RESEŅA NACIONAL

 
         

por Borja Cano


Planeta De agostini
Guion: James Robinson
Dibujo: Don Kramer, Leonard Kirk
Entintado:
Portada:

Recopila Detective Comics #817 a 820; Batman #651 a 654

192 págs.  12.95 €


(Reseña publicada originalmente en Apokolips )

BATMAN: UN AÑO DESPUÉS

Desde mi punto de vista, Batman como personaje necesitaba de un cambio de orientación importante desde hace un tiempo, dado que la visión que estábamos viendo del mismo durante unos cuantos años empezaba a estar bastante quemada en las historias escritas en sus diferentes colecciones. Y no solo eso, sino que esa versión que parecer venir impuesta desde que Frank Miller sorprendiera al mundo con su Dark Knight empezaba a ser cada vez más enfermiza llegando a ser en muchas ocasiones un problema más que una ventaja a la hora de desarrollar sus historias no solo enmarcadas en su entorno callejero sino también con el resto del universo superheroico de la editorial, chocando de lleno con algunos elementos propios de su historia como la existencia misma de su joven acompañante. Así que desde la editorial utilizaron la reciente crisis dando un vuelco al status quo del personaje, haciendo una vuelta a los orígenes más básicos del mismo a la vez que también le daban unas nuevas responsabilidades tanto en su vida enmascarada como en su vida pública como Bruce Wayne. Para ello nadie mejor que el guionista James Robinson, quien a pesar de no prodigarse demasiado en el mundo del cómic ha dejado unas cuantos ejemplos de buen profesional contando aún mejores historias como es el caso de JSA: La edad de oro o su obra cumbre que espero podamos disfrutar integra en nuestro país en un futuro cercano, Starman. El cambio más evidente que nos encontramos es en la actitud del propio Batman, mucho más humano que en sus anteriores historias aunque sin necesidad de renunciar a la oscuridad intrínseca del personaje.

Un cambio de actitud que quizá sea un tanto brusco, mucho más sin tener una explicación a dicho cambio dado que eso lo veremos brevemente en la serie 52, aunque bien meditado que abre un abanico más amplio a la hora de narrar diferentes historias sobre el personaje. Y que narices, empezaba a estar bastante cansado del Batman esquizofrénico que no se fía de nadie, que trata a sus compañeros como si fueran basura o que no sabe comportarse como uno puede esperarse de un personaje con un pasado tan importante como el que tiene el hombre murciélago. Sin hablar de que me parece mucho más atractivo el personaje con esta actitud, dado que puede dar pie a más situaciones con los diferentes personajes de su entorno, sin necesidad de repetir una vez tras otra el mismo esquema en la historia, dado que en muchas ocasiones esa actitud despectiva de Bruce hacia según que personajes resultaba demasiado forzada.

Pero no solo es destacable el cambio de actitud de Batman, sino que Robinson se molesta en reintroducir a los personajes más icónicos de la larga historia del señor de la noche. El primero en hacerlo es al que más echaba de menos, el comisario de policía James Gordon, retirado de tal cargo desde hace unos años tras recibir varios disparos en plena etapa de Greg Rucka en la colección. Era de esperar que más tarde o más temprano recuperaran al personaje en su cargo más identificable, mucho más si tenemos en cuenta que realmente pocos personajes tan carismáticos como Gordon se pueden encontrar como enlace dentro del departamento policial de Gotham. Genial la escena donde ambos se reencuentran, me ha puesto los pelos como escarpias. Sentimental que es uno.

También es destacable el nuevo acercamiento que tiene Batman a la policía de su ciudad, tanto en la forma que tiene de resolver sus pequeñas rencillas con un viejo conocido como es Bullock como a la hora de presentarse ante la nueva policía del cuerpo. Así mismo con el cambio de actitud de Bruce los más beneficiados han sido tanto su fiel compañero Alfred además de su joven pupilo Tim Drake, más necesitado de una figura paternal que le inspire confianza dado el mal momento que llevaba viviendo el muchacho desde Crisis de Identidad . Lo mejor de todo es la vuelta de tuerca que le da Robinson al asunto de su tutela, adaptándolo de una forma que sirve para modificar sustancialmente la relación entre ambos personajes.

Quizá el principal problema de la historia lo encontremos en Harvey Dent, el antiguo villano conocido como Dos Caras. Jeph Loeb hizo que Dent volviera a estar de una pieza al reconstruirle completamente su cara en la saga que realizó junto con Jim Lee hace unos años, Silencio . Algo que fue obviado en alguna que otra historia posterior pero que Robinson recupera de forma original al personaje metiéndolo en una tesitura de la que se podría haber sacado mucho juego en historias venideras, pero que se queda en agua de borrajas al optar Robinson por devolverle a su status primigenio como uno de los mayores villanos del hombre murciélago. Sin duda esto es lo único que no me ha gustado nada de la historia, dado que seria mucho más interesante bajo mi punto de vista tener a Harvey Dent como aliado que como enemigo recurrente. Eso sin mencionar que le quita bastante dramatismo al origen del personaje, dado que la deformidad que asola a Dent pasa de ser una consecuencia indirecta de su alianza con Batman en la lucha contra el crimen a un mero desequilibrio mental. Robinson intenta arreglarlo en parte contando que lo que le lleva a Dent hacer lo que hace es culpa de Batman, de sus recelos hacia el propio Dent, pero creo que es algo que no consigue estar a la altura.

Durante toda la historia tenemos también la actualización de muchos de los villanos más clásicos del hombre murciélago como son Hiedra Venenosa o Killer Croc, mientras que otros como la KGBestia o otros cuantos de los considerados de segunda fila sirven como carne de cañón en una limpieza bastante afortunada de la amplia galería de villanos de Batman. Y además tenemos la presentación de un nuevo personaje, un detective al que Batman recurrirá siempre que no pueda actuar. Aunque sea algo casi anecdótico que parece los siguientes autores no han sacado demasiado provecho de ello, creo que es uno de los cambios más importantes introducidos por Robinson en esta historia, dado que da buena muestra del cambio de actitud de Bruce siendo un elemento que le quitará cierta responsabilidad superheroica que podrá dedicar a su vida personal. Veremos que sale de ello.

Y si el argumento es bastante positivo, el apartado gráfico de la historia tampoco decae en absoluto. En los ocho números que conforman la saga tenemos la presencia de Leonard Kirk en los números correspondientes a la colección Detective Comics mientras que Don Kramer hace lo propio en la serie Batman . Como digo, los dos no solo tienen un alto nivel gráfico sino que además lo demuestran en este trabajo. Lo cierto es que no sabría con quien quedarme de los dos, dado que no solo hacen bien su trabajo sino que además tienen un estilo similar que viene a dar más uniformidad a la saga en este aspecto. En resumen, un tomo bastante por encima de lo que nos estábamos encontrando en las series del hombre murciélago últimamente que tiene el aliciente de ser un magnífico punto de partida para los lectores noveles dado que en las casi doscientas páginas se recogen los elementos más esenciales del personaje. Quizá para los aficionados más veteranos crean que es un paso hacia atrás en la evolución del personaje, aunque yo prefiero pensar que es un paso hacia atrás para dar dos hacia delante en vez que quedarse atascado.