Iconografía de Batman

POR  Carla Berrocal

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En el brumoso cielo nocturno de la ciudad de Gotham se descubre una luz amarillenta que oculta en su interior, pero a la vista de todos, un murciélago que parece expectante, vigilante. Los peatones miran al cielo y saben que esa es la llamada que les mantendrá a salvo, como cada noche. Los delincuentes huyen, los asesinos se esconden. Todos los malhechores se meten en las cloacas y miran de nuevo al cielo, pero ésta vez con temor. Porque él les detiene, porque es fuerte, porque les vigila y les busca, hasta encontrarles.

Ficciones aparte, quizás la Batseñal es una de las cosas más representativas del superhéroe nocturno. Una especie de logotipo personal que hará que cuando nos pregunten por Batman, lo primero que nos venga a la cabeza sea el murciélago encerrado en un ovoide amarillo. Su simplicidad y facilidad para retener en la memoria hacen de él todo un éxito comercial. Lo podemos encontrar en camisetas, llaveros, carteras, calzoncillos, calcetines, carpetas... De hecho, el impacto del logo es tal, que lo primero que se dio a conocer de la nueva película del superhéroe, Batman Begins, fue el rediseño del símbolo.

Y es que el ovoide amarillo no ha sido siempre así. Al principio, el logotipo tenía la cara de Batman y las letras eran gruesas. Un diseño propio de los años 40 y sin muchas aspiraciones teniendo en cuenta que durante esos años el país no iba del todo bien.

Aquí veis un ejemplo:

Con el paso de los años y la tendencia en el diseño hacia la simplicidad, se han ido quitando partes del logo, hasta quedar como lo conocemos actualmente, un ovoide amarillo o simplemente el murciélago negro.

En las imágenes, el tosco diseño del logotipo en los años noventa para la película de Tim Burton y a la derecha el de Batman Begins, que se muestra mas geométrico y oscuro.

La connotación del murciélago, un animal ciego, solitario, con una existencia triste y permanentemente escondido de la luz, es tratado en muchas mitologías como un mamífero atormentado. Su simbología es complicada porque siempre se le ha asociado con la brujería, la transmisión de enfermedades como la rabia o la práctica de las artes oscuras.

 Quizás por toda esta simbología, tras la pérdida de sus padres, Wayne vio el murciélago y se sintió como él. Sólo, desamparado y deslumbrado si en cariño de una familia. Se abrigó sobre esa “rata voladora” (pues eso quiere decir su nombre) para tomar su aspecto y librar una eterna lucha contra el mal. Curioso, porque siempre se ha identificado ese animal con lo maligno. La elección de este animal no ha podido ser más ambigua. Pero, quizás es porque Batman también es muy ambiguo. No delimita demasiado la línea que separa el bien del mal. Usa sus propios medios para detener a los delincuentes y su presencia inquieta a más de uno. ¿Pero cuál es el por qué de la elección de un animal que tradicionalmente es identificado con monstruos satánicos o enfermedades misteriosas? Me inclino a pensar que se trata básicamente por su aspecto, feo y que parece desfigurado, un animal que se esconde del resto porque parece avergonzado de sí mismo. En la mitología mexicana decían del murciélago que llegó a ser “el ave” más bella de todas, pero Dios le castigó por su actitud orgullosa a estar siempre refugiado en las cuevas y quitarle las plumas. El mamífero volador no tiene una publicidad muy positiva. Encuentro en él un romántico del siglo XIX, un ser abandonado, solitario que sólo busca sobrevivir en la oscuridad.

Nunca sabremos si el murciélago fue una mera excusa de Bob Kane para hacer un superhéroe, quizás es una simple señal, pero con el tiempo ésta se ha convertido en todo un superventas de mecheros, cajitas y slips. Pero sobre todo, tebeos. ¡Larga vida a Batman!

 

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