AUTORES: JEPH LOEB

POR JASON BARD

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En mi opinión el culto hacia Jeph Loeb que surgió hace unos cuantos años gracias a “El Largo Halloween” es inmerecido como pocos. Cualquiera que piense que Loeb es el verdadero salvador del personaje y que entiende a Batman a la perfección, debería releerse sus obras cumbre, ir más allá de los dibujos y formarse una opinión nueva. Su suerte ha sido siempre la de unirse a dibujantes de gran talla, categoría y fama, pero su aportación al mundo viñetero es más bien pobre. Y todas sus incursiones en el mundo del hombre murciélago, terriblemente sobrevaloradas.

Su primer golpe de suerte fue conseguir trabajar con Tim Sale, con el que realizó su primer trabajo importante para DC, concretamente Challengers of the Unknown (ver Los Buscadores de lo Desconocido: ¡Deben morir!). Comenzó así una relación estrecha en la que Loeb se plegaría siempre a las exigencias de sus dibujantes, actuando más como si fuera el moderador de un debate antes que como guionista. Si Sale, o Jim Lee o Pacheco, o cualquier otro de los dibujantes estrella con los que ha colaborado le pedían algo, él se plegaba a su estilo como el escriba sin personalidad que es. Una técnica que ya hemos comprobado que puede reportar múltiples beneficios. Tras colaborar en Marvel y en la linea Awesome de Image comics (trabajando con su amiguito, el horrendo Rob Liefeld) fue contratado de nuevo por DC comics para realizar un arco argumental de Leyendas del Señor de la Noche, la mítica colección ambientada en los primeros años de Batman y recientemente cerrada. Pero al final este trabajo se convirtió en el primero de unos especiales del hombre murciélago siempre publicados en Halloween. Sus títulos son “Miedo”, “Locura” y “Fantasmas” y han sido recopilados en un tomo por Planeta DeAgostini: Batman: Haunted Knight.

Estos tres especiales sientan las bases de lo que será el estilo de historia Loeb. Un dibujo estupendo con una narrativa fuera de serie… apoyado por unos diálogos manidos, unos textos monosilábicos y unas tramas pobres y repetitivas.

“Miedo” es una historia simple sobre el Espantapájaros en la que de repente este gran villano habla a base de frases hechas y canciones infantiles (¿?), cosa que volverá a hacer cada vez que aparezca este personaje en el Bat-verso de Loeb. La trama psicológica familiar tanto en esta como en “Locura” no pasa de algunos apuntes sobre la relación de Bruce con sus padres, nada originales y si bastante sentimentaloides. La historia de esta última con el Sombrerero Loco es insulsa hasta niveles nauseabundos y la tercera de esta trilogía, “Fantasmas” comienza a apuntar la marca de fábrica de las bat-historias de Loeb. Es decir, reunión de cuantos más villanos de Batman mejor, venga o no a cuento. Tenga o no sentido. Más tarde Loeb y Sale se embarcaron en la obra que les encumbraría definitivamente: El Largo Halloween en la que encontramos los mismos detestables elementos que ya hemos comentado, pero en el que (¡¡por una vez!!) la historia que se nos cuenta es interesante. De todas formas sigo pensando que este comic no sería ni la mitad de bueno que es de haber sido otro el dibujante. Tim Sale se supera con una atmósfera de cine negro que realmente hipnotiza al lector y la hace obviar las numerosas incoherencias de guión. El problema es, como siempre, el tono repetitivo y machacón de los textos de Loeb, que cada vez que aparece un personaje en escena tiene que presentarlo como si fuéramos tontos y no supiéramos ya de sobra quien es. Además de una cantidad de trampas argumentales destinadas a construir el típico final sorpresa, otra de las molestas marcas de fábrica de este guionista.

Y en cuanto al origen de Dos Caras , no es más que una actualización más larga, farragosa y absurda de la misma historia de siempre. La cual, por cierto, ya había sido genialmente actualizada en el especial “The Eye of the Beholder” (reeditada en la colección Batman Arkham) sin necesidad de complicar tanto las tramas ni meter a doscientos personajes que no aportan nada más que relleno. Es el caso de Hiedra Venenosa, El Acertijo, Catwoman, el Espantapájaros, Solomon Grundy fuera de lugar y un Pingüino en la ultima escena que todavía me pregunto de donde habría salido y que diablos pintaba ahí.

Los que pensábamos que en la segunda parte de este “Halloween”, Loeb explicaría los interrogantes dejados por ese final sorpresa tan arbitrario nos tendríamos que quedar con las ganas La secuela de esta historia, Dark Victory es poco más que una repetición de “El Largo Halloween” con más personajes (si, increíble), una trama aun más liosa y un más difícil todavía a la hora de manejar tantos y tantos elementos absurdos. En definitiva, el que mucho abarca poco aprieta. Y el origen de Robin , presentado en este tomo, es otra versión descafeinada, alargada y sin gracia de una historia contada miles de veces. Y así salió lo que salió: un embrollo, a ratos ilegible.

Descripción que podríamos aplicar también al tan cacareado “Batman: Silencio” , su siguiente bat-colaboración, en este caso con el dibujante “estrellita” Jim Lee, como siempre más preocupado por pintar posturitas y postales dignas de un calendario antes que por contar una historia. “Silencio” llega a niveles de estupidez y poca originalidad a los que sus anteriores guiones ni soñaban acercarse. Con un nuevo enemigo, Silencio , totalmente estereotipado y sin ninguna gracia, y la aparición de todos los villanos que aparecían en El Largo Halloween y algunos más ( Ra´s Al Ghul y Killer Croc entre ellos). Incluso Jim Lee le dijo “Quiero dibujar a Superman ” y el señor Loeb, obediente como siempre, a meterlo con calzador. Genio y figura.

La historia es, como siempre, un culebrón melodramático sin gracia ni interes en el que asistimos a momentos tan bochornosos como la “resurrección” de Jason Todd (presagiando su posterior retorno) o la inclusión final del Acertijo en una escena estúpida para intentar dar más finales sorpresa, aunque a esas alturas ya habíamos visto unos cuantos. Bueno, sin contar el de la verdadera identidad de Silencio, el supuesto gran misterio de la obra y fácilmente adivinable por cualquier lector, por despistado que este. Y lo más importante (y grave) del asunto es que el personaje al que vemos en esta obra no es Batman por mucho que nos quieran vender la moto. Si después de tantos años leyendo al personaje ahora va a resultar que el señor de la noche es un colegial enamoradizo con Catwoman, que no se entera ni papa de la conspiración a su alrededor y que suelta frases como “Jason Todd sabía lo mucho que yo le quería” a voz en grito, apaga y vamonos. ¿Y este es el guionista que mejor ha entendido a Batman en la época moderna? Será que yo no entiendo nada, entonces.

Podríamos seguir hablando de la andadura de Loeb en Batman / Superman, pero eso requeriría un artículo aparte. El disparate y las idas de olla parecen la tónica de una colección que empezó siendo entretenida y ha acabado cayendo en el absurdo característico de este autor.

 

 

Bibliografía batmaniaca esencial:

- Batman # 608-619. Publicados por Norma Editorial, primero en una serie limitada de 5 números y después en un libro en tapa dura.
- Batman: The Long Halloween. Serie limitada publicada por Norma Editorial en dos ocasiones: en una serie de 7 números y en un libro en tapa dura. Planeta DeAgostini también lo ha editado en un libro unitario.
- Batman: The Dark Victory. Publicado por Norma Editorial en un libro.
- Superman / Batman # 1-26.
- Batman: Haunted Knight. Publicado por Planeta DeAgostini en un libro.

Otras Bibliografías destacadas:

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