(Reseña publicada originalmente en Cabronos )
JLA vol. 1 nº 7
Tomo que recopila los ocho números que le dedicó Kurt Busiek a la Liga de la Justicia después de encargarse del gran crossover con los Vengadores (JLA/Vengadores) que fue editado en nuestro país hace bastante tiempo en grapas. Y es que los sucesos que se nos cuentan en este séptimo tomo de la colección de la JLA continúan con lo que se nos narró en dicha miniserie y podemos contemplar algunas de las consecuencias que trajo la lucha contra Krona y su derrota final por parte de los héroes de ambos mundos.
Estamos ante una historia que se disfruta muchísimo más cuando se lee en tomo con todos los capítulos recopilados como es el caso, que si tuviéramos que haber esperado unos cuantos meses a que todo hubiera concluido y hubiéramos podido saber qué pasa al final. No es que todo suceda demasiado lento, sino que Busiek trata de una historia de tales magnitudes que el tenerla toda junta nos hace posible disfrutar mucho más de la acción a raudales que desprende y de los matices con los que ha caracterizado algunos comportamientos de los más importantes de la JLA, como Wonder Woman, Batman o Aquaman.
La estructura que le da el autor me parece muy apropiada, casi desde el principio decide abrir varios frentes, que irá desarrollando poco a poco y mostrándonos cómo avanzan hasta llgar a una conclusión común a todos, a un final que da posibilidades de revisión, pero que aún así se puede disfrutar como un todo sin esperar una predecible vuelta a las ideas iniciales. Por un lado tenemos al Sindicato del Crimen de Amérika conquistando por fin su propio mundo y doblegando a la última nación que se resistía; por otro al Detective Marciano y a Flash "de guardia" en la Atalaya haciendo todo el papeleo; y por otro a los qwardianos (habitantes de una de las galaxias que destruyó Krona y que volvió a formarse una vez que éste fue confinado en el huevo cósmico) replanteándose su posición frente al resto de planetas. A partir de ahí, todo echa a rodar para dar lugar al que posiblemente ha sido el mejor tomo, hasta este que tenemos entre manos, de la colección actual de la JLA.
La historia trata del ataque del SCA (compuesto por Ultra Man, Superwoman, Owlman, Ring Power y Johnny Quick) a la Tierra de la JLA. De cómo orquestan un plan para derrotarlos a sabiendas de que al no estar en su propio mundo, tenían todas las posibilidades de ser derrotados. Veremos mucha acción (incluyendo toda la que eché en falta en el número anterior) y muchas caras reconocibles de otros héroes que ayudan a la JLA en los momentos de flaqueza (la Élite, Hawkman, Power Girl...).
Los puntos fuertes de este volumen son la cohesión de todos los hechos (no da la impresión de que sean sucesos aleatorios), la capacidad de Busiek de contar cosas y aprovechar el tiempo sin irse por los cerros (aunque en ocasiones parece que sí lo hace), y la gran labor que desempeña Ron Garney, el dibujante de toda la saga, que roza el sobresaliente.
(Reseña publicada originalmente en Mis cómics )
JLA vol. 1 nº 8
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por Fer1980 |
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Planeta De agostini
| Guion: Geoff Johns,
Allan Heinberg
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| Dibujo: Chris Batista |
| Entintado: Mike Farmer |
| Portada:Rag Morales |
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| Recopila JLA nº 115-119 |
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128 págs. 9.95 € |
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Con el octavo tomo de la JLA que incluye la saga Crisis de conciencia, se puede dar por finalizada la cuenta atrás hacia las Crisis Infinita, han sido unos meses muy intensos e interesantes que nos han mostrado un Universo DC más cohesionado que nunca.
Que los sucesos revelados en Crisis de Identidad iban a tener onda repercusión más pronto que tarde a lo largo de todo el Universo DC estaba más que claro, los mayores héroes del Universo en realidad no lo eran tanto y no solo habían jugado con la mente de varios villanos, si no que incluso lo habían hecho con la de un compañero (Batman), las consecuencias de todo esto no se hicieron esperar y muy pronto series como los Titanes (con el ataque del Docto Luz), Flash (con nuevos secretos sobre Barry Allen) o Green Arrow (con el casi omnipresente Luz), reflejaron en u otra medida las secuelas de todo ello, sin embargo quedaba el punto de vista tal vez más interesante, el efecto más grave y la historia más importante, la reacción de Batman al descubrir la verdad, y sus repercusiones en la JLA el mayor grupo de superhéroes del Universo DC; precisamente sobre esto versa la saga JLA: Crisis de Conciencia.
Escrita por dos guionistas de la talla de Geoff Johns (JSA, Flash... y casi alma mater de la DC actual) y Allan Heinberg (Jóvenes Vengadores, Wonder Woman, amen de guiones de las televisivas O.C o Anatomia de Grey) y dibujada con el trazo elegante y sencillo de Chris Batista, JLA: Crisis de conciencia, prometía cuando menos ser un comic muy interesante, sin embargo y aunque el resultado final esta lejos de ser negativo, si es cierto que resulta algo decepcionante en función del equipo creativo de la historia, y es que su rápida lectura, su claro enfoque hacia las Crisis perdiendo así autonomía e identidad propia y el que aunque plantee cuestiones interesantes pase sobre ellas de puntillas, juegan mucho en su contra.
La saga presenta a grandes rasgos, dos vertientes, por un lado la reacción de Batman tras el descubrimiento de lo acontecido en Crisis de Identidad, y por otro la reacción de la Sociedad Secreta de Supervillanos, con respecto a estos últimos resulta curioso destacar como a lo largo de toda la Cuenta Atrás hacia las Crisis Infinitas, la reacción del Doctor Luz a lo narrado en Crisis de Identidad se podía leer a lo largo de diversas series, por el contrario las acciones de la JLA sobre la Sociedad habían pasado bastante desapercibidas, esta saga viene a poner solución a tal situación, y de nuevo la JLA se encuentra con el dilema de que hacer con unos villanos que han recuperado sus recuerdos y conocen sus identidades secretas, será de nuevo Zatanna, quien juegue un papel fundamental en la resolución del dilema (una resolución un tanto floja y desde luego no demasiado sorprendente), solo que en esta ocasión, mucha más fuerte y segura de si misma será ella la que decida lo que tiene que hacer sin que nadie de la JLA se lo ordene sin más; a todo esto es también destacable un punto de vista que en su momento yo personalmente no había tenido en cuenta, pero que resulta interesante, el villano detrás de que la Sociedad recupere sus recuerdos es Despero, (poderosa némesis de la JLA a lo largo de gran parte de su historia) el cual plantea en su combate con el Detective Marciano un hecho que no deja de ser interesante (y sobre el que el comic pasa bastante de puntillas), y es que durante la magnifica etapa de Keith Giffen y Jean Marc DeMatties al frente de la JLA, el Detective Marciano para vencer a Despero entro en su mente y le hizo creer que había derrotado a la liga y consiguiendo así todos sus sueños, pues bien en la historia Despero cuestiona al Detective sobre la diferencia entre esto y lo que la liga hizo con el Doctor Luz o con la Sociedad, interesante pregunta que puede generar un también interesante debate, y que hace pensar sobre si realmente es Meltzer es quien ha puesto la condición de los héroes como tal en un brete, o esto según como se mire viene de más atrás, yo creo en todo caso que si existen diferencias entre lo narrado por Giffen/DeMatties y Meltzer, el Detective no borro la mente ni altero la personalidad de Despero como si hizo la liga con Luz, pero aun así es una pregunta interesante. Sobre el tema de Batman, y aunque la cuestión se aborda con más profundidad en Proyecto Omac, lo cierto es que la saga si permite conocer el estado en el que se encuentra el Caballero Oscuro, un caballero Oscuro, que no solo no puede ya fiarse de los que consideraba sus amigos, si no que (lo que para el es más grave) no puede fiarse de sus propios recuerdos, de su propia mente, ya que no puede estar seguro de que todo ello no haya sido alterado de una forma u otra por el poder de Zatanna, a esto se le une el que no pueda esta seguro tampoco de la redención voluntaria Catwoman, miembro en sus inicios de la Sociedad, Batman duda ahora sobre si realmente se ha redimido por que ella lo ha deseado o por que han alterado su mente.
Por lo demás la historia plantea otra serie de cuestione interesantes como por ejemplo el papel clave del Detective Marciano en la liga, es su pegamento, la fuerza que la mantiene unida, su falta puede hacer tambalear los cimientos del grupo más poderos del Universo, falta, sin embargo que se produce en el último número cuando el Detective es secuestrado tras una gran explosión que destruye la Atalaya....y precisamente ahí es donde empieza Crisis Infinita, con la trinidad (Superman, Batman y Wonder Woman) en los restos de la Atalaya preguntándose que ha sido del J´onn.
Es por esto que JLA: Crisis de Conciencia, sirve para marcar simbólicamente el fin de una cuenta atrás en la que el Universo DC, ha alcanzado cotas de calidad muy elevadas, con un horizonte al que dirigirse y con una coordinación casi perfecta, que de momento al menos se ha visto reflejada en un más que interesante primer número de Crisis Infinita, atrás quedan varios meses de casi ahogo editorial, de comics de gran calidad, pese a algún que otro elemento discutible (todavía no me creo que el Detective Marciano tratara como trato a Blue Beetle en el especial Cuenta atrás hacía la Crisis Infinita), queda ahora saber que saldrá de todo esto, pero al menos el viaje ha merecido la pena.
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por Miguel Negrillo |
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Planeta De agostini
| Guion: Kurt Busiek |
| Dibujo: Ron Garney |
| Entintado: Dan Green |
| Portada: Ron Garney |
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| Recopila JLA nº 120-125 |
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160 págs. 11.95 € |
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JLA vol. 1 nº 9
Último arco argumental de la serie de la JLA . La colección en tomos finaliza sin pena ni gloria su andadura en el actual formato para pasar a grapa con un nuevo título y sin siglas. En el número anterior se disolvió de forma oficial la Liga de la Justicia , ¿era necesario alargar un poco más la colección? ¿Había algo más que contar? Parece que en DC pensaron que sí y le encargaron el trabajo a Bob Harras.
En general, la serie no ha gozado de un nivel muy alto que se diga. Los dos números anteriores incitaban al optimismo, pero este noveno nos devuelve a la realidad. Comenzamos con una especie de homenaje al fin del grupo más poderoso de la Tierra, con la presencia de Batman entre otros héroes. Una vez más, podemos leer las desconfianzas que el Hombre Murciélago siente hacia sus compañeros, y una vez más tiene un encontronazo con Oliver Queen , alias Green Arrow. Precisamente él es el protagonista del tomo, sin lugar a dudas, la primera parte de la historia prácticamente se basa en los intentos del arquero en volver a reunir una nueva JLA. Por supuesto, contará con la presencia de muchos más superhéroes que desfilarán por las páginas de los últimos números de la serie: Aquaman, Flash, Green Lantern, Supergirl, Donna Troy, etcétera.
Todo tiene un mismo hilo conductor, una serie de asesinatos provocados por un telépata, que se cruzará con la inexperiencia de Manitú Dawn y los oportunos acontecimientos que dieron lugar a la Crisis Infinita . Un conglomerado de situaciones por el que avanzamos junto con Canario Negro y Green Arrow hasta la obligada lucha final contra el enemigo de turno. En mi opinión, el final del tomo anterior hubiera sido perfecto para cerrar la etapa, ésto ha sido una excusa más para alargar la serie y dar más pinceladas sobre los hechos ocurridos en paralelo con muchas miniseries del gran evento que es la Crisis Infinita.
El dibujante es Tom Derenick . Puedo decir que cumple bien con el trabajo. Algunas veces los personajes parece que posan demasiado, hasta para ser un cómic se superhéroes, pero en general me ha gustado. Le ha tocado plasmar a parte de los grandes héroes del Universo DC y no se le pueden poner muchas pegas al respecto. Especialmente me ha gustado su diseño del villano de turno. Lo que menos, el abuso de las splash pages casi al final, entre una y otra poco cambia la escena.
Debo comentar el aumento de páginas en este volumen debido a que una vez terminado el cómic en sí, acompaña una entrevista a Daniel Acuña , el portadista de los seis números que se recopilan en el tomo. El contenido es interesante, pero la forma de transcribirla parece más una conversación de Messenger que otra cosa. Casi da la impresión de que ha sido escrita por un aficioado más que por un profesional, abuso de signos de interrogación y admiración, omisión de tildes, ese doloroso emoticón que no vino a cuento... Una cosa es pretender que se sienta el "colegueo" entre el entrevistador y el entrevistado, y otra es los que han hecho. En mi opinión, me ha sobrado.