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BATMAN: LA SOMBRA DEL MURCIÉLAGO nº 6
Norma Editorial www.dccomics.com

 96 págs

10,50 €
GUIÓN DIBUJO ENTINTADO PORTADA
Ed Brubaker Scott McDaniel Karl Story Scott McDaniel
       

Sexto número de la colección Batman: La Sombra del Murciélago, publicada por Norma Editorial, y que recoge la etapa de Brubaker al frente de las series USA Batman, primero, y Detective Comics más tarde. Este número comienza con la segunda parte de “Santuario”, que será el último número de la colección que tocará la temática alienígena, relacionada con el crossover “Our Worlds At War” (la parte central relacionada con el crossover se encuentra en Batman: La Sombra del Murciélago #5). Brubaker intenta acercar lo máximo posible el tema de los extraterrestres a Batman, algo nada fácil, sin duda. A la vez, continúa avanzando en sus propias subtramas, en las que nos encontramos diversos personajes, como Lew Moxon, Zeiss y el Pingüino. Y también parece estar implicado con la mafia el padre del propio Bruce Wayne.

 Después tenemos “Desde el pasado”, donde se aclara la posible relación de Thomas Wayne con la mafia. Brubaker lo resuelve de una forma rápida, sin sacar todo el jugo que podría haber dado.

 A continuación llega “Ciudad en llamas”, un número inmerso, una vez más, en otro crossover. Esta vez se trata de “Joker´s Last Laugh”, donde el Joker, creyendo estar a punto de morir, inyecta una toxina a varios villanos, haciendo que éstos se conviertan en una especie de clones suyos, es decir, los “jokeriza”. Brubaker, tal vez harto de tanto crossover que no le deja desarrollar las subtramas a su gusto, utiliza al villano “jokerizado” (un tipo llamado Santa Klaus, obra del propio Brubaker, que asesina a quienes se han portado mal) para seguir narrando sus propias subtramas, lo incluye como un elemento más de sus argumentos. Así, vemos cómo Zeiss intenta asesinar a un capo de la mafia rusa, pero se mete de por medio el Santa Klaus “jokerizado”, mientras que Batman tan sólo es un mero testigo de lo que ocurre.

 Por último, en “Millas torcidas”, Batman consigue por fin detener a Zeiss, un villano creado por el propio Brubaker, y al que tal vez le ha concedido demasiado protagonismo, en detrimento de otros villanos quizá más atractivos para los lectores, e incluso en detrimento del propio Batman. En este número también queda patente la enemistad entre Batman y los Moxon (Lew y su hija Mallory). Precisamente, la actitud de esta última es algo que le cuesta más asumir a Bruce Wayne.

En definitiva, en este sexto número de la colección, Brubaker sigue avanzando en su historia, toreando como puede los crossovers (y aún tienen que llegar más). No es un mal trabajo, pero está muy por debajo de las historias que nos ofrecería más adelante en series como Gotham Central y Catwoman (en USA, porque aquí estamos –o estábamos– viendo su trabajo prácticamente de forma simultánea gracias a Norma Editorial).

En cuanto al dibujo, tenemos a Scott McDaniel, que no falla un solo número de la colección, y sigue en su línea: en ocasiones hace un trabajo correcto, pero otras veces parece dibujar descuidadamente, con unas figuras humanas muy extrañas, en poses ridículas e imposibles, y con escenas en ocasiones algo confusas.

Igor Rodtem
22-03-2005

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