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BATMAN: SILENCIO

POR DAVID HERNANDO (Dolmen #101, junio 2004)

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Ha sido una de las historias más vendidas de los últimos tiempos. Su mérito no radica en su guión. Tampoco en su editorial. Y podríamos decir que ni siquiera en su protagonista. El mérito es de un solo hombre: Jim Lee. En el siguiente artículo repasaremos esta saga de doce números que tanta importancia tuvo en su momento.

EL GUIONISTA

Jeph Loeb no es tonto ni mucho menos. Es un guionista que sabe adecuar sus historias al dibujante que le toque y, por ello, gana amistades allá por donde pasa, algo lógico y comprensible. Tampoco es mal guionista, no en vano tiene en su haber cómics tan buenos como Long Halloween, Dark Victory o Las Cuatro Estaciones . Sin embargo, el 23 de octubre de 2002 se puso a la venta el Batman #608, primera parte de la saga “Batman: Hush” junto a Jim Lee y, desde el primer momento, este Loeb no parecía el Loeb al que nos habíamos acostumbrado. A lo mejor sería por el cambio de dibujante. No en vano, todos los trabajos mencionados más arriba tienen en el aspecto gráfico a Tim Sale. Desde luego, no podría escribir la misma historia para Tim que para Jim, son dos Batman diferentes , reconoce Loeb. A Tim le gusta cubrirlo todo en sombras, mientras que Jim lo resalta todo. Además, Tim siempre quiere un número determinado de viñetas por páginas. Son distintos. Sea por lo que sea, desde el primer número se nota un cambio palpable en la manera de contar sus historias. Quiero que Batman sea accesible a lectores que no hayan leído nada del personaje en años , declara. Es un punto de partida muy bueno, no en vano Jim Lee va a atraer a muchísimos lectores que seguramente nunca han leído nada del personaje, por lo que hacer de “Hush” una historia de fácil acceso es hasta necesario. Y es necesario porque lo primordial es que, cuando Lee se vaya, estos lectores se queden. No me gusta que hoy día los lectores ya sepan todo lo que va a pasar en su serie favorita en los próximos tres meses , confiesa Loeb. Quiero sorprender y espero poder hacer con estos personajes cosas inesperadas . Desde luego esto último lo cumple con creces porque cuesta imaginar otra etapa en la que Batman y el resto de secundarios del Bat-Universo reaccionen tan fuera de personaje como lo hacen desde octubre de 2002 hasta septiembre de 2003.

Después de una etapa en la que el motor principal eran los guiones, algo que siempre debe tenerse en cuenta a pesar de que el medio del cómic sea visual porque, aunque sea visual, el arte del cómic es contar una historia a través de sus dibujos, no mostrar un cúmulo de dibujos porque sí, se pasó a una etapa dirigida única y exclusivamente por el dibujante. El propio Loeb confiesa lo siguiente: Básicamente era ‘Jim quiere dibujar a estos personajes, así que vamos a encontrar una historia donde puedan salir todos' . Así no es manera de trabajar porque luego el producto acaba reflejando su base: un conjunto de personajes que interactúan entre sí sin saber muy bien por qué. Si en un número sale Hiedra Venenosa, al siguiente ha de salir Joker, y al otro Nightwing, y al otro la Cazadora y así hasta que todo el plantel salga en la serie para que el bueno de Jim cumpla su deseo. Si la historia construida alrededor de los villanos no resulta lo suficientemente estúpida, la que construye Loeb en cuanto al aspecto romántico de la saga deja muchísimo que desear. Me gustan las etapas de O'Neil/Adams y Englehart/Rogers y ambas tienen en común un romance en sus páginas, bien sea con Talia o con Silver St. Cloud , declara el guionista. A pesar del misterio, los crímenes y todo lo demás, Batman es un personaje muy romántico, en el sentido literal de la palabra. Así que como en esas etapas, aquí también habrá una historia de amor aunque que los fans no desesperen, porque también sitio para la acción y para ver a Batman pateando traseros . Desde luego, poco más hace en todo “Hush” salvo ir de un sitio a otro sin saber muy bien por qué, peleando con el ‘villano del mes' y haciendo un poco el tonto junto a Catwoman, el interés romántico de la historia, mientras el villano principal, el propio Hush, aguarda entre bastidores el momento de atacar... resulta curioso que sea el villano principal y no haga nada hasta el final... y aún así sólo aparece unas pocas páginas. La identidad secreta de Hush, tan guardada bajo llave como anuncia Loeb, se revela en el #609, el segundo número, con la presentación más tópica y mal llevada en años. El personaje sólo tiene que mirar al lector y decir: “Hush soy yo”, de lo obvio que resulta. Las cualidades detectivescas de Batman brillan por su ausencia, dejado llevar de mala manera por su ‘amor' hacia Catwoman hasta el punto de revelarle su identidad (#615) en un giro argumental que deja todos los ‘fuera de personaje' de la saga en pañales. A su vez, este descubrimiento se hace en un paralelismo forzado con la nueva condición de Harvey Dent... que no queda claro si es homenaje a Dark Knight o pitorreo descarado. La mejor escena de todas se da en el #616,cuando Batman va a por Ra's al Ghul porque ¡se ha quedado sin sospechosos!, dejando de nuevo a la luz sus grandes dotes detectivescas y mostrando cuál ha sido el personaje que quería dibujar ese mes Jim Lee. Bueno, ese mismo mes también sale Lady Shiva, no se sabe muy bien ni de dónde ni por qué, pero sale.

Otro gran momento del guión se da en la visita a Metrópolis (#611-612), con la consabida pelea Batman vs Superman, cómo no. El momento en concreto es cuando para detener a Hiedra Venenosa necesitan la ayuda de Krypto, el super-perro... El siguiente arco le toca protagonismo a Harley Quinn y Joker (#613-614) mientras Bruce va a la ópera. Esto último es precisamente el desencadenante de la historia de ambos números porque Lee le dijo a Loeb que quería dibujar a Bruce yendo a la ópera... sin comentarios.

Algo que sí está bien es el repaso a la continuidad que hace Loeb en el #614, contrapuesto con la ridícula escena en la que Batman casi mata a Joker, teniendo que venir Gordon a decirle que es Batman y no puede matar... que a estas alturas tenga que venir Gordon a decirle lo que tiene que hacer clama al cielo. El repaso a la continuidad está muy bien llevado y es necesario dada la gran cantidad de lectores que ha atraído Jim Lee. Es bueno ponerles al corriente, mostrarles las cosas más importantes de la historia de Batman y ver si alguno se engancha y permanece más allá del #619, último número dibujado por la estrella. El número siguiente al arco del Joker, el #615, aparte del paralelismo Catwoman/Harvey Dent, también tiene a ‘el villano del mes', en esta ocasión el Acertijo, que tendrá una repercusión de lo más inesperada por su inverosimilitud en el #619 (sólo decir ‘Acertijo' y ‘Fosa Lázaro' para que los lectores se hagan a la idea). El #617 muestra un combate entre la Cazadora y Catwoman porque.... porque sí, para que luego aparezca el Espantapájaros y que su gas del miedo persiga a Batman durante éste y el número siguiente con una revelación falsa que provocó más de una risa, aunque no tanta como la que hace Harold en el #618 (Harold fue un personaje que frecuentó las series del murciélago a mediados de los años noventa y que se dedicaba a arreglar cosas). El #619 pone punto y final a una historia pobre que ningún autor de los que han venido detrás ha tenido en cuenta. Y bien que hacen.

EL DIBUJANTE

Lo único que es verdaderamente reseñable es la tarea de Jim Lee, único motivo por el que esta saga existe. Lee siempre ha sido el dibujante ‘Image' que mejor ha entrado por los ojos, dejando de lado sus carencias. Es preferible, de tener a alguno, tenerle a él y no a McFarlane o a Liefeld. En todo caso cabe el consuelo de que ‘podría haber sido peor...'

Me gusta experimentar con varios estilos , asegura Lee. Normalmente escojo el que encaja mejor con el material. El estilo clásico es con el que me siento más cómodo y es el primero que me viene a la mente. Podría dibujar a Batman de manera más expresionista, por supuesto que sí, pero ¿cómo dejaría eso a personajes como Hiedra Venenosa, Harley Quinn o Joker? Por eso no hago un Batman expresionista. Su versión de Batman no es la mejor que ha visto el personaje precisamente por eso, por la necesidad de mostrar demasiado a la luz un personaje que funciona mejor en sombras, algo que no significa que tengas que fundir en sombras a todos los personajes de la historia, no en vano existen los términos medios. Por ello, los mejores números son los de Metrópolis, porque el Superman de Jim Lee es exactamente lo que tiene que ser: un héroe iluminado, enfatizando su divinidad, volando por una ciudad muy iluminada y llena de detalle. El Superman de Jim Lee es mucho mejor que su Batman y esto hace esperar una gran etapa con el Hombre de Acero junto a Brian Azzarello, un guionista que escribe lo que él quiere contar y no lo que el dibujante quiere dibujar. Esta etapa de Lee en Superman es una sorpresa porque tanto él como Loeb habían anunciado su interés en hacer una secuela de “Hush”. Según tengo entendido, comenta el dibujante, será otro arco argumental separado del resto que constará de seis números y que se centrará en Batman Y Robin, desarrollando las consecuencias de la primera saga. Esta historia permanece en espera y seguramente verá la luz después de los doce números de Lee en Superman, no se sabe si dentro de Batman o en una nueva serie.

Pero volviendo la vista a “Hush”, si hay algo que resaltar de entre todos los dibujos de Lee, lo primero que viene a la mente son los flashbacks. Esas secuencias, desperdigadas a lo largo de la historia para hacernos creer que Tommy Elliot, el personaje de nuevo cuño que se saca de la manga Loeb, es alguien hacia el que el lector ha de desarrollar cierto atisbo de cariño (algo que no se consigue en ningún momento, aunque se agradece el empeño), están dibujadas con una maestría que impresiona. Ojalá toda la historia estuviera dibujada como en esos flashbacks. Ahí Lee deja de hacer uso del abuso, esconde tantas líneas repetidas por doquier como suele hacer y muestra unas ilustraciones impecables. En las secuencias ‘del presente', a pesar de que su versión de Batman no sea del todo adecuada (ni la del Joker, sea dicho de paso), su versión de Gotham City es poco menos que perfecta, con un gran mimo por el detalle donde tiene que haberlo: en los fondos, haciendo que la ciudad cobre vida. Además, en muchas ocasiones, sobre todo en el #614, Lee inunda las paredes de Gotham con graffitis que hacen referencia a antiguos autores de Batman, un guiño a tener en cuenta. Por lo demás, todas las chicas son ‘chicas Jim Lee', por lo que los fans de ‘chicas de papel' no quedarán defraudados en ese aspecto; el diseño de Hush no es nada del otro mundo y el de la Cazadora es directamente horrible. Como se ha dicho antes, el dibujo es lo mejor de toda la saga, algo tampoco muy extraño teniendo en cuenta la historia que hay.

HUSH 2

La segunda parte se anunció pero se dio a entender que tardaría en ver la luz. Además, Azzarello y Risso han obviado cualquier referencia a esta historia en “Broken City”, el arco argumental que salió justo a continuación, devolviendo a Killer Croc al ambiente de mafioso asqueroso, y no al de ‘extraterrestre daemonita' al que lo convirtió Jim Lee. Está por ver si Judd Winick dirá algo en su arco, “As The Crow Flies”, junto al dibujante Dustin Nguyen.

Todos los autores que trabajaron con Batman durante el período en el que salió “Hush” obviaron completamente la saga. Si Loeb y Lee daban a entender que Jason Todd, el segundo Robin, podría haber vuelto de los muertos, Scott Beatty dejaba claro en Gotham Knights que el Joven Maravilla seguía muerto y bien muerto. Si Loeb y Lee apuntaban hacia un cambio en Dos Caras, tanto Ed Brubaker en Detective Comics como Dan Slott en la miniserie Arkham Asylum tiraban esos planes por el suelo. Si Loeb y Lee hacían que Batman y Catwoman dieran un paso más en su relación, Brubaker pasaba de ello en Catwoman . Además, esta relación tiene el final más estúpido y tonto de la historia en el #619... si ya de por sí era imposible que esta historia pudiera asemejarse a las de Talia o Silver St. Cloud debido a su desarrollo, el final deja fuera de toda duda esa posibilidad. En definitiva, todos los autores pasaron de “Hush”, en una clara muestra de descoordinación editorial que tiene su máximo apogeo hoy en día, con un Batman distinto en todas sus series. Aún así, al menos cada serie puede disfrutarse en su justa medida, obviando al resto, algo bueno en cierto aspecto, aunque lo mínimo sería mantener un cierto equilibrio. Batman , Detective Comics y Gotham Knights podían seguirse independientemente a la perfección cuando se encargaban de ellas Ed Brubaker, Greg Rucka y Devin Grayson, pero aún así mantenían cierto nexo en común que era de agradecer. No era una continuidad imperante y opresora que impedía que los autores contaran lo que querían (para eso ya estaban los múltiples crossovers a los que los expusieron), pero sí era un mínimo de continuidad que aseguraba y daba verisimilitud al personaje.

Ahora mismo, A.J. Lieberman y Alejandro Barrionuevo se encargan de la secuela de “Hush” en las páginas de Gotham Knights . Ya habrá tiempo para hablar de ella largo y tendido, pero de momento sus dos primeros números están mucho mejor que los doce de la primera parte. Sólo queda esperar a ver qué le depara el futuro a Batman, contemplar cuando vuelvan Loeb y Lee y desear que el guionista dé lo mejor de sí mismo porque es un guionista capaz de cosas mucho mejores de lo escrito aquí, una historia que ha tenido mucho bombo y platillo pero que no será recordada por nadie dentro de unos años.

 

David Hernando