Seguramente muchos de vosotros podréis recitar la lista de editores de Marvel casi de carrerilla, pero cuando os preguntan por DC os cuesta ir más allá de Didio. ¿Es que acaso el puesto de editor en jefe es de reciente creación en DC? No, claro que no. Pues entonces, ¿cómo es que no son tan famosos? ¿Por anera posible, pero es complejo y un poco abstracto. Espero que no cueste mucho cogqué no se habla de ellos a todas horas? Pues porque en este terreno DC es diferente y en estas pequeñas cosas es donde se nota la diferencia.
Marvel es una empresa corriente y moliente como todas las que conocemos con la particularidad que venden tebeos. Es una empresa centrada en los beneficios y no se casa con nadie. Si hay que echar a alguien se le echa y punto, sea quien sea (a excepción de Stan Lee). Cosas como las tradiciones, los nombres, los personajes y demás se respetan siempre y cuando eso no interfiera en generar más ganancias. En Marvel, a lo largo de los años, se han tomado decisiones totalmente absurdas por gente totalmente cegada por el dinero. Vamos, lo normal en un mundo capitalista y que desde el punto de vista empresarial esta visto. Y DC... ¿acaso no es así? Bueno sí, esta claro que cualquier empresa mira la pasta por encima de muchas cosas y que si pueden ganar un millón más matando a todos los personajes de toda la vida no dudaran en hacerlo. Pero DC empezó de otra manera, algo más... "familiar".
Harry Donenfeld era una persona encantadora, agradable y experta en llevar a los demás a su terreno. No solo era el típico amigo con el que siempre podías contar para echarte unas risas o correrte una buena juerga, sino que también era un trabajador incansable con un gran olfato para los negocios. Era un estupendo vendedor (o un gran comercial, como se conoce hoy en día), capaz de rivalizar o incluso superar al mismísimo Stan Lee en garra y simpatía. Su relación con los tebeos empieza cuando entra a trabajar en la imprenta de sus hermanos como socio y sobre todo vendedor. Allí empieza a establecer relaciones con todo aquel relacionado con el mundo de la publicación y no tan relacionado, como los mafiosos a los que ayudaba a realizar todo tipo de contrabando camuflado en los paquetes con los que se distribuían las revistas que imprimían. No tardó mucho en hacerse con el control de la compañía y en echar a sus hermanos de la misma. Y es que Harry era sobre todo un triunfador y no podía estar por mucho tiempo bajo las órdenes de nadie.
Harry era amigo de sus amigos y sobre todo tenía un gran concepto del honor. Si un amigo te pedía un favor había que hacer lo que fuera para ayudarle, ya que en su mundo todo se basaba en el concepto de "hoy por mí, mañana por ti". Es por eso que cuando uno de sus viejos clientes le pidió un trabajo para su hijo, Harry no pudo hacer otra cosa que meterle en su empresa antes de ni siquiera preguntar si el niño valía para algo. El nombre de este joven era Jack Liebowitz y resultó contar con un talento extraordinario para la contabilidad y las finanzas. En cuanto a su carácter y personalidad era justo todo lo contrario a Harry: poco hablador, reservado y sobre todo muy serio. Estaba claro que no estaban destinados a hacerse amigo uno el otro, pero sin embargo eran la unión perfecta para los negocios. Uno llevaría la parte amable y pública del negocio, otro la parte aburrida y oscura pero necesaria. Los dos eran los mejores en lo que hacían y los dos se convirtirían en los cimientos sobre los que se asentó DC Comics.
Resumiendo bastante, ya que esto no pretender ser un examen exhaustivo de la historia de la editorial, a finales de la década de los 30, Harry y Jack se convirtieron en dueños de una serie de derechos sobre unos libros de historietas que empezaban a hacerse famosos por aquella época. En realidad, lo que hacían eran comprar las deudas de algunos editores que se encontraban en graves apuros económicos y que al no poder hacer frente a las mismas, cedían sus derechos a nuestros dos hombres. Eso les llevó a publicar algo llamado Action Comics que llevaba en su interior a un personaje que pegaba grandes saltos y era más rápido que una locomotora, y cuyos derechos pertenecían a la editorial y no a sus jóvenes autores porque esa era la manera de hacer las cosas entonces.
El que Jerry Siegel y Joe Shuster entregaran los derechos de Superman de buenas a primeras era lo más natural del mundo. Entonces las cosas se hacían así y eso de los derechos de autor en los tebeos era algo totalmente desconocido, pero aunque no lo fueran eso da igual ya que el concepto que tenían tanto Harry como Jack del trabajo exigía una total dedicación al mismo. No solo los autores tenían que entregar sus derechos, sino que tenían que esforzarse en trabajar todo lo posible para que la empresa ganara mucho dinero. Aquello era explotación, efectivamente, pero siempre que fueran buenos chicos y lo dieran todo por la empresa, la empresa iba a cuidar siempre de ellos y a procurar que nunca jamás les faltara de comer. "Hoy por ti, mañana por mi". Era más que una empresa, era una familia, y cuando entrabas en ella tenías que mirar por ella, ya que ella miraría por ti cuando hiciera falta.
Este concepto tan peculiar de empresa, que seguro que os suena antiguo, era totalmente natural hace no muchos años. Uno podía entrar por abajo que tenía la absoluta seguridad de tener el trabajo asegurado para el resto de su vida, ascendiera o no. Y como la empresa iba a ser tu vida, tu tenías que ser la vida de la empresa. Por eso Jack se sintió totalmente traicionado cuando Siegel, aquel muchachito al que le habían dado nada más y menos que un trabajo, venía exigiendo una tonterias de derechos y más dinero. ¿Cómo se atrevía a faltarle el respeto de aquella manera? ¿Cómo podía ser tan descarado de faltar a los principios fundamentales de lo más sagrado? Siegel pasó a ser la oveja negra de la editorial y su vida se convirtió en un infierno a partir de entonces, pero eso es otra historia.
A donde quiero llegar con todo esto es que DC es un tipo de empresa fundada sobre una serie de valores llamémoslos rectos y tradicionales. Se trata de ganar dinero, cómo no, pero de ganarlo haciendo las cosas de una determinada manera, bajo unos estrictos principios y respetando las jerarquías existentes. Es por eso que, a pesar de existir editores como iremos viendo en los siguientes capítulos, el mando de la compañía era ejercido por Jack y Harry que no dudaban en intervenir en los negocios siempre que fuera necesario, sobre todo el señor Liebowitz. Mientrás que en Marvel el dueño solo ha intervenido cuando le ha dado la real gana, dejando en la mayoría de ocasiones la responsabilidad en manos del editor en jefe, en DC los dueños estaban por encima de todas las decisiones y miraban mucho por el beneficio de sus empresas.
Este modelo de dirección terminó imponiendo una férrea disciplina dentro de la empresa y anquilosando un poco sus estructuras. Por eso no es raro que los grandes cambios en el mundo del cómic vinieran de una empresa como la Marvel, más dada a la experimentación y a hacer las cosas de cualquier manera siempre que diera dinero. Mientras que el bueno de Stan se "inventaba" el Marvel Style para escribir guiones, en DC sus guionistas tenían que entregar unos guiones completos y muy detallados que dejaran al dibujante poco que improvisar, sin llegarse a plantear jamás si eso era contraproducente para sus artistas, como por ejemplo Neal Adams, que abandonó DC justo por eso. En DC también se avanzaba, pero a otro ritmo y de otra manera, pasando de ser referente a simple imitadora de los demás.
Con el paso de los años está claro que este modelo ha ido desapareciendo y que la DC de actualidad se parece mucho a la Marvel de toda la vida. Pero eso no quita que las cosas allí se hayan hecho siempre de una determinada manera y se tengan unas determinadas tradiciones. Es por ello que el papel de editor en jefe no ha sido nunca tan clave como en Marvel y por eso siempre ha estado un poco en segundo plano. Todos conocemos los humos de Jim Shooter, ¿pero qué me pódeis contar de Dick Giordano? Poco, ¿verdad?
No quiero decir con esto que los editores de DC no hayan sido tan importantes como los de Marvel, simplemente que asumían un papel menos público y notorio y se volcaban más en trabajar para la empresa que en salir en los medios especializados. No sé si habré lograros transmitiros la idea que quería contar sobre las pequeñas diferencias entre las dos empresas. De todas maneras, da igual, en el siguiente capítulo ya entraremos en faena y empezará a estar todo más claro. Porque en el fondo no son tan diferentes ya que las dos publican tebeos, ¿no?