Como ya venía siendo habitual cuando publicaban Marvel, Planeta de Agostini no ha dudado en recuperar viejos clásicos del Universo DC, cómics que algunos descubrirán y que para otros supondrá la oportunidad de tener una nueva y más moderna edición: el Cuarto Mundo, la Liga de la Justicia Internacional... o los Nuevos Titanes.
Esta serie comenzó su andadura en noviembre de 1980 tras una breve historia de presentación en la serie DC Presents. A trancas y barrancas, el equipo formado por Marv Wolfman y George Pérez (además de Len Wein como editor) fue creando todo un mundo propio alrdedor de esta serie que poco tenía ya que ver con la anterior encarnación de los Titanes. Con la inclusión de nuevos personajes (Starfire, Cyborg o Raven) y el desarrollo de los múltipes elementos que trajeron consigo (el planeta Tamaran, la dimensión de Azarath, etc), The New Teen Titans se convirtió en una de las series más vendidas de DC Comics y todo un referente a seguir en una época dominada claramente por la Patrulla-X de la competencia.
Pero lo cierto es que ese éxito no fue inmediato, sino el fin de un largo proceso en el que los propios autores aún tenían que perfilar algunas de sus ideas. Es por eso que tras la lectura de los primeros episodios la sensación que le aborda a uno es la de haber leído un tebeo que, sin ser malo, no es especialmente bueno. Wolfman aún tenía que cogerle el tono a los personajes y Pérez mostraba su faceta más primeriza en unos meses en que parecía tener más interés por su otro trabajo (la serie de la Liga de la Justicia de América; otro clásico a recuperar). Pasados unos cuantos episodios lo cierto es que la situación va cambiando: los diálogos toman naturalidad, las historias son más sorprendentes (aunque no figure en los créditos, que sepáis que George Pérez colaboraba en la creación de algunos argumentos y, de hecho, el propio Wolfman le pagaba de su bolsillo reconociendo así su trabajo) y los dibujos ganan en espectacularidad y detallismo. Por sí mismos no son cómics muy recomendables, pero es interesante leerlos para comprender mejor todo lo que va a venir. Así que si queréis saber el porqué esta serie fue una de las más importantes de los ochenta, qué mejor que comenzar desde el principio con este tomo.
En un formato similar a las Bibliotecas Marvel (un pelín más alto, eso sí) y en color, este primer tomo recoge los cuatro primeros episodios de la serie regular y el citado DC Presents. Los material de reproducciones están tomados del Archive americano (unos recopilatorios de auténtico lujo), de ahí que el color no se componga de "puntitos" sino de tramas planas que queda mucho mejor. Por otra parte, el tomo contiene traducciones un tanto discutibles (como pueda ser cambiar el nombre de una modelo de la época por el de Pamela Anderson) o algunas erratas (a destacar aquella en que se indica Marvel Presents en lugar de DC Presents). Es de esperar que Planeta ponga a la venta una nueva edición más cuidada y con esos errores superados.
Raúl G. Peribáñez