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TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS Y DISTORSIONES DE LA REALIDAD EN BATMAN. Cap. II Dos Caras |
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La
doble personalidad ha suscitado desde siempre una gran curiosidad, un intento
por explicar el misterio de aquello que forma parte de la mente humana, aquello
que puede ser dividido en dos partes más o menos autónomas entre sí. Este
interés se refleja tanto en la literatura, con el Dr. Jekyll y Mr. Hyde (Stevenson,
Robert Louis: The Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde, 1886) como
en producciones de Hollywood como Las dos caras de la verdad (Primal Fear,
1996). Como no, en el Bat-universo también hay cabida a esa dualidad
representada por Harvey Dent-Dos Caras. Aunque muchos otros villanos pueden
englobarse bajo esta denominación como por ejemplo Scarface –Ventrílocuo, o
incluso el propio Batman podría ser considerado como dos entidades más o menos
diferenciadas con Bruce-Batman. Sin embargo, a pesar de los muchos
representantes que se podrían citar, el presente artículo tratará sólo sobre Dos
Caras.
¿Qué es la personalidad?
Para entender cómo se puede dividir la psique en dos o más personalidades es importante conocer a qué nos referimos con personalidad, y cuáles son las teorías que giran en torno a ella. La personalidad se define como las características propias del individuo por su modo de actuar, pensar y sentir. En el lenguaje común, por lo general, se refiere a la imagen pública de una persona, así es fácil escuchar frases como: “Juan tiene una personalidad fantástica!”. Este uso común de la palabra se debe a que proviene de persona en latín, que se refiere a las máscaras que usaban los actores de teatro quienes, cuando se las cambiaban, asumían un rol diferente.
Existen diferentes perspectivas para analizar la personalidad desde un punto de vista que nos permita saber de qué se forma y qué es.
Según
Freud y el psicoanálisis, la personalidad surge del conflicto de los impulsos
biológicos en busca del placer y las restricciones sociales contra los mismos.
El conflicto gira entorno a tres “estructuras” que Freud denominó: ello,
yo y superyó. El ello es lo que busca satisfacer las
necesidades básicas de las personas (alimentación, sexo...) y se encuentra en el
inconsciente. El yo está situado en la conciencia e intenta mantener el
equilibrio entre las necesidades y las restricciones sociales. El superyó
se encuentra tanto en el inconsciente como en el consciente y le dice al ello lo
que es bueno y malo. En Dos Caras, el ello es la parte dominante y el
yo y el superyo se representan sólo en Harvey.
Desde el punto de vista de la perspectiva de los rasgos, en vez de explicar los aspectos ocultos de la personalidad, los investigadores describen patrones de comportamiento característico o una predisposición para sentir y actuar. Dentro de esta corriente encontramos diferentes clasificaciones de la personalidad. Remontándonos a la antigua Grecia ya se describía la personalidad según los humores corporales que predominaban en cada individuo: melancólicos (depresivos), sanguíneos (alegres), flemáticos (insensibles), coléricos (irritables). Otros psicólogos de la salud como Friedman y Rosenman dividen a las personas en dos clases: tipo A (gente competitiva, agresiva, impaciente verbalmente ofensiva y propensa a la irritabilidad) e individuos tipo B ( relajados y de trato fácil). Según esta última clasificación Harvey seria del tipo B y Dos Caras de tipo A. Sheldon, por su parte, estimó otra clasificación basada en la apariencia física dividiendo así a los sujetos en: picnic (bajitos y rechonchos como Santa Claus) que son individuos relajados y joviales, los atléticos (personas fuertes y altas como Superman) que son atrevidas y activas, y leptosomáticos (altos y delgados como Sherlock Holmes) que son solitarios y perspicaces. Aún así en esta última clasificación no ha sido demostrada la relación entre personalidad y anatomía y se quedan sólo en estereotipos. A pesar de haber muchas más clasificaciones se resume esta perspectiva con los llamados cinco factores de la personalidad y a sus antónimos que son estabilidad, extroversión, franqueza, simpatía y escrupulosidad. Por tanto, una persona puede ser considerada como estable o inestable, extrovertida o introvertida, etc. Desde los orígenes del personaje en 1942, Harvey tenía el apodo de “Apollo” por su extraordinaria belleza física. Era fuerte, alto, musculoso y, por tanto, representa el fenotipo atlético. Así pues, la fealdad de Dos Caras corrompe al personaje desde este punto de vista.
Otro enfoque seria la perspectiva humanista seguida por Maslow y Rogers que se basa en la exploración del yo cuando el individuo llega a lo más alto de la jerarquía de necesidades. La jerarquía de las necesidades de Maslow se basa en que se llega a la autorrealización de la persona cuando sus necesidades fisiológicas, de seguridad, de pertenencia y amor y la necesidad de estima se ven completadas.
El pensamiento sociocognitivo afirma que la personalidad influye y es influida por nuestra interacción con el medio que nos rodea.

Jerome Kagan defiende, por su parte, que los rasgos de la personalidad son de origen biológico, así atribuye la timidez e inhibición de los niños a la reactividad del sistema nervioso autónomo (parte del sistema nervioso periférico que controla las glándulas y los músculos de los órganos internos, que actúa por su cuenta sin la necesidad de ser concientes de su funcionamiento, como por ejemplo el latido del corazón). Nuestros genes condicionan el temperamento y estilo de comportamiento como así lo demuestran estudios de gemelos criados por separado, en que la personalidad de los hermanos era muy parecida a pesar de haber estado expuestos a diferentes condiciones sociales. Así, esta teoría defiende que la personalidad no viene determinada por la conducta de nuestros padres (el ambiente externo) sino que ellos nos inculcan creencias y valores pero no acaban de definir lo que nos hace diferente al resto.
Trastorno de identidad disociativo (TID)
Este
es un trastorno de personalidad (antes llamado trastorno de personalidad
múltiple) relativamente poco común en el que una persona muestra dos o más
personalidades alternas distintas. Aunque a la mayoría de las personas que se
les diagnostica TID no son violentas ha habido casos en que había un bueno y un
malo, en el que el último es el que descarga los impulsos agresivos cuando es
dominante sobre la primera.
¿Existe realmente personas con más de una personalidad? Para ello debemos trasladarnos veinte años atrás. En 1984 hubo un caso inusual que dio base a los argumentos de que pueden coexistir el bien y el mal en una misma persona. Kenneth Bianchi (conocido también como “el estrangulador de la colina”) fue juzgado por violar y asesinar a diez mujeres en el estado de California. Durante una sesión de hipnosis el psicólogo sospechó de una personalidad oculta diferente a la de Ken que se hacía llamar Steve. Cuando hablaba Steve confesaba que odiaba a Ken porque era el bueno y que él era quien había asesinado. La pregunta que se generó entonces fue si Ken había forjado una estrategia para negar la responsabilidad de sus acciones o realmente Ken estaba enfermo. Bianchi que fue condenado posteriormente era un mentiroso compulsivo que se había documentado sobre la personalidad múltiple leyendo libros de psicología.
Explorando nuestra capacidad para los cambios de personalidad, el psicólogo Spanos hizo un experimento con universitarios que debían fingir estar acusados de asesinato. Cuando se sometían a hipnosis la mayoría expresó espontáneamente una doble personalidad. Este descubrimiento nos plantea la duda de que si en realidad el TID es la versión más extrema de nuestra capacidad para interpretar diferentes ‘yo’ (cuando nos mostramos más tontos y gritones con los amigos y más serios y apagados cuando estamos con los abuelos).
Los que
aceptan la identidad disociativa lo hacen en base a los cambios que se producen
en el cerebro y en el físico cuando los enfermos presentan una u otra
personalidad. Una personalidad puede ser zurda y la otra diestra, incluso puede
cambiar la agudeza visual y el equilibrio del músculo ocular.
Los escépticos en cambio ven sospechoso que el trastorno se haya vuelto tan popular. En Estados Unidos se pasó de dos casos detectados por década entre 1930 y 1960 a veinte mil en la época de los ochenta. El promedio de personalidades que muestra el enfermo también se ha duplicado de tres a doce. Además de que el trastorno es casi exclusivo en América del Norte, aunque en otras culturas se dicen que están poseídos por espíritus extraños. En la India y Japón los casos son casi inexistentes.
El trastorno disociativo es considerado como un brote de los impulsos que intentamos esconder y que fluyen dividiéndose de la personalidad original. En la historia de Dos Caras se puede considerar que Harvey es la parte original y que Dos Caras se genera del odio que siente hacia su padre por los maltratos que recibió cuando era niño y a la frustración e indefensión de no poder evitar esa situación.
Voy a ser bueno...
Dos caras se
refugió en Harvey esperando el momento de salir a la superficie cuando éste se
debilitara. Se alimentó en su interior cada vez que su padre le pegaba esperando
ser más fuerte para superar al bueno. Cómo se ve en “El ojo del observador” (Batman
Annual #14, 1990) cuando Dent recibe la moneda de su padre, Dos Caras, que
estaba dormitado, resurge.

La moneda cobra una importancia relevante si se considera que son dos identidades opuestas y cuando se quedan bloqueadas (es decir, una no puede dominar sobre la otra) hacen uso de la moneda para resolver el conflicto. Es un modo de expresar que las dos, a pesar de sus contradicciones, son capaces de coexistir.
Las consecuencias de los malos tratos en la infancia son trastornos de identidad (soy malo y por eso deben castigarme), además de ansiedad, y comportamientos destructivos y conducta antisocial, entre otras. Dos Caras representa todas esas consecuencias. Es capaz de “estropearse” a sí mismo para no ser otra vez enterrado en alguna parte de la mente de Dent.
De
hecho, los malos tratos en la infancia tienen un origen ya muy lejano, en el
Génesis viene descrito el sacrificio de niños para agradar a Dios. Incluso
existió un derecho romano en que el padre tenía total autoridad para elegir el
destino de su primogénito: tenían derecho a mutilarlos para que mendigaran e
incluso el infanticidio estaba permitido. Esta situación empezó a mejorar en el
siglo XVIII cuando aparecieron leyes de protección a la infancia pero a pesar de
eso, los malos tratos han permanecido hasta nuestros días debido a la sociedad y
su creencia de que un cachete no va mal de vez en cuando. ¿Pero cómo distinguir
el límite de una bofetada para que aprenda y el abuso de fuerza en contra del
niño?
El conocimiento y el interés científico empieza en 1961 cuando un radiólogo estableció el Síndrome del niño golpeado. Desde entonces el interés ha sido creciente, sobre todo por el hecho de que el 30% de fracturas en extremidades en niños menores de tres años es debido a sus progenitores o de alguien del ambiente donde el niño se encuentra, además ha intentado ser explicado por factores sociales, económicos y jurídicos.
Dentro de esas explicaciones sobre el maltrato se encontraría el padre de Harvey que es definido como un alcohólico, eso da credibilidad a que los malos tratos depende también de factores sociales. No es de extrañar que la mayoría de niños que los sufren tengan padres adictos a diferentes sustancias como las drogas y el alcohol.
No se ha podido tampoco esclarecer el hecho de que los niños maltratados sean futuros maltratadores, eso es negado en diferentes investigaciones en que argumentan que los niños que los han sufrido pueden ser igual de agresivos que personas que no habían sido maltratadas en su infancia.
Las dos posturas pueden verse también apoyadas en el personaje. La personalidad de Dent es la de esos niños que a pesar de su pasado no han sucumbido a la agresividad y Dos Caras apoya el argumento contrario.
A pesar de todas las contradicciones que giran entorno a la personalidad y al trastorno que aquí nos ocupa, a pesar de los datos estadísticos que parecen demostrar que tan solo es parte de la fantasía de la gente, sigue siendo fascinante para la sociedad poder creer que pueden habitar diferentes identidades dentro de un mismo cuerpo. Quizás porque todos en un momento u otro nos hemos sentido divididos.
Ser capaces de representar que somos otros es algo que la humanidad lleva dentro desde los orígenes del teatro y de la actuación. Creérselo o no sólo depende de nosotros.