LOS EDITORES DE DC COMICS

CAPÍTULO 4

En este cuarto capítulo no vamos a hablar de un editor jefe, sino de un editor de series. Ya hicimos una pequeña excepción con Julius Schwartz, justificada por su importancia dentro de la historia del comic book USA y ahora vamos a hacer una más grande con Mort Weisinger, uno de los editores más peculiares de toda la historia de DC.

Mort Weisinger

Si uno acude a la wikipedia buscando datos sobre este editor se encontrara con lo siguiente: "Durante su periodo como editor, se introdujeron en la serie conceptos tales como Supergirl, Krypto, la Zona Fantasma, La Legión de superhéroes y todos los tipos habidos y por haber de kriptonita" . Vamos, muchos de los conceptos que definieron al personaje como lo que es hoy en día. A continuación, podemos ponernos a leer los Showcase de Superman que ha editado recientemente DC que comprenden parte de la Edad de Plata del personaje y que fueron editados por Weisinger y se encontrara un magnifico tebeo, lleno de imaginación por los cuatro costados. Es decir, de cara al público fue un editor sensacional, magnifico, extraordinario, etc, etc. ¿Pero cómo era para los que trabajaban con él? ¿Cómo les trataba? Eso ya es otra historia totalmente diferente.

Como ya contamos ayer, Mort Weisinger fue otro más de los pirados por la ciencia ficción que se carteaba con aficionados a lo largo del país y que acabó editando un fanzine y creando una agencia literaria junto con Julius Schwartz. Fue el primero de los dos en abandonar la agencia para irse a una editorial en la que terminó trabajando como editor de novelas pulp. No tardo mucho en aceptar una oferta trabajo en National, en la que len ofrecían ser editor de Superman, un caramelo al que nadie se resistiría. Sin embargo la segunda guerra mundial hizo que tuviera que acudir a filas al año siguiente, 1942, regresando cuatro años después a la editorial para retomar el trabajo que había estado haciendo y que haría hasta 1970, año en el que se retiraría del negocio. Hasta aqui todo normal, la vida de un trabajador como las de otro cualquiera de la época. El problema es que era un tipo bastante megalomaniaco, excesivamente cruel con sus trabajadores, despota, etc, etc. Y para corroborar esto vamos a leer que es lo que contaba el hijo sobre el trabajo de su padre:

"Pues sí, era mordaz, muy crítico y un jefe duro. Seguramente no le gustaba a un monton de gente a causa de esto. Pero hay cosas que la gente no sabe. Una de las causas por la que mi padre era un jefe complicado era porque pensaba que la gente con la que trabajaba eran "idiotas". Tenía la sensación que muy pocos de ellos podían escribir lo suficientemente bien lo que a la larga le creaba más trabajo. Cuando le daba a un escritor una idea para que la desarrollara, este le entregaba un trabajo tan mal hecho que tenía que rehacerlo todo. No me extraña que estuviera tan amargado.[...] Muchos de los otros editores estaban celosos de su éxito. Y sí, a mi padre le encantaba alardear de su aciertos, lo que no le hacía más agradable al resto de los compañeros. Era áspero y crítico, pero por lo que él solía decirme, creo que se debía a la frustración que le causaba trabajar con gente de muy bajo nivel creativo".

Si lo mejor que puedes decir para defender a tu padre es esto, imaginate lo que podrían decir el resto de personas que no compartieran un lazo familiar con este hombre.

Curt Swan, uno de los artistas más importantes en la historia de Superman, contaba que Weisinger NUNCA estaba feliz con su trabajo y SIEMPRE le pedía hacer cambios en sus dibujos. Swan había aprendido a hacer bastante dinero en el mundillo de los cómics dibujando entre 14 y 16 horas al día para DC y no era del todo infeliz hasta que de repente su carácter empezó a agriarse, tenía serias discusiones domésticas y una serie de migrañas empezaron a atormentarle día y noche. La cosa llegó a tal extremo que decidió abandonar el lucrativo mundo de los cómics para irse a trabajar a un pequeña agencia de publicidad donde los dolores de cabeza desaparecieron y volvió a encontrar la felicidad. Pero la paga era muchísimo más baja que lo había estado cobrando en DC, así que tras solo un mes, volvió al redil. Nuevamente las migrañas volvieron a aparecer y Swan llegó a la conclusión que el culpable de aquellos dolores de cabeza no podía ser otro que Mort Weisinger y las continuas quejas sobre su trabajo. Swan no pudo más y tuvo un cara a cara donde le contó a Weisinger todos los problemas que le estaba causando. Curiosamente este se lo tomó de buena manera y su relación sufrió un cambio a partir de entonces. Los dolores de cabeza desaparecerían para siempre.

Curiosamente, años más tarde, Weisinger tuvo un gran pelea con Wayne Boring, el dibujante más o menos principal de Superman hasta la época. El motivo de discusión, el pago por página. No se sabe si Weisinger forzó mucho la situación, pero a resultas de aquella pelea, Swan entró como sustituto por unos números en la serie de Superman. Lo primero que le pidió Weisinger fue que cambiara la forma de la mandíbula del personaje y que lo hiciera un poco más "guapo". También le pidió que acentuara más la musculatura y que hiciera al personaje un poco más realista. En definitiva, que borrara todos los rasgos distintivos que eran casi una marca de Boring. Esta nueva imagén es la que más tiempo ha permanecido más tiempo como la oficial del personaje.

Swan salió bien librado de todo aquello porque supo enfrentarse a Weisinger en el momento justo, pero muchos otros no lo hicieron o no fueron capaces. Veamos ahora lo que decía Alvin Schwartz:

"Weisinger era un tipo muy infantil con un problema muy serio de ego. Tenía un gran complejo de inferioridad. Yo le veía como el típico niño pequeño del que los demás se rien porque esta gordo. No era muy brillante...
[...]
Con mucha frecuencia, un escritor le mostraba a Weisinger varias de sus ideas y este le decia: "Ninguna de ellas es buena", para a continuación contárselas a alguien más tarde atribuyéndoselas como suyas. Todo el mundo sabia que lo hacia, era el peor plagiador que he conocido. Siempre necesitaba ser el número 1, tenía una continua necesidad de ser admirado y reconocido"


Esto último, era algo que Weisinger costantemente hacía. Lo peor de todo no es que dijera simplemente que la idea no valía, sino que machacaba al autor, le decía lo malo que era, lo mal que escribía y todas las humillaciones posibles que se le ocurrieran. Amargo la vida a muchos autores y a más de uno le hizo abandonar la profesión.

Pero como en todo, siempre hay gente que te defiende, pase lo que pase. Veamos lo que decía Dick Sprang, otro de los grandes artistas de la casa:

"Él quería que las cosas se hicieran como el pensaba que se tenian que hacer, lo cual es trabajo de un editor. Si quieres trabajar para el, hazlo a su manera. [...]
Te están pagando por tu arte, esto no es un galería donde puedes exponer tus cuadros. [...]
He leído algunas entrevistas de artistas que trabajaron para Mort y no te imaginas las cosas que dicen sobre, es ridículo. Solo están furiosos por su incapacidad en ser artistas comerciales y lo pagan con Mort. ¡Es una locura! Era una de las personas mas amables que he conocido nunca. Si le caías bien te trataba como un rey. No es que le gustaras necesariamente por hacer las cosas como el quería, aunque era importante. "

Bueno, que cada cual saque sus conclusiones de las palabras de Sprang. Pero esta claro que a muy pocos logro caer bien. Incluso uno de sus máximos defensores Neal Adams cuenta que una vez le preguntó que por qué era tan duro con los demás. Weisinger le respondió: "Te voy a decir el porqué. Imaginate que te levantas por la mañana, vas al baño a afeitarte, te miras al espejo y ves esta cara"

Menudo individuo, ¿eh? ¿El éxito comercial lo justifica todo? Porque los tebeos que se hicieron bajo su supervision fueron buenos, muy buenos. Sin embargo los que trabajaban para él le odiaban a muerte, como por ejemplo, Donald Cameron que estuvo a punto de tirar a Weisinger por una ventana. No era el único que quería hacerlo, pero no todos se atrevían. Curiosamente la primera historia de Jim Shooter a los 14 años fue publicada por Mort, quien lo acogió un poco como un hijo. Y luego ya sabéis la cantidad de amigos que hizo Shooter. Y esta es la historia de Mort Weisinger, odiado por todos y querido por muy pocos, pero que dejó su huella en la historia.

Por Pedro García