(Reseña publicada originalmente en El Tirafrutas)
JLA: CLASIFICADO
Grodd ha arrasado por completo la ciudad de Kinshasa, capital de la República del Congo, y los Ultramarines son los únicos capaces de detenerlo. Un momento... ¿Los Ultramarines? ¿Dónde está la JLA?
Así comienza JLA: Clasificado , el tomo donde se reúne el primer arco argumental de la serie homónima estadounidense que supuso el regreso (momentáneo, claro) de Grant Morrison a los guiones del mayor supergrupo de DC. Como no podía ser de otra forma, el perpetrador de Los invisibles vuelve a demostrarnos que es un torbellino de ideas, lanzadas en este cómic de forma apabullante pero con la capacidad, aún así, de atraparnos en una historia épica como las que caracterizaron su larga etapa por la serie principal. Es la caótica locura, la frenética orgía que nos conduce sin pausas ni concesiones por los rocambolescos senderos que nos ha preparado el guionista con la ayuda a los lápices de Ed McGuinness , quien nos ofrece todo un recital de recursos en perfecta sintonía con el enérgico ritmo que desprende esta aventura. La grandiosidad de la amenaza de un Grodd desencadenado mucho más animal y salvaje y los diversos e imaginativos conceptos marca de la casa Morrison son desplegados por McGuinness con solvencia y, además, con creatividad a la par de una efectividad impresionante.
Morrison , audaz, siempre está atento para ofrecernos algo contracorriente. El escocés nos mete de lleno en la vorágine de la acción, nada de una pausada presentación de la situación para ponernos en antecedentes, milimetrando los planes maquiavélicos y la vida de los superhéroes antes del advenimiento del terror. Por contra, nos vemos inmersos directamente en el conflicto, ya nos iremos enterando de todo por el camino si hace falta. Y así queda patente que no es necesario engordar una historia con páginas y páginas en las que se estira sin sentido la trama. Lo artificioso, lo superfluo, no tiene cabida en el cómic de superhéroes que concibe Morrison . Su JLA: Clasificado encarna, precisamente, esta idea llevada al extremo. Al finalizar la lectura del tomo uno no tiene otra opción más que la de intentar recobrar el aliento.
Una tremenda cantidad de ideas se abalanzan sobre nosotros a una velocidad de vértigo. Es por esto que el lector inadvertido puede perderse en un principio, aturdido por todo lo que ocurre al mismo tiempo. Sólo unas reposadas relecturas nos ayudan a digerir el cómic y nos ofrecen también la posibilidad de atenernos a los pequeños detalles que enriquecen enormemente lo que de otra forma hubiera sido una aventura más. Porque el guionista es una auténtica enciclopedia andante y para colmo siente un profundo respeto por el cómic de superhéroes. Así lo demuestra con varios conceptos nuevos pero cómplices y otros rescatados para esta miniserie, tanto propios como de autores clásicos. El cómic está plagado de guiños: por sus páginas desfilan los Ultramarines, aparece un sorprendente y kitsch trastero repleto de cachivaches tecnológicos futuristas, la hasta ahora desconocida base de la JLA en Plutón o la misteriosa relación entre el universo Qwewq y Neh-buh-loh.
La primera aparición de los Ultramarines fue en las páginas de los JLA #24-26 (primer arco de JLA: Justicia para todos , Norma), donde se crearon como un grupo de superhumanos apoyado por el gobierno de los Estados Unidos para rivalizar con la JLA. Estaban comandados por el general Wade Eiling, quien resultó ser un demente; cuando los Ultramarines reconocieron que militaban en el bando equivocado, se aliaron con la JLA para derrocar a su líder. Con la desconfianza de los gobiernos, los Ultramarines se declararon independientes y construyeron una ciudad volante sobre las ruinas de Montevideo, Superbia, a donde invitaron a todos aquellos superhéroes que se quisieran unir a un grupo al más puro estilo Authority, en el que prima el ataque preventivo: eliminar al enemigo primero y preguntar después. Y de esta forma es como actúan en este JLA: Clasificado , como un grupo extremo cercano a la parodia a los Ultimates, con más de un personaje con notorio parecido.
La JLA, al inicio de JLA: Clasificado , se encuentra persiguiendo a Black Death, quien trata de cometer sus viles asesinatos atrapado en un universo bebé denominado Qwewq. Qwewq apareció por primera vez en el JLA #12 (incluido en JLA: La roca de la eternidad , Norma) presentado como un universo protegido y criado por los héroes de Wonderworld. Este universo estaba en una placa de Petri en el Museo del Distrito de Omnitrópolis, la ciudad de la superficie de Wonderworld, donde fue descubierto por Kyle Rayner. Tras los sucesos narrados en JLA: III Guerra Mundial (Planeta DeAgostini), se desconoce cómo ha llegado a poder de la JLA en su base de Plutón. Dado su estatus de cuerpo astronómico inteligente y su nombre palindrómico, Qwewq recuerda al sistema sentiente Qfwfq, una voz con la edad del universo que ha asistido a todo acontecimiento pasado, un millón o un billón de años atrás en el tiempo, y que, siempre que le dan pie, procede a contárnoslos. Qfwfq fue creado por Italo Calvino para relatar los cuentos surrealistas reunidos en Las cosmicómicas (1955) y Tiempo cero (1967).
Escudero, miembro de los Ultramarines, apunta en un momento de la historia una conexión entre Neh-buh-loh y Hombre Nébula, la entidad "cuya mano tiene el poder de 20 bombas atómicas" que dispersó a los Seven Soldiers of Victory atrás en el tiempo en los míticos Justice League of America #100-102 . Neh-buh-loh es, de hecho, la versión adulta de Qwewq.
Como siempre, leer un cómic de Grant Morrison es asistir a un espectáculo pirotécnico acompañado de un torrente de conocimiento. Este JLA: Clasificado no es una excepción y resulta pues una lectura muy gratificante aunque en ocasiones pueda antojarse atropellada. Nos llega este primer arco de la serie original en un volumen único que ayuda a percibir esta historia como una serie de acontecimientos que se precipitan hacia un final inesperado. Punto negro, todo hay que decirlo, para un precio bastante elevado.
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por Plissken |
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Planeta De agostini
| Guion: Dan Slott |
| Dibujo: Dan Jurgens |
| Tinta: Trevor Scott, Jerry Ordway, Al Milgrom |
| Portada: Dan Jurgens |
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128 págs. 12.95 € |
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(Reseña publicada originalmente en Llámame Plissken)
JLA: CLASIFICADO:
EL CUARTO PARALELO
La Liga de la Justicia se encuentra en plena batalla contra el Doctor Destino, una lucha a cara de perro que se desarrolla en el reino de los sueños y de la cual es testigo mudo e impotente la humanidad entera, convertida en baterías oníricas que alimentan el poder de Destino y de su gema especial. Como es de esperar el buen Doctor muerde el polvo ante los esfuerzos combinados de los leaguers , pero su piedra del destino va a para a los pies de Darren Profit, un pringado en toda regla que se guarda el objeto en sueños. La vida real de Darren es de escándalo. Trabaja en una empresa en la que no sabe qué se espera de él ni como desempeñar adecuadamente su trabajo, del que se escaquea continuamente. Tiene dos pares de pantalones que alterna por necesidad y es incapaz de decirle a la camarera que le atiende todos los días que le gusta su sonrisa. La vida de Darrin es perfecta en su grisáceo aburrimiento, pero entonces hace un descubrimiento que cambiará todo: la piedra del Destino se ha trasladado con él al plano real y le permite introducirse en una especie de limbo del sueño fracturado por la batalla con la JLA en el que se han creado miles de realidades alternativas, todas y cada una de ellas conectadas por la gema y por la presencia de Profit, Destino y la JLA.
A partir de ese descubrimiento lleno de posibilidades Darren decidirá jugar sobre seguro y experimentar en cada uno de esos mundos las mejores opciones para lograr fama, riqueza y poder y métodos que le permitan salvaguardar todo ello. El poder absoluto corrompe absolutamente a miles de Darren Profits que refinan sus planes y destilan la esencia del mal hasta dejar únicamente tres mundos con vida, en los que la aparición de Profit convertido en el superser Rey Rojo y su interacción con la Liga de la Justicia abrirá tres senderos divergentes y completamente opuestos entre sí. Como no podía ser menos en un tebeo de estas características, la Liga tendrá que afrontar el fin de todo... por triplicado y con la desventaja de que su oponente ya ha perdido las veces necesarias como para averiguar el modo de asegurarse la victoria.
Los responsables de esta serie son Dan Slott y Dan Jurgens, y he de decir que aunque en un primer momento no me interesó lo más mínimo este tomo, la lectura de las dos primeras páginas en la tienda me animó a llevármelo. Slott es muy conocido por sus guiones para Marvel con un alto contenido humorístico y un excelente desarrollo de personajes, como ha demostrado en la serie Hulka y dejándose llevar por su lado más gamberro en las historias que narran la épica y espectacular historia -por decir algo- de los Vengadores de los Grandes Lagos . Con esos antecedentes y el planteamiento de partida de otorgarle a un pringado un poder casi absoluto sobre el mundo esperaba un tebeo repleto de humor cafre y de alguna que otra reflexión sobre la mediocridad o sobre el hastío del trabajador en esas empresas impersonales en las que nadie sabe exactamente a qué se dedica cada cual. En realidad Dan Slott crea una historia grandilocuente y con vocación de espectacularidad que no deja de ser más de lo mismo con un planteamiento realmente interesante pero que llega a ser cansino, como es el de la repetición de un mismo momento -la aparición en escena del Rey Rojo y la reacción de la Liga- pero variándolo mínimamente atendiendo a las acciones de uno y a las consecuencias sobre los otros. Hay algunos momentos realmente interesantes como son el contraste de las tres realidades alternativas en escena, y situaciones muy conseguidas como la que concierne a la segunda Tierra en una historia de tintes apocalípticos que se narra sin vergüenza ni medida alguna pero con la suficiente convicción como para que por lo menos no chirríe la historia. Y el aspecto humorístico la verdad es que tampoco está muy desarrollado, dejando para Plastic Man -como siempre- los momentos más gamberros u ocurrentes, como el par de gracias alrededor del harpón de Aquaman.
Al dibujo nos encontramos con un viejo conocido, el profesional Dan Jurgens que aquí asume únicamente funciones de dibujante al servicio de la historia de Slott y que como es habitual en él cumple sobradamente con las mínimas cualidades exigibles a un dibujante: narrativa legible, espectacularidad contenida, dinamismo, algun que otro juego de composición con páginas dobles o viñetas simulando las facetas de una piedra preciosa... Y como suele ser habitual también en Jurgens, esa labor de artesano del pincel hace que el dibujo no sobresalga en ninguna de las facetas mencionadas anteriormente. Por si fuera poco, el entintado de Trevor Scott, Jerry Ordawy y Al Milgrom ayuda poco a dotar a la serie de un aspecto uniforme.
Las sensaciones que me quedan tras leer el tomo son bastante encontradas. Por un lado, el tebeo es muy diferente de lo que parecía ofrecer en principio, presenta un villano carismático -diseñado con pésimo gusto, eso sí, aunque bien podría ser una broma privada de Jurgens a cuenta de villanos de los 90 como Parallax, Mageddon o Extant y sus horribles armaduras con hombreras- y tres situaciones completamente opuestas que dan gran variedad al desarrollo de la historia, aunque al final esta no deja de ser más de lo mismo y el factor que podía haber marcado la diferencia -el humor, el retrato del loser Profit- no se desarrollan todo lo que me hubiese gustado. Así que para terminar, les dejo con la indefinición absoluta que me atenaza en cuanto a formular un veredicto definitivo sobre el tebeo: ni sí ni no ni bueno ni malo, oigan, simplemente otro tebeo de superhéreos con los elementos suficientes como para considerar no haber perdido ni el tiempo ni el dinero tras su lectura.