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TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS Y DISTORSIONES DE LA REALIDAD EN BATMAN. Cap. I The Joker |
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EL ÚLTIMO QUE RÍE...

Existen
muchas causas para la conducta humana, para todos y cada uno de los matices que
nos hacen ser únicos frente a la sociedad.
En el Bat-universo encontramos personalidades que nos pueden mostrar la cara más oscura de nuestra psique. Ésa que se esconde tras los pensamientos banales de nuestra vida cotidiana. Se nos muestra la conducta agresiva, los desdoblamientos de personalidad, la manía, la obsesión a través de sus villanos y por supuesto a través de Batman.
¿Cómo se crea a un criminal?
Hay explicaciones biológicas,
que aunque no pueden dar una explicación total a la conducta, es importante
conocerlas
porque pueden ser determinantes en la personalidad agresiva.
La primera variable que tienen en cuenta las neurociencias, y la más primitiva si se quiere, es la ya conocida diferencia entre hombres y mujeres y sus niveles hormonales: el hombre tiende a ser más agresivo por su concentración de testosterona más elevada que en mujeres.
El segundo punto de vista biológico se basa en los niveles de serotonina. La serotonina es un neurotransmisor (sustancia química que sirve de mensaje entre las neuronas cerebrales) que cuando está a niveles anormales se asocia a tendencias suicidas, agresión, violencia, alcoholismo y tendencia impulsiva.
Por último, se intenta relacionar la actividad de la corteza pre-frontal (zona anterior del cerebro, que entre sus funciones se encuentra la inhibición del comportamiento social o los impulsos) con el incremento de violencia. Esta actividad se ve alterada en accidentes con lesiones cerebrales o el bajo consumo de glucosa (el combustible del cerebro) en esa zona de la corteza.
Desde el modelo Freudiano se plantea que las personas son más sensibles en la infancia. Así abusos en la edad temprana, relaciones inadecuadas con los adultos, crianzas rígidas o extremadamente laxas tienden a desarrollar respuestas disfuncionales. Éste es el modelo que sirve para las defensas legales de locura, ya que se concibe que la persona no es capaz de reconocer las implicaciones de la enfermedad.
Desde el modelo conductista (escuela psicológica en la que se cree que el individuo aprende por recibir gratificaciones a su conducta) la personalidad criminal es una reacción aprendida de acuerdo al ambiente social externo. Por ejemplo: si roba y con eso se satisface, volverá a hacerlo.
En
este vaivén de teorías que intentan buscar una causa a la agresividad
encontramos al Joker como el ejemplo más claro de asesino, impulsivo, terco,
dominante y frío. Siente desprecio y desinterés por los que le rodean y por
tanto no acata las normas de la sociedad. Joker es en esencia el desorden, los
pensamientos rápidos, las imágenes acumuladas en segundos, las palabras sin
orden...en definitiva, lo que llamaríamos un loco. Aún así, partiendo de la
premisa que en medicina “loco” no se considera un término clínico y teniendo en
cuenta la concepción general que tiene todo el mundo en cuanto a dicha
condición, Joker no está loco. Al menos no lo está desde el punto de vista que
los “locos” no son conscientes de sus actos cuando él si que lo es, lo que le
eleva a un nivel de locura más allá de lo que nadie podría entender.
Aunque se
haya intentado atribuir un origen a todo este caos en Batman: La broma
asesina (Batman: The Killing Joke, 1988) de Alan Moore, hay que intentar
pensar que a veces las cosas no suceden por una causa exacta. Es peor pensar que
no tiene razones para cometer actos violentos, simplemente le divierte. Eso es
lo que hace de él el peor de todos los enemigos del Bat-universo.
Si analizamos al personaje desde la perspectiva de sus relaciones sociales, su círculo se basa básicamente en dos personas: Batman y Harley Quinn.
La obsesión de Joker con Batman es compleja. Si Batman no existiera, Joker tampoco existiría. Porque a él lo que le gusta es jugar con Batman, pero no ganar. No puede ganarle, no puede permitir además que nadie lo haga porque se acabaría su diversión. Él prefiere ser derrotado y enviado a Arkham porque sabe que cuando salga el murciélago le estará esperando, algo que le hace inmensamente feliz.
Es un juego de posesión: Batman es su juguete favorito...¿quién sería merecedor entonces de ser su compañero de juegos si él no estuviera? Han podido matarse muchas veces y no lo han hecho. Eso ya deja entrever que su relación va más allá del bueno y el malo.
Joker-Harley

En realidad, en esta relación
sólo hay una mitad interesada (Harley) y la otra mitad que se deja hacer (Joker).
Los dos pertenecen al mismo lado oscuro de la mente. A los dos les gusta llamar
la atención. Pero Joker es mucho más egocéntrico
que su “pareja”: nadie le puede robar las gracias, ni siquiera su pichoncito.
Harley ama a Joker quizás porque éste no se preocupa por las cosas que hace, sino que hace lo que le apetece... es libre. Joker sólo se preocupa de él y de Batman. Esto último lleva a Harley a tener celos porque siente demasiadas veces que la vida de Joker gira entorno a Batman. En ese menage a trois también encontramos los celos del Príncipe Payaso del Crimen ya que las miradas del Hombre-Murciélago a veces se desvían hacia Harley y eso no lo soporta: él es la estrella de la función y es a él a quien tiene que contemplar. Él hace y deshace, es así y punto.
Suponer que el Joker es uno más de los villanos es un error. Tratar de entender la complejidad de los actos de este asesino burlón es una tarea harto difícil. Considerarle “loco” sólo se basa en establecer el límite entre locura y cordura, y éste es demasiado frágil...