RESEÑA NACIONAL

 
         

por Álex Serrano y Fer1980


Planeta De agostini
Guion: Ed Brubaker
Dibujo: Cameron Stewart
Entintado:
Portada: Darwyn Cooke

Recopila Catwoman 20-24 y Catwoman: Secret Files & Origins 1

128 págs.  9.95 €


(Reseñas publicadas originalmente en Culpable y perdedor y Mis Comics)

CATWOMAN vol. 1 nº 1

A estas alturas, creo que a poca gente se le escapa que Ed Brubaker ha sido el más listo de los guionistas raritos a la hora de dar el salto a las grandes editoriales. Tanto en Vertigo como en proyectos netamente superheróicos, el guionista ha sabido adaptar lso personajes a sus ideas sin que estos pierdan identidad ni interés, algo nada fácil, a juzgar por los patinazos de otros en operaciones similares. En nuestro país disfrutábamos en la actualidad de su etapa Marvel (Génesis Mortal, Capitán América y, desde hace poco, su excelente Daredevil) y la publicación de los números de Catwoman que todavía no conocíamos por estos lares no dejan de ser una buena noticia. En la serie protagonizada por Selina Kyle y compañía, Bru se lo toma con calma para redefinir al personaje y sus motivaciones y crearle un entorno de personajes y circunstancias que le permita mover al personaje por los caminos que le interesan. Y caminos y ciudades es lo que vemos con profusión en este primer tomo (de cinco) ilustrado por Cameron Stewart. Holly y Selina se van de road trip y, con ellas, vemos ciudades míticas en el Universo DC como Keystone City u Opal City con los ojos del forastero. Más allá de la excusa argumental que ocasiona el viaje, éste sirve como excusa para ahondar en los personajes y darles forma y sentido. Porque, pelea más, pelea menos, al final acabamos viendo casi más a Selina que a Catwoman, descubrimos cómo Wildcat es un tipo entrañable y nos preguntamos si Batman y Slam Bradley resolverán sus diferencias en torno a la mujer que aman los dos. Sólo con echarle un poco de morro a la cosa, el guionista refresca a un personaje a través del -supuestamente- sencillo método de convertirlo en más humano. Cómplice y compañero resulta ser Cameron Stewart, un dibujante que milita en la misma división que Darwyn Cooke y Bruce Timm, al que, por momentos, le pillamos en su habitación escondido leyendo una pila de números de Love & Rockets (sólo las historias de Jaime Hernández, claro). Stewart tiene un punto moderadamente menos caricaturesco que los antes citados y, en este caso, se beneficia ampliamente de ello. El suyo es un estilo limpio y estiloso que, a diferencia de lo que viene siendo habitual, no tiene miedo de embutir las viñetas que considere necesarias en cada página.

En el apartado de lo no tan bonito, eso sí, peca de demasiado estático en algunos momentos en los que escorzos, fintas y patadas se antojan demasiado rígidas. En conjunto, Catwoman acaba por ser un tebeo sólido, disfrutable y con identidad propia, algo nada fácil cuando se viven bajo la sombra de la franquicia del murciélago.

- Álex Serrano

Una de las principales virtudes de Ed Brubaker en Catwoman es como consigue hacer suyo el personaje sin traicionar su esencia, rodeando la colección de toda una serie de entrañables personajes secundarios y haciendo de Catwoman algo mucho más allá de la sempiterna mujer fatal, amor (más o menos) imposible de Batman.

Brubaker va poniendo poco as poco las piezas en el tablero, primero nos presenta a Slam Bradley, uno de los mejores personajes de toda la etapa, se trata de un detective privado encargado de investigar la veracidad de al presunta muerte de Selina Kyle a manos de Catwoman, sus investigaciones le lleva a descubrir que esta es en realidad Catwoman, pero (al igual que Ben Urich en DD) decide no usar esa información, a partir de ahí se inicia una relación de mutua confianza entre Selina y Slam que ira a más a lo largo de la serie.

Presentado de esta forma el regreso de Selina, Bru decide acudir a las mismas raíces postcrisis del personaje, es decir a lo narrado por Miller en Batman: Año Uno, Selina decide pasar un tiempo desapercibida y vuelve a su barrio, al barrio donde empezó todo, regresa al East End, barrio decadente dentro de la ya de por si decadente Gotham, un barrio que presenta muchas similitudes con la Cocina del Infierno de DD, Selina se encuentra allí con otro de los mejores personajes secundarios de toda la etapa, Holly la chiquilla que acompañaba a Selina en Año Uno, Selina la saca de las calles y la convierte en sus ojos y oídos en el barrio del que Selina primero de forma reacia luego convencida decide convertirse en protectora y salvadora., contando también con la ayuda de Leslie Thompkins, entrañable personaje secundario en manos de Bru, que desde su clínica gratuita, se convertirá en un apoyo fundamental para Selina y su misión, la verdad es que leyendo esta etapa, uno no puede si abominar de lo que con este personaje se hizo en Crímenes de Guerra, una estupidez incomprensible que jamás se debería haber consentido.

De esta forma sentada el status y la meta de su nueva etapa, Bru narra la cruzada de Selina por limpiar el East End, dejando claro que ella no es una justiciera al uso, ella no es Batman, ella esta más que dispuesta a hacer cosas que Batman jamás haría, todo esto se desarrolla a la par que el excelente panel de secundarios (al que se suma Karon la novia de Holly) desarrolla sus relaciones personales, permitiéndonos conocer mejor a unos personajes con los que es muy fácil encariñarse.

Pese a las dificultades y distintos problemas, Selina consigue mantener a salvo su barrio y con la ayuda de Bruce Wayne intenta ir más allá y construir un centro social que se convierte en eje de la nueva cara del barrio, todo parece ir bien para Selina, e incluso su hermana a la que hacía años que no veía regresa...pero la situación no podía durar, las acciones de Selina no podían quedarse sin consecuencias, y Mascara Negra se muestra como el gran villano de la etapa, las acciones de Selina le han perjudicado en sobremanera, y su venganza será terrible, volara el centro social, secuestrara y torturara brutalmente a su hermana asesinando salvajemente a su marido, y pondrá a Selina contra las cuerdas, aunque como no podía ser de otra forma Selina consigue salir adelante, el daño realizado es inmenso, su hermana catatonica, su sueño destruido, su nueva vida hecha pedazos, Selina entra en una espiral autodestructiva en la que usa a Slam como vía de escape sexual, un Slam perdidamente enamorado de Selina, que pronto se da cuenta del carácter autodestructivo de la relación y trata de salir de ella (una relación que recuerda poderosamente a mantenida por Spike y Buffy en la sexta temporada de la cazadora), finalmente y tras tres brillantes números, gracias en gran medida a Karon, Selina consigue salir adelante y ayudar a Holly deshecha también por al culpabilidad al verse obligada a disparar a Mascara Negra a quien cree haber matado.

Se cierra aquí la brillante etapa recopilada por Norma, un Brubaker excepcional, al que se le ve muy implicado en la serie y que cuenta además con unos dibujantes maravillosos que con estilo cartoon heredero del genial Darwin Cooke (autor de los primeros números de la serie), que consiguen dar una identidad propia a la serie muy de agradecer, estilo además perfecto para los guiones y situaciones que narra Bru, destacaran sobre todo la labor de Cameron Stewart y de Javier Pulido cada uno en su estilo, pero ambos realizando trabajos de gran calidad.

Entrando ya en la etapa que publica Planeta DeAgostini, el primer tomo se muestra como una clara continuación de todo la anterior con Cameron Stewart a los lápices y con Selina y Holly recorriendo América para despejarse y alejarse un poco del East End tras todo lo sucedido allí, son unos números muy buenos en los que destacara la presencia de Ted Grant (alias WildCat de la JSA) viejo amigo y maestro de Selina que enseñara a Holly clases de autodefensa, o de Hawkman y Hawkgirl, un tomo con un carácter más superheroico, pero en todo caso muy interesante, el segundo y tercer tomo contaran con las lápices de Paul Gulacy, un genial dibujante pero cuyo estilo realista choca demasiado con lo que hasta ahora se había visto en la serie, además Bru parece algo cansado y pese a continuar firmando grandes guiones la serie parece perder algo de la magia que hasta entonces tenía, con tramas de menor interés en las que villanos tradicionales del batuniverso como Zeiss o el Pingüino juegan un papel más relevante, por otro lado se retoma una trama que viene del primer tomo planetario en torno a un tótem gato y un viejo culto sobre el, una trama no demasiado interesante que Bru no cierra del todo, después llegaría todo lo de Juegos y Crímenes de Guerra , crossover en el que se nota a un Bru bastante incomodo, concluyendo la etapa con un último de despedida muy emotivo.

En fin, una genial etapa, que en los tomos de Norma alcanza cotas absolutamente brillantes, y que se trata de uno de los mejores comics que he tenido la oportunidad de leer en los últimos años, sin más solo enlazar el excelente análisis de Tetebeos de esta gran etapa y agradecerle que me “picara” con la misma, ya que la he disfrutado horrores.

-Fer1980