SUPERGIRL Y LA LEGIÓN DE SUPERHÉROES nº 1-4
La Crisis Infinita no alcanzó al lejano futuro del siglo XXXI en la cual vive la Legión de Superhéroes. Aún así la editorial preparó, por decirlo de alguna forma, el relanzamiento de su serie coincidiendo con el evento conocido como Un Año Después. Éste consistía simplemente en que todas las series de DC daban un salto de doce meses en el tiempo. De esta forma se podía poner sorprender a los lectores presentando a los personajes en nuevas situaciones. En el caso de la Legión esto se tradujo en la llegada de Supergirl, la mismísima prima de Superman venida desde nuestra época.
A diferencia de otras colecciones en las que se aprovechó para cambiar los equipos creativos, los legionarios siguieron adelante con Mark Waid y Barry Kitson, si bien se cambió el título por Supergirl y la Legión de Superhéroes. Si algo no está roto no lo cambies. Ése es precisamente el punto elegido por Planeta DeAgostini para iniciar la nueva colección en formato grapa.
La historia sigue allí donde quedaron los cuatro libros anteriores, con una Legión que ahora actúa de manera legal gracias a un acuerdo con el gobierno de la Tierra y tras haber perdido a su compañera Soñadora. La aparición de Supergirl se produce en forma de peligro, como un objeto que va a impactar con fuerza con la Tierra y que lleva a los legionarios a intentar detenerla en pleno espacio exterior. El primer número termina con uno de esos cliffhanger de los que dejan boquiabierto a uno: ¿existe realmente el mundo de la Legión?
Si la Legión de Waid ya se caracterizaba por ser bastante divertida, estos episodios tienen algunos momentos especialmente cómicos. Camaleón, Ultraboy o la propia Supergirl dan un poco de frescura protagonizando momentos de lo más simpáticos. Continúa también la exploración de ese mundo de ciencia ficción, con una sociedad deshumanizada y ciudades silenciosas en las que vida colorista y de aventura de los legionarios está vista con malos ojos. Poco a poco van abriéndose nuevas sub tramas con espías infiltrados en la Policía Científica, rebeliones de los seres de inteligencia artificial o los siniestros planes de los Dominadores, los alienígenas dientudos que ya en nuestra época hicieron de las suyas en ¡Invasión! Por cierto, algunas series post-Crisis Infinita van dejando al aire alguna que otra referencia a 52, número que sirve para titular la serie semanal y también para denominar un gran misterio. Un misterio muy importante, desde luego, porque hasta en el siglo XXXI los Dominadores lo tienen en cuenta: “El tiempo es un círculo. Y el odio es eterno. Recuerda los cincuentaydos”. Puestos a destacar uno que sea el cuarto número, dedicado a contar la aventura de un Camaleón acusado de haber cometido un asesinato.
Por su parte, el dibujo de Barry Kitson decae un tanto, sobre todo si tenemos en cuenta los primeros episodios de la serie (publicados en los mencionados tomos) en los que estaba soberbio. También es verdad que al menos Kitson es de los que intentan cumplir entregando un episodio al mes, cosa que tarde o temprano se deja notar en alguno que otro con cierta dejadez en los detalles. En el tercero, por ejemplo, su dibujo flojea por estar terminado por un tal Adam Dekraker, fichado probablemente para darle tiempo. El cuarto, sin embargo, trae un Kitson mucho más agradable a la vista. Es un artista que ha evolucionado con el paso de los años, aunque parece incapaz darle a cada personaje un rostro diferenciado. Es algo que se nota mucho en una serie como ésta, que cuenta con tantísimos protagonistas. Por suerte, muchos de ellos tienen rasgos característicos debido a sus orígenes extraterrestres.
En definitiva, se puede decir que esta serie (tanto antes como ahora con su nuevo título) destaca entre el maremágnum de cómics de superhéroes por las historias cargadas de humor y acción y sus buenos dibujos. Lo menos que se podía esperar de una pareja creativa como la que forman Waid y Kitson, vaya. Un cómic legible con independencia del resto del Universo DC pero que a la vez se permite tener como protagonista a una primera espada como Supergirl. Todo un lujo.