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Continúa y concluye el arco argumental “Ajuste de cuentas”, con un magnífico Ed Brubaker al guión, y un flojo Tommy Castillo a los lápices. Nos presentan una historia llena de intriga y misterio de principio a fin, en la que además vemos pasar, de una forma coherente, a buena parte del plantel de enemigos de Batman, y vemos de nuevo también a Jim Gordon colaborando con el Hombre Murciélago. Es una buena historia (personalmente, creo que estos números de Brubaker en Detective Comics están por encima de su etapa en Batman, tanto en concepto como en desarrollo), narrada magníficamente, en la que el autor nos va mostrando poco a poco todos los detalles que rodean al misterioso asesino: cuál es su relación con Batman, por qué conoce a varios villanos del mismo y qué le une a ellos (destaca especialmente Dos Caras), cuál es su objetivo, cuál es su historia, etc. Brubaker no deja ningún cabo suelto y logra que sean necesarias todas y cada una de las apariciones de los diferentes villanos, pues cada una aporta nueva información para completar el misterio que rodea al asesino. Así, vemos desfilar a varios de los principales enemigos de Batman –Dos Caras, Joker, Espantapájaros, Pingüino...– pero no tenemos la sensación de que lo hagan sin un sentido dentro de la historia, no son simples figurantes para hacer más atractiva –o atrayente– la historia. Tenemos también otros personajes invitados que cumplen un papel importante, como el ya comentado Jim Gordon, colaborando con Batman, lo cual siempre es interesante, y el breve cameo de Catwoman, personaje al que Brubaker conoce perfectamente, gracias a la enorme labor que ha realizado en su serie, una serie muy recomendable. Sin duda, un buen trabajo de Brubaker que, lamentablemente, no se ve correspondido totalmente en los dibujos de Tommy Castillo. Aunque su trabajo en este tomo es superior al anterior, no pasa de ser simplemente un trabajo que cumple. Tiene momentos buenos, pero en general no acierta con algunos rostros y escenas, aunque la lectura no deja de ser, en ningún momento, fluida e interesante. Igor Rodtem
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