Estás acabado. Tu vida ya no vale
nada y crees que el único culpable
de ello eres tú. Hasta que aparece
él, el “agente” Graves, y te ofrece
un maletín con una pistola, 100
balas y una pista irrefutable de que
una persona que conoces, y no
imaginarías, es la culpable de que
tu vida se haya convertido en un
infierno. Una tentadora proposición.
Pero, y si Graves te dice que esas
balas son irrastreables, y que si
las utilizas nadie irá en tu busca.
¿Qué harías? ¿Y quién es ese Graves
y qué es lo que pretende?
Si quieres saber la respuesta,
tendrás que ir quedándote con los
pequeños detalles y pistas que se
van soltando a lo largo de los 100
números que compondrán esta
colección e ir montando el gran
puzzle que Brian Azzarello (Superman)
y Eduardo Risso (Batman: Ciudad
Rota) han despiezado de forma
magistral. La pareja creativa ofrece
el que es su cómic más “sucio”, con
unos personajes bien definidos,
humanizados, envueltos en una trama
de conspiraciones y trapos sucios
que se remonta a la Edad Media, a la
vez que indagan en el comportamiento
de las personas ante la proposición
de posible y fácil venganza.
En este caso, la historia se centra
en Wylie Times, personaje que ya
apareció en el número 42 de la
colección, donde Graves ya llevó a
cabo el ritual de presentación con
él. Según avanza la trama iremos
viendo cómo estos dos personajes
tienen más cosas en común de las
aparentes, y como encaja Wylie en la
trama principal.
Brian Azzarello, como viene siendo
habitual en la serie, desarrolla a
todos los personajes a la
perfección, tanto secundarios como
principales. Los hace más reales a
nuestros ojos utilizando un lenguaje
“sucio” y ordinario, al más puro
estilo Tarantino. Además, el
guionista trae de vuelta a
personajes habituales en la serie,
como Sepherd o Dizzy Cordoba, y
sigue desarrollando sus historias
hasta el punto de llegar a un
desenlace sorprendente. La
estructura narrativa hace que la
trama resulte intrigante. En un
desarrollo paralelo, se muestran
sucesos inexplicables en el presente
que se irán explicando en una línea
argumental anterior.
El dibujante argentino Eduardo Risso
sigue mostrando lo que vale y dota a
la historia del ambiente idóneo. La
composición de las viñetas en las
páginas, así como el dibujo curvado
y detallado ayudan a dar al cómic un
aire informal a la vez que cuidado.
Se nota que Risso mima su trabajo y
lo muestra con su juego del
claroscuro a la hora de iluminar, en
ocasiones insinuando las formas con
sombras.
En la edición del tomo no se incluye
ningún artículo, como viene siendo
habitual, aunque sí incluye las
portadas de Dave Johnson. Han
introducido el número 50 de la
colección, a pesar de que ya lo
publicó Norma en su último tomo. Una
decisión acertada por parte de
Planeta y es que en él se cuenta el
origen de la organización que está
detrás de todo, el Trust, de modo
que el lector se forma una idea de
lo que se ha presentado en la
colección hasta ese número. Pero lo
mejor es que descubráis 100 Balas,
al Trust y a los personajes vosotros
mismos a lo largo de los 100
disparos que dura la serie.