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JLA: TIERRA 2
Norma Editorial www.dccomics.com

 96 págs

10,50 €
GUIÓN DIBUJO ENTINTADO PORTADA

Grant Morrison

Frank Quitely Frank Quitely Frank Quitely

De vez en cuando hay auténticas perlas dentro del género superheroico cuya no lectura debería estar penada con cárcel y multas, por ponernos blandos. A veces se trata de arcos argumentales, números únicos o, en el mejor de los casos, etapas enteras; en ocasiones son publicitados como merecen o como en la mayoría de los casos, marginados por las propias compañías y condenados a puestos bajos de ventas que amenazan con cancelaciones y relanzamientos forzosos. Pero centrémonos. JLA: Tierra 2 es una de esas obras indispensables de la DC moderna (por “DC moderna” me refiero a los últimos diez años, aproximadamente) por una serie de características que la hacen completa, única, rebosante de personalidad y de contenido y sorprendente a cada hoja. Los autores a cargo de este número único son Gran Morrison y Frank Quitely. Morrison es uno de los guionistas de la hornada británica más prolíficos y brillantes, con obras a sus espaldas como Animal Man, Doom Patrol o Los Invisibles, o etapas geniales en obras más comerciales como New X-men y JLA, en cuya serie regular permaneció durante más de 40 frenéticos números. Y me dejo otras joyas en el tintero. Quitely es un dibujante sobresaliente, un prodigioso narrador poseedor de unos lápices capaces de recrear un espectáculo visual de cine. Ha trabajado en New X-men, 2020 Visions, We3 y Authority. Ambos son unos excelentes profesionales en su terreno, y combinados ya son la leche: su trabajo conjunto ha dado lugar a un ejemplar indispensable para fans de la Liga de la Justicia, que podrán disfrutarla de todo su esplendor.

      La historia gira en torno a Tierra 2, del mundo de antimateria. Para los que no leyesen Crisis: las tierras alternativas del Universo de materia (el que todos conocemos) fueron destruidas, quedando solamente una Tierra resultado de la combinación  de Tierra 1 con Tierra X o Tierra 2, por citar dos ejemplos, siendo Tierra 1 la que más “representatividad” tenía en la Tierra resultante. Pero el Universo de antimateria (un universo paralelo) prevaleció. Y la Tierra 1 del universo de materia es llamada por el Lex Luthor del universo de antimateria Tierra 2; de modo que para la JLA de Tierra 1 del universo de materia la Tierra 1 del universo de antimateria bien podría ser Tierra 2 ¿Se me entiende? Es más fácil cuando lo leeis, de verdad. En serio. Pues bien, la Tierra del universo de antimateria está regida por la anti-Liga de la Justicia, el Sindicato del Crimen de Amerika. Es el reflejo opuesto, cruel y malvado de la JLA a máxima potencia. Sin exageraciones, sin regodearse en su maldad más allá del propio placer que otorga la inmunidad, el mal por placer, el dolor por hábito. Su primera reacción al llegar a un mundo nuevo es arrasarlo. El Sindicato del Crimen es terrorífico aunque los veas peleándose como chavales, y pese a su mala sangre y sus peleas intestinas tienen a su mundo de rodillas, asustado, controlado y contaminado; ya que su propia maldad parece transmitirse a una población que no posee ningún tipo de escrúpulo. En dos o tres viñetas Morrison es capaz de caracterizártelos, presentar su relación con los otros miembros y hacer que te enganchen al momento, sin tópicos de villano y con su egoísmo y maldad siempre palpable. Actualmente, este peculiar grupo está siendo usado por Kurt Busiek (otro peso pesado de los superhéroes) en la saga en curso de la serie regular JLA, y lo está haciendo muy bien, siguiendo los pasos de Morrison sin calcar.

            La JLA, por su parte, está en el cenit del supergrupo. Disciplinado sin ser marcial, con una gran moralidad y un sentido de la responsabilidad que no conoce frontera de ningún tipo, un espíritu de entrega y ayuda no sólo para proteger a la población, sino para darle libertad y un mundo mejor en el que vivir y una eficacia aterradora. Son superhéroes a la enésima potencia, los rasgos que definen a este tipo de personajes en estado puro, sin adulterar, pero potenciados para dejar boquiabierto a un expectante lector. Sin mala leche ni armas ni hablando como adolescentes: Morrison demuestra que, pese a lo importante de innovar y evolucionar, el concepto más clásico y hasta primigenio del superhéroe mantiene tras los años su capacidad de maravillar si se usa adecuadamente.

            El desarrollo del número también es magnífico. El ritmo está medido viñeta a viñeta para que no decaiga un segundo y se amolde a las situaciones más variopintas gracias en gran parte a un Quitely en estado de gracia. Los diálogos son pasmosamente eficaces y definitorios de los personajes, la narración es trepidante y ágil y todo transcurre en un estupendo ambiente de ciencia ficción de calidad. Como viene a ser habitual en Morrison, hay sorpresas, giros inesperados, ideas brillantes, originalidad y una serie de acontecimientos que culminan en un angustioso final que deja un sabor agridulce. No hay un final bonito en el que los buenos ganan a los malos y todo es rosa. Es Tierra 2, un mundo en el que todo acto bueno que realices está condenado a fracasar y en el que sólo la maldad sale bien parada.

            Pero esto es una web de Batman, así que hablemos de Batman, que a fin de cuentas tiene un papel bastante importante dentro de JLA: Tierra 2. Él y su contrapartida de antimateria, Owlman. Con los nuevos mundos, siempre hay situaciones nuevas que descubrir, y más cuando se trata de un reflejo tuyo. Batman descubre que el status quo de Gotham es bien distinto al que él conoce. Owlman es un criminal sanguinario buscado por el Comisario Wayne, su propio padre; y Gordon es el corrupto alcalde de Gotham. La mujer de Wayne está muerta. Nada se sabe de Bruce. Con estas bases, la trama se presta a ser completada por la imaginación como al lector de plazca para inventar diferentes historias. Batman está muy, muy bien escrito, con una actitud tremenda y un misterio real y siniestro. Rezuma grandeza y superstición, como tiene que ser, y tiene una voz importante dentro de la JLA. En cuanto a Owlman, es el reverso más cruel de Batman. Si entre Batman y Wonder Woman de vez en cuando ha habido acercamientos, entre Owlman y Superwoman hay algo mucho más serio que saca de sus casillas a Ultraman, la contrapartida de Superman. Y sí, lo habéis adivinado: si Superman y Batman tienen sus roces (salvo en cómics de Jeph Loeb, donde todo es sonriente y bonito y Superman y Batman se adoran) Owlman y Ultraman se odian. Tienen sus secretos, sus venganzas, un tremendo odio el uno por el otro y en un arrebato serían capaces de matarse. Pero trabajan juntos, y se contienen. Pero lo más destacable de Owlman, lo que le hace realmente interesante, es su motivación para ser así, que se desvela al final del cómic. Un grandísimo momento que no os debéis perder.

            El dibujo, por su parte, es impresionante. Morrison quiere que la JLA emane grandeza, y para ello Quitely va perfecto. Sus héroes son grandiosos y majestuosos, poder en estado puro. Las escenas superheroicas son espectaculares y potentísimas, su narrativa es soberbia y muestra a toda pantalla hasta el más mínimo detalle, es imaginativo y meticuloso, claro y trabajado, y el más sencillo de los dibujos el lo convierte en una galería profesionalidad. Es normal que sea tan lento, porque se trabaja cada viñeta raya a raya para que quede siempre un poco mejor: los efectos, las conversaciones, la expresión, los gestos, las composiciones... Visualmente hablando es una auténtica gozada. Sus diseños del Sindicato del Crimen son muy buenos, con algunas pinceladas extravagantes a las que en seguida te acostumbras y varias bromas desperdigadas, como que tengan la cabeza de la Estatua de la Libertad con un tiro entre las cejas dentro de su base. En general, es uno de sus mejores trabajos hasta la fecha.

Alberto Morán

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