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bATMAN,
TRAS TIERRA DE NADIE |
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Tras la aclamada Tierra de Nadie se inició la nueva etapa
del murciélago bajo la dirección de Larry Hama y Scott McDaniel en la serie Batman.
Este equipo creativo parecía a priori del todo apropiado para el personaje y para asegurar el éxito comercial del producto.
Por un lado el guionista venía de trabajar durante años en títulos mutantes como Lobezno y Generación-X. En ellos se había ganado el aprecio del público y su nombre figuraba entre los importantes del medio.
Por otro lado Scott Mc Daniel ofrecía a los lectores una
versión del mito espectacular como pocas y cumplía con las fechas de entrega
de un modo que sólo unos privilegiados logran
hoy día.
A pesar de estas primeras impresiones el resultado final fue terriblemente decepcionante.
Larry parecía no coger el tono al personaje, sus historias se reducían a unos enfrentamientos a ritmo trepidante pero con escaso interés añadido ( nulo estudio de personajes, ausencia de subtramas relevantes... ).
Los secundarios habituales fueron ignorados de una manera pasmosa y cuando aparecían, no se comportaban de la manera esperada.
Todo ello llevó al editor del comic a prescindir del
guionista tras siete episodios. Una etapa breve pero que como lector me pareció
demasiado larga.
Si analizamos estos episodios nos encontramos con cuatro
historias autoconclusivas en las que se apuntan algunas cuestiones nunca
clarificadas y un arco final en el que se nos presenta a un nuevo villano ( y
van... ) del que, seguramente, no volveremos a tener noticias.
Si hubiera que destacar algunos episodios sobre el resto, estos serían los dos iniciales.
En ellos se aprecian los mismos defectos que en el resto pero el trabajo de Mc Daniel logra que obviemos dicho defecto, captando nuestra atención y dejándonos con la boca abierta.
A partir de ese momento, el propio Scott se contagia de su compañero y se muestra irregular o, tal vez, poco interesado.
Tras la salida de Hama la serie parecía destinada a sufrir
una pérdida de rumbo.
Bob Schreck, su editor, apostó por dos jóvenes talentos provenientes de la línea Vertigo o del campo independiente: Brian K. Vaughan y Ed Brubaker.
El primero parecía destinado a escribir la serie de manera regular, mientras que Brubaker escribiría un arco de cinco episodios.
Tras ver publicados los primeros episodios de Ed, los
planes iniciales sufrieron un cambio radical y este se hizo con el timón
definitivo de la serie.
La propuesta de Brubaker se inicia con Fearless, una historia de dos partes en la que nos narra la muerte de un antiguo colaborador de Bruce Wayne. Un padre de familia que tras una grave pérdida pierde la ilusión por vivir y se convierte en alguien totalmente resentido.
Fearless marca uno de los puntos más altos logrados por el nuevo guionista en la serie. Se trata de una historia emotiva y está narrada de una manera magistral.
En solo cuarenta y cuatro páginas se logra el milagro de que sintamos algo por el protagonista de la historia y suframos en silencio su desgraciado destino.
En cuanto a Mc Daniel, sus dibujos vuelven a ganar en
plasticidad y espectacularidad.
A la historia inicial le sigue The Dark Knight Project. La historia nos da un recorrido por la fauna Gothamita y sobre sus distintas percepciones de la figura de Batman.
Brubaker ve al personaje como alguien del que se habla en susurros, alguien al que poca gente ha visto realmente pero del que se cuentan historias increíbles. En definitiva, el murciélago es una leyenda urbana, un nuevo hombre del saco que preda entre los criminales de la ciudad.
Si uno logra obviar el pequeño problema que suponen las
apariciones del personaje en TV, periódicos y demás medios, se llega a
disfrutar de esta breve y simpático relato.
El cuarto episodio de la era Brubaker repite el milagro. En este breve comic otro nuevo personaje, un hombrecillo con deudas de juego, es chantajeado por el Pingüino y se ve obligado a hacer un trabajito a cambio de la condonación de las mismas.
El personaje se ve atrapado en una espiral de violencia de la que no sabrá cómo salir.
El final del comic es sencillamente delicioso. Brubaker le
hace un gran guiño a su perdedor, y de paso, al lector que sonríe satisfecho
por el mismo.
El episodio de cierre Penguin Dreams, se vio enmarcado en el evento “ Batman muere en este episodio “.
Se trata de una serie de comics ficticios que concluyen siempre del mismo modo, con la muerte del personaje central de la serie.
Esta historia orquestada desde la bat-oficina es, con mucho, la más decepcionante de esta primera toma de contacto de Ed con el personaje.
Solo sus tres páginas finales logran salvarla de la mediocridad. En ellas vemos al Pingüino liberado, de pie en la cubierta de un yate con sus brazos abiertos y disfrutando de la brisa marítima y la puesta del sol.
Cuando finalmente sale de su ensoñamiento y su sicario le pregunta qué hacía, su repuesta es demoledora:
- Soñaba que por fin se me hacía justicia. Soñaba con un
mundo mejor.
La mayor diferencia entre Hama y Brubaker está en la emotividad.
Frente a las historias desenfrenadas del primero, Brubaker plantea historias cercanas a la serie negra con unos personajes más cuidados.
El resultado es que el lector logra involucrarse en lo narrado y lo disfruta de una manera más intensa.
Tras la etapa Brubaker, Rucka escribe lo que no es si no el
arranque de Officer Down. Se trata de una historia memorable, de un ritmo más
pausado del que Hama o Brubaker han impreso a la serie.
Sin embargo, la caracterización de Gordon y la
autenticidad del resto de los protagonistas hacen de este episodio otra pequeña
joya.
El que en principio parecía ser el nuevo cronista oficial de la serie, Vaughan, tomó las riendas del personaje durante una breve estancia de tres episodios.
Lo planteado no puede ser más polémico, puesto que consiste en la reacción de Batman al asesinato del auténtico Fósforos Malone ( su alter ego criminal ).
Esto supone la inmediata contradicción de la clásica historia que O´Neil y Adams idearon hace más de tres décadas.
Salvando este hecho, grave hecho si se es un fan de la vieja guardia que solo admite aquellos cambios que mejoran substancialmente el original, la historia no deja de ser disfrutable.
Aún más, tras una relectura de estos dos últimos años
de comics parece claro que esta historia forma parte de una serie de
acontecimientos que nos han conducido hasta el Batman 600.
A partir del número 591 se produce el esperado retorno de Brubaker a la colección.
Los lectores teníamos fresca en la memoria su
anterior etapa en la serie y quizás esto provocó que el sabor que estos
episodios nos ha dejado sea agridulce.
En el deber del escritor están el manejo de subtramas y la habilidad para dialogar de manera sugerente.
Las subtramas se suceden a través de los números
dando la impresión de que estamos asistiendo a algún tipo de serial.
En lo referente a los diálogos, se puede afirmar
que son mucho más sugerentes de lo que es habitual en un medio con tendencia al
acartonamiento y el falso
efecto dianático.
Es mediante los diálogos como Brubaker define a
los personajes, así como las relaciones entre ellos.
En el haber, encontramos un cierto seguidísimo de
Rucka, interferencias editoriales, así como algunas resoluciones un tanto
confusas.
Parece claro que Rucka es el cerebro de la franquicia.
Su admirable trabajo en “Detective”, su reputación como novelista y escritor de comics, su condición de veterano entre los actuales escribas del murciélago, hacen de él un referente y hombre de confianza del editor.
Son los argumentos de Rucka los que se ramifican en
las series y claro, esto lleva en cierta medida a condicionar el trabajo de
Devin Grayson y sobre todo de Ed
Brubaker.
Otro de los defectos de la actual etapa ha sido su
supeditación a los grandes eventos editoriales; Our World at War [OWAW],
Last Laugh o el mes de los números autoconclusivos han hecho mella en el
título al haber ralentizado los acontecimientos en curso y al haber presentado,
en algunos casos como el de OWAW, historias cuya ambientación y tono son poco
apropiadas para el personaje.
Para acabar el tercer elemento que ha lustrado la serie ha sido una cierta confusión a la hora de plantear los desenlaces.
Si bien se ha tratado de un error puntual, parece
claro que en historias como Sanctuary o Crooked Miles, el lector
queda algo desconcertado y con la impresión de no haber entendido el por qué
de dicha conclusión.
En el apartado gráfico, Scott Mc Daniel sigue dando muestras de su profesionalidad, cumpliendo mes a mes y de su irregularidad, con algunos números menos trabajados de lo habitual.
En este aspecto se hace sentir la mancha de Karl
Story, sustituido por un Andy Owens que no llega a compenetrarse con el
dibujante de la manera que venía haciendo su predecesor.
SHOT THROUGH THE HEART
Se trata de un breve arco de tan sólo dos partes.
En él asistimos al
regreso de la familia Moxon a Gotham City. Así mismo, Bruce empieza a recordar
ciertos pasajes de su infancia referentes a los Moxon.
Por otro lado, Deadshot regresa a la ciudad con la intención de eliminar al jefe del clan Moxon.
El enfrentamiento se
hace inevitable y en él también participa cierto guardaespaldas europeo
llamado Zeiss que jugará un papel muy importante en futuros números.
Es especialmente destacable en esta historia el tratamiento dado a Deadshot. De ser un villano de segunda que nunca ha sido una seria amenaza para el murciélago, pasa a ser un frío y eficiente asesino a sueldo.
SANCTUARY
Esta historia forma
parte de OWAW. Es por ello que durante los dos meses que duró hubo un cierto
ralentizamiento de la trama establecida.
Por un lado tenemos la
misteriosa conexión entre Thomas Wayne y los Moxon, por otro lado la
infructuosa búsqueda de Zeiss por parte de Batman y finalmente la aproximación
entre Bruce y Malory Moxon.
Estas tres tramas quedan
solapadas por una historia de un pequeño extraterrestre perdido en Gotham y los
esfuerzos de las fuerzas gubernamentales para localizarlo y poder estudiarlo.
Como siempre, Batman se
verá envuelto en todo este asunto a pesar de su apretada agenda.
Como ya hemos comentado, tanto la temática de la historia como su propia resolución no son del todo satisfactorias y suponen un paso atrás en los méritos logrados.
OUT OF THE PAST
En tan sólo 22 páginas, Brubaker resuelve el secreto de la relación Wayne/Moxon
Una vez superada la decepción inicial provocada por una sorpresa algo previsible ( Thomas Wayne no es Jade, el destripador o un proxeneta ) y nos fijamos en la construcción de la historia, seguramente estamos frente a uno de los episodios más redondos en su segunda etapa: Los Wayne y Angelo Benetti son los verdaderos protagonistas de lo narrado, sus personalidades bien definidas, todo ello en un episodio que tiene abundantes flash-backs.
CITY ON FIRE
Se trata de un comic hecho con el “piloto automático” conectado.
Lo más reseñable es
esa táctica de acoso y derribo que tanto Batman como Zeiss emprenden para
eliminarse mutuamente.
En todo este fregado,
aparece un vagabundo vestido de Papa Noel y bajo los efectos de la droga del
Joker.
Si la historia narrada es poco interesante, es porque, efectivamente este comic no lo es. Siguiendo la estela de Dixon o Larry Hama, Brubaker nos ofrece un episodio de acción desencadenada, en el que no logramos sentirnos implicados para nada.
CROOKED MILES
Durante meses se venia anunciando un enfrentamiento definitivo entre Zeiss y Batman.
Crooked Miles es
la historia en el que dicho enfrentamiento tuvo lugar.
A lo largo del comic
encontramos lo que veníamos esperando: Una historia hiper-cinética que concluía
en un campo de batalla sorprendente.
Como ya hemos comentado, el punto débil de la historia está en el desenlace en el cual Zeiss tiene un comportamiento cuanto menos sorprendente.
SANTA KLAUS IS COMING TOWN
En el número 598 de
Batman asistíamos a otro acontecimiento de DC:
El mes de las portadas pulp e historias autoconclusivas.
Ciñéndose a estos
preceptos, Brubaker nos relata el regreso de Papa Noel. La historia no presenta
ningún elemento reseñable y se puede definir como una entretenida historia
navideña.
En definitiva, hemos de
confesar que estas últimas historias de Brubaker nos han decepcionado
parcialmente.
No son comics vulgares,
ni mediocres, pero la verdad es que estábamos bastante bien acostumbrados.
Queriendo dar positivos,
subrayaremos el tono alcanzado en algunas de sus historias o el del número 599 From
the inside out) que es un rotundo y maravilloso episodio carcelario.
Esperemos que con el paso de Brubaker a Detective Comics, el autor pueda contar esas historias que quiere ( centradas en el aspecto humano y en las relaciones entre personajes) y que dejan de lado el tono heroico de sus últimos episodios.