JLA: GOLDEN PERFECT
Colocar a Joe Kelly al frente de los guiones de la JLA se antoja a priori como poner a Woody Allen a dirigir Titanic. Puede que Kelly sea un gran guionista, capaz de hacer inteligentes y divertidas historias acompañadas de diálogos complejos, con un toque de humor que le hizo famoso durante su brillante paso por Masacre y una vertiente política que le ha convertido en uno de los más interesantes autores de la última etapa de Superman, pero desde luego no parece el escritor apropiado para una serie que ha de tener, por fuerza, un ritmo propio de una super-producción.
Menos lógica todavía tiene darle los dibujos a Doug Mahnke, un tipo que durante una larga y tediosa etapa en Man of Steel ha conseguido levantar la unánime animadversión de la concurrencia. Allí, el trazo de Mahnke era feo a rabiar; simplón y aburrido, como los guiones, para no desentonar. Un desastre de serie que acabó cerrando, como no podía ser de otra forma. La duda entonces es: ¿Se recompensa con la JLA a un dibujante que ha logrado chapar una colección del Hombre de Acero?
Añadamos a todo esto los nombres que pesaban en los últimos años de la Liga de la Justicia. Para empezar, teníamos a Mr. Grant Morrison, quien levantó la serie de sus cenizas a mediados de los noventa con historias de gran calado escritas en el estilo más clásico de la editorial; luego llegó Mark Waid, durante una temporada que no acabó de convencer a algunos, aunque quien esto escribe la disfrutó de lo lindo… y junto a Waid un Bryan Hitch que ya fallaba mes sí y mes también, pero cuando acertaba lo hacía de pleno.. y ahí está la todavía inédita en España Heaven’s Ladder para demostrarlo.
Por todo ello, que DC pusiera la que había sido en los últimos tiempos su serie insignia en manos de este equipo creativo podía calificarse, cuanto menos, de arriesgado y, cuanto más, de canto al nos importa todo tres pepinos. Ese es el motivo que convertía Golden Perfect, el tomo que recopila sus primeros números en el título, en una colección de interrogantes. ¿Estaría Kelly a la altura de las circunstancias? ¿Conseguiría Mahnke aprender a dibujar? La respuesta en ambos casos es un sí rotundo que sorprende enormemente a un servidor, y también agrada en extremo, porque más allá de un tebeo correcto, esta JLA está a la altura de la de Morrison y por encima de la de Waid.
Kelly sigue con su estilo de narración rica en detalles y con diálogos chispeantes que retratan a la perfección a los protagonistas, pero también añade una épica y una grandiosidad en los planteamientos de la que hasta ahora nunca había hecho gala, aunque tal vez se apuntara en sus mejores momentos en Action Comics, la serie principal de Superman. Como hiciera Morrison, Kelly plantea grandes desafíos a la Liga que van más allá de la típica amenaza espacial o del típico malo malísimo terrenal, y lo hace al viejo estilo DC (dicho en el mejor de los sentidos), con ideas cargadas de originalidad. La de la historia principal que da título al volumen consiste en imaginar qué ocurriría si los hechos incuestionables, las verdades absolutas de la física y la química y el universo, fueran sometidas a la verdad subjetiva de cada individuo, lo que tiene resultados tan catastróficos como que la tierra pase a ser plana de repente y los barcos se caigan allá donde termina el horizonte o que Batman se acabe convirtiendo en una leyenda urbana… literalmente. También hay dos historias cortas autoconclusivas: la que abre el volumen y que sirve de presentación al nuevo equipo, y en la que vemos un día cualquiera en la vida de la Liga de la Justicia, recuerda a los mejores momentos de Astro City, tal vez porque, como hace Busiek allí, Kelly aquí capta a la perfección la esencia de cada personaje y la muestra de manera sencilla y efectiva. Cierra el tomo una aventura de Plastic Man con Batman, que es como poner juntos el agua y el aceite, y el contraste sirve una vez más para mostrar cómo es cada uno de ellos.
Que Joe Kelly siga escribiendo bien, aunque cambie en cierta forma de registro es algo comprensible, porque el tío tiene talento, y eso ya lo sabíamos. Lo más sorprendente sin embargo es la eclosión de Doug Mahnke como artista. Vale, sigue teniendo un trazo tosco, y vive Rao que no es lo que más atrae del tomo, pero su narración se ha vuelto fluida (¿Tal vez por el cambio de guionista?) y algunas escenas, sobre todo las de Wonder Woman, alcanzan una delicadeza y un lirismo encomiables. El color tampoco ayuda, aunque siga la tónica apagada de los episodios de Morrison, que parecía haber quedado atrás durante la época Waid.
En todo caso, aunque ambos hayan superado el examen con nota, estos autores no son los que debería tener la serie, y quizás hayan acertado los editores USA al darles su propio título y su propio grupo (Justice League Elite, se llamará), mientras que la serie principal parece haber caído en la plaga de los equipos rotantes que aqueja también últimamente a Batman. La consecuencia es que tendremos buenas aventuras (o no), pero faltará el rumbo hacia algún sitio que sólo puede llegar de la mano de un equipo regular que comprenda la esencia de la JLA. ¿Es que nadie en DC se acuerda de Kurt Busiek? Después de haber bordado el crossover con Los Vengadores, su opción empieza a ganar muchos enteros.
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por Fran San Rafael |
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Norma Editorial
| Guión: Joe Kelly |
| Dibujo: Doug Mahnke |
| Entintado: Tom Nguyen |
| Portada: Doug Mahnke |
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| Recopila JLA # 72-76 |
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120 págs. 12.95 € |
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JLA: LA EDAD OBSIDIANA
"La Edad de Obsidiana" fue una saga bastante larga publicada en JLA durante casi un año, concretamente entre los números 66 y 75, con el 76 como epílogo. Joe Kelly, el guionista que debía mantener el listón fijado por Grant Morrison y Mark Waid, utilizó la historia para formar una Liga a su medida. Los miembros de la Liga de la Justicia de América (LJA, en adelante) desaparecen y se forma un nuevo equipo sustituto. Como uno actúa en el pasado y otro en el presente, se alternan cada grupo en un número. En mi opinión, es en esta alternancia donde se sostiene la saga, que de otra forma sería demasiado larga. Aun así, hacia el número 74 ya existe cierta sensación de hastío y de ganas de que llegue por fin la traca final del número siguiente.
Al final de la saga, Kelly cogerá a los personajes que más le interesan de ambos grupos. En el apartado gráfico, tenemos a un Doug Mahnke con bastantes maneras pero algo estático y a Yvel Guichet, al que no conozco otro trabajo. En España, la saga se ha editado en dos tomos, JLA: En busca de Aquaman y JLA: La Edad de Obsidiana, y os recomiendo no leer este texto si pensáis haceros con ellos.
La LJA que Kelly heredó de Waid estaba compuesta por Superman, Wonder Woman, Batman, Flash, Plastic Man, Aquaman, el Detective Marciano y Kyle Rayner. Los acontecimientos de la horripilante "Nuestros mundos en guerra" quitaron de enmedio a Aquaman. Una de las sondas de Imperiex atacó Atlantis y, al destruirla, el rey desencadenó una onda de energía que hubiera destruido el reino de no ser por Tempest. El mago utilizó un hechizo secreto para salvar a su pueblo, pero los efectos no fueron los esperados. Atlantis desapareció y en su lugar quedó una fosa oceánica vigilada por una imagen gigante de Aquaman.
"La Edad de Obsidiana" empieza cuando una extraña pareja de villanos relacionados con sacrificios rituales de niños llega a Estados Unidos. Se trata de un chamán llamado Manitú Raven y un gigante inca a los que Flash, Kyle y más tarde el resto de sus compañeros se enfrentarán. Green Lantern sale bastante mal parado y comienza a tener sueños donde ve morir a la LJA. El grupo persigue a unos villanos que no son tales, pues ellos piensan que los malos son la Liga, a la que llaman "la Hidra". Manitú y su amigo huyen hacia la fosa donde antes estaba Atlantis y desaparecen. Sin embargo, del hechizo del chamán surge un extraño resultado. Atlantis vuelve a aparecer, pero en la superficie del mar.
La ciudad está seca y deshabitada, pero una llamada de socorro aparece en el fondo de la laguna. Seguros de que es cosa de Aquaman, Superman y compañía recurren a Tempest, Zatanna y otros magos y científicos para investigar. Es precisamente Tempest el que deberá volver a lanzar el hechizo con el que la LJA viajará al pasado en busca de su amigo. A pesar de la ayuda de los otros magos, el joven siente que algo mal, y no es el único. Temiéndose lo peor, Batman lanza una señal de alarma antes de entrar en el portal que los conducirá al pasado.
Aparentemente, la LJA ha muerto. El mensaje de Batman activa un programa especial en la Atalaya y se empieza a reclutar nuevos miembros. Los elegidos serán Nightwing como líder, Green Arrow, Mayor Desastre, Jason Blood, Hawkgirl, Atom, Firestorm y un nuevo personaje creado por Kelly llamado Faith. Se trata de una chica muy poderosa cuya baza es generar buenos sentimientos entre quienes la rodean; además, posee telequinesis y otras habilidades. La Liga de Nightwing debe enfrentarse a una catástrofe mundial: toda el agua confluye hacia Atlantis, y el resto del planeta se está secando. La culpa es de un extraño ser que ha aparecido en Atlantis y ha absorbido a Zatanna y a Tempest. Los números protagonizados por este equipo nuevo demuestran que una LJA sin primeras figuras (con la excepción de Nightwing y Arrow) puede funcionar con diálogos inteligentes y una buena interacción entre los personajes.
Sin embargo, los iconos son los iconos y, claro, no han muerto. Han sido transportados al pasado, donde se encuentran un Atlantis gobernado por Gamemnae y seis superhéroes de diversas nacionalidades que se refieren a la Liga como "los Destructores" que causarán el fin del mundo. En realidad, han sido engañados por Gamemnae, la responsable de que Atlantis se encuentre en la superficie. Era una atlante que nació rubia y fue exiliada del reino por considerar sus cabellos un signo de mal agüero. Cuando creció, se convirtió en una poderosa hechiera que quería transformar el reino. Para ello, lo hizo emerger y concedió a los atlantes que aceptaron su mando la habilidad de respirar en la superficie. Cuando Tempest transportó a Aquaman y los atlantes a aquella época, Gamemnae encerró al rey en la laguna convirtiéndolo en un elemental de agua y esclavizó al resto de viajeros temporales, incluida le reina Mera.
Los esbirros de Gamemnae acaban con toda la LJA. Sin embargo, durante la batalla Manitú Raven percibe que han sido engañados y utiliza el corazón de Kyle para guardar los espíritus de la Liga durante tres mil años. Cuando el grupo de Nightwing descubre el alma del Green Lantern, Manitú utiliza sus poderes para combatir a Gamemnae en el pasado y en el presente, porque el ser que absorbe cuerpos es ella misma. Se libra así una gran batalla en ambos tiempos en la que, además, los miembros fallecidos de la LJA deben engañar a Gamemnae para que los resucite. Todo termina con la liberación de Aquaman, el único que puede hacer frente a Gamemnae. Atlantis vuelve al fondo del mar y el pueblo del s. XX regresa a su tiempo de origen.
Como vemos, es ésta una historia con un final bastante obvio. Sin embargo, Kelly reserva algunas consecuencias. Aunque sus motivos fueran buenos, Aquaman precipitó Atlantis a varios años de esclavitud, y el pueblo quiere juzgarlo. Por otra parte, varios miembros de la LJA se replantean su situación. La batalla con los esbirros de Gamemnae ha dejado anímicamente tocados a algunos de los veteranos, que dejan el equipo temporalmente. El grupo queda finalmente compuesto por Superman, Wonder Woman, Flash, Batman, John Stewart (al que Kyle llama para que lo sustituya), Faith, Mayor Desastre y Manitú Raven, que se queda en el presente.