
arcos argumentales de la serie,
además del especial ya mencionado
que se situaba después del número 30
de la serie regular.
Ahora Planeta continúa donde
los otros lo dejaron, yendo más allá
y esperando tener más éxito que
Zinco, Norma y la misma
DC que, después de haber
retomado hace poco la reedición de
la cabecera en recopilatorios, la ha
puesto en “pausa” al ver que
no han tenido las ventas deseadas.
Pero el presente volumen no
constituye sólo el debut de
Planeta en la colección. También
Guy Davis recibió entonces su
confirmación como dibujante regular
de la misma, cuando en un principio
se había planteado que hubiese un
equipo de dibujantes rotativo. Y aún
más, con este número Steven T.
Seagle se estrena en la
colección como co-guionista fijo,
aportando a la serie sus
preocupaciones sobre las teorías de
la comunicación y las relaciones
humanas, ayudando a profundizar en
el trasfondo de cada uno de los
personajes protagonistas y haciendo
avanzar el desarrollo de sus
vinculaciones.
A principios de los años cuarenta el
diletante Wesley Dodds
se encuentra aquejado por unas
pesadillas provocadas por el
confinamiento místico que sufre
Lord Morpheus. Estas
pesadillas lo impelen a perseguir a
los que cometen actos malvados. En
cada arco de cuatro números una
pesadilla, en cada arco un entuerto
que desfacer.
A partir de la fórmula narrativa
clásica de presentación, nudo y
desenlace, sin estridencias ni giros
argumentales forzados, Wagner,
Davis y Seagle nos
transportan hasta los años cuarenta
mediante la serie negra con algún
toque de 'vigilantismo'. Uno de los
principales atractivos de la serie
lo constituye precisamente ese viaje
hacia el pasado reciente de los
Estados Unidos. El equipo creativo
de la serie nos presenta una visión
diferente de esa época. A la
frescura, optimismo e ingenuidad que
a menudo ha acompañado al retrato de
esos años, ellos le suman un
trasfondo de ambigüedad moral
emergente. La cara que las películas
del Hollywood incipiente no nos han
enseñado. Prostitución, drogas,
lesbianismo… conductas para entonces
políticamente incorrectas encuentran
en esta serie su reconocimiento y su
ubicación en el gran telón de fondo
de los felices cuarenta. No deja de
resultar fascinante contemplar con
que naturalidad este equipo
artístico consigue hacer encajar
esas piezas en la imagen
estereotipada que tenemos del
principio de aquella década,
logrando además que las contemplemos
con la mirada inocente propia de
aquel tiempo.
La Vamp
es un buen ejemplo de todo lo dicho.
Jugando con el sobrenombre que
recibían las femmes fatales
del momento, cuando aún había
femmes fatales, Wagner y Seagle
nos introducen en una historia donde
los abusos de las fraternidades
universitarias se entremezclan con
la seducción, el carisma, el control
de la voluntad del otro y una cierta
concepción de vampirismo.
Una serie para no perderse y en la
que uno se puede orientar fácilmente
a pesar de no haber leído lo
previamente publicado.
Respecto a la edición de Planeta,
diremos que aprueba, pero sin nota.
La edición en cuanto a tipo de papel
y gramaje de las cubiertas es
suficiente. La portada del tomo es
una variación sobre la portada del
número 13 y fragmentos de las otras
portadas forman parte del diseño
final de las contracubiertas, pero
en ninguna parte aparecen
reproducidas del todo esas portadas
al completo. Tenemos también una
pequeña presentación de la serie en
la cubierta de atrás, justa pero
interesante. El color difiere
bastante del original. Los amarillos
y los rojizos parecen haber perdido
fuerza dando como resultado un tono
de color muy apagado frente a la
viveza que lucían los colores de la
edición americana. Un resultado
final bien dispar, lánguido y
mórbido el español, vivaz y alegre
el americano. La traducción de
Gonzalo Quesada es seguramente lo
mejor de todo. A pesar de las
inevitables adaptaciones y de los
sacrificios que deben hacerse para
hacer caber los textos castellanos,
la lectura es agradable y clara,
cosa que no siempre pasa, por
desgracia. Que lo disfrutéis.
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