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LA MUERTE DE ROBIN |
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Fue una de las decisiones más polémicas en la historia de los comics: poner la vida de un personaje importante, Robin (aunque no fuera el original) en las manos de los lectores. La saga se llamó “Una muerte en la familia” y comenzó en Batman # 426, correspondiente a Diciembre de 1989. Aquí tenéis el anuncio que DC incluyó en los comics de la época anunciando el evento:

Si llamabas al número acabado en 2660 “Joker fracasa, Robin vive”. Si por el contrario tecleabas el que acababa en 2666 “Joker gana y Robin no sobrevive” . Todo ello entre el 15 y el 16 de septiembre.
Una campaña promocional que sin duda reportó mucho éxito en ventas y promoción a los directivos de la compañía de comics –de hecho Denny O´Neil, impulsor del invento, se pasó el día indicado haciendo entrevistas y apareciendo en la radio-, pero que ha sido algo cuestionada moralmente desde entonces. El señor O´Neil aseguró que la idea era realmente ir en una dirección u otra según la reacción popular “Tuve dos versiones acabadas de ese número en mi escritorio”, pero también pensaba que los lectores nunca matarían a un héroe tan icónico. Denny es un profesional de la vieja escuela y enamorado de unos principios morales más propios de la “Golden Age”, así que confiaba en que los aficionados respetarían a un personaje no solo histórico, sino además entrañable. Sin embargo estamos hablando de los años 80 y las cosas, evidentemente, habían cambiado. Menos mal que el señor O´Neil se retiró antes de la actual corriente “Ultimate” y de matanzas “Infinitas”.
Estamos todos de acuerdo en que Jason Todd es un personaje de ficción y además el segundo Robin no era del agrado de muchos fans, pero ¿Resulta ético desde un punto de vista moral el darle la oportunidad a una panda de insensibles a decidir que un personaje muera, por muy ficticio que sea? Frank Miller comentó: “Una muerte en la familia debería ser señalada como la cosa más cínica que jamás haya hecho ninguna editorial. Un autentico número gratuito al que los fans pueden llamar para cortarle la cabeza a un muchachito”.
Bob Kane, creador del personaje, también tuvo su opinión al respecto: “Creo que fue un error matar a Robin. En primer lugar eran un equipo –sería como matar al Dr. Watson y dejar a Sherlock Holmes solo, o a Tarzan y Jane. Es un error. Y, además, así matas el merchandising de Robin, que también es muy grande ( Nota: Este hombre siempre pensando en lo mismo). Podían haber hecho que se marchara durante una temporada, o que fuera herido y haberlo quitado de en medio. ¿Para que matarle? ¡Y además vaya manera de hacerlo! Creo que fue un simple subterfugio, creo que se hizo solo por la película, para que la gente no esperase que hubiera un Robin en la película” (Nota: Lo cierto es que este argumento no es muy defendible, porque unos meses después del estreno del Batman de Tim Burton debutó Tim Drake como nuevo Robin en los comics ).
Sin embargo, juicios morales aparte, yo opino que el experimento es uno de los más sonados eventos de la historia del arte gráfico y como tal merece respeto. Yo tampoco soportaba a Jason Todd, lo admito, pero eso es otra cuestión. Estamos hablando de un acontecimiento de tal singularidad que creo que no podría volver a reproducirse en la actualidad. Hoy en día entre foros de Internet, blogs, revistas, chats, etc… la noticia hubiera corrido como la pólvora bastante antes de que se les ocurriera lo del teléfono, hasta el punto, incluso, de hacer que los editores se echaran atrás. En la última Crisis Infinita se propagó el rumor de que el mismísimo Detective Marciano iba a ser la gran muerte de la saga. Parece ser que la explosiva reacción de los fans en la red dio al traste con esos supuestos planes. “Al marciano ni tocarlo”…Jason no tuvo tanta suerte.
En fin, la historia con la muerte de Robin resultó, sin duda, mucho más dramática e impactante que la que hubiera resultado si hubiera sobrevivido. Y la imagen de Batman abrazando al difunto Jason Todd es ya un icono de la historia de los comics (de hecho la viñeta inédita con ese Batman descojonándose me parece aun más triste que la publicada, pero en otro sentido…) y, maravillas de la continuidad y la inmortalidad comiquera, actualmente Jason Todd regresó de entre los muertos a punto para la Crisis Infinita. Saga en la cual, paradojas del destino, Dan Didio tenía intención de cargarse a Nightwing, alias Dick Grayson, alias el primer Robin. Menos mal que Geoff Johns y Greg Rucka le disuadieron a última hora, porque hay que ser muy mala persona para querer eliminar a uno de los mejores personajes de DC. Y encima sin teléfonos ni nada.