RESEÑA U.S.A

 
         
por Pepe Quiles


Planeta DeAgostini

Guión: Grant Morrison
Dibujo: Richard Case
Entintado: Scott Hanna y Carlos Garzón
Portada: Brian Bolland

Recopila Doom Patrol #19-20

48 págs.  3.50 €


Doom Patrol 1

Corría el año 1989 y hacía apenas 18 meses que se había relanzado la colección de uno de los grupos más extraños de todos los tiempos, cuando un joven escritor de Glasgow aterrizó en la serie para darle un giro revolucionario y convertir de nuevo a sus protagonistas en los extraños héroes que siempre fueron. A partir de su número 19, Doom Patrol  pasa de las manos de Paul Kupperberg a las de Grant Morrison, y es precisamente en ese número donde empieza la andadura de esta edición que ahora nos trae Planeta. Para la ocasión, la colección se viste con un formato de dos números americanos por ejemplar (el 19 y el 20), en una cuidada edición en papel satinado, con tapa rígida y lomo. Puede que con un papel más poroso los colores hubiesen sido menos brillantes… pero por suerte, el color plano y no de tramas, hace que sea bastante llevadero y acabe no importando demasiado. Tenemos en el interior las portadas originales, y en el exterior, luce la portada que Brian Bolland realizó para el primer recopilatorio en su país de origen. Si acaso echamos en falta algún artículo que nos introduzca en el puntual momento de la colección donde da inicio este nuestro número uno.

La acción empieza con Cliff Steele, Robotman, cuya única parte humana es el cerebro, internado voluntariamente en un hospital psiquiátrico. La Patrulla Condenada ya no existe, la mayoría de sus miembros han muerto trágicamente o están hospitalizados. En este último caso se encuentra Larry Trainor (componente, al igual que Steele, del grupo original), que de manera trágica se verá literalmente fusionado con la Doctora Poole y el ser de energía que le convirtió en el Hombre Negativo, dando lugar a un ser hermafrodita que se autodenominará Rebis. Conoceremos también a Crazy Jane, otra interna del hospital psiquiátrico, la cual, a causa de los graves abusos sufridos en su infancia, ha desarrollado sesenta y cuatro personalidades distintas… cada una de ellas con una habilidad metahumana. Por su parte, el Doctor Caulder, fundador del grupo, hará lo posible por reformar la Doom Patrol. Pero extraños acontecimientos amenazan a tan particular grupo de protagonistas. Los Hombres Tijera de Orqwith amenazan nuestra realidad, recortando de la misma a los seres humanos…

Grant Morrison combina en sus guiones algunas de las características del cómic de superhéroes  con influencias que abarcan otros géneros como la literatura y el cine, con influencias que van de Dalí a Borges. Todo ello alimentado además por cosas tan ajenas en un principio al cómic como la alquimia, la matemática pura o el onírico mundo de los sueños. Es esta la genialidad del escritor, capaz de buscar la inspiración para sus historias en los lugares más insospechados para retorcerlos a su antojo e introducirlos en el mundo del cómic. Su colega Richard Case, a pesar de no ser un dibujante especialmente atractivo, es buen conocedor de su trabajo, ofreciéndonos un dibujo eficaz al servicio de la historia, que además cuenta con la ventaja de saber amoldarse perfectamente a lo que la misma le pide.

En contra de cierto sector de opinión, en espíritu, la Doom Patrol de Morrison es mucho más fiel a la serie original de lo que puede parecer en un principio. Quienes hemos tenido la suerte de leer los Archives dedicados al grupo, sabemos que aquella primera encarnación estaba formado por auténticos freaks, los cuales se veían envueltos en las situaciones más extravagantes y se enfrentaban a enemigos a cada cual más alucinógeno (solo con decir que uno de sus villanos más célebres se llamaba el “Hombre-animal-vegetal-mineral” está todo dicho). Morrison consigue de nuevo convertir a los protagonistas en héroes extraños y (post)modernos, tal y como lo fueron en su origen, pero adaptándolo no solo a los nuevos tiempos, si no también a su particular modo de entender el género, donde la fantasía más camp se da la mano con el surrealismo. 

Os aconsejo que sigáis esta serie muy de cerca. Estos primeros números son el truco del autor para hacer fácil el tránsito. Lo extraño viene después… y yo no perdería la ocasión de estar allí para verlo y además, creerlo.

Pepe Quiles