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Para empezar, una crítica a la edición de Norma. No se entiende que, publicando la serie de Batman en formato tomo, hayan partido una historia de dos números USA, dejando el primero en un tomo y el segundo en el siguiente. Aunque en esta colección de “La Sombra del Murciélago” están manteniendo un formato de cuatro números USA por tomo, ¿no era mejor haber variado el tamaño y no romper así la historia? ¿No es más lógico dejar historias completas en cada tomo? Es normal que los arcos argumentales de gran tamaño se repartan en varios tomos, pero no es de recibo que una historia de dos números esté publicada en dos tomos diferentes. Y todo esto teniendo en cuenta que Norma usa otros formatos de forma habitual, incluso en las anteriores colecciones de Batman han cambiado varias veces el tamaño de los tomos. Personalmente me parece una decisión muy poco acertada, pues se perjudica a los lectores, ya que habrá más de uno que quiera tener completa la etapa de Brubaker, pero abstenerse (y con razón, por otro lado) de la de Larry Hama. Me parece un error (por no decir otra cosa) por parte de Norma. Y ahora sí, centrándonos en el contenido, y no en el continente, con este tomo estamos ya de lleno en la etapa de Brubaker al frente de la serie regular USA Batman (en realidad, a continuación vendrán unos números de Brian K. Vaughn, y será después cuando Brubaker se mantenga como guionista fijo de la serie). Brubaker toma el relevo de un Larry Hama desastroso y falto de ideas (más bien, con ideas pobres y poco adecuadas para Batman), y devuelve al personaje a su esencia. No nos muestra una faceta tan detectivesca como hacía Greg Rucka en la colección hermana, Detective Comics, sino que nos presenta el lado más superheroico y aventurero del personaje, pero siempre dentro de los parámetros que lo definen, y sin dudar en adentrarse en la personalidad y las motivaciones que mueven a Batman. El tomo contiene cuatro historias: la primera es la segunda parte de la comenzada en el tomo anterior, y las otras tres son historias autoconclusivas, aunque con una subtrama relacionada con el Pingüino. En primer lugar tenemos la conclusión de “Sin miedo”, donde se nos presenta un nuevo villano, Zeiss, que dará que hablar en el futuro. Es una historia sin grandes alardes, pero que sirve para recuperar la esencia de Batman tras la etapa de Hama. Brubaker demuestra desde el principio que conoce al personaje y sabe cómo manejarlo, haciéndolo creíble e interesante. Después nos encontramos con “El proyecto del Señor de la Noche”, una historia que juega con el hecho de si realmente existe Batman o no. Se le presenta como un mito que para algunos es real, pero para otros no existe. Es una historia curiosa y entretenida, incluso con algún toque de humor, aunque hoy en día cuesta tener esa visión de Batman, dadas sus ya demasiadas apariciones en público, incluso en números del propio Brubaker. No es Batman un superhéroe que se deja ver sin más, pero a estas alturas parece bastante difícil que se dude de su existencia, después de tantas aventuras e historia a sus espaldas. Pero es una visión muy interesante del personaje, y que encajaría perfectamente en sus comienzos como Batman. Tal vez Brubaker, con la forma en que desarrolla la historia, debería haberla ambientado en esa época. La siguiente historia, “Medida por medida”, cierra la trama relacionada con el Pingüino, aunque tendrá un epílogo en el siguiente número, donde el villano se imagina que acaba definitivamente con su mayor enemigo, Batman. Esa historia correspondía a un mes en que a DC le dio por que en sus cómics relacionados con Batman se incluyese una historia donde Batman moría, y Brubaker hace un buen trabajo, relacionándolo, además, con la historia que él mismo estaba contando. Y aquí se supone que debería haber acabado la etapa de Brubaker, llegando posteriormente otros autores, como Brian K. Vaughn, a quien veremos en el número siguiente, pero su trabajo gustó , y se ganó un puesto fijo como guionista de la colección Lo que se agradece sobre todo de estos primeros números de Brubaker es que volvemos a ver a Batman comportándose como es él realmente, con historias sin demasiadas pretensiones, pero adecuadas al personaje y que no dan la sensación de haberte equivocado de comic. Una buena muestra de ello: en la segunda historia (“El proyecto del Señor de la Noche”), unos periodistas preguntan a un ciudadano si cree en Batman, y éste contesta que no, y pregunta a su vez “¿de qué sirve ayudar a la gente si no se entera nadie?” Batman, que lo está observando y escuchando todo, piensa lo siguiente: “A veces me pregunto lo mismo. La respuesta obvia es que no lo hago por ellos.” Ése es Batman. Por último, si el guión es correcto, con algunos buenos momentos, el dibujo es más bien flojito, con algunos fases bastante malas. Scott McDaniel realiza un trabajo pobre y aparentemente descuidado, y eso que mejora con respecto a los números anteriores (será que los guiones de Brubaker le hacen implicarse en el proyecto más que los de Larry Hama). Su estilo no pega demasiado con un personaje como Batman, y su comprensión de la anatomía humana es en algunos momentos imposible, por no decir ridícula. De todos modos, McDaniel irá mejorando poco a poco, a medida que avance la etapa de Brubaker. Igor Rodtem
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