BATMAN EN 1987

POR  RAÚL G. PERIBÁÑEZ

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Con la publicación de Crisis en tierras infinitas y las profundas consecuencias de esta historia los editores y guionistas de DC Comics tenían la excusa perfecta para relanzar sus personajes. Cada uno de éstos recibió un trato personalizado, adecuándose a las verdaderas necesidades que tenía. Mientras que algunas series estaban cargadas de conceptos desfasados e inútiles, otros no necesitaban más que pequeños matices para devolverles el interés de los lectores. Con la Liga de la Justicia bastó con lanzar una nueva serie con nuevos autores y protagonistas. La solución para Flash consistió en poner a Wally West bajo la máscara sucediendo a Barry Allen, muerto durante la Crisis. Superman y Wonder Woman, en cambio, eran claros ejemplos de personajes que necesitaban mucho más, de ahí que sus biografías se rescribiesen de cero. ¿Y Batman? Pues Batman estaba a medio caballo entre todos los casos anteriores. La década de los 80 le estaba yendo bien con el omnipresente Doug Moench y otros autores como Gerry Conway o Gene Colan, y dentro de lo que cabe su continuidad no había decaído en exceso. De hecho el único cambio reseñable fue el de dar el puesto de Robin a Jason Todd ahora que Dick Grayson hacía de Nightwing. Más allá de esto los personajes seguían siendo fieles a sí mismos. Aún así la Crisis no pasaría en balde para el hombre murciélago en un año, 1987, que fue de órdago para el editor Dennis O’Neil.

Barr-Davis

Contra el Sombrerero Loco

La renovación la va a llevar Frank Miller y David Mazuchelli, pero antes de que comience su Año Uno en la serie Batman ya se publican varios cómics que, en teoría, están enmarcados en la continuidad post-Crisis. Detective Comics nº 569 (diciembre de 1986) supone el comienzo de la etapa de Mike W. Barr y Alan Davis. Una etapa de unos pocos números, cierto, pero que sin duda es una de las más divertidas hasta el momento. En cierto modo sigue la estela de otras etapas también gloriosas que no fueron especialmente longevas, como la de Steve Englehart y Marhsall Rogers. Los de Barr y Davis son unos cómics cargados de aventura y humor en los que los principales villanos van haciendo acto de presencia. Todos brillan con luz propia: la atractiva Catwoman que busca redimirse; el Joker con su carácter cambiante, de felicidad a puro sadismo; el Espantapájaros más peligroso que nunca; y el Sombrero Loco, uno de los más secundarios pero que destaca por el buen trato que recibe.

Robin en acción

Los dibujos de Davis son un auténtico soplo de aire fresco, ya no tanto para Batman como sí para Robin, que aparenta más que nunca ser un duendecillo sonriente que va dando saltos de un lado para otro. Es importante destacar que Robin es el mencionado Jason Todd. En estos momentos, y en lo que a los lectores se refiere, no tiene más origen que el explicado tiempo atrás y que viene a ser una réplica del de Dick Grayson. En cuestión de meses su origen será vuelto a explicar en la otra serie, Batman, por el guionista Max Allan Collins, propiciando que tenga una nueva personalidad que en la etapa Barr-Davis ya comienza a mostrarse. Básicamente consiste en que Jason sea mucho más impetuoso y atrevido, desafiando en ocasiones las órdenes de su jefe. De esta forma adquiere una identidad propia de la que la versión pre-Crisis carecía.

El trabajo de Davis también se deja notar especialmente en Catwoman, que vuelve a tener un aspecto exuberante, como una mujer atractiva pero peligrosa a la vez. Sólo por su vestimenta ya se percibe que la influencia de los cómics pre-Crisis aún es palpable, cosa obvia si tenemos en cuenta que Año Uno no comenzará hasta febrero de 1987. Así pues, Catwoman sigue vistiendo su traje verde y morado, sabiendo que Batman es Bruce Wayne y, pobrecilla ella, probablemente ignorando que su origen está en las calles de Gotham City como una prostituta. Salvo por el tema de la identidad de Batman no hay nada que impida que estos cómics entren perfectamente en la nueva continuidad.

En el quinto episodio el villano es, atención, Moriarty, la némesis del mismísmo Sherlock Holmes, o al menos su descendiente. Celebrado el aniversario de la serie Detective Comics Barr y Davis se marcan un capítulo protagonizado por los mejores detectives del Universo DC: Batman (siempre acompañado de Robin), Slam Bradley, el divertido Hombre Elástico y el propio Holmes, que aparece para sorpresa de todos como anciano que presume de lo bien que se conserva pese a su edad.

Davis imita el estilo de Mazuchelli

 

El Detective Comics nº 574 (mayo de 1987) es el sexto episodio de la pareja, un capítulo muy especial con el que se celebra el 47º aniversario de Batman. En esta ocasión Barr deja de lado el frenético ritmo de los anteriores para hacer balance de la historia del personaje, profundizando en sus motivaciones e inquietudes. La influencia de Año Uno ya comienza a notarse, aunque sólo sea por una viñeta en la que Davis imita el estilo de Mazuchelli para mostrar a un primerizo Batman.

Año Uno

Batman comienza

La saga de Frank Miller abarca del Batman nº 404 (febrero de 1987) al 407. Relata el primer año de actividad del personaje, desde su regreso a Gotham a sus primeras actuaciones como vigilante. La historia va avanzando en el tiempo hasta llegar a fin de año, de manera que en tan sólo cuatro episodios da lugar a que sucedan muchas cosas. Las aportaciones de Miller al mito son pocas, pero es que su gran acierto es el de no renegar del pasado, sino más bien de justo lo contrario, de volver a los orígenes de 1939. Así, Batman vuelve a ser mostrado como un vigilante oscuro y no tanto en el superhéroe estándar. Gotham renace como una ciudad decadente, donde la corrupción y el crimen son la norma. Y James Gordon, el verdadero protagonista, asciende de un simple secundario a un personaje vital.

De cara a la nueva continuidad se producen dos cambios. Por una parte Selina Kyle es una prostituta masoquista apasionada por los gatos que termina tomando la identidad de Catwoman. Este nuevo origen viene a justificar su carácter violento como también su pasión por juguetear con el sexo opuesto. Por otra, Gordon no tiene una hija llamada Barbara, que es quien sería Batgirl en unos años. Este problema será resuelto en futuros cómics explicando que Barbara es su hija adoptiva, si bien en otros se sugiere la posibilidad de que sí sea su hija biológica.

Batman en una de sus primeras actuaciones

Año Uno es una obra tan definitoria que a su término se convierte en el modelo a seguir para muchos. Su influencia se deja notar en The Cult (1988) o en Largo Halloween (1996) y Dark Victory (1999), éstas dos últimas secuelas precisamente de Año Uno (sin atarse a la continuidad oficial, eso sí). También se puede apreciar en los bat-cómics publicados a partir de 2000, en los cuales se retoma, por ejemplo, el traje que ilustra Mazuchelli.

Con el éxito de esta saga y la buena labor que Barr y Davis están haciendo en Detective Comics todo parece indicar que 1987 va a ser un buen año para el personaje. Desgraciadamente, muy pronto comienzan a torcerse las cosas.

 

 

Max Allan Collins

El guionista Max Allan Collins toma las riendas de Batman en su número 408 (junio de 1987) después de haber escrito un par de episodios de prueba (el 402 y el 403) y del éxito de Año Uno. El primer objetivo de Collins es mostrar el nuevo origen de Jason Todd.

Dick Grayson deja de ser Robin

En la continuidad pre-Crisis Dick deja de ser Robin porque considera que ya ha pasado esa etapa de su vida y que necesita independizarse. En Tales of the Teen Titans nº 44 (julio de 1984) estrena traje e identidad: Nightwing. En las series de Batman el vacío es llenado por Jason, creado por esas fechas, que al poco tiempo asciende a Robin.

La historia de Collins, aunque se publica en 1987, se sitúa cronológicamente poco antes de esos hechos dentro de la nueva continuidad. Dick aún es Robin y de Jason aún no se sabe nada, así que todas las historias pre-Crisis de Jason son borradas o modificadas de alguna forma que ignoramos. Allá cada uno. En las primeras páginas Robin es herido por el Joker. Una vez en casa, discute con su mentor, que le habla que tiene que tomar su propio destino. Una viñeta muy sutil da a comprender que su destino consistirá en ser Nightwing, líder de los Nuevos Titanes.

Una vez allanado el terreno Collins puede centrarse por fin en el Robin post-Crisis: de ser un joven trapecista cuyos padres fueron asesinados, Jason pasa a ser un muchacho que mal vive en las calles de Gotham robando neumáticos. Cuando le conoce Batman se queda sorprendido de su coraje y fuerza. Después de que le ayude a desmontar una banda de ladrones le ofrece ser el nuevo Robin, cosa que acepta sin dudar. Ya en el número 410 (agosto de 1987) se explica que han pasado seis meses en los que Batman le ha estado entrenando debidamente. Sin más demora, la pareja de vigilantes se mete en una nueva aventura con Dos Caras como villano, quien resulta ser quien mató al padre de Jason en esta nueva continuidad. Esto comienza a provocar cierta crispación en el joven, sobre todo porque Batman se lo había estado ocultando.

Batman conoce a Jason

La etapa de Collins finaliza tan sólo dos episodios después por discrepancias con la editorial. Su etapa es un auténtico caos en cuanto a dibujantes (Chris Warner, Ross Andru y Dave Cockrum… tres artistas en sólo cinco capítulos) y por sus guiones, que son retocados sin su consentimiento y no para bien precisamente. El primer episodio aún se salva de la mediocridad porque tiene momentos bastante interesantes. El enfrentamiento con el Joker, todo en lo alto de un edificio y con la lluvia que está cayendo, es una buena forma de comenzar. También llama la atención la entrada en escena de Vicky Vale, recostada en la cama con ropa interior y que recuerda a la añorada Silver St. Cloud, además de por su carácter fuerte y decidido. Desgraciadamente, también tiene otros que son ridículos, como el de Batman saludando a la gente por la calle, que casi parece contradictorio después de leer Año Uno en que el personaje deja de ser un personaje público para moverse por la oscuridad.

Robin contra Dos Caras

La historia de Dos Caras en los números 410 y 411 roza directamente el absurdo, demostrando que Collins (o quien toqueteara sus guiones) no sabe tratar a Dos Caras. Se empeña en que todo tenga que girar sobre la duplicidad, como si no se pudiese hacer más que eso con un villano como éste. Es verdad que muchas otras historias han seguido este patrón, como es el caso del relato "Rostros" (Legends of the Dark Knight nº 28-30), pero los hay que lo hacen con gracia y los que hay que simplemente aburren. Lo único destacable es el encuentro entre Robin con Dos Caras en el que se lanza sobre él dispuesto a matarlo. Quién sabe, tal vez de tener un Alan Davis o un David Mazuchelli como dibujante la lectura al menos habría sido más agradable.

Tras esto llega un quinto episodio, insufrible como los anteriores, del que lo más destacable es la preciosa portada de Kevin Nowlan. Al final la aportación de Collins a la nueva leyenda de Batman se reduce a la creación del nuevo Robin en cuatro episodios que, cronológicamente, vendrían antes que los de Barr. Así pues, Batman se queda sin equipo creativo. No es precisamente la mejor forma de relanzar al personaje, y en Detective las cosas no van a ir mejor.

Año Dos

En Detective Comics nº 575 (junio de 1987) comienza Año Dos, que a su vez supone el fin de la etapa conjunta de Barr y Davis. La razón de que este equipo creativo se disuelva es verdaderamente curiosa: Davis dibuja en la portada la pistola con la que fueron asesinados los Wayne, pero el modelo no coincide con la que aparece en Año Uno así que se le pide a Davis que la cambie. Molesto por ello, el británico decide bajarse del carro dando por finalizada su etapa: "No tengo paciencia con la gente en la que no se puede confiar. Siempre intento actuar como un profesional y si otros no lo hacen, simplemente sigo adelante. No pierdo mi tiempo con políticas y tonterías pasivo-agresivas. Estoy mejor escribiendo y dibujando cómics" dice el autor algún tiempo después.

Batman contra el Segador

Así pues, Davis se encarga únicamente del primer episodio, dejando los otros tres en manos del prometedor Todd McFarlane. Éste cumple como mejor puede, si bien se nota que aún tiene ciertas carencias por las que la narración no es muy fluida. El entintado de Alfredo Alcalá embellece sus paupérrimos lápices, cosa que no sucede en el número 578 en el que las tintas corren a cargo directamente de McFarlane. Pero más allá del apartado visual la historia de Barr tampoco es especialmente interesante. El guionista rompe con lo que le estaba dando buenos resultados (o sea, cómics de simple aventura) por hacer una segunda parte de Año Uno que no está a la altura. Es una historia llena de tópicos, de ideas mal aprovechadas, todo con un dibujo que va variando por los lápices y entintados, y que repercute aún más en el resultado final.

La historia muestra el regreso a la acción del Segador, un viejo vigilante de Gotham dispuesto a luchar de nuevo contra el crimen. Sus métodos violentos le llevan a chocar de frente con Batman. De manera paralela se conocen pero sin sus máscaras, como Caspian y Wayne cuando este último entabla una relación con la hija del primero. A esto se añade la entrada de Joe Chill, asesino de Thomas y Martha Wayne veinte pico años atrás, y que ya se dejaba ver en el citado número 574. De hecho ese episodio viene a adelantar Año Dos, con un infantil Bruce Wayne que escondió la pistola del crimen, precisamente la misma que Batman decide usar en Año Dos y la que provoca la discordia con Davis.

Bruce recoge la pistola de Joe Chill

Por cierto, unos años después Barr-Davis volvió a unirse para crear una continuación de Año Dos titulada Circulo Mortal: "Me encanta Mike Barr. Me pidió que dibujara Círculo Mortal y acepté. Desgraciadamente, la misma incompetencia que acabó con mi presencia en Año Dos interfirió de nuevo y lo pagó el libro".

Se sitúa en la época en que Dick Grayson era Robin (Año Tres aproximadamente) y con un Segador en acción que no es otro que el hijo de Joe Chill. Este nuevo relato carece de la frescura de los cómics originales de la pareja creativa, y si bien el dibujo es todo lo que se le puede pedir a alguien como Davis, el guión de Barr vuelve a tropezar con la misma piedra. Si Año Dos ya no era una buena idea, Circulo Mortal aún menos. Curiosamente en 1994, como consecuencia de Hora Cero: Crisis temporal, se suprime la idea de que Batman supiese la identidad del asesino de sus padres, que ahora quedaba en el anonimato para reforzar la idea de que Batman veía en todos los criminales a aquel. En teoría el concepto del Segador sigue en la continuidad, pero se produciría una de esas paradojas temporales de las mejor ni pensar.

¿Y después qué?

El final de Barr

Desde luego 1987 no es el mejor año para las dos series de Batman, que aunque viven un par de momentos muy dulces se ven sometidas a continuos cambios de autores. Se había retirado a los antigüos autores para remarcar el cambio y darle al lector un nuevo punto de partida. Pero a fin de cuentas la etapa Miller-Mazuchelli se queda en cuatro números y la de Barr-Davis en media docena y poco más. Nada que ver con el relanzamiento de Superman o Wonder Woman, que mes a mes tenían a su John Byrne y George Pérez haciendo un trabajo con gran éxito.

Mike W. Barr se mantiene en su cargo tan sólo tres números más a cargo de Detecive Comics (correspondientes a los meses de octubre, noviembre y diciembre).Son tres episodios bastante pobres, no se sabe si por el propio Barr o porque la serie ha perdido el rumbo totalmente en cuanto a dibujos. Y es que después de haber tenido a Alan Davis cualquiera parece malo. El número 579 cuenta con Norm Breyfogle como dibujante, que aunque tiene evidentes carencias terminará haciéndose con el puesto a partir del 582 (enero de 1988). Los otros dos, pese a las bonitas portadas de Jerry Bingham, están dibujados, por decirlo de alguna forma, por Jim Baike. Poco que destacar de estos episodios, la verdad. En ellos aparece un descafeinado Dos Caras, que pasa con tan poca gloria como lo hizo en los cómics de Collins.

Mientras, en Batman, Jo Duffy se ocupa de un capítulo de transición (noviembre) sin importancia alguna. Tras esto llega Jim Starlin y Jim Aparo en el 414 (diciembre), cuya etapa abordaremos en el artículo Batman en 1988.

Cara de Barro

Este año también se publicó el Batman Annual nº 11, que constaba de tres historias. La primera tenía guión de Alan Moore y estaba centrada en el tercer Cara de Barro. La segunda, con Max Allan Collins y Norm Breyfogle como autores, trataba sobre el Pingüino, que se había enamorado. Por último, estaba "Un árbol cae en Gotham City", una historia ambientada en la continuidad pre-Crisis. Como era de esperar, la mejor historia fue la de Moore, que volvió a dar lo mejor de sí mostrando un Cara de Barro tan humano como enloquecido. En unas pocas páginas definió a la perfección la personalidad de este villano, que decidía pasar el resto de su vida encerrado en el manicomio de Arkham junto a un maniquí del que se había enamorado. Genial.

No podemos olvidar tampoco la publicación de Batman: Son of demon, la primera novela gráfica publicada por DC Comics. En los años 80 este formato aún estaba dando sus primeros pasos y las compañías procuraban utilizarlo sólo para historias que verdaderamente valiesen la pena, como es el caso de este Hijo del Demonio. El omnipresente Mike W. Barr y Jerry Bingham firmaban esta obra que destacaba tanto por su guion como por su bellísimo dibujo.